CAMOVA

La dinámica de una globalización proactiva ha generado que muchos países consideren importante el incursionar en aquellos en donde se den grandes oportunidades para realizar negocios que le favorezca, apoyándose en un sector empresarial productivo capaz de proporcionar los productos, servicios que los consumidores demandan.

Lo cierto, que las escuelas de Negocios, Universidades, comprometidas en capacitar, formar a profesionales de la administración, no pueden ignorar el rol que en el presente demanda todo lo concerniente a los mercados emergentes, especialmente en un escenario como el Venezolano que requiere de acciones que le favorezcan en pro de rescatar una producción empresarial que deja mucho que decir, producto de la incertidumbre que ha generado el actual gobierno en todo lo concerniente a su estabilidad política que ha incidido seriamente en la productividad del país.

A pesar de la incertidumbre que se ha generado en el país por las acciones que el gobierno ha estado utilizando, en donde se ha propuesto firmemente establecer un nuevo socialismo en un pleno siglo XXI, en donde el neoliberalismo es el actor principal en los escenarios internacionales, es necesario, adentrase en lo que para países de avanzadas consideran que se puede hacer negocios en los mercados emergentes que le favorezca en sus economías.

Se requiere estar plenamente conciente, que muchas empresas están orientando sus estrategias de internacionalización hacia los mercados emergentes en donde existen importantes posibilidades de crecimiento y oportunidades de negocio. Sin embargo, en muchos casos es difícil encontrar información contrastada sobre como hacer negocios en estos mercados. Por ello, en las áreas de marketing internacional y estrategias de internacionalización, es necesario que la cátedras de mercados proporcionan información precisa sobre los principales mercados emergentes, como caso de China, India, Rusia, Países musulmanes. Pakistán, entre otros.

Por ejemplo tómese el caso de Rusia, que como señala reingex.com, después de la caída de la Unión Soviética, Rusia está intentando establecer una economía de mercado y consiguiendo un crecimiento económico importante. Debido a la debilidad de sus instituciones políticas y económicas así como a las dificultades existentes para la inversión directa, sufrió una grave crisis en 1998, que hizo que el rublo se devaluase además de causar serios problemas en la población.

Sin embargo, en los últimos años la economía rusa se está recuperando. En 1999-2002 creció a un 6% anual pero el rublo se devaluó un 60%. En 2002 el crecimiento fue del 4%.

Rusia depende demasiado de las exportaciones de commodities, principalmente petróleo, gas, metales, etc. que representan cerca del 80% de sus exportaciones, siendo demasiado sensibles a las variaciones internacionales de los precios de estas materias primas.

Las empresas que deseen hacer negocios en Rusia se encontrarán con un mercado con grandes oportunidades de negocio pero con graves problemas estructurales y culturales: debilidad de su sistema bancario, mal "business climate" que dificulta la inversión directa, corrupción, falta de credibilidad en las instituciones, la mafia, los oligarcas, etc.

Rusia ha logrado firmar un protocolo con la Unión Europea para la entrada en la Organización Mundial del Comercio.

Los empresarios que deseen hacer negocios en Rusia tienen que conocer y comprender la compleja mentalidad rusa, en donde los negocios se hacen de forma muy diferente. Además, se deberá conocer el protocolo de los negocios en Rusia, el estilo de comunicación y negociación, etc.

Rusia puede ser una excelente plataforma para acceder a las antiguas ex-repúblicas soviéticas del Asia Central (Uzbekistán, Kazajastán, Turkmenistán, ...).

