Soy muchas y no soy ninguna. Soy un desastre, un batiburrillo, soy el caos y sueño. Sueño cada día, a todas horas. Vivo en las nubes. Necesito estar en las nubes para poder sobrellevar el tener los pies en la tierra durante demasiado tiempo. Y desde las nubes soporto lo cotidiano, sobrellevo la realidad y la monotonía, que es la muerte lenta de cualquier vida.