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SATURNO

LIBERTAD, DESEO, PASIÓN... LIBERTAD, ANARQUÍA, REVOLUCIÓN... LIBERTAD

Categoría: Literatura

15 Julio 2008

Las Medallas


Ponedle la medalla a coronel Buendía que ni una batalla ganó,

Y ponédmela a mí que le sigo en derrotas,

172 medallas por fracasos, que importa, que viva Colombia,

Que viva la Colombia que arroja arrogantes intelectuales y enfermos que no sonríen,

La mal vista en New York y en el televisor del comandante Zapata,

Famosa más por su historia de sangre y magnicidios,

Ponedle la medalla a mi Colombia que tanto quiero y que tan perdida anda.

Gritando el juez que condena al asesino a la pena mínima,

Mientras todos pensamos en como torturarle,

Que 200 niños lloren su propio drama porque el llanto ya se acaba,

Se acaban las lágrimas mientras las madres ven a sus hijos que parten a la guerra, ¿qué importa? ¡Por la Patria!

Peinadle las patillas al general Bolívar que llora por ser monarca frustrado,

Limpiadle la solapa y embetunadle las botas que hoy no hay guerra,

Que los ibéricos a su rey con sus vidas rendirán cuentas.

Traigo bajo mi brazo los títulos que me exigen y en la billetera el papel que dice que soy persona,

A mendigar en los buses o en las calles con mi vieja guitarra o exponiendo mis hijos exiliados del verde campo ¡Que bella es Colombia!

¿Qué ha pasado en Colombia que no hay medallas?

Se la merece el eleno en la Habana pero no el campesino asesinado,

Se la merece el colombiano que ve al Nacional jugar pero no la que su cuerpo vende en cada esquina para poder comer,

¿Qué ha pasado en Colombia que se acaban las medallas?

Que luchen los colores, de sangre azul y sangre roja hasta el 91.

No hay medallas para los mimos de tez blanca y lágrimas negras que mendigan una moneda, ni para los maricas violados por los machos, ni al que muere de hambre y viven del frío, ni para el poeta que llora por su hermana muerta.

¡Que viva la Colombia que olvida sus derrotas!

Que predica en las escuelas que es el dinero el que te hace,

Que viva la Colombia que tanto amo y que tan perdida anda,

Que viva la Colombia que tanto quiero y que extraviada está.

Perdida mientras busca en viejos libros en qué momento fue vendida,

Que como puta se siente,

Celebrando la libertad entre rejas con guardias que ingles hablan,

Ponedle la medalla a los ilustres que representan al pueblo pero no a sus intereses,

Otro asesinato y otro asesino suelto, que lástima.

Ponedle la medalla al que secuestra y mata por la rebelión, es otro colombiano que prostituye su cuerpo, su mente y sus manos que sostienen la ametralladora,

Pasad vosotros por la medalla que os hace falta y colgadlas en la pared junto al Cristo, id a misa para santiguar tus muertes que seguro la virgen dirige tu bala hacia la próxima víctima.

Ponedle la medalla a mi Colombia que aun no se derrumba,

Que gloriosa llora cuando canta el himno mientras recibe un tiro,

Ponedle la medalla a mi Colombia que es la primera en derrotas.


CÉSAR AUGUSTO BETANCOURT RESTREPO

Tags: colombia

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8 Mayo 2008

LA TRIBU


¿Dónde ha quedado la civilización de los dioses domados?
¿Dónde están los sabios renegados amantes del bosque?
¿Ahora, dónde nacen los jaguares y las aves sagradas?

El viento sueña con la revolución
de la sangre dormida de mil generaciones
sedientas de sagrada libertad,

Los astros le reclaman a sus escribas y chamanes dormidos,
que sigan con la tradición divina,
los dioses ocultos de la noche,
lloran con desesperanza por la nación
que ha perdido su libertad y sus tribus hermanas,

¿Dónde están nuestros hermanos encadenados,
perdidos en templos profanos de un crucíficado?
¿Dónde miran los espíritus del Popol Vuh?
¿Dónde revive la vida sesgada por el oro de reyes delincuentes?
¿Dónde ha quedado nuestra mística alma inamansable y rebelde?

¿Quién cubre el frío de las almas que reclaman desde ultratumba
la civilización del Dios Sol y la Hermana Luna?

Éramos nosotros los que lloramos los muertos que hoy no recordamos,
éramos nosotros los que vivíamos en el jardín de la vida,
éramos nosotros los que estábamos en paz con los dioses panteístas,
éramos nosotros los de la salvaje esperanza.


CÉSAR AUGUSTO BETANCOURT RESTREPO

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13 Febrero 2008

Cuento Para Leer con Hambre



El gato dormía plácidamente frente al mar, de pronto un rayo de luz lo despertó y maulló con la gracia de un bebé. Miró a su alrededor y en una ola estaba el viejo Mike surfeando en su vetusta tabla y parecía danzando entre las olas de la nada infinita con su gran sonrisa de marciano y cabello cano.

