Carlos Mora Vanegas
El hombre grande es aquel que en medio de las muchedumbres mantiene, con perfecta dulzura, la independencia de la soledad.
Ralph Waldo
En mucho momentos de nuestra vida sabemos lo que es sentirse solo, alguna veces lo deseamos, con el fin de preparar una nueva fragua para que con su martilleo se pueda hacer saltar junto a otros alquimistas la libertad, o el compromiso, o el logro de crecimiento espiritual o por qué no, el lograr romper la cadena que cada vez más quiere enredarse por el vacío y la decadencia de nuestro tiempo presente. También nos aislamos porque queremos reflexionar, conocernos, dialogar con nuestro “yo interno” o simplemente experimentar el silencio.
El desaparecido maestro y filósofo hindú Jiddu Krishnamurti, manifestó al respecto, que se conoce el estado de la soledad en donde se ha cortado con toda relación, especialmente cuando no hay sentido ni de futuro, ni de pasado, sólo una sensación de completo aislamiento.
Podemos estar con muchísima gente, en reuniones sociales, en reuniones de trabajo, en la universidad, en la familia, o simplemente sentados junto a una amiga, amigo, o compartiendo afectividad con alguien que hemos seleccionado ara formar un hogar o por qué no, con una persona que consideramos especial y no obstante, súbitamente se manifiesta esta ola de soledad que se abate sobre nosotros, con una sensación de terrible futilidad , vacío, abismo, silencio. Desde luego, para quienes no están preparados, la reacción instintiva es huir de eso. Es así que no nos debe extrañar que se salga en busca de compañía, escuchar la radio, ver televisión, irse a la calle y buscar algún conocido, ir a conferencias, charlas, visitar el club, a una sociedad o se predica acerca de Dios, la verdad, justicia, valores, amor y todo eso que involucre ser escuchado.
Krishnamurti aporta también, que es la reacción al miedo los que nos infunde a esta sensación de completo aislamiento, Se conocen todas las huidas: por medio del nacionalismo, de nuestro país, de nuestros hijos, de nuestro nombre, de nuestra propiedad; justamente, por todas esas cosas estamos dispuestos a pelar, luchar o morir.
Por supuesto es muy significativo dentro de su análisis cuando se refiere, que si uno se da cuenta de que todas las huidas son la misma cosa y si ve realmente el significado de una sola huida ¿Puede seguir huyendo? ¿O no hay más huida? Y si uno huye hay todavía conflicto?
Lo que crea conflicto es el evadismo de “lo que es”. Por lo tanto, una mente que quiere ir más allá de este sentimiento de soledad, de este súbito olvido de toda relación en el cual están contenidos los celos, la envidia, el deseo adquisitivo, el tratar de ser virtuoso y demás, primero hay que enfrentarse a él, de modo que se extingan el temor en todas sus formas. ¿Puede, entonces, la mente ver, a través de una huida, la inutilidad de todas las huidas?. En ese caso, no hay conflicto, porque no hay observados de la soledad; está la experiencia de esa soledad. En ella cesa toda relación; ya no importan las ideas; el pensamiento ha perdido su significado.
Es muy importante además, el reflexionar que la soledad, el aislamiento siempre está en uno, tarde o temprano se manifiesta, nos interrelacionamos, lo que hay que cuidar es no provocar conflicto. Sobre ello, Krishnamurti, invita a meditar cuando destaca: si lo aceptamos, seguiremos llevando su carga, y si lo rechazamos, seguiremos tropezando con él a la vuelta de la esquina. . Si no hay ninguna reacción, la mente es esa soledad, no tiene que pasar por ella, la soledad esta ahí. En el momento que una piensa en términos de pasar por ella a fin de alcanzar otra cosa, se halla otra vez en conflicto. Tan pronto se da, se pregunta: ¿Cómo he de pasar por esa soledad, cómo he de admirarla? Esta atrapado de nuevo en el conflicto
Existe, entonces, ese vacío- nos dice Krihnamurti. Esta soledad extraordinaria que ningún maestro, gurú, líder, ninguna idea, actividad pueda eliminar. Hemos perdido el tiempo con todo eso, hemos jugado con ello, pero ninguna de esas cosas puede llenar ese vacío; es un abismo sin fondo. Pero no es un abismo sin fondo, en el momento en que uno lo esta experimentando.
No olvide los pensamientos de Lord Byron: Es en la soledad cuando estamos menos solos” y los de Schopenhauer: La soledad es el privilegio de todos los espíritus extraordinarios”
SOBRE LA SOLEDAD
29 abr 08 Autor: Carlos En: Crecimiento personal, autoayuda PORTON DE LAS IDEAS- 2 comentarios
- Tags: interno, yo, reflexion, vacio compártelo favorito

Adriana López y Yolimar Moreno
9 may 2008 | 09:27
sobre la soledad:
El ser humano es aquel que se mantiene en perfecta, dulzura y refleja su vacío, en la soledad en muchos momentos de la vida el sabe lo que es sentirse solo, eso tener un momento de aislamiento, Es una de las principales causas de desdicha del hombre y aunque no constituye un trastorno en si mismo va normalmente relacionada con los sentimientos de descontento, frustración y ansiedad que con cierta frecuencia desembocan en depresión. Nos alerta de que tomemos muy en cuenta sobre este tema el que cuando la soledad radica en nuestra personalidad puede convertirse en un gran conflicto psicológico. En cuanto a esto tenemos algunos principios como los siguientes:
1. -Creencias negativas hacia nosotros mismo. Entre ellos Fracasos tenemos poca autoestima, se rebajan a si mismos, se sienten incapaces de relacionarse. El cree que va a fracasar, fracasa directamente una, vez teniéndolo grabado en su mente.
