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Bitácora: Carlos de Arce

EL AMOR VAGABUNDO

12 Octubre 2006

MADEMOISELLE DE MAUPIN, de Teófilo Gautier

Magdalena d'Aubigny, más conocida por Mademoiselle de Maupin, nació mujer en 1673. Se hizo más célebre por su vicios que por sus virtudes. Teófilo Gautier se inspiró en ella para escribir a los 24 años su novela más famosa.
Magdalena sólo vivió treinta y cuatro años, pero fueron suficientes para que la fama de sus originalidades y extrañas andanzas rebasarán las fronteras de Francia.
Era una mujer hermosa. Un contemporáneo la describió con "cabellos castaños, grandes ojos azules, nariz aquilina, dientes muy blancos y garganta perfecta".Se casó muy joven, aún no tenía dieciseis años. La muerte de un pariente la dejó libre para realizar su sueño: vestir ropas varoniles y lanzarse a la aventura. Nada más contraer matrimonio con el señor de Maupin, le abandonó por un preboste de armas. Inició una azarosa vida de salteadora de caminos, fue cantante en Marsella, querida del conde Alberto de Baviera, incendiaría de un convento en Avignon para raptar a una jovencita que amaba, y logró ser primera figura de la escena de la Opera de Paris. Su genio, belleza y espada fueron sonados y no hubo hombre ni mujer que se le resistiese.
La celebridad de este personaje aún era notoria hacia 1830 y Teófilo Gautier lo tomó como fuente de inspiración para escribir su primera y gran novela. Un libro con numerosas ediciones que hace años no se publica en España; que ha sido llevado al cine en una mordiente y divertida película, y que contiene un Prefacio que fue asombro y admiración de sus contemporáneos. Pero a lo largo de sus páginas hay una serie de conceptos, observaciones y emocionantes aventuras que no sólo apasionan y sorprenden, sino que llevan a reflexión sobre los acertados retratos de personajes muy representativos de una época, un ambiente y una sociedad cuya molicie la condujo a la guillotina.
Saint Beuve, a raíz de la aparición de la novela, escribió que "dos o tres escenas, que tienen la equivocación de hablar con demasiada complacencia a los sentidos, enmascaran el pensamiento filosófico de este libro".
Las escenas son más de tres y, como años más tarde reconocería Maurice Barres, estan escritas de tal forma que "Gautier se dirige a los instintos para espiritualizarlos, en todo caso, para adornarlos y elevarlos". En relidad, si el gran poeta que había en Teófilo Gautier hubiese escrito en detalle las aventuras de Mademoisellle de Maupin, la heroina que vivió a finales del reinado de Luis XIV, su libro no hubiese irritado a los pudibundos de entonces y hoy, porque incluso sería impublicable. Sin embargo, Gautier concedió a tan novelesca aventurera una delicadeza y hasta una virginidad que Magdalena d'Aubigny valoraba en muy poco. Las escenas escabrosas, que no podían obviarse, estan envueltas en un encanto mágico, de una graciosa desenvoltura y de una ironia tan jubilosa que las aparta de la sucia realidad, tan naturalista y veraz que impera en la novela actual. Esto hizo exclamar a Adolfo Boschot, uno de los biografos y estudiosos más entusiasta de la obra de Gautier, que si Mademoiselle de Maupin permanece como "un libro viviente, no es sólo por su contenido literario, sino también por su sincero y espontáneo lirismo, por su fantasia poética y por el encanto de su juventud".
Esa juventud de la novela es fruto de la juventud del autor, y es capital en la valoración de la obra y del autor. De entre los escritores parnasianos que giraron en torno a Baudelaire, el poeta maldito, Gautier fue uno de los más destacados y perdurables. Fue abanderado del diletantismo y precursor del simbolismo. Para Teófilo Gautier, como bien lo explica en la novela, lo primero fue vivir, vivir intensamente, y el arte, la poesía y la belleza constituían el complemento esencial para hermosear los inmutables senderos de la vida.
Mademoiselle de Maupin se convierte, pues en un canto intimo y ensalzante de la belleza, la mujer y el amor, y como tal se encuadra entre las obras de personalidad tan latenta como fueron años más tarde Peter Camenzid, de Herman Hesse; Retrato de un artista adolescente, de James Joyce o El gran Gastsby, de Scot Fitzgerald, que engrandecen la Literatura.

Escrito por Carlos de Arce. 8/10/06

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Barcelona, España
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Nací en Chantada (Lugo), me crié y estudié en Madrid, viajé por Europa y luego me afinqué en Barcelona.Me gusta escribir, desentrañar esas complejas historias que vive el ser humano, y ofrecerlas como ejemplo de la imperfección que nos acompaña.

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