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<title>Espejo insondable</title>
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<description>Sólo si te asomas CON OTRA MIRADA percibirás su lucidez</description>
<language>es-es</language>
<dc:subject>Diarios personales</dc:subject>



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	<title>Espejo insondable</title>
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<title>Proceso al machismo. Segunda vista. No hagamos hombres calzonazos.</title>
<link>http://www.lacoctelera.com/cavilante/post/2008/03/22/proceso-al-machismo-segunda-vista-hagamos-hombres</link>
<pubDate>2008-03-22T02:03:16+00:00</pubDate>
<category domain="http://www.lacoctelera.com/cavilante">Mis cavilaciones</category>
<content:encoded><![CDATA[<p>Imagino que por el título voy anunciando por dónde puede ir la cavilación de hoy. Previamente, no obstante, me gustaría partir de una premisa ¿La violencia de género es propia de machistas? ¿Es el machismo ejerciente un factor común entre los asesinos de las mujeres que fueron su pareja? Estoy en que sí.</p>
<p>Se me ocurre pensar que el proceso humano y personal de administración de ciertos complejos psicológicos, generalmente relacionados con la autoestima, podría llevar a los machistas tarados a cobrarse su precio con un asesinato, así de sencillo, desgraciadamente. Las reacciones exageradas o desmesuradas, la violencia desmedida, se suele ejercer por lo general, bien desde la prepotencia, bien desde la debilidad. Las personas equilibradas suelen actuar con reacciones comedidas. Las personas o instituciones fuertes, o situadas en situación de fortaleza, cuando actúan con brutalidad, lo hacen amparados en la legalidad, en la legitimidad, en la ideología o en la razón política o estratégica que convenga. Las personas débiles, como las instituciones débiles, utilizan la fuerza donde la tienen; aunque a veces esa débil fuerza sea tan letal como las armas de destrucción masiva que pudieran ordenar utilizar los dictadores, del color que sean. Sobre todo, lesivas para la víctima. </p>
<p>Mis cavilaciones van relacionadas con esos machitos frustrados que no acaban de pillar el punto de la hombría y se dejan llevar por esterotipos de salón, generalmente manejados por algunas mujeres de formación deficiente o antigua, o aprendidos de modelos de hombría tan aireados en aquellos púlpitos de iglesia rancia y en estos nuevos de iglesia pija. Un modelo de hombre que se viste por los pies y esas cosas tan tontas, como si la hombría fuera una cosa de pantalones o faldas, o como si la hombría fuera ni siquiera un atributo de la persona. Porque las mujeres, ¿qué tendrían? ¿mujería?... femineidad, dirán algunos. Roles, modas, hábitos de las personas que se van modelando y enriqueciendo en la igualdad con el desarrollo humano. </p>
<p>El complejo de un hombre venido a menos porque no sabe llevar los pantalones en su sitio, porque le hacen ver que no tiene los cojones bien puestos, es el síndrome de calzonazos. Se siente herido en su orgullo varonil, un orgullo de macho tan estimulado desde la cuna por padres y tutores, se encuentra despreciado por su mujer (algo de "su" propiedad) y su atormentado complejo de medio hombre se torna en peligrosa debilidad capaz de despertar instintos asesinos como mecanismo de recomposición.   </p>
<p>Mi propuesta de hoy iría encaminada a eliminar el machacón empleo de la palabra calzonazos en el vocabulario popular, al menos en boca de las mujeres que son pareja de hombres con problemas de autoestima. Los hombres fracasados, alcoholizados, inconstantes, desesperados, no deberían ser tratados como calzonazos, sino como personas con problemas. Tal vez alguna ONG de las que se dedican a la asistencia social escuche esta cavilación y me comprenda mejor.</p>
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<title>Proceso al machismo. Primera vista. Inicativa sexual indiferente.</title>
<link>http://www.lacoctelera.com/cavilante/post/2008/03/09/proceso-al-machismo-primera-vista</link>
<pubDate>2008-03-09T13:07:14+00:00</pubDate>
<category domain="http://www.lacoctelera.com/cavilante">Mis cavilaciones</category>
<content:encoded><![CDATA[<p>¿Dónde se esconde el machismo que está pudriendo el corazón de algunos hombres hasta convertirlos en  matarifes de género? ¿Cómo acabar con esta endemia social que parece haberse instalado en nuestro país? Señorías, no tengo ni idea, pero intentaré cavilar sobre el asunto.  El común observador, el ciudadano anónimo, empieza a derivar su perspectiva desde una ingenua perplejidad, meses atrás, hacia cierta alarma colectiva,  tras la reciente colección de cuatro asesinatos de género en el mismo día. Alarma limitada, por supuesto, porque desgraciadamente todavía son muchos los hombres que  siguen aferrados a un modelo de varón en el que podría prosperar el desarrollo del germen de esa violencia máxima contra la mujer más cercana.  Mi hipótesis inicial es que el machismo asesino se esconde en el machismo cavernícola, español o no. Esto no significa que el machote español sea un asesino en potencia, no van por ahí mis tiros. </p>
<p>Para mi que hay un punto de autojustificación en los tristes asesinatos de género. La maté porque era mía, denota un derecho a la propiedad que permite hacer uso de ella, de su vida. Y es desde esa especie de justificación desde donde quiero comenzar mi análisis. Empecemos por escrutar al machista,  a ese macho ibérico "pata negra" ¿Qué tendrá inculcado en el cerebro para que en un momento iracundo sea capaz de considerar el asesinato (con lo difícil y violento que debe resultar matar a alguien) como un mal necesario? ¿Pensará este asesino machista que ser juez y verdugo le permite escapar de la situación de perdedor en la que su mujer le ha situado al llegar al límite de lo soportable de una relación en la que no ha puesto ni un gramo de generosidad para superar?</p>
<p>Los roles sexuales. Ahí podríamos encontrar una parte del origen del machismo. Dicen estudios recientes que la sexualidad asimilada en la pubertad marca definitivamente el patrón de las relaciones humanas adultas, tanto de ellas como de ellos. </p>
<p>¿Por qué los varones tienen que llevar la iniciativa sobre las mujeres en las relaciones sexuales? Más bien creo que debería ser al contrario. Si los hombres tenemos que soportar y modular ese instinto sexual que nos hace estar permanentemente en celo por no estar sometidos a ciclos hormonales tan marcados como las que tienen su capacidad de ser fértiles ¿No sería más interesante y menos frustrante para el hombre, menos estresante incluso para algunos, que la iniciativa en el abordaje sexual la llevara la mujer? </p>
<p>Desde el punto de vista de la igualdad entre géneros, la asignación de roles es profundizar en la desigualdad. Sin lugar a dudas, los hombres y las mujeres, tenemos diferencias fisiológicas y quizás psicológicas, pero esas diferencias no deben administrar la desigualdad, como tampoco lo deben hacer las diferencias de inteligencia o de carácter. Las personas somos distintas, obviamente, pero tenemos los mismos derechos y en eso no se deben establecer diferencias. Dicho esto, el llevar la iniciativa sexual no debería marcarse o enseñarse con desigualdad, y los hombres no tendrían que sentirse forzados a nada ni las mujeres avergonzadas de llevar la iniciativa frente a un chico que les resulte atractivo. Que las mujeres pudieran llevar la iniciativa sexual dejaría el rol del  comportamiento en pareja en un plano de igualdad y coyunturalmente acoplado al momento hormonal de los "pretendientes".  Pero claro, nos han enseñado que eso es de ser "poco hombres", y a ellas que eso es de  "fulanas". El mundo al revés. Y si se construyen las  casas con esos tabúes tan paradójicos la solidez del edificio moral es muy dudosa.</p>
