Buenos Aires, Malos Aires
Cuando uno va llegando por primera vez a Buenos Aires puede contemplar desde el aire todas sus dimensiones. Parece completamente organizada, todo cuadriculado, bien estructurado. Es una ciudad del Nuevo Mundo donde se mezclan las ideas racionalistas del urbanismo con lo clásico de la vieja Europa.
Nada más aterrizar el primer edificio que se divisa es la terminal del aeropuerto de Ezeiza. El hormigón desnudo y oscuro recuerda a los edificios de los 60-70. Sin embargo, el interior es completamente diferente, diseñado a lo último. Este es quizás el aspecto que más puede chocar al que visita Argentina por primera vez, los contrastes que existen entre la sobriedad y la abundancia.
Buenos Aires por su nombre contrasta con su contaminación como gran urbe, fascina su vida cultural inigualable, sus grandes avenidas, la amabilidad de la gente. Todo tiene cabida en esta ciudad, es cosmopolita y cada uno de sus barrios hace trasladarte a cualquier parte del mundo. Por San Telmo uno puede sentirse en las calles del Puerto de Santa María, poseen las casas de planta baja unas fachadas que recuerdan a la de los comerciantes, alferez, almirantes...Por Once se vive la vida comerciante entre la mezcla de ver a los judios ortodoxos y gente de lo más diversos lugares tratando sus negocios.
Uno puede visitar Palermo (y sus partes), o hasta llegar a Puerto Madero, el nuevo barrio de la élite con un tranvía que lo recorre durante poco más de dos kilometros. Estatuas de bronce, calles cuidadas con un mismo acerado (normalmente cada casa pone el suyo propio), separado de la ciudad por el río y el tranvía. Más seguridad, más vigilancia para tanto lujo de unos pocos.
Todo contrasta con lo que uno puede encontrar al cruzar los diferentes puentes que dividen la ciudad de la provincia, a los sin techos que abundan en los parques. La gente trabajadora que se encuentra en Irigoyen, Avellaneda, Gernil, Escalada, Lanus, Banfield, Lomas, Temperley...viviendo el día a día como les dejan o pueden, gente de a pie que le da igual tener un tranvía en Puerto Madero cuando les faltan algunos servicios básicos.
Ya lo resumió Pino Solanas en Memoria del saqueo , cómo un país tan rico, y referente hasta hace unas décadas para buscar un futuro mejor, se encuentra en este estado actual. Aunque algunos dicen que se está recuperando...a lo mejor son ellos, no los que desaparecieron.
Hay que volver, viajar ejercita la mente y el cuerpo...
