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Charlitox Blox

Mi mirada crítica sobre el mundo actual

12 Mayo 2008

Hosanna, Obama

Barack Obama tiene cada vez más probabilidades de convertirse en candidato demócrata a la Casa Blanca. Ha metido la directa y comienza a sacar ventaja a su contrincante Hillary Clinton. Yo me alegro porque confío mucho más en él que en ella, que me recuerda demasiado a Ana Botella. Ambas han pretendido aprovecharse del nombre de sus maridos y sucederles en la carrera política después de que ellos se retiraran. Por supuesto, no hay comparación, porque la Clinton tenía ya experiencia como senadora, mientras la Botella la tenía como ama de casa.

Si Obama llega a la meta puede convertirse en el primer presidente de color (negro o "afroamericano" como ellos dicen) de los EEUU. Para ello tendría que batir a John McCain, candidato republicano a las elecciones presidenciales, pero confío en que así será tras el desastroso periodo Bush. La victoria de Barack sería un revulsivo para el gigante americano, un cambio radical que esperan muchos estadounidenses. Por fin, se alzará como presidente un representante de esas minorías que cada vez pisan más fuerte en aquel país. Los afroamericanos y los hispanos son sólo la avanzadilla de muchas otras minorías que van ganando peso y piden a gritos que les den voz y voto para decidir sobre su futuro.

Hay que ver qué diferentes son el sistema democrático español y el de los EEUU. Mientras allí hay que correr una carrera de fondo y recorrer todos los estados simplemente para proclamarse candidato, aquí lo difícil parece ser dejar de serlo... Me refiero a Mariano Rajoy, que se ha autoproclamado candidato por tercera vez después de perder sus segundas elecciones y no admite réplica a pesar de la evidente falta de apoyo de su partido. ¿Es que no hay democracia en el Partido Popular? ¿Por qué tiene Rajoy tanto miedo a las primarias? ¿Por qué no deja que se presente todo el que quiera siempre que cumpla los requisitos establecidos? Ante todas estas preguntas, Mariano se ha abonado al NS/NC. No suelta prenda, simplemente dice que no sabe o directamente no contesta y hace mutis por el foro.

Ante la desbandada general de los que fueron sus compañeros de batalla, como Zaplana y Acebes, Rajoy sufre en silencio la soledad y se prepara para el próximo congreso del PP. Dicen las malas lenguas que guarda un as en la manga, y que ese as se llama Gallardón. Evidentemente, Mariano y Alberto disimulan como pueden para pillar desprevenida a Esperanza Aguirre, su enemiga común. Creo que la idea no es mala, dicen que la unión hace la fuerza y todos sabemos que la Espe es una mujer de armas tomar. Además, han cogido a la "marquesa liberal" en horas bajas, ya que su gobierno en la Comunidad de Madrid ha tocado fondo. La semana pasada tuvimos dos huelgas: un día de la enseñanza pública y otro de la sanidad pública. Todos sabemos que ella es alérgica a lo público y amante de lo privado, pero su ultraliberalismo le empieza a pasar factura. De ello se aprovechan sus enemigos y compañeros del PP, y de la pésima situación de este partido se aprovecha el gobierno socialista, que por primera vez gobierna sin oposición. En junio llega por fin el Congreso del PP; se promete interesante, ya veremos cómo acaba...

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8 Mayo 2008

Nueva tragedia en Myanmar

Mis amigos me dicen que soy como Atila: por donde yo paso no vuelve a crecer la hierba. Supongo que es una broma, humor negro o pura casualidad... El caso es que cuando yo visité el país antes llamado Birmania, hace dos años, poca gente había oído hablar de él. El año pasado saltó a la primera plana mundial por la llamada revolución azafrán, que fue liderada por los monjes budistas y brutalmente aplastada por las autoridades militares. Nunca conoceremos con certeza el número de muertos resultante de aquellos disturbios...

Hace unos días el pueblo birmano ha sufrido una nueva masacre, aunque esta vez no ha sido provocada por la Junta Militar que lo gobierna, sino por un desastre natural. Medio país ha quedado inundado de agua y de miles de muertos (será difícil también saber el número exacto) tras el paso del ciclón Nargis. Nunca he entendido por qué se pone nombre a los ciclones, huracanes, tornados y tifones; supongo que se pretende humanizar de alguna forma a estos monstruos. Se me cae el alma a los pies cuando veo las imágenes en televisión y pienso en la pesadilla que está viviendo la gente maravillosa que conocí en Myanmar. Gente que vivía con muy poco y que ahora se ha quedado sin nada.

