La sonrisa de una gitana
Eran ya casi las cinco de la mañana, deambulaba por una callecita oscura que aun no dejaba asomar alguna luz. Al fondo de la calle habia un bombillo que alumbraba un bar, y en su interior tres señoras converzando como hombres. La hora de la cerveza, y pensé que éllas se las tomaban de mañanita para estar contentas todo el día. Seguramente lo que vieron pasar fue mi sombra, la cabeza la tenía tapada con una capota negra, les mire de reojo y una de éllas me dio la sonrisa que me indujo a contar lo que pasó.
Hacía un frio inusual en el mediterraneo, y la policía rondaba por el barrio buscando huespedes para la carcel.
Intente continuar mis pasos, hice un esfuerzo por pasar de largo. El olor a la mañana y el sentimiento de estar acompañado por nadie, me llebo a torcer el camino y como si se tratara del destino me ubique justo en la puerta, tapandoles la vista de la calle a éllas. se quedaron mirandome.
Que te pasa chiquillo?
Estás bien?
Continua...
El día en que la pobreza no sea más interesante.