El calor era insoportable y se acercó a la escasa sombra de un árbol casi difunto y a lo lejos vio un barco que se acercaba majestuoso por el horizonte y pensó que tal vez vendría algún jugoso ratón en aquel bergantín. Se lamió los bigotes y se recostó nuevamente.

Mike despertó al gatito que soñaba que corría detrás de alguna gorda rata, y maulló amargadamente porque casi la atrapa.

Se montaron en el viejo y destartalado carro y fueron a casa, para encontrar en ella, una silla de tres patas y un pequeño parque con un columpio hecho añicos por el tiempo, el sol y el agua.

Mike prendió medio cigarrillo que aun le quedaba de la noche anterior y fumó pausadamente, después de unos segundos de meditación, destapó un vino amargo y lo cató cuidadosamente en un vaso de madera astillado.

El gato sentía un hambre mortal y miró a Mike con sus grandes ojos.

- Lo siento Pelos, hoy no tengo comida para ti- dijo el viejo Mike con una sonrisa triste.

El gato salió de casa a buscar su cena, tal vez algún ratón o restos de algún pescado, pero la vida le había enseñado que por allí, muy de vez en cuando, aparecía un roedor raquítico, y no algo que satisficiera su hambre.

Las luciérnagas aparecieron a la luz de la pronta luna y jugó con ellas para distraer las tripas. Pronto se cansó y regresó a casa mientras maullaba con hambre, y en la entrada vio a una cucaracha y pensó que con ella distraería el hambre, al menos hasta mañana, y de un tajo, se la tragó.

Entró por la ventana corroída y vio al viejo Mike sentado en el suelo, con esa gran sonrisa de marciano y pelo cano, se acercó a él y se enroscó entre sus piernas.

A pesar de la pobreza, el gato amaba estas noches tranquilas de tierna paz, silencios tristes y sueños de Saturno. Durmió y soñó con algún pequeño ratón.


CÉSAR AUGUSTO BETANCOURT RESTREPO

Tags: hambre, gato, cuento

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25 Enero 2008

Un gran pensador, un gran escritor... un gran poeta


Colombia es y ha sido cuna de grandiosos escritores, desde el casi desconocido pero genial Fernando González, hasta Héctor Abad Faciolince y el propio García Márquez (que no goza de mi total aprecio, aún así reconozco que es un gran escritor), pasando por un sinnúmero de personalidades, pero personalmente considero que el mejor de todos los escritores ha sido y sigue siendo Gonzalo Arango, fundador del Nadaísmo, y no lo tomo así como el que más hermosos versos ha escrito, ni el más enaltecido de los cuentistas o ensayistas, no, sino porque al leerlo se ve que hay alma, vida, arte en sí mismo y viseras, cuestiona nuestra Evolución, nuestro devenir en el Ser, nuestra traición como humanos, artistas y colombianos, de la destrucción para recrear, de nuestro papel como humanos… es un escritor que no dice léanme, sino léanse, es como mirarse a un espejo y gritar, <¡Mierda, este soy yo!, ¡Aquí se va mi humanidad!>.

Les dejo algunas frases y reflexiones que he sacado del libro “Obra Negra”, que espero que lean, disfruten, rumien y sientan.

FRASES DE GONZALO ARANGO

  • “El destino del artista es una simple elección o vocación, bien irracional, o condicionada por un determinismo bio-psíquico-consciente, que recae sobre el mundo si es político; sobre la locura si es poeta; o sobre la trascendencia si es místico”.

  • “Traté de definir la poesía como toda acción del espíritu completamente gratuita y desinteresada de presupuestos éticos, sociales, políticos o racionales que se formulan los hombres como programas de felicidad y de justicia. Este ejercicio del espíritu creador originado en las potencias sensibles, lo limito al campo de una subjetividad pura, inútil, al acto solitario del Ser.
    El ejercicio poético carece de función social o moralizadora. Es un acto que se agota en sí mismo, el más inútil del espíritu creador. Jean Paul Sartre lo definió como la elección del fracaso.
    La poesía es, en esencia, una aspiración de belleza solitaria. El más corruptor vicio onanista del espíritu moderno”.

  • “La decrepitud no es un concepto de la vejez del mundo físico, sino la caducidad del espíritu resignado, incapaz de evolucionar hacia nuevas formas de vida y de cultura”.

  • “Destruir un orden es por lo menos tan difícil como crearlo”.

  • “En esta sociedad en que la mentira está convertida en orden, no hay nadie sobre quien triunfar, sino sobre uno mismo. Y luchar contra los otros significa triunfar sobre ellos mismos”.

  • “¿Hasta donde llegaremos? El fin no importa desde el punto de vista de la lucha. Porque no llegar es también el cumplimiento de un destino”.

  • “Somos geniales, locos y peligrosos”.

  • “Hemos crucificado nuestros sexos en las caderas de lolitas y proxenetas”.

  • “El hombre no tiene sino sus dos pies, sus zapatos rotos, y un camino que no conduce a ninguna parte”.

  • “El lenguaje del hombre es un lenguaje para asesinar la vida, un lenguaje de enterradores, un lenguaje de muertos”.