<p>Mi primera propuesta, en esta primera vista al proceso, sería luchar contra la costumbre cultural de asignar al varón la iniciativa de las relaciones sexuales. Que la iniciativa sexual sea indiferente.</p>
]]></content:encoded>
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<title>La mató porque era suya.</title>
<link>http://www.lacoctelera.com/cavilante/post/2008/02/28/la-mato-porque-era-suya</link>
<pubDate>2008-02-28T08:43:04+00:00</pubDate>
<category domain="http://www.lacoctelera.com/cavilante">Mis versos</category>
<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.lacoctelera.com/myfiles/cavilante/celda.jpg" class="imgDer" height="700" width="525"><br />
Hoy me visto de negro<br />
para poder mirarte.<br />
Estoy abochornado por ser un hombre<br />
y porque tú como hombre<br />
rebajas nuestra condición a bestia humana.<br />
No te mereces ni la estancia que te brindo,<br />
porque tu alma se murió hace tiempo,<br />
y tú ya no eres nada.</p>
<p>Tenemos que librar a nuestros jóvenes<br />
de la odiosa esclavitud de ser una casta superior,<br />
escuela que se inicia en la niñez<br />
cuando nos dan el cetro del dominio como un valor,<br />
la condición de macho<br />
para ser algo en la vida.<br />
Insana cultura apuntalada<br />
con una baja calidad humana. </p>
<p>No hablemos más de castas,<br />
macho y hembra,<br />
que mujer y hombre son personas.<br />
Deconstruyamos esta tara nacional,<br />
tan arraigada que algunos tarados<br />
sociales hacen suya<br />
para justificar el vestir a las mujeres con mortaja.  </p>
]]></content:encoded>
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<title>En la cuerda floja</title>
<link>http://www.lacoctelera.com/cavilante/post/2008/02/25/en-cuerda-floja</link>
<pubDate>2008-02-25T00:05:43+00:00</pubDate>
<category domain="http://www.lacoctelera.com/cavilante">Cuentos bonsai</category>
<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.lacoctelera.com/myfiles/cavilante/aqueldiaelequilibriofueposibleByJul.jpg" class="imgCen" height="180" width="240"></p>
<p>Había viajado por esos mundos de Dios, y en un zoco perdido en una ciudad de Extremo Oriente había comprado varios recipientes de cristal para guardar perfume. Un día que se encontraba más triste de lo normal, decidió introducir un poco de caos en su vida por ver si esta se ordenaba o se iba al traste. Aburrida de su perfume habitual, recordó la compra de los esencieros del zoco y se fue a la vitrina del salón donde los tenía expuestos como trofeo de viaje. Iba descalza por la casa, regresó con ellos a su alcoba pisando de puntillas por el pasillo para no sorprenderse a sí misma. Se encerró en su cuarto y agitando los esencieros se perfumó derramando gotas del contenido sobre su cuerpo desnudo y recién lavado.  Fue a mirarse al espejo del tocador para decidir el maquillaje con el que abordaría un  espantoso día de soledad y tristeza, pero no se vio. Había desaparecido. Se fue a buscar otro espejo en el baño y asomándose a él tampoco se vio. Se había convertido en la mujer invisible. Ella se sentía, pero no se veía, y nadie podría sentirla, ni verla.</p>
<p>Se la jugó a una sola carta. Aprovechando su invisibilidad quiso deshacer su vida. Tendió una cuerda desde su terraza a la terraza del vecino y la tensó bien. Pensó en practicar el funambulismo por primera vez en su vida. Si conseguía pasar al otro lado, no tendría más remedio que sobrevivir. Si perdía el equilibrio y se caía, los diez metros de altura hasta el suelo darían cuenta de su frágil cuerpo, y su cabeza, estampada contra el suelo, dejaría de hacerle jugarretas. </p>
<p>No quería lastimarse los pies y fue a su anaquel a por algún calzado para protegerlos. Eligió sus preciosas zapatillas rojas con bordados dorados traídas de Estambul. Una vecina vio unas zapatillas andando solas por encima de la cuerda y llamó a emergencias. Los bomberos vieron como las zapatillas caían y, al poco, el colchón de aire que colocaron en el suelo según su  protocolo de incidencias, moviéndose como si un ligero fardo hubiera sido lanzado desde lo  alto.</p>
<p><img src="http://www.lacoctelera.com/myfiles/cavilante/bonsai.jpg" class="imgDer" height="119" width="134"> </p>
]]></content:encoded>
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<title>Los sueños también vuelan.</title>
<link>http://www.lacoctelera.com/cavilante/post/2008/02/18/los-suenos-tambien-vuelan-</link>
<pubDate>2008-02-18T21:05:54+00:00</pubDate>
<category domain="http://www.lacoctelera.com/cavilante">Mis relatos</category>
<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.lacoctelera.com/myfiles/cavilante/flordeloto.JPG" id="img_2" class="256"></p>
<p>Estoy frente al mar. Un fuerte temporal azota la costa y el mar embravecido arroja sobre la playa su alborotada melena aguamarina en olas trenzadas a sotavento. Surcando los fuertes vientos, tenaz en su cometido mensajero, una gaviota ha llegado trayendo un tremendo sobre. Viene de muy lejos.</p>
<p>Sobrevuela mi terraza, y cuando verifica que estoy mirando al cielo, mirando el vuelo circular que va trazando sobre mi vertical, abre el pico y deja desprenderse el sobre que zigzaguea en cenital descenso hasta quedar depositado en el suelo de la terraza, a unos metros de mi. Cuando lo rasgo abriéndolo, con tanta curiosidad como sorpresa, me envuelve de repente un olor a otras sales, a mares más cálidos, a espumas de mar que acarician finas arenas blancas. En el mismo momento de abrir el sobre se desbordan alegres unos grandes pétalos ovoides, de color blanco en la base, que se van enroseciendo tenuemente en su camino hacia la punta, perfilando un color inigualable propio de una flor muy especial.  Los pétalos fluyen y fluyen del interior del sobre con tanta profusión que llegan a formar una acolchada alfombra a mi alrededor; plétora florida que desvela la generosidad de la florida flor remitente.</p>
<p>Y en el fondo del sobre descubro una especie de garlito lleno de posibilidades. Las que me desean desde allende los mares, tantas como sueños tenga y los pueda atrapar. He pensado que debería colgarlo en algún sitio mágico para que su embrujo sea eficaz, no sea que alguna distracción mía suspenda sus habilidades privándome de esos átomos de felicidad que, a base de atraparlos y coleccionarlos,  nos permiten caminar por el sendero de la vida con la plenitud de ser seres humanos, humanizados prodigiosamente para el consuelo de otros seres. </p>