Como hacen habitualmente, al principio los militares silenciaron las consecuencias del desastre y cerraron las fronteras a cal y canto. Finalmente, no han tenido más remedio que abrirlas para recibir la ayuda internacional. Si bien todos sospechamos que esta ayuda difícilmente llega a quien de verdad la necesita, quienes conocemos la realidad de este país sabemos que en este caso es casi imposible. Curiosamente, un pueblo que vive en permanente contacto y perfecta integración con el agua y la naturaleza ha sido atacado de esta forma traicionera. Puedo sentir en mis propias carnes su desamparo y desesperación.

No voy a mostraros las mismas imágenes de la situación actual de Birmania tras el ciclón que podéis ver en otros medios. Como he hecho en otras ocasiones, aprovecho para compartir con vosotros algunas fotos de mi viaje a aquel país. Empiezo por algunas del gigantesco delta del río Ayeyerwaddy (antes llamado Irrawaddy) que ocupa todo el Sur de Myanmar. En el centro de este delta se encuentra Yangón (antes Rangún), principal ciudad del país y su capital cuando yo la visité (ahora ya no lo es oficialmente). Tuvimos ocasión de recorrer en tren esta inmensa llanura de arrozales en nuestro viaje a Mandalay. Entonces había agua, pero ahora todo este delta ha quedado inundado y toda la cosecha de arroz perdida para siempre.

Termino con algunas fotos de niños birmanos, de aquellos que nos rodeaban cuando visitábamos los lugares turísticos. No puedo evitar acordarme de ellos, porque creo que son precisamente los niños quienes sufren con más dureza las consecuencias de esta tragedia dantesca. Sólo me queda esperar que la vuelta de este maravilloso país a las portadas, a causa de esta terrible noticia, sirva para que el mundo actúe y ponga fin al régimen que explota, maltrata y martiriza a su pueblo. Un primer signo de cambio y apertura sería la liberación de la Premio Nobel de la Paz Aung Sang Suu Kyi, que lleva una década en arresto domiciliario. Va siendo hora de hacer algo por el pueblo birmano, para que estos niños tengan un futuro.

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6 Mayo 2008

¡Madrid campeón, Raúl selección!

Vuelvo a mi ser después de salir de la historia que me ha tenido atrapado últimamente (espero que a vosotros también). Nunca he hablado de fútbol en mi blog porque no soy ningún forofo, sólo un simple aficionado, pero sabéis que me rebelo contra la injusticia. Y me parece tremendamente injusto que no se cuente con Raúl para disputar con la Selección Española de Fútbol la próxima Eurocopa de Austria y Suiza. Creo que hay mucha gente que piensa como yo, que somos muchos los que no aceptamos la arbitraria decisión del seleccionador Luis Aragonés.

El Real Madrid ha ganado la liga con autoridad y mañana verá cómo el Barcelona le hace el pasillo. Pasados los tiempos de los galácticos, ha quedado demostrado que el alma del equipo blanco la forman grandes jugadores españoles: Casillas, Guti y, sobre todo, Raúl. Este jugador ha llevado adelante a su equipo como hizo en su día también con la selección. Es una leyenda viva y en activo, que ha batido todas las marcas de otros jugadores históricos. Ha crecido y madurado, pero aún le queda mucho por hacer. No nos podemos permitir el lujo de dejarlo en casa para luego ver caer a nuestra selección en cuartos de final, como de costumbre. ¿Qué podemos hacer para que Luis se entere y rectifique? Propongo recoger firmas, convocar una manifestación... Se admiten ideas. ¡Raulistas del mundo, uníos!

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30 Abril 2008

El amante silencioso /5

El chico del móvil se sorprendió al ver a Marta en ese estado catatónico, la miró y sonrió sin dejar de hablar por teléfono. Marta dominaba varios idiomas pero no supo identificar en qué lengua hablaba, pensó que era alguna de Europa del Este. Seguía petrificada, mirando al chico con la boca abierta mientras él se alejaba. Vio cómo se volvía un par de veces y la miraba sonriendo antes de doblar la esquina. Entonces reaccionó, pero ya era demasiado tarde. Se sintió avergonzada y pensó que había quedado como una idiota, babeando y sin poder articular palabra.