2. -Conducta con poca habilidad social. Es decir se siente solitario tiene poca habilidad social, todo le resulta difícil realizar actividades sociales, participar en grupos, no sabe ser agradable, demostrar que disfruta de la compañía de los otros, tratarlos cordialmente ... Suele comportarse de forma menos agradable cuando está en publico, se siente inseguro de si mismo, ansioso, generalmente es poco inclinado a revelar su intimidad y cuando la descubre se comporta de forma inapropiada, demasiado íntimo con los de su mismo sexo y superficial con el sexo opuesto tendiendo a refugiarse en la ironía al tratar con los demás.
3. -Rechazo de los otros. La mala imagen del solitario, la forma de tratar a los demás no son una buena tarjeta de presentación. Con su forma de actuar ahuyenta a los que podrían haber llegado a ser amigos suyos y contribuye a que los demás no le miren bien.
4. La aspereza de su carácter en su concha permite un mínimo de seguridad a la persona que se siente rechazada por los demás. La soledad tiende a consolidarse con el tiempo y estas personas están convencidas de que su situación no va a cambiar. La depresión e infelicidad que acompañan al aislamiento refuerzan las creencias negativas hacia si mismo y reinician el proceso circular en una situación que se realimenta a si misma.
Es importante darse cuenta del proceso para poder iniciar el cambio e iniciar el proceso hacia la aceptación de uno mismo, de los demás y conseguir la felicidad dentro del medio ambiente que nos rodea, si no nos damos cuenta a tiempo nuestras vidas irían de fracaso en fracaso.
También se puede decir, que hay hombres y mujeres que experimentan la soledad con la misma frecuencia, las mujeres suelen reconocer más que los hombres sus sentimientos. Quizá esta diferencia de manera de reaccionar se debe a que un hombre solo es menos aceptable socialmente, que una mujer sola. A ello también contribuyen los estereotipos sexuales que presentan a la mujer como más capaz de expresar sus sentimientos y al hombre como más ajeno a las reacciones de debilidad.
G-003-d
Atentamente,
Adriana López y Yolimar Moreno
Adriana López, Yolimar Moreno
9 may 2008 | 10:03
Sentimientos de Pertenencias:
En tanto se mantengan las dudas, la increencia, las falsedades, la mala conducta, los impedimentos del karma, las debilidades de la fe, el orgullo, la indolencia y la agitación mental, en tanto se rezaguen incluso las sombras, no se puede alcanzar el dar ni el recibir de las personas. Pero quien ha llegado a la irradiación del sama di más alto, o conocimiento unitivo, estará en condiciones de tomar conciencia, junto con todos las personas perfecta, mantienen la unidad de todas las cosas que sienten con el estado de animo.
Veinte y cuatro horas comprenden cada día, ellas se van almacenando y forman los años que hemos venido desenvolviéndonos en este plano, actuamos en función a nuestra misión, tratamos de hacer bien las cosas a fin de crecer como personas, incrementar nuestra cognición en una dimensión en donde todo es perecedero, así como removemos en todo aquello que nos ayude a comprender las infinitas y complejas manifestaciones del espíritu, especialmente en esta época turbulenta impregnada de grandes amenazas e implosiones de yo es falsos que tratan de hacer con nuestra personalidades.
Lo cierto, que hoy más que nunca se requiere de un sentimiento de pertenencia, de un cambio cualitativo de conciencia, de ese conocimiento como se ha comentado, que se ha logrado en pequeñas píldoras que se ha ido ubicándose en el subconsciente a los largo de nuestro caminar por esta dimensión. Se hace necesario de una nueva percepción del mundo que permita evaluar lo trascendental, lo eterno, lo espiritual, todo aquello que genere amor.
Al darnos cuenta que esto requiere un nuevo proceso de crecimiento personal, que no basta con dar pasos que un día nos conduzcan hacia la meta, sino que cada paso ha de ser una meta, sin dejar de dar por un paso. Hay que mantenerse despierto, atento a todas aquellas acciones que se dan en nuestro caminar entre los seres humanos y todo lo que constituye nuestro entorno.
En este sentimiento de permanencia, tengamos presente que el hombre que vive como en la montaña pone, en lo privado, la felicidad en la regularidad de su existencia. No es esclavo de reglas de vida ni de hábito: las utiliza como instrumentos de su unidad; son la expresión de su querer ser. El mayor de los cambios tiene lugar cuando en vez de abrumarnos nos procura la felicidad es decir se forma una persona básica, elemental.
Considere también, que en este sentimiento de pertenencia, el único medio de cambiar la vida no es requerir un acontecimiento extraordinario que vaya a modificar la existencia, sino que nuestra existencia ordinaria, a través de la conciencia interiorizada termine de ser vivida ordinariamente.
Ambos por: Carlos Mora Venegas
Atentamente,
Adriana López
Yolimar Moreno
G-003-D