  • “Se nace poeta como se nace con ombligo”.

  • “Sólo en la muerte no existe la esperanza”.

  • “Crecer bajo el sol
    Bendecir este mundo
    Vivir en la plenitud de la conciencia
    Colmar los apetitos del deseo
    Realizar los impulsos de nuestro ser
    Rebelarnos contra los dogmas opresores de la razón
    Negar la moral ascética que predica la resignación
    Romper las cadenas que nos esclavizan a la tiranía del maquinismo
    Renunciar a los falsos dioses del Paraíso para salvar nuestra vida
    Salvarla afirmando nuestra rebelión, reivindicando en la protesta los
    Prestigios de la Gloriosa Aventura Humana”.

  • “Practica como verdad universal la verdad de tu vida
    No sigas banderas de partidos idiotas
    No rijas tu vida por credos que te fabrican unos canallas que no creen en nada
    No te rindas a las leyes de hierro de una moral que sólo quiere encadenar tus impulsos
    No ingreses a la orden de esta sociedad fabricada por fariseos y mercenarios
    No ofrezcas tu cuerpo sagrado para que te entierren en bóvedas confortables de l conformismo y la resignación
    ¡Sublévate!
    ¡Estalla la bomba de tu ternura aterradora!
    ¡Sacude tu humanidad humillada, pues hay un dios oprimido dentro de ti! Libera a tu dios. Despierta a tu dios. Despierta a tu dios para que sueñe. Préstale tu voz para que cante. Tus poderes son infinitos. Libera tu energía y conquista la Tierra”.

  • “Muérete de risa antes de que esta Civilización criminal de decapite”.

  • “No hay crimen más grande que el desprecio de uno mismo”.

  • “La peor locura del hombre es amar al hombre, salvarlo. Pues el hombre es irredimible”.

  • “Todos los altares son patíbulos. Todas las iglesias son tumbas. Los sacerdotes son mercenarios de dios o del poder”.

  • “Con las balas se mata, y con el silencio también”.

  • “La misión del hombre es ser humano, y su destino la libertad”.

  • “El poder no es compatible con la libertad”.

  • “Yo sé que los poetas no se entregan sino a la verdad que encarnan, a la verdad de amor a sus ideas. Y mueren por ellas si tienen que morir. Por eso precisamente son poetas. Porque la verdad es su fin y su gloria”.

  • “Sí, son libres de morir, pero no hay libertad en la muerte”.

  • “Es preferible vivir una vida humana que ser postulado para dos siglos de posteridad muerta sobre un pedestal”.

  • “La evolución es un movimiento continuo, constructivo. Pero la historia contemporánea se lanza de guerra en guerra en busca del progreso, inútilmente”.

  • “La poesía no es distinta de la vida, pero es más que la vida, pues es creación, testimonio del mundo y al mismo tiempo trascendencia”.

  • “Si los dioses nos abandonaron, peor para los dioses. La soledad de los cielos está llena de promesas humanas, y la tierra es el porvenir del hombre, su alegre morada y su reposo”.

  • “El poeta poetiza para volverse Dios, sin dejar de ser hombre”.

  • “Aquí el poeta se torna divino y sucesor de Dios, quien ha creado el Universo para que el poeta lo explique. Y el poeta triunfa sobre el absurdo, o se enloquece.
    Dios al crear el mundo ha triunfado sobre la nada y fracasado ante el Ser. Tal acto reúne su Omnipotencia y su impotencia. Por eso eligió al poeta para que la Creación no quedara en el caos, no siendo Nada, pero tampoco siendo Ser. La misión del poeta es lograr la reconciliación entre el ser y la nada, y triunfar en la Unidad. Y la función de la auténtica poesía no es otra que convocar los seres a la existencia”.

  • “Poesía fue siempre, también es hoy, vida y libertad. No es otra la tarea del poeta: asegurar la vigencia de estas dos palabras en el mundo de la opresión y la muerte”.

  • “Pero una flor no es un hombre, ni siquiera un pez. Sin embargo puede ser un símbolo: el de mi existencia como escritor y el de mi muerte. De la muerte se dice que es tan natural como la vida, y que no hay nada que hacer contra el Destino. Yo no veo las cosas con un rigor tan lógico. Siempre confesé un terror sublime por la muerte y por eso me hice escritor: para no morir como mueren las flores. Y me hice escritor no por vocación, sino un día horrible que dejé la religión por el arte, contra mi voluntad, pero urgido por la salvación. Fue la muerte de Dios lo que me arrojó bruscamente en brazos de la literatura”.

  • “Tengo que confesar que a mi no me importa la tal inmundicia de la gratitud: ni compadezco a la humanidad, ni la odio, ni la amo. Hago lo que tiene que hacer un sobreviviente. Sin alegrías, sin lágrimas. Eso es todo.
    Pienso que otros harán lo mismo que yo, aunque no sé. No espero nada de los hombres, y no soy un santo para que esperen de mí esas grandes cosas morales como la nobleza y el valor”.

