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BAJO LA SOMBRA DEL CHAGUARAMO

Reflexiones, anecdotas, informaciones que invitan a ser consideradas en pro del crecimiento

5 Febrero 2008

LA TRISTEZA


LA TRISTEZA
CARMOVAN
Disfrutamos del calor porque hemos sentido el frío. Valoramos la luz, porque conocemos la oscuridad. Y comprendemos la felicidad porque hemos conocido la tristeza
David Waterford
Existen tantas noches como días, y cada una dura lo mismo que el día que viene después. Hasta la vida más feliz no se puede medir sin unos momentos de oscuridad, y la palabra "feliz" perdería todo sentido si no estuviese equilibrado por la tristeza
Carl Jung.
Todos ya habremos experimentado la tristeza, su alcance, sus efectos en nuestro comportamiento, conducta, cómo también aprendimos a salir de ella, dado a las repercusiones que genera en nuestro estado de ánimo, no permitiendo que la felicidad se manifieste.
Como nos lo recuerda Wikipedia, es un Estado afectivo provocado por un decaimiento de la moral. Es la expresión del dolor afectivo mediante el llanto, el rostro abatido, la falta de apetito, etc. A menudo nos sentimos tristes cuando nuestras expectativas no se ven cumplidas, cuando las circunstancias de la vida son más dolorosas que alegres. La alegría sería la emoción contraria.
Tristeza y melancolía, podría decirse que son sinónimos, también podríamos, llamarle nostalgia. O como lo definen los gallegos: Morriña, o las "Saudades" del brasilero... Es muy difícil encontrar a un ser humano que no conozca -por distintas causas y circunstancias- este sentimiento. Podríamos decir, que es un Estado de ánimo, que muchos lo experimentan por lo menos una vez al día.
Entre esa tristeza, esa melancolía, esa nostalgia, y el amor, hay una inmensa diferencia, y esta es, que la melancolía se hace sentir, se identifica se enseñorea de nuestro ánimo, y con precisión podemos decir que estamos tristes, melancólicos, o nostálgicos. Y ¡ojo!, la melancolía no es una depresión, y lo resaltamos, ya que es muy común y fácil confundirlas, tanto así, que en el campo puramente biológico ambos estados de ánimo generan mecanismos homeostáticos que conllevan a un desgaste energético importante, y unido a este desgaste, la presencia de una necesidad imperiosa de descanso, tanto descanso emocional como físico que permita recuperar energías, sobre todo al área cerebral, donde se producen aquellas sustancias comprometidas con lo energético, es así, que -por lo general- a los periodos de melancolía y tristeza, le sigue un bajo nivel de actividad.
Hay que saber identificar los niveles asfixiantes y patológicos de la tristeza, esos donde un vacío existencial nos atrapa, y nos devora la soledad. Comenzamos a percibir la hostilidad del mundo, la incomprensión de los padres, o en el caso de personas maduras, que los jóvenes son insensibles, vacíos, egoístas. Que nos rodea la maldad, la falta de solidaridad, que la vida pierde sentido, que no hay Dios que impida esto que sentimos... Y comienza un proceso terrible en el cual hasta se cuestiona haber nacido, y nos sentimos culpables de todo: de la pobreza y la indigencia, de la mediocridad, de la mezquindad...
Cuántas veces no hemos escuchado, de la boca de algún amigo o amiga atrapado en la tristeza, que no le ve sentido ni valor a la vida... Tantas y tantas veces, nosotros mismos hemos pasado sin casi poder darnos cuenta del porqué, a una experiencia dolorosa en el más puro sentido existencial.
Cuando no se había definido la Depresión, mucho se hablaba de la "Melancolía", lo que hace imperativo, que aceptemos, que al no tener otro calificativo para definir lo que hoy sabemos que es una patología, la depresión, llamada "Melancolía" existe desde que el hombre es hombre.
Todamujerbella.com al respecto nos lega, que cuando llegue el día triste, cuando nada salga bien en nuestras vidas, cuando sintamos que sólo hay cabida para la tristeza… recordemos los momentos alegres que también tuvimos, pueden haber muchas razones para sentirnos así.
No olvidemos que la pena y la tristeza son vacíos de nuestras vidas, algo que queremos y no tenemos, ese algo que nos hace despertar queriendo estar en otro lado y en otro momento.

El desaparecido poeta chileno y Premio Nóbel Pablo Neruda escribía en
ODA A LA TRISTEZA:
TRISTEZA, escarabajo de siete patas rotas, huevo de telaraña, rata descalabrada,
esqueleto de perra: Aquí no entras. No pasas. Ándate. Vuelve
al Sur con tu paraguas, vuelve al Norte con tus dientes de culebra.
Aquí vive un poeta.
La tristeza no puede entrar por estas puertas.
Por las ventanas entra el aire del mundo, las rojas rosas nuevas, las banderas bordadas
del pueblo y sus victorias. No puedes.
Aquí no entras. Sacude tus alas de murciélago, yo pisaré las plumas
que caen de tu manto, yo barreré los trozos de tu cadáver hacia las cuatro puntas del viento,
yo te torceré el cuello, te coseré los ojos, cortaré tu mortaja y enterraré tus huesos roedores
bajo la primavera de un manzano.
Como también en:
VEINTE POEMAS DE AMOR Y UNA CANCIÓN DESESPERADA
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oir la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos
árboles.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como ésta la tuve entre mis
brazos, mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo

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