El voto del miedo
Mi suegra, la madre de mi chica, es muy mayor y está muy malita. Tan malita, que lleva muchos días internada en un hospital madrileño.
Todo esto viene a cuento porque sus hijos han tenido que montar un lío imponente para que pudiese votar en las elecciones generales del día 9 de marzo. Un lío con notario por medio: fe pública, visita del propio notario al hospital y toda la pesca. Al final lo hizo.
No es que sus hijos quisieran arañar un sufragio a favor de sus gustos políticos fueran los que fuesen, sino que era ella la que estaba preocupada por votar, por encima de su enfermedad tan dura. Pero ella misma expresó su preocupación: “Tengo que votar para que Dios no desaparezca de España”.
Como sea que esto, que Dios no desaparezca de España, no es el principal problema de ninguno de sus hijos en el momento presente y si se añade que la señora ha llevado una vida muy recogida sin recibir casi más visitas que las de sus descendientes y la del cura de la iglesia de San Ginés, ninguno acertamos a comprender quién ha podido asustar de esa manera a una anciana inofensiva e inocente que estaba viviendo un momento tan difícil.
Dicen que Zapatero ha cosechado el voto del miedo, que es posible, pero no sé como calificar este tipo de cosas.
Cerebrino

guerreroincoherente dijo
¿Miedo? Zapatero ha cosechado el voto del miedo. El PP ha metido miedo, y los votos los recoge Zapatero. Lógica pura.
13 Marzo 2008 | 11:09 PM