  • “Estoy enfermo de ira, de odio, de rebelión contra la estupidez humana”.

  • “El peor enemigo del amor vive agazapado en su propio egoísmo: la convivencia”.

  • “Sólo me apasionan la libertad y sus frutos, la negación de la razón y la serpiente lógica”.

  • “El único porvenir del amor es el presente, y merecerlo cada día”.

  • “No existe el amor carnal ni el amor ideal. Tales prejuicios son aberraciones de la moral. El autentico amor, el puro amor, es la apoteosis de cuerpo y alma en la unidad viviente de dos seres triunfando sobre la muerte”.

  • “Ella quería saber si el amor era para mí algo espiritual o material. Yo le dije con sumo respeto: <Las dos, pero en la cama>”.

  • “Sospecho, en todo caso, que el Nadaísmo es lo Desconocido. Además el Nadaísmo no se explica por una lógica deductiva, sino que se vive, es una vivencia de la razón contra la Razón pura”.

  • “El Nadaísmo no es una filosofía sistemática, sino una pasión existencial, un furor, una rebelión”.

  • “El arte que sirve intereses particulares es un arte enajenado”.

  • “El Nadaísmo se fundó como respuesta a las razones tradicionales de la vida. Es, en su más profundo significado, un imperialismo de la negación para defender al individuo de las amenazas que se ciernen sobre él, en esta época de abdicaciones de la libertad y de insurrección de masas totalitarias que levantarán un patíbulo para el poeta, el santo, el loco, el místico y el bandido, los eternos héroes del espíritu, sin cuya presencia nos negamos a vivir, pues no podríamos dormir sin el sueño del Súper-hombre.
    La generación que nos suceda o que ya trabaja en la revolución política, encontrará un desgarramiento de confusión en las almas y en el orden social, y este anarquismo crítico que hemos formulado dará origen a nuevos valores y a un renacimiento. Este es el invisible pero efectivo aporte de nuestro nihilismo a la revolución colombiana. No prometemos más. Conduciremos nuestra rebelión hasta una etapa donde todo acto, toda idea y todo entusiasmo sean constructivos y hagan posible la sociedad de nuestros sueños. Hasta ese advenimiento nosotros nos pondremos al servicio de la barbarie y de la impaciencia como los anarquistas rusos para quienes la pasión de la destrucción era una pasión creadora”.

  • “No buscamos razones valederas, sino razones vitales, sentimientos. La Razón nos tiene defraudados”.

  • “No condenamos nada, porque el amor es el único sentimiento que se niega a ser civilizado”.

  • “El sistema capitalista está interesado en la ignorancia del pueblo y en su explotación, y paga a los curas para que bendigan la ignorancia y el conformismo, y sean mansos de corazón y se resignen a su miseria que les abre las puertas del cielo donde serán eternos capitalistas del goce de la vista de Dios, una vez que revienten de hambre y de tuberculosis y abandonen la pasión dolorosa de la tierra que calumnian como un inmundo y desgraciado valle de lágrimas”.

  • “El tipo que no nació para el amor, tampoco nació para el odio”.

  • “En nuestro tiempo los caminos de la acción nos están vedados, ellos están copados de regimientos, de perseguidos y perseguidores”.

  • “Sé que todo embanderamiento activo conduce a la matanza”.

  • “Negarlo todo para crearlo todo. Nacer a una nueva conciencia de Ser”.

  • "No debe confundirse la autoconfesión con la autobiografía. Todo artista es un tramposo, es infiel a la realidad. Torna la anécdota en fábula, reinventa su propia historia, novela su vida. La recreación de la experiencia vivida no tiene por qué ajustarse a los límites de lo verídico. Mi realidad de hombre no es idéntica a mi realidad de artista. Yo recreo la realidad inventándola, y así la hago otra realidad, una realidad más esencial, más real. Por ejemplo, si amo a una mujer en la playa, esa vivencia no me inspira nada en el presente, la pasión destruye la imaginación. Cuando esa experiencia deja de ser, se torna recuerdo. Posteriormente la revivo, la rescato a través de la nostalgia, la actualizo, ilumino el recuerdo y a través de esa luz le presto otra imagen, en la cual mi experiencia real se enriquece con mi experiencia imaginada. En este proceso la memoria se torna inventiva, creadora. Y en esto el artista se diferencia del historiador, en que su visión de la realidad no es real sino inventada”.

  • “El hombre no progresa en la media en que se ha vuelto más civilizado, ni es más hombre por vivir entre los inventos que abrevian su lucha y prolongan su desdicha”.

  • “A veces en mis himnos a la vida, doy la impresión de ser maligno y amargo, desesperado y corrosivo. Esa apreciación es injusta. Si me abrazo a la desdicha es porque la torno creadora. Si predico la destrucción del mundo que heredé, es porque quiero fundar sobre la nada la intimidad, no sólo en mí mismo, sino en todos los que merecen ser amados y liberados del odio en que yacen cautivos”.

  • “Los antagonismos de la Razón y el Poder nos han hecho irreconciliables, odiosos, fanáticos y asesinos”.

