No sé si ahora tengo muchas ganas de seguir viviendo, con toda la tierra perdida y esos pájaros negros picoteando todo el día los restos de la cosecha. Antes salíamos a espantarlos, pero a Eme le dio por decir que era inútil y se ha encerrado en un cuartito, detrás de la alacena, que sirvió en sus tiempos para esconder a los hombres que escapa...
El largo invierno de años nos ha mantenido cálidos, ardiendo bajo el hielo, y al reunir nuevas fuerzas hemos brotado a nuestra propia luz riendo. Ha sido tan fácil pensarnos héroes desde lejos..., nunca fui incómoda en el recuerdo. Ahora, expuestos al viento de los días, cómo no irnos desgastando, destiñendo, cómo no enfriarnos al contacto co...
Llegamos caminando a los límites del desierto, hacía dos horas que habíamos dejado Siwa, el núcleo habitado en el oasis, para recorrer caminos de tierra blanca que discurrían desdibujados entre pobres construcciones de ladrillo en estado de semiabandono. De repente todo parecía acabar allí. Al agacharme en la arena creí sentir palpitar el gran ...
Uno puede parecerle al otro una persona cabal, u honesta, o atractivamente desorientada a veces, pero en el fondo capaz de sujetar las riendas, capaz de llevar hasta el final del camino el cargamento, las valijas tanto tiempo conservadas, los símbolos de la vida que lo son todo para nosotros. Puede parecerle a ratos dramático, pero como un perso...
MOMENTO El camino de los ojos, ese laberinto que no se estrellará ya más en las paredes: Ése es el juego que cambia cuando lo juegas. Ven, pues, ven y encenderemos el aroma del espliego que se dobla sobre sí mismo, agotado; ese muro marmóreo de una casa olvidada que hará caer las pieles, coartadas del terror, entre palabras in-ter-m...
La puerta que hace mucho cerré la he entornado apenas, y ya puedo ver la sangre oscura deslizándose por la abertura; el calor que dejé allí se ha helado. Me asomo con angustia y alcanzo a distinguir un retazo amarillo, un paisaje abandonado, un páramo triste y melancólico donde una vez creé aquella lujuria de verdor, luz radiante, esperanzas...
Brilla un sol cortado esta mañana. Recibo tu manzana y la guardo sin morder debajo de la cama, con las caracolas de mar. Mañana estará cortado el sol que hoy brillaba. Esta ciudad no tiene puentes como rebaños que balan, ni la pastora de la torre, y el siglo veinte ya ha pasado. Nos rodean gatos enfermos y ojos que acechan; una poesía muerta...
La tierra perdida
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