Nacho, todo pasa. Ya ves, yo jamás pensé que podría pronunciar estas palabras sin derramar una sola lágrima: ya no estoy enamorada. Y se está bien sin amar a nadie. Es un verdadero alivio. Besos
ni te imaginas la llorera que me di cuando vi esta peli. Que cosa más bonita, y que verdad más grande lo que te muestra. Espero no acabar como ella y conseguir alcanzar mi sueño.
bueno, yo creo que la tripita, a partir de ciertas edades, es algo que forma parte de uno mismo. Yo ya no peleo con la mía, la asumo y ya está. Ahora hasta somos amigas y nos echamos unas risas y nos tomamos las cañas mientras cambiamos impresiones y nos contamos chismorreos. Por cierto, que alucine, conocer a Morgan Freeman.A mi me encanta en Sin perdón, aunque yo hubiese preferido lucir tripa junto a Eastwood. Es como un dios. Besitos
bueno, aqui esta "señorita" puede esperar pacientemente. Ya sabes, los buenos vinos hay que dejarlos madurar al menos dos años en barrica. Besos guapo¡¡
Que bonita historia Trasto y que triste me pone. Desde hace tiempo ya solo me conmueven las historias de niños y las historias de animales, sobre todo si son historias de perros tristes. Y ahora en estas fechas hay un millar de Juanillos Repiso deambulando por las carreteras y los caminos, siendo pasto de las ruedas o de mentes enfermas. Que lástima y que mala es la gente coño¡¡ Besitos guapa. ¿No tienes foto de Juan Repiso?
joder¡¡¡ que lejos está ese beso, al menos para mi. Yo hace siglos que no tengo un beso de esos, más que siglos diría que vidas. Lo más triste de todo ello es tener la certeza de que no se van a repetir, de que esos besos solo quedan en el recuerdo para provocarte el dolor al constantar su pérdida. Si, yo tuve algunos besos de esos pero se perdieron en la monotonía y la mediocridad de las verdades a medias, de las mentiras veladas y de la desilusión. Se perdieron a medida que fue transcurriendo la vida y esta nos fué engullendo. Que pena. Besos, escribe pronto, aunque solo sea para recordar leyendote
la leche¡¡ Yo no tengo historias así, de esas que duran poco. En realidad no tengo demasiadas historias. Si que tengo algún momento especial, alguna canción que me trae recuerdos o algún olor, sobre todo los olores. Lo cierto es que soy pobre en amores. Me he enamorado algunas veces pero rara vez he sido correspondida. Recien ahora, no se si por influjo de un puto libro de la Etxebarría "ya no sufro por amor", me he dado cuenta de que soy una dependiente patológica asi que mis pocas relaciones no son demasiado sanas ya que buscan algo que debió faltarme en la infancia. Que se yo¡¡ Menudo batiburrillo. Me estoy planteando seriamente irme a un psicólogo porque esto (lo de mi cabeza) ya no hay dios que lo arregle. Y porqué te cuento yo esto? Pues yo que se. El caso es que cuando te leo es como estar ante un confesor. Me arden los dedos y te cuento polladas. Y Joaquin Sabina no es un tonto, en realidad es un genio y sabe mucho, pero que mucho de la vida y del amor. Y si, hay alguien a quien, cuando lo recuerdo, me retrotrae a un instante efímero y pequeño, muy pequeño pero que tengo grabado a fuego. Un beso que aún me pone los pelos de punta.
McGyver a su lado era un mindundi. La leche, pues si que es un manitas este Carrión. Eso si, la cara del médico seguro que no tiene precio. Habrá flipado con el maestro. Besos
dios, que bueno¡¡¡
pues yo creo que no entraste porque tenías miedo de empezar a llorar todo lo que no lloraste cuando fuite niño y te dieron aquella caja de galletas cuétara. Hay cosas que duelen tanto, emocionan tanto, y provocan tal catarsis que uno no se atreve a enfrentarlas por si luego no sabe salir del desastre. O quizás solo querías guardar aquel recuerdo intacto. A veces, te das de bruces con la realidad y las cosas no son como las recordabas, pierden su encanto o simplemente han cambiado. Yo creo que él debe recordarte con el mismo cariño, al fin y al cabo no se regala una caja de galletas cuétara a cualquiera.
Por cierto, también eran mis favoritas cuando era niña. Mi madre nos las compraba a mis hermanos y a mi, con un gran esfuerzo. No teníamos mucho dinero después de que mi padre se marchase y aquellas galletas eran una especie de premio para las sobremesas de los sábados.
Hablando de otra cosa, te encontré por casualidad. Leyendo a otro bloguero vi tu nombre en un comentario y supe que eras tu. Tu nombre es inconfundible y tu forma de escribir y tus historias también. No sabes lo que me ha alegrado ver que has vuelto a escribir. Si, lo se. Parece una chorrada pero es que me emocionan mucho las cosas que cuentas, quizas porque me resultan muy cercanas. De cualquier forma sigo disfrutando mucho de tus historias. Muchos besos.