<p>Mañana colgaré mi <em>dreamtraveler</em> en un lugar donde el aire lo atraviese, donde sus plumas puedan entretejer mis ilusiones, mis sueños, mis deseos más nobles, con los <em>whises</em> de buenaventura que la amistad sin fronteras me manda desde las cálidas aguas del Mar Caribe. Lo colgaré del viento que arrulla mis pensamientos y vela mis sueños, del viento que despeja mis sentidos y me oxigena el alma, del viento que aventará mis cenizas, de ese viento inmortal, para que mis sueños puedan volar siempre.</p>
]]></content:encoded>
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http://www.lacoctelera.com/cavilante/post/2008/02/18/los-suenos-tambien-vuelan-#comentarios
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<title>Reposado de un 14</title>
<link>http://www.lacoctelera.com/cavilante/post/2008/02/14/reposado-un-14</link>
<pubDate>2008-02-14T00:12:46+00:00</pubDate>
<category domain="http://www.lacoctelera.com/cavilante">Mis versos</category>
<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.lacoctelera.com/myfiles/cavilante/20070618211429-dar-amor.jpg" id="img_0" class="imgcen" height="325" width="400"></p>
<p>Se celebran o se recuerdan las cosas para honrar su memoria, para gozar de las imágenes que se grabaron con el candente cincel de vivencias inolvidables. Los medios de comunicación, voceros de la propaganda que provoca el afán de consumir artículos, también se abren a una participación directa en ciertos acontecimientos o en anuncio de efemérides dignas de celebrar con presentes y regalos adquiridos para la ocasión. El 14 de febrero es un día consolidado por el consumo como fecha romántica por antonomasia, día globalizado para el amor de pareja.</p>
<p><strong>Tuyo reposado</strong><em></em></p>
<p>Tengo un regalo para ti que no he comprado,<br />
pretendo sorprenderte sin sorpresas,<br />
sin el obsequio de objetos que pudieran gustarte<br />
porque no es necesario comprar tu cariño.<br />
Son ya muchos años de no hacerlo,<br />
de no contar este día, borrado desde siempre por pudor<br />
de nuestra personal agenda de agasajos.</p>
<p>Pero este año es especial porque es nuestro aniversario,<br />
tenemos un puñado de catorces borrados,<br />
de regalos no adquiridos, de besos ñoños no dados.<br />
Tenemos, con todo ello, acopio de vida juntos,<br />
colecciones de momentos memorables compartidos,<br />
sencillas tardes en casa, comidas familiares,<br />
paseos de la mano, charlas con nuestras hijas,<br />
el deleite de hablar de ellas y de quererlas juntos, el hogar que proyectamos sin disonancias, divertidas peripecias con amigos, también proyectos frustrados y dolores consolados mutuamente.</p>
<p>Me gusta estar a tu lado sin tener que sobornarte,<br />
saber que me sientes tuyo sin tener que acariciarte,<br />
pues los lazos que nos unen ya resultan indelebles<br />
tras los años convividos. Tú y yo hemos consolidado esta receta de amor al mezclar sabias dosis de dulzura, atención, respeto, comprensión, calma y afecto que fusionan la pasión de nuestro amor reposado, en este 14 de febrero, tuyo.  </p>
]]></content:encoded>
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<title>Sarcasmo carnavalero.</title>
<link>http://www.lacoctelera.com/cavilante/post/2008/02/12/sarcasmo-carnavalero-</link>
<pubDate>2008-02-12T00:10:23+00:00</pubDate>
<category domain="http://www.lacoctelera.com/cavilante">Mis relatos</category>
<content:encoded><![CDATA[<p><img src="myfiles/cavilante/Cartel08.jpg" id="img_0" class="imgcen" height="390" width="270"></p>
<p>¡Ay carnaval, carnaval!</p>
<p>Pues estuve en "Cai" para ver el famoso carnaval y como solo pude estar el último fin de semana, no me enteré muy bien del famoso Carnaval de Cadiz. Como todas las fiestas populares, o se viven desde dentro, o se "japonesean", y ese fue mi caso. Las viví, el viernes por la tarde y el sábado, como un japonés una corrida de toros, con la diferencia de que creo que me metí en la plaza a la hora y el día equivocado, y sólo me topé con los monosabios y los restos de la fiesta, los inagotables, los incombustibles, el "desecho de tienta".</p>
<p>La noche del viernes tuvimos la suerte de toparnos en una plaza del casco antiguo con "Los cirujanos plásticos" una chirigota "ilegal" que disfrazados de médicos de hospital, un puntito amontillaos y con la farlopa a flor de voz andaban por la noche cantando sus cuplés y pasodobles. Usando el teléfono movil como grabadora pude pillar este cuplé.</p>
<p><strong></strong><em>Viendo el Gran Hermano,<br />
Supervivientes y el Autobús<br />
yo me obsesioné de manera Bárbara<br />
y me fui corriendo pal Carrefú<br />
y allí me compré por lo menos<br />
doce o catorce cámaras.</p>
<p>Las puse en el baño, por la cocina,<br />
por to los cuartos, por la salita<br />
y hasta en las lámparas.<br />
Así descubrí que mi niña Elena<br />
le pega a los porros una cosa güena<br />
y vi que mi suegra,<br />
cada vez que caga<br />
no jala nunca de la cadena<br />
que mi mujer tiene una quería<br />
pero lo peor que yo descubrí<br />
y no es tontería<br />
que mi niño el chico tiene una picha<br />
que es cinco veces más que la mía</p>
<p>Si tú amas a Jesús alza las manos<br />
Si tú amas a Jesús toca las palmas<br />
Si tú amas a Jesús date un culazo<br />
Si tú amas a Jesús pega dos botes<br />
y con las manos, las palmas, los culos y los botes<br />
al final tol mundo estamos queando de carajotes.</p>
<p></em><strong></strong>O esta otra<br />
<em><br />
</em><em>Anoche vino a verme un gachi,<br />
a ver si le enseñaba unos teoremas,<br />
llevaba una faldita por aquí<br />
y estaba la verdad la mar de buena.<br />
De pronto me trincó el rotulador<br />
y yo le dije suéltalo Jacinta,<br />
espera que le ponga el capuchón,<br />
pa que no salga la tinta<br />
y luego empezaremos la lección.<br />
Con destreza y empuje<br />
y usando mi experiencia<br />
la clase dio comienzo.<br />
Le enseñe la materia<br />
y yo se la introduje con algunos ejemplos.<br />
Estudiamos el plano y a todas sus funciones<br />
le fui metiendo mano.<br />
De pronto me cogió todo el paquete<br />
a ver los folios a donde los metes.<br />
Poquito a poco dimos todos los pasos.<br />
La niña resultó se cosa fina,<br />
encima me dio propina<br />
por eso antes de irse<br />
yo le pegué otro repaso.</p>
<p></em><strong></strong>¡Ay carnaval, carnaval!<br />
<strong></strong></p>
]]></content:encoded>
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http://www.lacoctelera.com/cavilante/post/2008/02/12/sarcasmo-carnavalero-#comentarios
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<item>
<title>Despertar cada dia</title>
<link>http://www.lacoctelera.com/cavilante/post/2008/02/02/despertar-cada-dia</link>
<pubDate>2008-02-02T19:52:07+00:00</pubDate>
<category domain="http://www.lacoctelera.com/cavilante">Mis versos</category>
<content:encoded><![CDATA[<p>Entran en mi cabeza<br />
irrumpiendo en el letargo onírico<br />
como fanfarria con timbales<br />
que preceden al César.</p>
<p>Señales de albor,<br />
renuevo día.</p>
<p>Mi mente se eleva,<br />
se aferra al techo<br />
y lanza desde allí sus cabos<br />
para trabar las puntas de mis dedos.</p>
<p>Diez hilos se tensan<br />
levantando mi cuerpo,<br />
poco a poco.</p>
<p>Muñeco de mi mismo,<br />
me yergo con torpeza,<br />
camino a tientas.</p>
<p>Dormida parsimonia<br />
me conduce al cuarto de aseo. </p>
<p>Aferrado al lavabo<br />
los hilos se desploman,<br />
mi mente desciende<br />
y se empotra en mi cuerpo.</p>
