La arena del desierto es para el viajero fatigado lo mismo que la conversación incesante para el amante del silencio
Proverbio árabe
Dedicamos muchos años de nuestra vida tratando de aprender todo aquello que esta afuera de nuestro mundo interno, y descuidamos que adentro de nosotros hay uno en donde esta todo aquello que nos puede ayudar a saber aprovechar la oportunidad que se nos ha dado de volver a transitar por esta dimensión. Simplemente hay que proponerse sondear en él.
Si nos adentráramos a indagar toda esa sabiduría que ya hemos venido acumulando y dejáramos que nuestra intuición se active, le daríamos paso a todo lo que encierra nuestro espíritu, evitaríamos el ser prisionero de lo ilusorio, lo que es superficial y nos evita ahondar en lo que realmente nos proporcione información, ese alimento que active la energía adecuada para trabajar en nuestra evolución espiritual que sin duda es lo trascendental.
Pasamos mucho tiempo distraído, atrapados por estímulos externos que evitan muchas veces cultivar y utilizar adecuadamente nuestras virtudes, desempeñando los roles que debemos ejercer en función de nuestro crecimiento, con acciones, que no solo nos favorezcan individualmente, sino también a todos aquellos que nos acompañan en este trásito.
Ya Silo señalaba sobre el tema, que en una época de profunda crisis como es la actual, en la que los valores en boga se derrumban y las referencias religiosas, morales, políticas y culturales que han estado operando durante tanto tiempo sobre el siquismo colectivo comienzan a tambalearse para dar lugar al vacío, la mirada interna surge imprevistamente como la luz de un faro en medio de la tormenta para orientar hacia una nueva forma de sentir, de pensar y de actuar, revelando una dirección nueva en la alborada de una nueva humanidad.
Osho nos recuerda, que los Budas dicen, que ahí en lo interno, existe una gran dicha, una gran fragancia, en donde se encuentran flores de loto abriéndose, y una fragancia tal que es eterna. Y el color de las flores sigue siendo el mismo, no cambia. Ellos hablan de este paraíso, de ese Reino de Dios que está en ti.
Hay quienes expresan la importancia de estar atento en el caminar hacia el mundo interno, con la mirada atenta de todo lo que puede suscitarse en él, por que también, “Por el Camino Interno puedes andar obscurecido o luminoso. Atiende a las dos vías que se abren ante ti.
Si dejas que tu ser se lance hacia regiones obscuras, tu cuerpo gana la batalla y él domina. Entonces brotarán sensaciones y apariencias de espíritus, de fuerzas, de recuerdos. Por allí se desciende más y más.
Allí están el Odio,
Esta fatiga del ascenso tiene culpables: tu vida pesa, tus recuerdos pesan, tus acciones anteriores impiden el ascenso.
Esta escalada es difícil por la acción de tu cuerpo, que tiende a dominar.
Él debe ser observado y tu mente volar hacia espacios luminosos.
En los pasos del ascenso, se encuentran regiones extrañas de colores puros y de sonidos no conocidos. No huyas de la purificación que actúa como el fuego y que horroriza con sus fantasmas. Rechaza el sobresalto y el descorazonamiento.
Rechaza el deseo de huir hacia regiones bajas y seguras. Rechaza el apego a los recuerdos.
Queda en libertad interior con indiferencia hacia el ensueño del Paisaje, con resolución en el ascenso.
La luz pura clarea en las cumbres de la gran cadena montañosa y las aguas de los-mil-colores bajan entre melodías irreconocibles hacia mesetas y praderas cristalinas.
No temas la presión de la luz que te aleja de su centro cada vez más fuertemente.
Cuando en la gran cadena montañosa encuentres la ciudad escondida, debes conocer la entrada.
A ella llegarás en el momento en que tu vida sea transformada.
Sus enormes murallas están escritas en figuras, están escritas en colores, están sentidas. En esa ciudad se guarda lo hecho y lo por hacer.
Pero a tu ojo interno es opaco lo transparente. Los muros te son impenetrables.
Toma
Se agrega, que si luego de repetir
Compenétrate fuertemente de lo que entiendas o, según el caso, de lo que sientas y entonces imagina una esfera transparente y luminosa que bajando hacia ti, termina por alojarse en tu corazón. Reconocerás al momento que la esfera deja de aparecerse como imagen para transformarse en sensación dentro de tu pecho. Observa cómo la sensación de la esfera se expande lentamente desde tu corazón hacia afuera del cuerpo, al tiempo que tu respiración se hace más amplia y profunda.
Definitivamente, quien ha decidido adentrarse en su camino interno, con la atención en su mirada interna, es un hombre de selección, que verá siempre claro dentro de sí; no tendrá confusiones ni diferencias, porque vive los principios y conoce sus alcances espirituales, se ha dado cuenta de la contaminación que se adquiere en el mundo externo constantemente expuesto a los estímulos ilusorios que encadenan y evitan el crecer.
A través de ese viaje interno se adquieren las informaciones necesarias para interpretar la gran política del espíritu humano, que convive con los símbolos y los ama sobre todas las cosas. Porque son vida pura y siempre fecunda, que ayuda a transformar su ambiente por el logro de la libertad, fraternidad y justicia, donde como indica Castelblanco, presida la conciencia libre del hombre de bien.




