Es cierto. Pasé mucho tiempo en el hospital la semana pasada, en la quinta planta. Así que usé el ascensor por lo menos dos veces cada día. Casi nunca estaba sola y casi nunca saludé. Si yo ya estaba en el ascensor y otra persona entró, quizás yo sonreí pero normalmente no intercambiamos palabras. PERO, sin faltar ni una sola vez, siempre nos despedimos, fuera algo intencional y a la cara o un pensamiento que se le ocurrió a la persona al salir. A mí me gusta y no sé por qué somos más introvertidos (o lo que sea) en EEUU.
Me he gustado mucho leer esta entrada. A veces siento como si no estuviera esforzándome bastante para integrarme en esta vida española y a veces noto que he evolucionado mucho (en mi opinión). Creo que tiene mucho que ver con la perspectiva desde la cual juzgas la situación. Seguro que mis padres y amigos de EEUU dirían (y han dicho) que notan mucho los cambios. Yo, en cambio, no siempre me doy cuenta porque soy yo todavía.
Situaciones así me hacen muy incómoda. Si fuera María te habría arrastrado por la manga para escapar cuanto antes de ese matón.