<p>Me miro en el espejo.</p>
<p>Como Arlequín<br />
que rige su destino<br />
en la cápsula personal<br />
de mi existencia,<br />
afronto un nuevo día.</p>
<p>Aspiro a mantener<br />
tensos los hilos<br />
que dan consistencia<br />
a mi estructura.</p>
<p>Que mi vida resista<br />
sin hundirse.</p>
<p>Que mi ánimo<br />
renueve la ilusión<br />
de vivir para aportar.</p>
<p>Que no sucumba al instinto predador<br />
ni pueda coquetear con la melancolía.</p>
<p>¡Me voy a construir el día!</p>
]]></content:encoded>
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http://www.lacoctelera.com/cavilante/post/2008/02/02/despertar-cada-dia#comentarios
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</item>

<item>
<title>Fuera lastres políticos que adormecen el sentimiento</title>
<link>http://www.lacoctelera.com/cavilante/post/2008/01/27/fuera-lastres-polaaticos-adormecen-sentimiento</link>
<pubDate>2008-01-27T21:34:43+00:00</pubDate>
<category domain="http://www.lacoctelera.com/cavilante">Mis cavilaciones</category>
<content:encoded><![CDATA[<p>Después de largo tiempo remirándome en este "Espejo insondable", donde voy volcando mis duelos y quebrantos intimos al modo epistolar, he llegado a la conclusión de que los temas políticos, se traten como se traten, incomodan en ocasiones la sensibilidad de los amables amigos que se miran en él, porque no van buscando chirridos ni crispaciones, porque suelen ser más amantes del sosiego y de la satisfación que a veces llega de la mano de una chispa de emotividad imaginada o expresada por alguien.</p>
<p>Como no pretendo incomodar a nadie, y menos a mis lectores especiales, he decidido desgajar el lado político de mi cerebro, o de mi corazón --en lo que a la edición de mis pensamientos se refiere, pues lo otro sería esquizofrénico--, creando otra humilde página en la que Cavilante, con el ojo avizor, seguirá volcando sus caviladas percepciones de la clase política.</p>
<p>Desgajo de aquí, traslado al Ciudadano insolentado, y suprimo del espejo insondable todos los artículos que edité en el blog de Cavilante bajo la categoría de Politica-K.</p>
<p>Y espero encontrar tiempo para todo.</p>
]]></content:encoded>
<comments>
http://www.lacoctelera.com/cavilante/post/2008/01/27/fuera-lastres-polaaticos-adormecen-sentimiento#comentarios
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</item>

<item>
<title>Gallo tapado</title>
<link>http://www.lacoctelera.com/cavilante/post/2008/01/22/gallo-tapado</link>
<pubDate>2008-01-22T10:55:28+00:00</pubDate>
<content:encoded><![CDATA[<p>Recuerdo que me contaban en México que el PRI (Partido Revolucionario Institucional) había conseguido mantener la hegemonía política y controlar el poder durante más de 70 años, posteriormente a la revolución mexicana de 1917. El PRI daba una estabilidad aparente al país a costa de monopolizar la vida pública y de controlar, a cualquier precio, las posibilidades de alternancia en el poder. Para ello, utilizaba la vieja estrategia de permanecer mutando (del original PNR de 1929 pasó a PRM, en 1938, y a PRI en el 1946), eso si, sin perder el nombre "revolucionario" como forma de proclamar democracia desde el mayor absolutismo político, el del partido único. La corrupción, el narcotráfico y el blanqueo de capitales hicieron buena simbiosis con el PRI hasta que llevaron al país al borde de la quiebra con el famoso "tequilazo" en la década de los 90. </p>
<p>La estrategia política denominada del "gallo tapado", tan extendida en Centroamérica, surgió en México, a manos del PRI. Deriva probablemente de la popularidad que alcanzó El Gallo Tapado, nombre de combate de un púgil de lucha libre, mito mexicano que se encumbró por sus victorias y porque nadie conocía su verdadera identidad; excepto sus patrocinadores, el ministerio de la gobernación y algunos avezados periodistas que compartían el secreto sin desvelarlo a la luz pública, como comparsas del misterio que actuaba de aliciente mediático, y económico. El "gallo tapado" era el candidato presidencial que, contra la lógica mediática y de partido, siempre era un "desconocido" que aparecía en la víspera de la campaña electoral, levantando inmediatamente un revuelo de tinta en comentarios y en urgentes editoriales curriculares. El "gallo tapado" no era el candidato del PRI, era el candidato del grupo de poder que manipulaba al PRI y que, decidido en la logia consagrada por el poder económico mexicano, estaba llamado a pilotar la política defendiendo sus intereses en el siguiente quinquenio.</p>
<p>Obviamente, esta introducción no es gratuita, sólo pretende enmarcar mi reflexión sobre la situación política española. Y no voy a dar nombres para que el avispado lector llegue a sus propias conclusiones; pero, tengo que disentir del presidente Zapatero cuando dice que "huele a improvisación". Para mi que huele a "gallo tapado"; y que no anda muy ajeno algún ex-presidente del gobierno español que ya apostó por el clan de los neocones cuando nos embarcó a la guerra de Irak, firmando un pacto con los tejanos cuyas reminiscencias afloran ahora con la súbita aparición de un neoconcito que, sorpresivamente, ha desplazado al eterno aspirante madrileño. </p>
<p>Crónicas adelantadas, como ya edité en este enlace (http://www.lacoctelera.com/ap/posts/edit/949871) lo que ahora es una realidad patente, que "el sibilante" está más muerto que vivo y que ya le han puesto el recambio, para que tome las riendas cuando pierda por segunda vez y se hunda en su chapapote.   </p>
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http://www.lacoctelera.com/cavilante/post/2008/01/22/gallo-tapado#comentarios
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<title>Hay más tiempo que vida (y5)</title>
<link>http://www.lacoctelera.com/cavilante/post/2008/01/07/hay-maas-tiempo-vida-y5-</link>
<pubDate>2008-01-07T00:28:26+00:00</pubDate>
<category domain="http://www.lacoctelera.com/cavilante">Mis relatos</category>
<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt; text-align: justify; text-indent: 35.45pt;">...//...<br />
<!--[if !supportLineBreakNewLine]--><br />
¿Cual es el imán de este viejo mulato? ¿Acaso su sabiduría natural? ¿Acaso su fortaleza de espíritu, o su serena madurez? –se preguntaba Armando--. </p>
<p>Algo había de cautivador en aquel cubano anciano. Tal vez irradiara cierto magnetismo positivo cargado en el cruce dos culturas, la sabiduría de la vieja y la lozanía de la emancipada. Lo cierto era que Lisandro se había hecho a sí mismo con los referentes a su alcance. Aprendió las letras, y las cuentas, por decisión de su madre. Su primera escuela fue un cuarto con olor a almidón y a lavanda, de la mano del contable del general Gerardo Machado, mientras su madre planchaba primorosamente la ropa blanca y el instructor daba cuenta de un tamal de pollo frito con miel. El trueque de la planchadora con el chupatintas le permitió estar alfabetizado a los seis años, cosa que para los tiempos que corrían era una notable aportación a la exánime cifra de niños nativos instruidos. Después, la aventura del conocimiento a través de los libros de la biblioteca del palacio, libros que podía leer, al prestado, gracias al buen entendimiento entre el ama de llaves y la esposa del respetado y temido héroe de la independencia que posteriormente fuera Presidente de <st1:PersonName productid="la Rep￺blica." w:st="on">la República.</st1:PersonName> </p>
