Los niños...
Hoy he descubierto con muchísima alegría que los niños, como las mascotas(que nadie lo malinterprete, por favor), huelen el miedo, la tristeza y todo lo que nos pasa.
A eso de las cinco he llegado a la casa de los niños que cuido. Son muy pequeños, tanto que cualquiera diría que no se enteran de nada de lo que sucede a su alrededor. Sin embargo, yo iba muy triste, totalmente sumida en mis pensamientos y en mi dolor, y al entrar por la puerta, Natalia, que tiene apenas un añito y casi no se sostiene en pie, ha salido corriendo hacia mí con una enorme sonrisa y ha estirado los brazos para que la alzara. Se ha agarrado fuerte a mí y ha apoyado su cabecita en mi hombro, sin dejar de sonreír. Cuando la he bajado al suelo, ha empezado a corretear por toda la casa como invitándome a jugar con ella. Me he divertido muchísimo...
Al ratito se despertó Carlos, el niño, que tiene dos años y medio. Y en cuanto me vio se tiró a mis brazos gritando "Sheleee". Y cuando estaba en mis brazos, le dije: "Te quiero mucho, canijo", a lo que me contestó (dejándome muy sorprendida): "A quele musho nene", que traducido a nuestro idioma sería algo así como "Yo también te quiero".
Y no pude por menos que sonreir. Me llenaron de ternura. Son tan dulces, tan transparentes. Han hecho que este día sea especial con un simple gesto y eso se agradece en el alma.

Kattalina dijo
Creo que es evidente de que puedan sentir lo que nos pasa.... son personitas...
=) Saludos.
3 Noviembre 2005 | 01:17 AM