Desde aquel momento no pudo parar de pensar en aquel hombre. Rogó a Dios y a todos los Santos volverle a ver, y cada día a la misma hora de aquel fugaz encuentro se plantaba frente a la tienda a esperarle. Sus plegarias dieron fruto y un día reapareció. Ella estaba nerviosa pero intentó aparentar seguridad, pensando que esta vez no se le podía escapar. Tal vez no habría otra oportunidad, así que le sonrío pícaramente mientras se acercaba. Cuando él llegó a su altura se paró frente a ella, la miró divertido y dijo varias palabras en su extraño idioma. Marta comprendió que él no hablaba español y esto le gustó; pensó que así ni siquiera tendría que hablar con él...

Entre risas y monosílabos, ayudados por el lenguaje internacional de las señas, lograron comunicarse. Por lo que Marta entendió, él se llamaba Uli, era de Bulgaria y trabajaba en un restaurante del centro comercial. Ella le explicó a qué hora terminaba y le pidió que pasara por allí a recogerla. No estaba segura de que él hubiera comprendido lo que le había dicho, así que pasó la tarde nerviosa como un flan. Volvió a rezar para que apareciera y cuando llegó la hora salió y paseó ante la tienda hasta marearse. Cuando finalmente le vio acercarse sintió que el corazón se le salía del pecho.

En cuanto Uli llegó a la puerta, ella le agarró de la mano, le acompañó al interior y cerró por dentro. Hizo como había hecho siempre con su amante secreto: lo llevó a la trastienda y comenzó a acariciarle y besarle. Inmediatamente se dio cuenta de que aquel hombre era distinto: su cálida piel estaba cubierta de vello, no era fría y lisa. Sus carnosos labios se abrían para dejar paso a una lengua que parecía querer llegar a cada rincón de su cuerpo. Por primera vez, Marta no tenía que tomar la iniciativa, así que se dejó llevar, se abandonó a su placer, que fue creciendo hasta alcanzar el clímax. Se sentía mística después de tanta oración, así que le pareció que entraba en trance, en éxtasis, que subía al cielo y allí permanecía flotando durante un tiempo indefinido. Los gemidos y jadeos de su compañero le hicieron volver a la realidad y entonces notó un fuerte olor a saliva y sudor. Era un olor nuevo para ella, pero le pareció maravilloso.

Hace ya dos meses de aquello, y desde entonces Marta y Uli prácticamente no se han separado. Se han visto todos los días, y no sólo en la intimidad. Cada vez comparten más momentos y hacen más cosas juntos. Uli está aprendiendo español rápidamente con ayuda de Marta, incluso ella chapurrea ya alguna palabra en búlgaro. Está pensando en pedirle que se vaya a vivir con ella, pero no quiere presionarle, prefiere ir poco a poco. Está encantada de poder hablar de su relación con sus compañeras de trabajo, sus amigos e incluso su familia. Ahora se siente una chica normal porque tiene un novio de verdad y no un amante silencioso.

Tags: relato, amor, sexo, pasion

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28 Abril 2008

El amante silencioso /4

Marta conocía al dedillo todas las tiendas del centro comercial donde trabajaba y sabía que en ninguna de ellas podría comprar un consolador, así que aprovechó su día libre para ir al centro de la ciudad en busca de un sex-shop. Nunca había entrado en un establecimiento de ese tipo, pero ella estaba dispuesta a todo para lograr su objetivo. Caminó furtivamente por calles llenas de putas y chulos hasta que vio un local con un gran cartel luminoso. Venciendo su timidez y todos sus prejuicios abrió la puerta y cerró los ojos presa del pánico.

Cuando los volvió a abrir, ya dentro de la tienda, encontró ante ella un espectáculo perverso a la vez que fascinante. Al fondo, alineados sobre unos estantes que ocupaban toda la pared, había un impresionante muestrario de miembros erectos de todos los tamaños, materiales y colores. Se acercó y los observó detenidamente para escoger el más adecuado. Se decidió por uno de dimensiones considerables y aspecto realista, textura perfecta y color claro como la piel de su amante. Se dirigió con él al mostrador, pagó sin mirar al dependiente para no ruborizarse y lo guardó en el gran bolso que llevaba para la ocasión.

El día después le pareció a Marta uno de los más largos de su vida. Cuando por fin llegó la hora de cerrar cogió a su amante, lo llevó a la trastienda, lo desnudó y lo tumbó en el suelo. Después sacó el pene del bolso, lo colocó en su sitio y lo contempló encantada. Por fin veía a su hombre completo y le pareció maravilloso, así que se desnudó rápidamente y se sentó sobre él con suavidad. Comenzó a moverse y se sintió plenamente feliz, nunca había disfrutado tanto y hasta le pareció que su amante sonreía. Cuando acabó se tumbó junto a él, se fumó un cigarrillo y permaneció un buen rato en silencio.