  • “Estar solo es comer mierda en el estercolero de la inhumanidad del mundo”.

  • “La más alta soledad no es la del dictador sino la de sus víctimas que en el colmo de su abyección llegan a respetar y adorar al verdugo, renunciando a la última posibilidad de ser hombres”.

  • “Los ideales que no cambian la vida corrompen el alma”.

  • “¡Dame, Señor, la desesperación de creer y la felicidad de destruirme!”.

  • “Todo ciudadano que dependa de sistemas, es militante de guerra: por la razón o la fuerza”.

  • “Desaparecerán las patrias para que nazcan los edenes”.

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20 Enero 2008

"La Enseñanza de los Ignorantes"


Una vez Natalia Andrea, una hermosura de mujer, escritora brillante, gran amiga y preciosura de persona, me dijo que alguna vez había escrito algo con el título de “La enseñanza de los ignorantes”, ganándose así más de un problema… esta imagen del genial Quino nos muestra cuál es esa enseñanza viciada y corrompida por los sistemas autoritarios, imperativos y prohibitivos que sesgan una búsqueda más allá… no es un ataque contra profesores, pues estos muchas veces hacen parte de este sistema sin que lo noten,por el contrario esun llamado a ver cómo es que lo que nos enseñan puede (y es) manipulado por fuerzas exteriores. Ya juzgarán ustedes mismos. Disfrútenlo.

Quino, Natalia Andrea... y si acaso yo, César Betancourt

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22 Noviembre 2007

Delirio Epistolar



Luis Ángel sabía que la carta estaba ahí y por más que la quisiera ignorar, de ahí no se iba a mover. Sus ojos lo engañaban dándole una mirada extraviada a la epístola que estaba sobre el mueble del comedor. Todo lo que hacía era en vano pues aunque no lo quisiera, estaba concentrado en la carta, ni la radio, ni la tele funcionaban, estaba absorto y casi envenado, pero sabía lo que contenía y a decir verdad tenía pánico de lo que estaba ya escrito.

Se encontraba desesperado pero no se podía rendir a la curiosidad, se retaba así mismo diciendo que era más poderoso mentalmente y tendría dominio sobre su carne. Pero era la mente lo que le traía de nuevo y cada vez con más ahínco el recuerdo de esa carta sobre el mueble del comedor. Caminó por toda la casa sin sentido alguno, daba vueltas y cada que pasaba por aquél mueble se quedaba atónito y se imaginaba abriendo la carta. ¡No! No podía darse el lujo de aquello, tenía que ser fuerte. Sin pensarlo mucho cogió un abrigo y salió a la calle. Pasó por un café-bar, entró, pidió un capuchino irlandés y se sentó a esperar.

La tarde era fría y en las nubes se veía un afán de llover. Tomó el capuchino muy despacio absorto de nuevo en sus pensamientos hasta que sonó el celular.

- Hola mi amor.

- Hola ¿dónde estás? Te he llamado a la casa.

- Estoy en un café-bar, no aguantaba la casa.

- ¿Y por qué no me llamaste?

- No sé, estoy un poco distraído hoy.

- Te veo por la noche en tu casa.

- Ok, chao.

- Un beso.

Siguió tomando el capuchino y en su cabeza sólo existía aquella endemoniada carta.

Luís Ángel tenía 21 años y hace 6 meses vivía solo, era algo reservado con aquellos que no le caían bien, pero era muy extravagante entre sus amistades. Acostumbraba a emborracharse con facilidad siempre que estuviera con un amigo o con una cara conocida. En medio de su extravagancia, Luis Ángel, decía cosas irreverentes y una de ellas era que se iba a morir a los 21 años porque no valía la pena vivir más. Que vivir más era absurdo.

Desde los 16 años empezó a sufrir fuertes jaquecas y siempre creyó que iba a morir de un tumor en la cabeza. Eso era para él tan cierto como que el agua moja y el universo es basto. Hace unas semanas había sufrido un desmayo y por obligación fue donde el médico y los resultados los habían llevado hasta su casa.

Parece que aquella profecía dicha en medio de su extravagancia y entre copas se volvía cierta, y el miedo que le producía abrir aquella carta superaba todos sus temores hasta ahora experimentados, aunque vivir más de 21 años era absurdo.

Pidió otro capuchino irlandés y prendió un cigarrillo. De su cabeza no salía la idea de una pronta muerte por él pronosticada. El desespero lo inundó de pronto, atacando como una bestia salvaje, era un delirio que le acuñaba el alma, no encontraba sosiego en su alma, estaba perturbado.