<p>Los olores ocupan un papel fundamental en la fijación de los recuerdos. Armando descubrió, asoció y troqueló en su mente el olor mixturado de aromas percibidos en un día soleado estando recostado en el regazo de la bonita mulata. Compartían un asiento doble de un autobús de línea, volviendo de la playa de Varadero. En este segundo viaje a <st1:PersonName productid="La Habana" w:st="on">La Habana</st1:PersonName> decidió explorar la isla en busca de parajes irrepetibles. Si en el primero la motivación había sido conocer la fantástica miscelánea coralina de la costa sumergida —practicando el buceo, su loca pasión—, en este otro viaje, la atención se había desplazado a la playa seca. No le había pasado desapercibido en aquella ocasión el avistamiento de algunos cuerpos esculturales, como barnizados, de jóvenes mulatas o negras, que acompañaban a hombres, probablemente viajeros transeúntes o turistas, como él; y como él, buscones de amor fácil y caliente.</p>
<div style="text-align: center;">-----000-----</div>
<p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt; text-align: justify; text-indent: 35.45pt;">
<p>La había tomado en sus brazos para izarla al barco, cuando ella abrió los ojos, y enseñando sus dientes nacarados dibujó una abierta sonrisa que derivó en un —Hola, ¿quién tú eres?— que le dejó embobado. Demasiado bien sabía ella quien era el buceador español que había vuelto por segunda vez en un año —la otra en mayo— al hotel Sol y Mar. Y, además, no había permitido que su amiga Tatiana le tomara la delantera.</p>
<p>— Tengo agua mineral en la cantimplora, te vendría bien un trago —dijo Armando—. Te ayudará a pasar el susto.</p>
<p>— Gracias...--contestó ella dejando patente la necesidad de conocer a su identidad--.</p>
<p>— Armando . Me llamo Armando Seseña. Me lancé a por ti al ver que te estabas hundiendo inerte ¿qué te pasó?</p>
<p>— No sé, estaba nadando, llevaba largo tiempo, no sé... De repente me quedé sin fuerzas...</p>
<p>— ¡Gracias a Dios, pasábamos por aquí disfrutando del arrecife! ¿Sabes? No es la primera vez que rescato a alguien.</p>
<p>— ¡Ah, tú eres socorrista!</p>
<p>— No, soy monitor de actividades subacuáticas y escafandrismo; a tu disposición para lo que quieras.</p>
<p>— Gracias "mi amol", te debo la vida ¿Qué tú quieres que yo haga?</p>
<p>— ¿Te parece poco vivir? −contestó Armando−. Después, las carcajadas, los comentarios pueriles, las aproximaciones mutuas... Puro embeleso. Armando respirando aromas almizclados, excitantes, sintiendo turgencias contra su piel, excitado. Dulce María, atónita con las nuevas palabras de nuevo acento que endulzaban su mente a la vez que su vulva latía humedecida al sentir la caricia de una suave presión de su miembro. El cazador había sido cazado. A partir de ese momento, Armando comenzó a vivir una fascinante aventura amorosa. La rueda del amor echó a girar de inmediato con ellos enganchados en sus radios. Y en el idílico marco de la mítica isla, tumbados en la cálida arena de la playa, Dulce María y Armando se fundieron en una interminable sinfonía sensual.</p>
<div style="text-align: center;">-----000-----</div>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt;">
<p>Cuando se despertó estaba bañado en sudor. ­¡Vaya! ¿Qué hora es? —se preguntó Armando rebuscando su reloj en la maraña de objetos dejados sobre la mesilla de noche— ¿Dónde coño?... </p>
<p>Al fin, vio asomar el borde de la correa bajo las páginas abiertas de una Guía del Ocio. Eran las cinco de la mañana. El jet-lag del viaje de vuelta a Madrid le afectó de nuevo. La oscuridad y el desvelo le comenzaron a impacientar. Estaba todavía agitado por un sueño inquietante que no podía recordar. O quizá, y sin quizá, se trataba de que estaba atisbando la solución. ¡Eso es! –se dice– tengo que llamar a Conchita para que me localice a Loreto, ella tiene la misma talla y complexión que Dulce y como no hace mucho que se ha casado, seguro que sabe. Lo que tenía muy claro Armando es que la próxima vez que volviera a <st1:PersonName productid="La Habana" w:st="on">La Habana</st1:PersonName>, lo haría para casarse con la nieta de don Lisandro. Y lo haría como Dios manda. Y como al abuelo le gustaría.</p>
<p>Cuando levantó el día lo suficiente llamó a su hermana y le pidió el teléfono de su ex novia Loreto. A medio día la localizó.</p>
<p>— Me caso Loreto. --le dijo Armando de sopetón--.<br style=""><br />
— Hola medio loco ¿Estás seguro?<br style=""><br />
— Debo casarme.<br style=""><br />
— ¿Algún penalty? <br style=""><br />
— Nada que ver. Es que he conocido a un hombre al que no puedo defraudar.</p>
<p>-- ¡Armaaannndoo! No me tomes el pelo ¿Tú por la otra aceraaaa? ¡Bueenoo!</p>
<p>-- ¡Pero, ...qué coño dices! Anda, nos vemos en California esta tarde, a las ocho, y te explico. Abur, guapaaaaa...</p>
<p>— Vale, tarado --cerró su móvil Loreto enarcando las cejas en un intento de adivinar en que extraña historia se había metido su amigo--.<br style=""><br />
<!--[if !supportLineBreakNewLine]--><br style="">Dos días después, un sábado por la mañana, pasó a recogerla a la puerta de su casa y se fueron directamente a la conocida sastrería Cornejo. Loreto estaba encantada de ayudar a su ex, y fascinada por su osadía y decisión. Le costaba creer que tras trece años de<br />
noviazgo, aunque hubieran empezado casi de niños, Armando nunca hubiera visto la ocasión propicia para pedirle matrimonio y —¡fíjate tú!— diez años después, fuera capaz de tan adorable locura. Adorable, eso sí, porque Armando era tan adorable como impredecible y voluble. Pasaron la mañana en el local y Loreto se probó no menos de treinta vestidos. De raso, de seda, de organza, con tul, sin escote, de manga larga, de cuello cerrado, con bordados, sin pedrería y con ella... No pararon hasta que Armando encontró lo que buscaba. Algo digno para la ocasión, pero asimilable para la estética popular afrocubana; espectacular y formal, o sea, <em>kitsch. </p>
<p></em><span style="">Una demanda demasiado difícil, incluso para </span><em>Cornejo</em><span style="">. Tuvieron que recurrir a la sección de disfraces. Los trajes de novia resultaban muy de boda española. Finalmente se decidieron por un vestido de época que podría corresponder a una dama de compañía de una cortesana madrileña de principios del XIX. En seda salvaje, de un tenue color rosa y con corpiño entallado para subrayar las exuberancias delanteras que, incluso a Loreto, menos dotada, le hacían parecer un pibón. Sin embargo, un toque de ingenuidad aportado por la cenefa que coronaba el escote, a base de una hilera de rosas de pitiminí primorosamente bordadas, equilibraba un atuendo demasiado provocativo para una ceremonia nupcial. Alquiló el traje por dos semanas, esperando devolverlo a su regreso de Cuba, tras la boda.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt;"><span style=""><br />