Marta repitió la experiencia muchas veces lo largo de las semanas siguientes. Pasaba los días esperando a que llegara la noche para practicar su pasión secreta. Al principio se sentía completamente satisfecha, pero luego empezó a aburrirse de que fuera siempre igual. Aunque intentaba innovar, pronto se le acabó la imaginación y no podía pedir a su compañero que colaborara... Empezó a pensar que tal vez debería intentarlo con un hombre de verdad, pero ninguno le gustaba. Por la tienda pasaban muchos chicos y comenzó a fijarse en ellos, pero nada. No encontraba ninguno como su amante silencioso.

Y un día, de repente, lo vio. Al principio pensó que era el reflejo del maniquí en el cristal del escaparate, pero se movía y hablaba por el móvil. ¿Acaso había cobrado vida su amante secreto? Marta se frotó los ojos por si desaparecía su alucinación, pero seguía moviéndose frente a la tienda. Salió precipitadamente para verlo más de cerca y casi se da de bruces con él. Marta se quedó paralizada y sintió que le temblaban las piernas. No podía creer lo que veía frente a ella...

Tags: relato, amor, pasion, sexo

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23 Abril 2008

El amante silencioso /3

Marta consiguió fácilmente el puesto de dependienta, pues era una chica atractiva y joven, aunque sobradamente preparada para trabajos más cualificados. Era feliz porque pasaba todo el día junto a su chico, pero deseaba más intimidad. Sólo podía tocarlo cuando le cambiaba de ropa, así que procuraba hacerlo a menudo, pero siempre estaba presente alguna de sus compañeras. Como Marta era bastante inteligente y espabilada, en poco tiempo consiguió lo que ella deseaba: encargarse de hacer caja y cerrar la tienda.

El primer día que iba a quedarse a solas con él estaba especialmente ansiosa y no paraba de mirar el reloj. Al fin llegó la hora y cerró por dentro con la excusa de estar más tranquila y segura. Levantó a su amor en volandas y lo llevó a la trastienda. Empezó a besarle y a desnudarle despacio, mientras ella misma se quitaba la ropa. Acarició todo su cuerpo y se frotó contra él, sintiendo su suave y fría piel. El ritmo de sus manos se aceleró tanto como el de su corazón y su excitación llegó hasta el máximo. Llevaba tanto tiempo esperando ese momento...

De pronto, Marta comprendió que ese hombre que ella tanto deseaba carecía de algo fundamental para saciar su voraz apetito. Al acariciar su plana entrepierna sintió un gran vacío en su interior. Su brutal excitación se fue desvaneciendo mientras miraba aquel cuerpo amputado. Su amante le devolvía la misma mirada de siempre, que entonces a ella le pareció inmensamente triste. Se sintió contagiada y embargada por una gran tristeza, mientras se vestía en silencio y vestía a su silencioso amante.

Cuando Marta llegó a casa tenía el corazón encogido y sentía una extraña mezcla de pena y vergüenza. Como no podía dormir, decidió conectar su ordenador portátil para entrar en internet. Consultó su correo electrónico y vio que alguien le había enviado un mensaje, el típico powerpoint de fotos curiosas. Pensó que tal vez se animaría viéndolas y empezó a pasarlas rápidamente, mientras comenzaba a esbozar una leve sonrisa. De repente, una foto llamó poderosamente su atención y se detuvo en ella, abrió los ojos como platos y vio la luz. Se preguntó cómo no se le había ocurrido antes la idea...

Tags: relato, amor, deseo, sexo

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22 Abril 2008

El amante silencioso /2

Marta hizo tres copias de la foto. Guardó una en su bolso y otra en el cajón de su despacho, y la tercera la puso sobre su mesilla de noche. Así podía tener a su chico cerca en todo momento sin tener que ir a verle cada día. Miraba la foto a todas horas y hablaba con él, aunque no le contestaba. Esto no le importaba porque cuando iba a verle tampoco le respondía, así que era más o menos igual que antes.

Estuvo varios días sin ir al centro comercial, pero luego tuvo que reconocer que, en realidad, no era lo mismo verle en foto que a tamaño natural. Además, cayó en la cuenta de que una de las cosas que le atraía hacia su lugar de encuentro era la sorpresa de cómo lo encontraría vestido. Nunca sabía si iba a llevar la misma ropa que el día anterior u otra distinta, y como toda le sentaba tan bien... Aquella noche empezó a echarle de menos con una fuerza inusitada y casi no durmió.