Una vez despertó de una horrible pesadilla de la que no recordaba nada, sólo el hecho de que era horrible. El temblor en sus manos y el sudor frío que lo enjuagaba delataban el terror que aun sentía y fue cuando dijo casi inconscientemente, sin pensarlo ni meditarlo, que moriría a los 21 años. Desde ese día lo creyó firmemente. Sus amigos incluyeron esta nueva locura a su espíritu sarcástico y a su bohemia forma de vida. Nunca vieron algún broto de seriedad en aquellas palabras, pero Luis Ángel lo sabía perfectamente, y ahora agonizaba pues su miedo era tal que ya se sentía cerca del umbral y padeciendo la decadencia de su cuerpo. Sentía que dentro de sí había un vacío muy hondo que le creaba una sensación de malestar, de mareo y de náuseas. Su cabeza no se ocupaba de otra cosa que no fuera la carta encima del mueble del comedor y su cuerpo convulsionaba ante la sola idea de abrirla.

Sin caer en cuenta, Luis Ángel temblaba cada vez que extraviaba su mirada para sus adentros donde sólo encontraba un objeto que le corroía la vida. Prendió nuevamente un cigarrillo, tomó de un sorbo el capuchino y salió del café-bar.

Cuando llegó a la puerta de la casa dudó en abrirla. Se quedó en un silencio mortal que en nada mejoraría su estado de ánimo. La carta seguía ahí con el membrete de la clínica y reposando sobre el mueble del comedor, casi podía verla sonreír irónicamente como si no le preocupara el hecho de ser abierta, no le importaba su existencia y seguía sonriendo. Se sentó en el piso, afuera de la casa, las fuerzas simplemente no le salían.

Se quedó un rato ensimismado pensando en qué hacer cuando abriera la puerta, lo veía todo como en una película. Llegaré y miraré la carta de lejos, luego la ignoraré y… y… y me iré al baño y tomaré una ducha, me afeitaré y nuevamente pasaré por el comedor y miraré la carta por el rabillo del ojo y seguiré de largo. Desde ahora deberé actuar como si no existiera esa carta. Sí, sí… eso haré, de ahora en adelante la carta no existe… pues sí existe pero la ignoraré, es lo mismo. Sí, sí, eso es, luego me iré a la cama y veré la televisión o leeré un libro para distraerme y pronto me olvidaré de que esa carta existe y de mi ingeniosa videncia ¡oh diablos, que sarcástico soy y luego… ya, todo arreglado. Lo interrumpió María Clara que lo veía un poco consternado.

- Hola –dijo ella- ¿qué haces mi amor?

- Nada, nada, sólo pensaba un rato, cómo estás, me has tomado por sorpresa.

- Pero te llamé.

- Sí, sí, sólo que… sólo que pensé que llegarías más tarde.

- Entremos.

- Sí.

Luis Ángel olvidó que su novia María Clara vendría a visitarle, había olvidado por completo la llamada que sostuvo con ella, estaba demasiado distraído como para pensar claramente, sólo existía él y su pequeño universo que se encontraba en el sobre de una carta. Estaba tan angustiado que apenas se daba cuenta que respiraba.

Cuando entraron se dirigieron a la habitación y prendieron el televisor. María Clara vio que él no miraba realmente la tele, estaba perdido en otro mundo más allá de lo tangible y lo real. Lo miró largamente y le dio un beso en la mejilla, él se volteó hacia donde había sentido un leve contacto, se topó con la cara sonriente de María Clara. La veía extraña, mas sin embargo sabía que era ella.

María Clara sacó un papel que ya estaba muy gastado y se observaba la marca de unos labios. Comenzó a leer.

“Nacen las palabras, las suyas, las de ella, como bestezuelas buscándose, un encuentro que se demora en caricias, un olor a siesta, a casa sola, a escalera esperando con la bola de vidrio en el nacimiento del pasamanos. –miró largamente a Luis Ángel- Pierre quisiera alzar en vilo a Michèle, subir a la carrera, tiene la llave en el bolsillo, entrará en el dormitorio se tenderá contra ella, la sentirá estremecerse, empezará torpemente a buscar cintas, botones, pero no hay una bola de vidrio en el nacimiento del pasamanos, todo es lejano y horrible, Michèle ahí a su lado está tan lejos y llorando, su cara llorando entre los dedos mojados, su cuerpo que respira y tiene miedo y lo rechaza.

Arrodillándose, apoya la cabeza en el regazo de Michèle. Pasan horas, pasa un minuto o dos, el tiempo es algo lleno de látigos y baba. Los dedos de Michèle acarician el pelo de Pierre y él le ve otra vez a la cara, un asomo de sonrisa, Michèle lo peina con los dedos, lo lastima casi a fuerza de echarle el pelo hacia atrás, y entonces se inclina, lo besa y le sonríe”[1].

Luis Ángel se acercó a María Clara y la besó profundamente como si con aquel beso escarbara en el alma de esa mujer y le declarara que la amaba profundamente, que volvía a hacer parte de su universo, que la locura se había desvanecido. Hicieron el amor, juntos y entrelazados, escuchando los jadeos del otro y oliendo el cuerpo del otro, y mirando los ojos del otro, hurgando en sus almas, en sus corazones y en sus lágrimas, sintiendo la felicidad del otro, respirando al unísono y acariciando la ilusión de ese amor.