Otro caso interesante esta el de China, que se sabe es hoy el mayor mercado del mundo con más de 1.300 millones de potenciales consumidores (un 25% de ellos viven en las ciudades), con crecimientos del PIB entre el 7% y el 8%. En términos de PIB es la séptima potencia mundial, habiendo desplazado a potencias económicas como España, Canadá o Brasil. Según el Banco Mundial, se prevé que para el año 2020 sea la primera potencia económica mundial, representando cerca de un 40% de la producción mundial.
Un informe de la ONU sobre la inversión mundial en 2001 indicó que más de 400 de las 500 principales corporaciones del mundo han invertido en unos 2000 proyectos en China. Empresas como Matsushita, Toshiba, Sanyo, Phillips o Mitsubishi están desplazando gran parte de su producción a China, Siemens produce cerca de 14 millones de teléfonos móviles en su fábrica de Shangai. Canon ha desplazado su cuartel general de Asia en Beijing. Empresas españolas como Técnicas Reunidas, Nutrexpa, Alsa, Fermax, Indra, etc. han conseguido posicionarse con éxito en este complejo mercado. Un reciente estudio de Glodman Sachs sobre las 27 GLOCOs (Global Companies) del mundo, consideraba que sólo la empresa que tuviese una estrategia para China podría ser considerada como tal.
La recesión de la UE y la incertidumbre socio-económica de Latinoamérica (en donde España es el principal inversor), hace que sea necesario considerar China como un mercado estratégico para la empresa. Por ello es necesario conocer los aspectos clave de este mercado para diseñar con éxito una estrategia de implantación y/o exportación.
China produce más de la mitad de las cámaras fotográficas del mundo, el 30% de los aparatos de aire acondicionado y televisores, el 25% de las lavadoras, cerca del 20% de las neveras y el 70% de los juguetes. "Galanz" fabrica el 40% de los microondas que se venden hoy en Europa. Los TV "Haeir" son reconocidos en todo el mundo y el caso de esta empresa se analiza en Harvard. Por ello, se analizará el caso de varias empresas chinas (Haier, Galanz, Cosco, etc.), que nos permitirán entender mejor el funcionamiento de las empresas chinas y la influencia de los valores confucianos en la gestión de estas corporaciones transnacionales.
Así pues, cualquier estrategia para China tiene que ser realizada al largo plazo y contar con los recursos suficientes para poder desarrollarla. Por ello, toda empresa debería tener presente a China en su estrategia tanto como potencial competidor, como proveedor y/o como mercado.Las oportunidades en China son enormes: fuerte inversión pública (24.000 millones de dólares), incremento de la capacidad adquisitiva de la población, medio ambiente, urbanización, servicios, Juegos Olímpicos 2008, Expo Shanghai 2010, etc.
Pero China es un mercado extraordinariamente complejo, burocrático y competitivo. Es un país con características propias, en donde las reglas del juego son distintas a las de otros países, y conocer estas reglas será indispensable para desarrollar negocios en China. Además, la imagen de país "España" no es positiva y el peso del sector público es muy fuerte en casi todos los sectores.
Hay aspectos culturales y sociológicos muy diferentes: influencia del confucianismo, costumbres, cultura milenaria o la dificultad del idioma. Las relaciones personales (GUANXI, en Chino), serán fundamentales, ya que bajo la ética confuciana el negociador chino querrá asegurarse de que somos honorables, y que por tanto cumpliremos con nuestros compromisos; si no somos capaces de desarrollar el "Guanxi" será difícil hacer negocios en China. Ello implica que las negociaciones se pueden hacer muy lentas y por tanto costosas.
La organización de una red de distribución será uno de los problemas más importantes que encontraremos en China (en general, está mal organizada y muy segmentada). Además, sólo las empresas extranjeras con inversión en China están autorizadas a crear redes propias de distribución.
Sin embargo, la entrada de China en la OMC conlleva una serie de ventajas: reducción del arancel medio al 9,4%, eliminación de las cuotas y licencias de importación, las compañías extranjeras pueden entrar en el negocio de la distribución (permitiéndose el establecimiento de empresas de capital 100% extranjero en los sectores de distribución, ventas, marítimo y servicios), mayor uniformidad en la valoración aduanera, menor incertidumbre legal y mayor transparencia, protección de la propiedad intelectual e industrial, etc.

Definitivamente, la relevancia de los mercados emergentes descansa en la fortaleza de sus actores, en donde el gobierno, las empresas deben garantizar productividad, leyes que favorezcan la comercialización, vinculación entre ambas favorables. Se requiere de profesionales capacitados en pro de entender y manejar adecuadamente los escenarios económicos actuales

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