Conseguido el traje de novia --o, más bien, su conveniente remedo--, Armando dispuso sus baterías a la conquista de un nuevo objetivo, encontrar un regalo adecuado para la hermana menor de Alma María, Lissete. Por su candorosa pubertad le recordaba a su propia hermana y todos aquellos secretos, anhelos y frustraciones que compartieron esporádicamente en la intimidad del cuarto de estar, a hurtadillas de los padres. “¡Ya está!” —pensó complacido, recordando uno de los regalos que en esa época más ilusión hicieron a Conchita— ¡Un gran peluche! ¡Eso es!... Y se lanzó de nuevo a la calle, sin rumbo determinado, a la búsqueda de un muñeco digno de la hermanita de su novia. </p>
<p></span></p>
<div style="text-align: center;">-----000-----</div>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt;">
<p><span style="">La locura del regreso de Armando a Cuba vio su máxima expresión en la llegada al aeropuerto internacional José Martí de <st1:PersonName productid="La Habana. Armando" w:st="on">La Habana. Armando</st1:PersonName> --que había aprovechado una oferta de Viajes Halcón de siete días, seis noches, en hotel de lujo en <st1:PersonName productid="La Habana--" w:st="on">La Habana--</st1:PersonName>, salió del despacho de equipajes y se puso en la cola de la aduana donde, sin pretenderlo, se montaría el espectáculo que dejó boquiabiertos tanto a los que estaban como a los que llegaban. Con su cuerpo delgado embutido en ropa ajustada; una mochila a la espalda con mas volumen que su propio cuerpo; un enorme osito de peluche de casi un metro de alto bajo su brazo izquierdo y, agarrada con su mano derecha, una gran caja de cartón marrón atada con cuerdas en cruz que lucía una gran etiqueta adhesiva con la inscripción : “Sastrería Cornejo, Madrid”. Ni los más viejos del lugar recordaban un visitante tan extravagante. <o:p></o:p></span></p>
<p><span style="">Al día siguiente, Armando acudió al Consulado de España a recoger los papeles que le permitirían el matrimonio con Dulce María, y con ellos, el salvoconducto para que la joven cubana se liberase del encerramiento en su país pudiendo disfrutar de la residencia en España, como consorte de Armando. Pero los papeles no estaban. Armando había estado casado anteriormente en España y no había resuelto nunca las cuestiones documentales, pendientes cinco años después de trámites jurídicos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt;"><span style=""><br />
Tres días más tarde, se celebró en la catedral, en<span style=""> </span>“Habana Vieja”, una boda por todo lo alto. Por parte del novio sólo asistió el propio novio<o:p></o:p></span> y un padrino --a falta de madrina-- improvisado en el último momento, un español que trabajaba de relaciones públicas en un hotel Meliá de Varadero. Por parte de la novia más de cien personas, vestidas con sus mejores galas, la mayoría de la familia de la novia. Don Lisandro, el padrino, por su edad, su carisma y su gesto noble, daba al núcleo de contrayentes un toque de solemnidad que el júbilo familiar y juvenil de la mayoría de los invitados hubieran diluido. El vicario de la catedral, de origen asturiano, celebraba orgulloso uno de los insólitos acontecimientos sacramentales. Armando le había argüido complejas circunstancias que habían retrasado la presentación de los documentos canónicos preceptivos; a su pesar, problemas de última hora con la valija diplomática le habían privado de ellos, con la ceremonia civil y social ya en marcha.</p>
<p>Tras la ceremonia religiosa, los novios sentados en un Cadillac descapotable modelo del 53, pintado de color azul celeste, con los asientos en cuero color vino tinto y unos cromados que relucían como espejos, desfilaron por las calles de La Habana hacia el salón del ágape. Sentado por empeño de Armando entre los novios, en el centro del asiento trasero, don Lisandro sonreía y saludaba al vecindario que aplaudía y vitoreaba al paso del cortejo nupcial que desfilaba en automóviles como si de una parada conmemorativa se tratara. Comieron y bebieron hasta la madrugada. Fue una boda sonada en La Habana. También, el día más feliz de don Lisandro que asistía satisfecho a la boda de su nieta preferida con un español de pro. Lloró de emoción varias veces, preso de felicidad.</p>
<p>Al día siguiente, lo encontraron muerto, tumbado atravesado en su cama, todavía vestido con el traje de padrino de boda.</p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt;">
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt;">
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt;">FIN</p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt;"><span style=""><o:p></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt;"><o:p></o:p></p>
<p class="MsoNormal"><o:p></o:p></p>
<p class="MsoNormal"><o:p></o:p></p>
<p><span style="font-family: Arial;"></span></p>
</!--[if></!--[if></br></br></br></br></br></br></p></p></p></p></p>]]></content:encoded>
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<title>Hay más tiempo que vida (4)</title>
<link>http://www.lacoctelera.com/cavilante/post/2008/01/03/hay-maas-tiempo-vida-4-</link>
<pubDate>2008-01-03T22:11:09+00:00</pubDate>
<category domain="http://www.lacoctelera.com/cavilante">Mis relatos</category>
<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt;"><span style="font-family: Arial;">...//...<br />
</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt;"><span style="font-family: Arial;">Impaciente por conocer al acompañante, don Lisandro, con el ademán y el gesto impasibles, permaneció agarrado a los reposabrazos de<br />
la mecedora, y abriendo súbitamente los ojos inició un recorrido escrutador<br />
sobre la figura de Armando, de arriba abajo. Este, al notar la presión de esa<br />
mirada, dio un pequeño respingo hacia atrás que le hizo perder ligeramente pie. En décimas de segundo, reaccionó sobreponiéndose al desconcierto.<o:p></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 18pt; text-align: justify; text-indent: -18pt;"><!--[if !supportLists]--><span style="font-family: Arial;"><span style="">—<span style="font-family: &quot;Times New Roman&quot;; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"> </span></span></span><!--[endif]--><span style="font-family: Arial;">Hola don Lisandro, soy Armando Seseña. Encantado de conocerle. Dulce María me ha hablado mucho de usted.<o:p></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;">—¿Tú tienes buenas intenciones muchacho? <span style=""></span>--le dijo el viejo.<o:p></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;">—Sí –contestó Armando, tan sorprendido por la pregunta que le había espetado el viejo como por su propia respuesta. <o:p></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-family: Arial;">Por un instante, esa fascinante mirada le había desconcertado y a punto estuvo de hacer el ridículo contestando con alguna simpleza, con alguna gracia verbal de la retahíla frívola y superficial de su jerga como: ¡Mazo guays tron! o ¡Dabuten mulaten! en la que solía desenvolverse con sus colegas madrileños.