Cuando María Clara conoció a Luis Ángel, él le leyó el fragmento de un cuento de Julio Cortázar que le parecía hermoso y desde entonces guardaba aquel fragmento con ella. Estaba feo y arrugado, pero destruirlo era bellaquería, no era sólo un pedazo de papel, era un símbolo, era un pedacito de ella misma. Leía esto siempre que se sentía feliz o que se sentía triste, lo leía para sí y para su amante. Cuando quería llorar o sonreír. Ahora estaba muy feliz y dormía placidamente.

Luis Ángel se levantó por una taza de café y un cigarrillo, un temor muy profundo no le dejaba conciliar el sueño. Temblaba más visiblemente de pensar que allá no estaría María Clara. Mientras meditaba miraba de reojo la carta. Estaba aun ahí, impasible, inmóvil, con esa sonrisa… no podía ignorar la verdad, muy pronto moriría pero preferiría no saberlo nunca. No saber qué tiene, no, era demasiado. Dio grandes bocanadas a su cigarrillo y sorbió el café.

Corría por una calle angosta muy oscura y con un olor pútrido. Sentía que el corazón se le salía y corría cada vez con más desespero como si estuviese siendo perseguido por el mismo Belial. Las calles tenían poca iluminación. Daba grandes zancadas evitando pisar a las ratas muertas que había sobre aquella calle. Se le salían las lágrimas sin saber por qué, ni siquiera sabía por qué corría, sólo estaba seguro de algo. El miedo. El aire era pesado y una tímida niebla empezó a cubrirlo todo, la calle parecía más angosta y el cielo púrpura. El fuerte olor le dio náuseas, el sudor lo empapaba y jadeaba cada vez más. Paró frente a un mural con el que la calle terminaba, era un callejón sin salida. Y unas palabras que había en ese mural tomaron cada vez más forma. No lograba descifrar qué decía. Mu… Mu… muerte.

Se despertó muy sobresaltado. Se había quedado dormido mientras meditaba y tomaba su café. Y de pronto las lágrimas empezaron a brotar desaforadamente sin que pudieran ser contenidas. Comprimía su cara contra sus manos y las lágrimas salían entre los dedos y pronto los gemidos sollozantes se hicieron audibles. El terror hizo que su cuerpo temblara como el de un epiléptico y pronto la angustia y la melancolía estaban enfrascadas en esa alma ya condenada.

Luis Ángel 1: No seas idiota, a todos nos llega la hora imbécil. Abra esa endemoniada carta y salga de la duda de una vez por todas.

Luis Ángel 2: Ignóralo, para qué saber si te vas a morir o no, es mejor no saber. El que sabe sufre más. La vida sólo vale vivirla hasta los 21 años.

Luis Ángel 3: Cállense idiotas, no sean estúpidos. No es la carta, es saber que me voy a morir.

Luis Ángel 2: Se va a morir él no tú.

Luis Ángel 3: Y por ende todos. Nos vamos a morir, a morir… a morir. Vamos a dejar todo acá –empezó a llorar-

Luis Ángel 1: Fue un estúpido sueño. Quién sabe si es o no una premonición. Puede ser simplemente un invento del subconsciente. Nos creímos nuestro propio invento.

Luis Ángel: Silencio, cállense. No me los aguanto. No quiero oírlos… no quiero oírlos, no más, ¡ya!

Luis Ángel 1: ¡que abras la hijueputa carta! –dijo gritando y notablemente nervioso- ya no aguanto esta incertidumbre.

Luis Ángel 3: No más… -seguía llorando- no más… me voy a morir –empezó a convulsionar violentamente- ¡me muero! –Se agarró la cabeza- la migraña, vuelve la migraña, me muero, ayuda.

Luis Ángel: No más –se le caían las lágrimas- silencio.

Silencio.

Miró sus manos, estaban llenas de llanto. Él temblaba y tenía un hilo de voz. Sentía sobre sí el título de Muerto. El dolor de cabeza era insoportable y sabía que cualquier medicamento sería inútil. Miró la carta. Se acercó a ella y las manos le temblaron, su respiración disminuía, su corazón latía con más fuerza, un breve mareo lo inundó y un hilillo de sudor recorría el rostro de Luis Ángel.

Trató de coger la carta pero un espasmo violento lo detuvo. Veía sobre sí a la muerte con su traje negro y su hoz dispuesta a arrebatarle la vida. Se desmayó.

- Amor, despiértate.

- … qué… ¿qué me ha pasado?

- Te has desmayado. ¿Estás bien?

- Yo… no sé… creo que sí… estoy cansado.

- Pero no puedes descansar.

- ¿Qué… qué dices?

- Que no puedes descansar –miró a Luís Ángel a los ojos- Es tiempo de morir.

Se despertó exaltado. Estaba en un estado delirante, ya no distinguía la realidad de la fantasía, ¿había realmente soñado aquello? ¿Había visto a la muerte esperando a que la llama se extinguiera? Empezó a oír murmullos que venían de todas partes, ¿Fue real el capuchino irlandés en el café-bar? ¿Era verdad que había hecho el amor con María Clara esa misma noche? No lo soportaba más. Los murmullos iban en aumento, retumbaban en su cabeza y se expandían por el universo haciendo eco en las entrañas de Luis Ángel. Un mareo lo invadió y luego oscuridad, soledad, quietud. Paz.

