Carlos Mora Vanegas

No amaba nada en el mundo salvo al hijo de esta mujer, lo quería vivo más que nadie, pero no tenía el mínimo control sobre el depredador que vivía dentro de ella. Totalmente dominada por su amor de anaconda, no le quedaba identidad, ni temores, ni deseos, ni inteligencia que fueran suyos propios.

Toni Morrinsom

Decir que el alma es vernácula comentaba Tomás Moore (1995) es una variación de la afirmación de Hilman de que el alma siempre esta conectada con la vida real, y enlaza con la opinión sostenida de Carl Gustave Jung. De que el ánima o alma, es el arquetipo de la vida, o, según sus palabras, es tierra, naturaleza, fertilidad, todo lo que florece bajo la húmeda luz de la luna (Mysterium Coniunctions, Collected Works, vol 14, serie XX, Pricenton University Press, princenton, 1963). Esta húmeda luz de luna, contrasta con la seca luz del sol, imagen de la razón y de la clasificación.

No olvidemos, que vernáculo, tal como nos lo recuerda Moore, significa nativo, doméstico o indígena , es así cuando se dice que el alma es siempre vernácula , se refiere a que está situada en algún lugar : en la vida de la persona, en un barrio o en alguna región, en una cultura o en una comunidad determinada. Por lo tanto, la vida tal como nos la encontramos es húmeda, en el sentido de que en sino tiene una significación seca intrínseca. Basta recordar que el Siglo XV a.c. , Heráclito dijo que el alma se complace en humedecerse.

Tomás Moore comenta además, que cuidar los gustos vernáculos del alma en una relación implica, en primer lugar, procurar no volver abstraerse a la persona ni a la relación. El alma no se retira de las cosas como son, sino que habita en estos cuerpos que tenemos. Cultivamos la plenitud del alma en una relación al respetar su vida vernácula. Tratamos con esa relación determinada y renunciamos a la gratificación de imaginar algo mejor o distinto. Respetamos su estilo y las cualidades que en ella se revelan. Estas cualidades vernáculas de la familia, el matrimonio o la amistad quizá no aparezcan en un destello. Sino que puedan tardar años en revelarse. Solo con el tiempo y experiencia- nos dice Moore-llegamos a descubrir la naturaleza y el estilo de las personas reales.

Desde luego, hay personas quienes carecen de paciencia,, especialmente para llegar a conocer bien a otra persona a lo largo del tiempo. Desean una satisfacción inmediata, y si no lo logran, sus pensamientos siempre se alejan hacia al futuro o hacia el mundo ideal.

Se insiste en destacar, que si bien cada relación tiene su propia y singular cultura, también puede poseer cualidades que proceden de lo vernáculo en el sentido más habitual de la palabra.

Justamente señala Moore, quizás se podría evocar el alma apareciendo los elementos culturales tradicionales que cada persona aporta a la otra. Es evidente que puedan surgir dificultades de comprensión entre personas de distintos antecedentes religiosos, raciales y nacionales, pero esas diferencias también proporcionan al alma una oportunidad extraordinaria. De ahí,. Que no puede pasarse por desapercibido, que la unión en el matrimonio o en una amistad no es simplemente la cercanía de dos personas, sino también las mezclas de las cualidades que se derivan de sus orígenes, por supuesto, usted lo ha considerado y es así como su pareja u otras personas pueden aportar a una relación muchos dones culturales valiosos; rituales tradicionales, imágenes , encajes, muebles.

Tome muy en cuenta, que el hecho que una relación sea sana no implica necesariamente que esta llena el alma, pero una relación que valora el alimento de las generaciones y de distintas tradiciones culturales puede ser abundante en el alma. Al respecto, pregúntese, qué tanto le alimenta sus relaciones, cómo se ha identificado con ellas cuánto realmente ha crecido, qué bien se siente con ellas, entre otras.

Moore nos invita a que tengamos presente, que el alma no se nutre forzosamente de lo mismo que satisface a la mente. Tenemos que darle lo que necesita, y estas necesidades suelen ser vernáculas. Cualquiera puede encontrar fuentes vernáculas del alma en el mundo familiar que lo rodea, pero en nuestra época hay un espíritu que va contra lo vernáculo. Ese espíritu indica Moore, se infiltra gota a gota en nuestras relaciones y reduce el espacio necesario para el alma. Se trata de una filosofía que halla consuelo en saber qué siente y piensa la mayoría, es un moralismo que nos indica cómo hemos de comportarnos en una relación. Nos agrega Moore, que para llevar una vida vernácula y encontrar intimidad vernácula hay que ir contra la corriente y valorar las cosas que nos dicen algo a nosotros en particular, tanto si la cultura que nos rodea las valora como si no.

Tenga presente lo señalado por Moore de que una vida vernácula es íntima; está cerca del hogar, de la familia del hábitat natural y del propio corazón. Fomenta el amor y el apego que el alma necesita presentándonos un mundo de detalles particulares que no podemos ignorar.

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