Los sueños también vuelan.
Estoy frente al mar. Un fuerte temporal azota la costa y el mar embravecido arroja sobre la playa su alborotada melena aguamarina en olas trenzadas a sotavento. Surcando los fuertes vientos, tenaz en su cometido mensajero, una gaviota ha llegado trayendo un tremendo sobre. Viene de muy lejos.
Sobrevuela mi terraza, y cuando verifica que estoy mirando al cielo, mirando el vuelo circular que va trazando sobre mi vertical, abre el pico y deja desprenderse el sobre que zigzaguea en cenital descenso hasta quedar depositado en el suelo de la terraza, a unos metros de mi. Cuando lo rasgo abriéndolo, con tanta curiosidad como sorpresa, me envuelve de repente un olor a otras sales, a mares más cálidos, a espumas de mar que acarician finas arenas blancas. En el mismo momento de abrir el sobre se desbordan alegres unos grandes pétalos ovoides, de color blanco en la base, que se van enroseciendo tenuemente en su camino hacia la punta, perfilando un color inigualable propio de una flor muy especial. Los pétalos fluyen y fluyen del interior del sobre con tanta profusión que llegan a formar una acolchada alfombra a mi alrededor; plétora florida que desvela la generosidad de la florida flor remitente.
Y en el fondo del sobre descubro una especie de garlito lleno de posibilidades. Las que me desean desde allende los mares, tantas como sueños tenga y los pueda atrapar. He pensado que debería colgarlo en algún sitio mágico para que su embrujo sea eficaz, no sea que alguna distracción mía suspenda sus habilidades privándome de esos átomos de felicidad que, a base de atraparlos y coleccionarlos, nos permiten caminar por el sendero de la vida con la plenitud de ser seres humanos, humanizados prodigiosamente para el consuelo de otros seres.
Mañana colgaré mi dreamtraveler en un lugar donde el aire lo atraviese, donde sus plumas puedan entretejer mis ilusiones, mis sueños, mis deseos más nobles, con los whises de buenaventura que la amistad sin fronteras me manda desde las cálidas aguas del Mar Caribe. Lo colgaré del viento que arrulla mis pensamientos y vela mis sueños, del viento que despeja mis sentidos y me oxigena el alma, del viento que aventará mis cenizas, de ese viento inmortal, para que mis sueños puedan volar siempre.






sansar dijo
jo, yo quiero verlooooo.
18 Febrero 2008 | 10:22 PM