La autovía de los 80
Parecía que el PP lo había inventado todo para no hacer nada, pero cada día se supera y el “colmo” ha sido cuando estos días hemos circulado por la autovía de Liria a Valencia y nos han sorprendido las señales de tráfico que han aparecido de la noche a la mañana en todas las salidas a la misma que marcan la prohibición de circular a más de 80 por hora.
En un primer momento pensé que eren las típicas señales que avisan que se están ejecutando algunas obres de mejora o reparación en la carretera, pero sorprendentemente no era así. El hecho es que como parece que no hay dinero para reparar la autovía, se ha optado por lo más fácil, que no es otra cosa que poner una docena de señales para avisar que la carretera está en mal estado y que se ha de reducir la velocidad.
¡Ahora si que la hemos hecho buena! Tanta poca vergüenza tiene la Conselleria de Infraestructuras que dejará las señales puestas hasta no se sabe cuándo ¿Qué los vecinos del Camp de Túria y La Serranía no pagamos nuestros impuestos para que la reparen? ¿O, somos ciudadanos de segunda?
Claro, como ahora las obras de construcción del tercer carril de la autovia hasta la Pobla de Vallbona y las del desdoblamiento de la carretera hasta Casinos están adjudicadas, y como el PP no comenzará a pagarlas hasta 2011 mediante el sistema de “peaje en sombra”. Puede ser que la empresa adjudicataria haya optado por no hacer nada hasta que los euros no rueden por encima de la mesa, no sea que con el déficit tan grande que tiene la Generalitat Valenciana no pueda ni cobrar las pocas señales que han colocado.
La autovía de Valencia a Liria es del año 1992. Sí, de aquella década en que en la Generalitat Valenciana se podía notar el color rojo (aunque tenue) en algunas decisiones políticas del PSPV. Un primer quinquenio de los noventa en que podemos recordar que se hacían cosas para mejorar las comunicaciones, la educación o la sanidad, entre otras. Unos años que han pasado a la historia para un Zaplana dilapidador de los presupuestos autonómicos en obras faraónicas y un Camps que viaja en un barco sin horizonte, lleno de guerras internas y con numerosos casos de corrupción.
La memoria en política es corta y por eso hemos vuelto a la carretera de los ochenta, o mejor dicho, a la autovía de los ochenta, ya que es ésta la velocidad máxima a la que se puede circular con la nueva señalización que nos han colocado las mentes lúcidas de los sabios dirigentes del PP en la Conselleria de Obres Públicas.
¿Será cinismo? ¿Será una burla a los ciudadanos que vivimos en estas dos comarcas? ¿O, será que ya se han acabado los euros fáciles y las contrataciones millonarias para ciertas empresas concesionarias?
Posiblemente un poco de todo, añadiendo el ingrediente de la poca confianza que las empresas tienen en la Generalitat Valenciana. Una Generalitat que ha dejado a los vecinos del Camp de Túria y La Serranía en el olvido de las inversiones, sin un Metro (o mejor dicho trenet de la paciencia) competitivo que no nos cueste llegar más de una hora a Valencia, sin un servicio de BUS que no se queme el vehículo por el camino de lo viejo que es, o sin una autovía en condiciones que en la actualidad nos ha hecho retroceder a los años ochenta, llena de baches, colapsada y sin una perspectiva alentadora.
Descorazonadora, esta es la palabra que mejor define la situación. Y así parece que se dibuje el futuro, ya que año tras año vemos como en otras comunidades autónomas se renuevan sus carreteras, se dotan de nuevos servicios ferroviarios, se abren nuevos hospitales, centros de salud, colegios e institutos, etc.. pero aquí, en nuestro País, con el PP al frente del ejecutivo, todo continua igual o peor.
Esperemos que de la misma manera que se pasó del “Rojo al Azul” en poco tiempo, volvamos a recuperar el paso del “Azul al Rojo”, entrando de forma efectiva en el siglo XXI por la puerta grande, sin ser los hermanos pobres de las autonomías, conduciendo un vehículo nuevo, cargado de nuevos proyectos pensados para las personas y no para las empresas, un vehículo que circule por una verdadera autovía, bien pavimentada, sin agujeros, señalizada y sobretodo, segura.
Francisco García Latorre. Portavoz EU-Entesa Llíria

Lidia Ferrer dijo
A ochenta o contra ochenta!... Lo malo es que no paren de engañarnos ocn una carretera que no se hace nunca y que es cada día más necesaria, al menos arreglar, lo malo es que, por lo menos en mi entorno, cada día hay más peperos y con ello la lucha contra ochenta o más, para que se den cuenta de cómo van las cosas: mal, a pesar que en los medios de comunicación el Sr. Camps y la Sra . Barberá no paren de salir para dar imagen que es al contrario. De Azul a rojo: ójala, ... pero cada vez lo veo más difícil, no porque no toque hacer las cosas bien, como sería enel lado rojo, si no porque hay que luchar contra 80!
16 Diciembre 2005 | 12:32 PM