Altruismo o egoismo: ¿hay alternativa?
Muchas personas se preguntan si no serán egoistas al gastar dinero en cosas suyas, o sueñan con un ideal de altruismo puro, o se sienten egoistas al complacerse en que otra persona las quiera.
El altruismo puro es una utopía, algo imposible, inviable. Aristóteles dice que solo el que sabe cuidar de sí mismo y buscar su propio bien real, es capaz de darse y buscar el bien de los otros. Se puede ser solidario y generoso teniendo cosas, es más, para ser solidario y generoso debemos tener cosas. El problema es que debemos tener las cosas que necesitamos, no dejarnos cegar por un consumismo ilimitado y aberrante. Por otra parte un olvido ilimitado de sí mismo impide una verdadera ayuda a los demás, porque uno mismo ni siquiera está en condiciones de entregarse, debido a que no tienes lo mínimo que necesitas, porque no cuidas de tener buena salud y de ser bueno.
Por otra parte ese punto medio entre la el altruismo desmedido y el egoismo no se alcanza de repente. Cualquier virtud debe ser trabajada en la vida cotidiana con pequeñas cosas, solo es generoso y solidario el que sabe serlo en cosas cotidianas y pequeñas que cuestan mucho y que lo preparan para dar mucho más cuando sea necesario.
Los jóvenes tenemos que luchar por ser generosos en nuestra vida cotidiana, con nuestros amigos y compañeros, con las personas en la calle y en los almacenes o restaurantes, con nuestra familia, para poco a poco cambiar nuestra sociedad, hacer pensar a la gente con nuestras acciones y disponernos para hacer cosas grandes.