<o:p></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-family: Arial;">Pero dijo sí, le salió un contundente sí porque quería aceptar el reto y estar a la altura de las circunstancias, dejando de vivir del cuento con el que tanto tiempo había toreado a su familia, sobre todo a su madre. El carisma del viejo le había seducido generando en Armando un inexplicable sentido de lealtad hacia él. Luego, se sentaron a los pies de don Lisandro e iniciaron una conversación a tres bandas, en la que Dulce reclamaba <span style=""></span>a su abuelo que les relatara o describiera situaciones y circunstancias de su historia personal, de sobra conocidas por ella de tantas veces que las había escuchado. Quería que el abuelo exhibiera sus dotes. Amor venerador de nieta. Armando asentía o se limitaba a repreguntar sobre matices o detalles. A veces, el abuelo pedía confirmación a Armando sobre costumbres españolas que creía conocer, o sobre curiosidades que siempre había tenido sobre la madre patria. Al cabo del rato, Dulce se levantaba y entraba en la casa para traerles un vaso de limonada. Durante aquellas tardes hasta la caída del sol, se ponía de manifiesto la sabiduría del viejo y el cariño por su nieta mayor, aunque en el fondo de su alma, Lisandro temía que el muchacho fuera un desaprensivo turista sexual.<o:p></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;">—Dígame don Lisandro ¿Cuánto tiempo estuvo en prisión? ¿Qué huella le dejó? –preguntaba Armando escudriñando su personalidad–.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;">—Mirá m’hijito, en los siete años que estuve encerrado por la dictadura títere,<br />
aprendí a valorar dos cosas: el tiempo y la libertad. Tal vez no signifiquen tanto para ti, pero a mí me han marcado la vida. Respecto al tiempo, descubrí<br />
su trascendencia por encima de todo: las cosas que hoy son, mañana pierden vigor; las que parecían imposibles, acaban siendo reales. Aquel encierro... Me parecía que consumía mi vida entera; y ahora... Mirá, lo siento más corto que esto –dijo chascando el pulgar con el índice–, ni entre un tic y un tac de ese reloj de pared. De una cosa estoy seguro: es imposible agotar al tiempo, porque nosotros nos extinguimos antes que él ¡Hay más tiempo que vida!<o:p></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;">—Don Lisandro –se anticipa Armando a la anunciada reflexión– ¿no pensará ponderarme la libertad en este país?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;"><o:p></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;">—Galleguito, galleguito... ¡Claro que puedo hacerlo! ¿O me puede aleccionar de libertad un joven nacido en plena dictadura fascista? A veces los empachos de democracia producen indigestión ¿Tú sabes por qué el mejor regalo que te puede hacer la vida es <st1:PersonName productid="la Libertad" w:st="on">la Libertad</st1:PersonName>?... Porque de ella tú puedes salir cuando tú quieras. La libertad política o la libertad de expresión son facetas de ejercerla, pero aunque no las tengas no dejas de ser libre. ¿Tú sabes qué me ofreció a mi la cárcel? Pues ya te lo digo yo, la cárcel me dio la oportunidad de pensar.<o:p></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;">— Entonces abuelito –dijo Dulce María– ¿sufriste mucho al estar encerrado?<o:p></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;">— Yo nunca perdí mi libertad –contestó don Lisandro agitando el dedo índice de su mano derecha en gesto de negación y continuó diciendo--. Miren jovencitos, tenía cuatro compañeros de celda a los que había dado la consigna siguiente: “Compañero, si alguna vez tú me encuentras dormido durante el día, no me despiertes, no vaya a ser que esté soñando que soy libre y la freguemos”.<o:p></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt;"><span style="font-family: Arial;">Armando, fascinado por los comentarios del viejo y seducido por su gramática parda, no remitía en interés por conocer cada rincón de su imaginario. Por fin la pregunta clave.<o:p></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 18pt; text-align: justify; text-indent: -18pt;"><!--[if !supportLists]--><span style="font-family: Arial;"><span style="">—<span style="font-family: &quot;Times New Roman&quot;; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"> </span></span></span><!--[endif]--><span style="font-family: Arial;">¿Qué espera de la vida, don Lisandro?<o:p></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 18pt; text-align: justify; text-indent: -18pt;">
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;">— Tiempo m’hijo, tiempo. Le pido tiempo a la vida para llegar a ver a mi Dulce María casada con un buen hombre. Simplemente, vivir para ver ese momento. Verla bien casada.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;">
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;">(Continuará)</p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt;"><span style="font-family: Arial;"><o:p></o:p></span></p>
</!--[if></!--[if></!--[endif]--></!--[endif]--></p></p>]]></content:encoded>
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http://www.lacoctelera.com/cavilante/post/2008/01/03/hay-maas-tiempo-vida-4-#comentarios
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<item>
<title>Pijamas de colores</title>
<link>http://www.lacoctelera.com/cavilante/post/2007/12/30/pijamas-colores</link>
<pubDate>2007-12-30T21:40:00+00:00</pubDate>
<category domain="http://www.lacoctelera.com/cavilante">Mis cavilaciones</category>
<content:encoded><![CDATA[<p><img src="myfiles/cavilante/995654221_2a247a88aa_m.jpg" id="img_0" class="imgdcha" height="240" width="150">He estado leyendo estos días "El niño con el pijama de rayas", novela sencilla que se va convirtiendo en fábula conforme pasan los capítulos y reconoces el escenario en el que se desarrolla. Me recuerda, o me hace evocar, el espíritu de "El Principito" por la forma de relación, por los diálogos y los planteamientos entre los dos niños protagonistas.</p>
<p>Para mi es una fábula sobre la ceguera, en este caso inconsciente por la inocencia del protagonista, con la que se pueden afrontar situaciones, o sobre la ceguera que nos permite contemporizar con dramas e injusticias, sin percibirlo, o sin quererlo percibir. </p>
<p>Traigo aquí a colación este libro por dos razones. Una, para recomendar su lectura (cada cual bajo su responsabilidad) a quien no lo haya hecho. Otra, para dejar expresados mis deseos de Fin de Año.</p>
<p><span style="color: rgb(255, 0, 0);">Deseo de todo corazón que todos los niños del mundo puedan vestir pijamas de colores.</span></p>
<p><span style="color: rgb(204, 0, 0);">Deseo de todo corazón que todas aquellas personas cuyas mentes promueven o consienten los guetos, se queden sin pijamas de colores para sus hijos.</span></p>
<p><span style="color: rgb(153, 0, 0);">Deseo de todo corazón que  aprendamos a mirar al otro lado de la alambrada, a veces tan cerca de nosotros.<br />
</span></p>
<p><span style="color: rgb(0, 153, 0);">A TODOS MIS AMIGOS DE LA COCTELERA OS DESEO VOLUNTAD<br />
PARA SER FELICES.<br />
</span></p>
]]></content:encoded>
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http://www.lacoctelera.com/cavilante/post/2007/12/30/pijamas-colores#comentarios
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<title>Felicidad</title>
<link>http://www.lacoctelera.com/cavilante/post/2007/12/27/felicidad</link>
<pubDate>2007-12-27T10:50:43+00:00</pubDate>
<category domain="http://www.lacoctelera.com/cavilante">Tus perlas</category>
<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>"Una vez alguien me dijo que había encontrado la fórmula de la felicidad. Yo no le creí, por eso me senté a escucharle".