María Clara al no encontrar a Luis Ángel a su lado entendió que algo raro pasaba. Salió rápidamente de la cama y lo encontró muerto frente al mueble del comedor.

La autopsia reveló que el corazón de Luis Ángel quedó fulminado y que en su cabeza se almacenaba los comienzos de un tumor perfectamente tratable.

El día que lo enterraron, María Clara leería por última vez ese fragmento tan hermoso que le leyó la última noche que estuvo con vida. Lloraba amargamente sin entender por qué el corazón de Luis Ángel se rindió ese día, sin entender por qué Dios le arrebataba lo más hermoso que le había dado la vida, extrañamente pensó en ese momento que su vida sería como un camino estrecho que daría fin a un mural que le cortaría el camino. Reprimió una lágrima y destrozó el fragmento matando algo de ella. Murió Pierre y Michèle lloraba, mientras en el mueble del comedor estaba con esa sonrisa cínica la carta aún sin abrir.




[1] CORTÁZAR, Julio. Las armas secretas. Editorial punto de lectura, pag 210.


CÉSAR AUGUSTO BETANCOURT RESTREPO


Tags: locura, delirio, miedo

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10 Noviembre 2007

Mundo pero Libre



El mundo es redondo

Y aún así hay rincones,

De norte a sur hay fronteras

Que impiden tomarles las manos a mis hermanos,

De occidente a oriente hay banderas

Que son estandarte de patriotas asesinos.

¡Viva Franco, cerdo Fascista!

"El patriotismo es la excusa de los sanguinarios"
Oscar Wilde


César Augusto Betancourt Restrepo

Tags: libertad

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3 Octubre 2007

El Alma inamansable



(Título en honor a Gonzalo Arango)

La concepción estúpida del tener y del poder, nos ha dejado una terrible cicatriz en lo más hondo del corazón y del cerebro, ya no importa el sufrimiento del otro y nos auto compadecemos por una uña rota, un dolor de cabeza o porque odiamos nuestro cabello. El individualismo no representa en ninguna de sus formas, la indiferencia por el otro, por su dolor, por su alegría… estamos perdidos en una bolita de cristal que nos muestra una verdad que solamente existe en la nada del occidente del planeta tierra; que existe en unas mentes enfermas que deliran con el poder y con la ambición, con la muerte del enemigo y asimismo predicando los derechos humanos. Y a los que amamos la libertad y odiamos el poder y cualquier acto de humillación humano somos líderes de voces mudas, que no articulan palabra pero forman lágrimas con la expresión de dolor y muerte. Somos los poetas que la sociedad acalla porque no les interesa quitarse la venda teñida de sangre de sus ojos y quieren seguir en esa bolita de cristal, una sociedad que se refugia en vetustos paradigmas moralistas que no son más que el fiel reflejo de su naturaleza depravada… somos los cantantes, dramaturgos y locos que nos refugiamos en el humilde arte de crear y de soñar. Cultivamos el alma inamansable y el espíritu de la belleza, sucumbimos ante un amanecer delirioso o ante una noche lluviosa, a los placeres de dormir entrelazados y oler el perfume de nuestros cuerpos.

Ya este mundo llenos de ‘sabios’ y doctores, ha denigrado tanto a las banalidades, que no cabe en la cabeza otra idea que la de producir a costa de nosotros mismos para el progreso… progreso que llega a unos pocos y que perjudica a muchos otros. Contaminación, calentamiento global, daño en la capa de ozono, extinción de algunos animales… son solo algunas muestras del tan afamado progreso que ha logrado la humanidad y se olvidan de Dalí, Da Vinci, Oscar Wilde o John Lennon, pero se empecinan en recordar a un Dios que mató a su creación con un diluvio. La diosa Razón y el narcótico del Poder, se han aliado en este mundo para hacer más vil la existencia, para convertirnos en robots con la ilusión de la libertad y la desfachatez de creer que de verdad pensamos, que nos vuelve prisioneros de nuestra propia vanidad y carceleros de nuestros deseos… ya la vieja consigna hippie “Freedom, peace, love and rock n roll”, quedó como un movimiento de los 60’s de un grupo de peludos marihuaneros. Lo cierto es que algo pasa en este mundo y con nosotros, observamos con desprecio o diversión el sufrimiento del otro sollamente para darnos cuenta de que somos tan miserables que sólo así se siente el alma más reconfortada.


César Augusto Betancourt Restrepo

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Sobre mí

Me llamo César Augusto Betancourt Restrepo, Estudio Comunicación y Relaciones Corporativas, soy amante del Rock and Roll y la literatura, me encanta tener tertulias filosóficas que llevan a nada, disfrutar del cine, de un buen tequila con sal y limón, un beso tierno, una mirada salvaje, un gesto insinuante... me gusta cantar en voz alta y reírme con ganas, perderme en mí mismo y al final sonreír.
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