Se levantó más pronto que de costumbre y se fue directa al centro comercial, antes de ir a trabajar. Se lo encontró cerrado y tuvo que esperar hasta que abrieran las puertas. Para hacer tiempo, fue a desayunar a un bar atendido por varias camareras de distintas razas, como todos los de la zona. Luego subió a trompicones las escaleras mecánicas y por fin lo divisó a lo lejos... Marta corrió por el pasillo recién fregado, se resbaló y casi cayó al suelo, hasta que llegó frente a él sin resuello. Allí estaba, como siempre, apoyado en el umbral. Lo encontró más guapo que nunca y permaneció un rato frente a él mientras su corazón latía con fuerza.

Marta llegó tarde a trabajar y se fue de la oficina antes de que llegara su hora de salida. Su obsesión alcanzó cotas insospechadas. Cada día iba más veces a verle, por la mañana, a mediodía, por la tarde... Se quedaba hasta que cerraban el centro, aunque intentaba pasear y no quedarse quieta para no llamar la atención. Le daba vueltas a la cabeza y no encontraba ninguna explicación a lo que le ocurría, pero tampoco la necesitaba. Sólo sabía que cuando pasaba por delante de él desaparecía su ansiedad. Hasta que un día, en uno de sus muchos paseos vio un cartel en el escaparate, junto a él. Al leerlo, su corazón dio un vuelco. Se quedó paralizada mientras sentía un escalofrío que le recorría el espinazo. Y, sin pensarlo dos veces, cruzó el umbral por primera vez.

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19 Abril 2008

El amante silencioso

Marta era una "niña bien" del Barrio de Salamanca (lo más "pijo" de Madrid, por si no lo conocéis). Encontró un trabajo bien remunerado, un puesto de responsabilidad en una empresa multinacional. Ella estaba feliz trabajando en la oficina, lo que no le gustaba tanto era su ubicación. La sede de la empresa estaba situada en un polígono de la periferia de la capital. Lo único que había en los alrededores era un enorme y moderno centro comercial.

Una tarde, al salir de trabajar, Marta decidió dar un paseo por el centro comercial. Nunca había ido a uno, pues ella sólo compraba en la calle Serrano y aledañas. De repente, un mundo nuevo se abrió ante ella, completamente diferente a todo lo que conocía. Ni siquiera sabía que existía algo así, al menos tan cerca de donde trabajaba. No eran las tiendas ni las cadenas de comida rápida lo que le resultaba extraño, sino la gente. Marta había vivido encerrada en su mundo y jamás había visto tan de cerca personas tan diferentes.

Sin saber cómo ni por qué, Marta volvió al día siguiente al centro comercial. Y sus paseos por sus pasillos se convirtieron en una rutina que repetía cada tarde. Se acostumbró a ver pandillas de jóvenes de todas las razas, vestidos con chándales de todos los colores, diseños y marcas. Se acostumbró a oler fragancias imposibles, que al pricipio irritaban su delicada nariz. Poco a poco iba descubriendo ese nuevo mundo, tan apasionante y diferente a todo lo que había conocido.

Un día empezó a analizar qué era lo que realmente la llevaba a aquel lugar. Se dio cuenta de que sus paseos acababan siempre frente a la misma tienda. Marta fingía mirar las prendas que había detrás del escaparate, pero de reojo le miraba a él. Era tan guapo, tan perfecto... Todos los días hacía lo mismo, pero cada vez se acercaba más. Cada día le miraba más de frente y de manera más descarada, pero él no reaccionaba. Ella permanecía inmóvil mirando sus ojos tiernos, mientras dejaba volar su imaginación y sus fantasías.

Cada día salía antes del trabajo para ir a verle. Aquello comenzaba a convertirse en una obsesión, pero no conseguía nada. Un día incluso llegó a tocarle, pero no obtuvo respuesta. Marta decidió que no podía seguir así, que tenía que hacer algo. Se le ocurrió coger su cámara y hacerle una foto. Tal vez así no tendría que ir a verle cada día. Se acercó con cuidado y miró a los lados para asegurarse de que nadie la veía. Sacó su cámara y disparó.

Tags: relato, amor, pasion, deseo

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Sobre mí

¿Qué os voy a contar sobre mí? Difícil tesitura... A nadie le gusta describirse, o al menos a mí no. Los que me conocéis ya sabéis cómo soy, y los que no, ya me iréis conociendo por mis opiniones y experiencias. Espero gustaros (yo me encanto).

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