Entre tanta desolación no me canso de mirar la cara de satisfacción y alegría de este niño. ¡¡¡CUANTA FELICIDAD EN UN SOLO GESTO¡¡ PD: Aunque, de muy tarde en tarde, sigo apareciendo. Todavía boqueo. De vez en cuando en CPC
Siempre creí que me daría igual. A fuerza de mantener esa ferrea disciplina de no sentir nada, me convencí de que no sentiría nada. De que la noticia no me perturbaría. Y aqui estoy. Escuchando esta vieja canción de mi infancia deseando que eso fuese lo que él hubiese sentido antes de irse para siempre. No fue así. Al menos yo no ...
Escapando de Antonio (o la triste realidad de un pringao)
6 comentarios