</p></blockquote>
<p>Vanessa Montfort arranca su primera novela, <em>El ingrediente secreto</em>, ganadora del premio Ateneo joven de Sevilla 2006, con esta frase inocente, profunda y fresca.</p>
]]></content:encoded>
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http://www.lacoctelera.com/cavilante/post/2007/12/27/felicidad#comentarios
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</item>

<item>
<title>Ese penetrante olor a pólvora.</title>
<link>http://www.lacoctelera.com/cavilante/post/2007/12/24/ese-penetrante-olor-pailvora-</link>
<pubDate>2007-12-24T23:46:33+00:00</pubDate>
<category domain="http://www.lacoctelera.com/cavilante">Mis relatos</category>
<content:encoded><![CDATA[<p>Por la tarde, mientras las mujeres se afanan en las cocinas preparando todas las viandas que van a componer el esmerado menú de la cena de Navidad, lo hombres, padres, hijos, y todos los familiares varones de la casa, se van al centro de la ciudad a comprar petardos de pólvora. Es la costumbre. </p>
<p>El tiempo se pasa entre puesto y puesto, aguantando con la ilusión de los adultos la excitación que la gente joven despliega seleccionando entre el surtido de artificios pirotécnicos. Se buscan las mejores tracas, morteros, palmeras, silbantes, granadas, ametralladores, bombas de colores diversos, en un sinfín de variedades que se van acumulando en bolsas para la ceremonia de la pólvora.</p>
<p>La cena de Navidad es, como todas las cenas de Navidad del mundo cristiano, un agasajo, una celebración, un derroche de viandas y de alegría en la mesa. Y para los muchachos jóvenes --en las chicas no estaría bien vista esa tendencia, por masculina-- la cena es una ceremonia familiar cuyo valor principal consiste en ser el trámite previo al "despelote", como dicen allá.</p>
<p>Terminada la cena de Navidad, los "varonsitos", salen a la calle, y van colocando sus arsenales de pólvora en las aceras o en la calle, en las terrazas, en los zaguanes, en los jardines, preparándose para la hora de encenderlos; las 12 de la noche. Cada uno, a sus 12 horas, según su reloj. Y a las 12 de cada reloj, se enciende la primera mecha de la decena o más que cada quien tiene preparada para festejar la Nochebuena.</p>
<p>Lo que sucede es espectacular. la primera vez que lo sentí, no podía dar crédito de lo que estaba sucediendo. Acabábamos de cenar un grupo de españoles reunidos en mi casa al calor de la amistad navideña y al calor que la situación de emigrante temporal pone en cada compatriota expatriado. Un par de minutos antes de las doce de la noche (por mi reloj, por el de otros ya eran las doce) se empezaron a escuchar detonaciones, como disparos sueltos, cada vez mas numerosos y cada véz más intensos. Al cabo de un minuto el estruendo era ensordecedor, como si la tierra se abriera y el volcán que dominaba la ciudad hubiera sacado de sus entrañas el rugido geológico más intenso que los hombres hubieran podido imaginar. Nos asomamos nerviosos y expectantes a la calle. La ciudad era un puro fulgor, acompasado de una "atronadera" tal como si una tormenta furiosa estuviera descargando decenas de truenos simultáneos. </p>
<p>Una nube de humo gris blanquecino y numerosos destellos iluminados con colores varios coronaban la ciudad. Después, ese penetrante olor a pólvora quemada.</p>
<p><img src="http://www.lacoctelera.com/myfiles/cavilante/Fuegos-artificiales1.jpg" id="img_0" class="imgdcha" height="384" width="512"></p>
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<title>Rayas en su pared</title>
<link>http://www.lacoctelera.com/cavilante/post/2007/12/23/rayas-su-pared</link>
<pubDate>2007-12-23T23:59:16+00:00</pubDate>
<category domain="http://www.lacoctelera.com/cavilante">Cuentos bonsai</category>
<content:encoded><![CDATA[<p>De pequeño su abuelo le llevaba al cine. Había visto en más de una ocasión como se las apañaban los presos para no perder la noción del tiempo. Le impresionó aquella imagen en la que decenas de ábacos elementales cubrían una pared que parecía invadida por ciempiés de sesenta patas. Cada mes un ciempiés. Luego vio muchas veces esos ciempiés intentando penetrar por sus fosas nasales, o por los oídos, cuando la dosis era impura. Mal rollo. En esas fechas acababa acurrucado en brazos del homeless, del cartonero de la calle de la Princesa; se sentía seguro y sereno, como al lado de su abuelo. Hoy, tumbado en su litera inferior, no tenía ni abuelo, ni cocaína, ni cartonero, solo la hebilla del cinturón para marcar la columna vertebral de un segundo ciempiés de catorce patas, cruzando las siete rayas verticales marcadas en su pared.</p>
<p><img src="http://www.lacoctelera.com/myfiles/cavilante/bonsai.jpg" id="img_0" class="imgdcha" height="119" width="134"></p>
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<title>Cavilante</title>
<link>http://www.lacoctelera.com/cavilante/post/2007/12/23/cavilante</link>
<pubDate>2007-12-23T21:36:13+00:00</pubDate>
<category domain="http://www.lacoctelera.com/cavilante">Grafitti</category>
<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.lacoctelera.com/myfiles/cavilante/compra22.jpg" id="img_0" class="imgdcha" height="350" width="301"><em></em><span style="color: rgb(255, 0, 0);"><em>Una cabeza en ebullición que contempla desdoblada el universo, buscando los ejes de una cosmogonía que enlace las ideas de la mente con la palabra.<br />
</em></span><em>Titulada</em><span style="color: rgb(255, 0, 0);"><em> Nemesius Hals,<br />
</em></span><em>para mí es todo un</em><span style="color: rgb(255, 0, 0);"><em> Cavilante</em></span></p>
<p><span style="color: rgb(204, 0, 0);"><strong>Con esta imagen, que adopto en mi icono desde hoy, pretendo hacer mi modesto homenaje a Modest Cuixart, pintor español y catalán, cuya obra admiro.</p>
<p></strong></span></p>
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<title>Atrapado por la nieve.</title>
<link>http://www.lacoctelera.com/cavilante/post/2007/12/17/atrapado-la-nieve-</link>
<pubDate>2007-12-17T20:33:07+00:00</pubDate>
<category domain="http://www.lacoctelera.com/cavilante">Mis versos</category>
<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: center;"><span style="color: rgb(153, 102, 51);"><span style="color:#993300">La ola de frío<br />
me tiene atrapado.</p>
<p>Latencias internas<br />
me empujan de grado,<br />
me llevan con rumbo<br />
hasta el locutorio.<br />
¡Sigo conectado!</p>
<p>El mundo me escucha<br />
en mi blog cerrado,<br />
porque los amigos<br />
vienen a animarlo.<br />
Por ellos me guío<br />
y a ellos les canto<br />
un ripio improvisado.</p>
<p>¡Salud en las fiestas<br />
que llegan temprano!</p>
<p>Y de paso,<br />
les deseo<br />
que tengan<br />
un próspero año.<br />
Desde mi tierra de origen,<br />
ya me siento liberado.</span></p>
<p></span><img src="http://www.lacoctelera.com/myfiles/cavilante/FELICITACION.JPG" id="img_0" class="imgcen" height="401" width="600"><br />
<span style="color: rgb(153, 102, 51);"><br />
</span>
</div>
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<title>En la mano de Mari, posa.</title>
<link>http://www.lacoctelera.com/cavilante/post/2007/12/16/en-mano-mari-posa-</link>
<pubDate>2007-12-16T02:47:27+00:00</pubDate>
<category domain="http://www.lacoctelera.com/cavilante">Grafitti</category>
<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.lacoctelera.com/myfiles/cavilante/flowers_2_hands_and_butterfly.jpg" id="img_1" class="imgcen" height="335" width="500"></p>
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<title>Mari, posee</title>
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<pubDate>2007-12-16T02:18:31+00:00</pubDate>
<category domain="http://www.lacoctelera.com/cavilante">Grafitti</category>
<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.lacoctelera.com/myfiles/cavilante/mariposea.jpg" id="img_0" class="imgcen" height="99" width="125"></p>
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