Madrid, capital europea de la incultura
Dicen que cada pueblo tiene los gobernantes que se merece, pero yo como madrileño no creo merecer al alcalde ni a la presidenta de nuestra Comunidad. Por supuesto, no los voté, ni tampoco me abstuve; voté contra ellos e hice campaña desde aquí para que no salieran, pero no sirvió de nada. Ahora contemplo con estupor cómo esta pareja de compañeros de partido y enemigos acérrimos libran su particular batalla por La Moncloa y dejan a los madrileños desamparados ante sus desmanes. Son tantos que no caben en un solo artículo, pero intentaré resumir aquí los últimos.
La Presidenta Esperanza Aguirreno para de meter la pata hasta el fondo y nadie sabe hasta dónde es capaz de llegar. Sigue con su afán privatizador y ahora dice que va a privatizar Telemadrid, el canal de televisión autonómico que ella utiliza como su principal herramienta de propaganda. Evidentemente, no va a dejar escapar una herramienta tan rentable para ella y tan nefasta para todos los demás, así que está claro que se la adjudicará a algún "amiguete". Quien tiene todas las papeletas es su amigo del alma Federico Jiménez Losantos, la voz de la emisora de los obispos. Espe ha defendido a Fede ante el mismísimo Rey de España, aunque el ¿periodista? ha dicho repetidas veces (en la COPE, EL MUNDO y Telemadrid) que Juan Carlos I debe abdicar en favor de su hijo Felipe.
Mientras Espe defiende a capa y espada a su amigo Fede (le interesa tenerle contento porque le hace el trabajo sucio) va y despide a Juan Navarro Baldeweg y le aparta de su gran obra: el Teatro del Canal. Desde el principio Espe tuvo manía a este teatro (como a todo lo que tenga que ver con la cultura) y lo primero que hizo al ser elegida Presidenta fue paralizar las obras. Menos mal que todo el mundo se le echó encima y tuvo que rectificar, aunque con algunas condiciones. Dijo que cuando el espectacular Teatro del Canal (Centro de Artes Escénicas de la Comunidad de Madrid) estuviera terminado tiraría el Teatro Albéniz (único teatro propiedad de la Comunidad actualmente) para hacer un centro comercial. Esto dice mucho de la mentalidad especuladora y anticultural de nuestra Presidenta.
Pero Espe no se quedó contenta con esto y hace poco anunció que iba a privatizar el Teatro del Canal en cuanto estuviera acabado. Con tantos planes no podía esperar más y, con la excusa de que las obras se retrasan y el presupuesto se dispara, despide al arquitecto (¿serán los problemas por su culpa o por la falta de apoyo de quien le contrató?). Los arquitectos y artistas han puesto el grito en el cielo con razón: no se puede defenestrar de esa forma a un ilustre arquitecto de la talla y la carrera de este profesional, con una excusa tan absurda. ¿Acaso no se retrasan las carísimas obras de los arquitectos estrella internacionales que ella contrata a dedo? Porque Juan Navarro Baldeweg ganó el concurso convocado para levantar este teatro de varias salas capaces de acoger todo tipo de representaciones, desde las clásicas hasta las más modernas. Su proyecto es modélico y muy innovador, tal vez demasiado para el gusto de la Presidenta.
Mientras tanto, el Alcalde Alberto Ruiz Gallardón sigue con su afán recaudador (por eso le llaman Vampirón). Tras convertir a Madrid en la ciudad más endeudada del mundo por el elevadísimo coste de las obras de la M-30, intenta sacar dinero hasta de debajo de las piedras. No tiene bastante con lo que recauda con las multas y los parquímetros, así que se ha sacado de la manga las gigantescas pantallas publicitarias que está colocando por toda la ciudad. Lo peor es que el dinero que saque con la publicidad no engrosará las arcas del Ayuntamiento, sino que probablemente irá a parar a las manos de algún "amiguete". Estos monstruosos paneles que habréis visto en los lugares más emblemáticos de Madrid distraen a los conductores y obstruyen completamente su visibilidad, pero también la de los turistas que intentan fotografiar los monumentos madrileños. ¡Como si no hubiera ya suficientes chirimbolos en las calles! La contaminación y el estorbo que suponen para los viandantes es una brutal agresión, a la vez que una falta de respeto hacia los madrileños.
He hablado de las obras de la M-30, que el alcade inauguró deprisa y corriendo antes de las elecciones con las funestas consecuencias que todos conocemos. Pero se supone que las obras no eran sólo para los coches, que ya pueden circular por los túneles (cuando no están inundados), sino también para los peatones. Los ciudadanos de a pie iban a disfrutar de los parques y los paseos que iban a ocupar las riberas del Manzanares, pero si habéis pasado por allí no habréis visto ningún movimiento. El gran erial que ha quedado sobre los túneles seguirá así probablemente hasta que se acerquen las próximas elecciones, para entonces ponerse a trabajar a marchas forzadas.
La política cultural del Alcalde es igual que la de la Presidenta (vaya, algo tienen en común). Gallardón acaba de anunciar que tiene intención de privatizar todos los centros culturales municipales, supongo que esperando sacar dinerito para las obras. ¿Es que los del PP no se han dado cuenta de que la cultura es un bien necesario para los ciudadanos, y no una mercancía con la que comerciar? No tenéis más que daros una vuelta por la Gran Vía y veréis cómo cierran un cine detrás de otro, para sustituirlos por más tiendas de las mismas cadenas que ya copan la avenida. El Alcalde ha quitado la protección a los antiguos cines de la Gran Vía para permitir que se transformen en centros comerciales, y es que todo vale. El Mercado de San Antón cerró para "ser transformado" en un centro comercial con un supermercado de El Corte Inglés. Al día siguiente lo derribaron y hoy hay en su lugar un socavón. ¿No podían haber conservado al menos la fachada de este edificio histórico?
En Príncipe Pío se resume la historia de todo lo que os he contado. Primero abrió, hace ya unos años, el gran centro comercial. Mucho después se construyó el intercambiador de autobuses, deprisa y corriendo para inaugurarlo antes de las elecciones. Luego se inundó y hubo que repararlo, así que no ha empezado a funcionar hasta hace muy poco. Pues bien, no sé si sabréis que en el ala norte de la vieja estación (la fachada flanqueada por dos torreones) se anunció a bombo y platillo que se iba a construir un gran teatro. Nadie ha vuelto a oír hablar sobre el tema mientras el edificio presenta un estado cada vez más ruinoso. ¿Esperarán a que se caiga a cachos para demolerlo y hacerlo de nuevo? ¿Qué oscuros intereses oculta el Ayuntamiento para ese precioso edificio que da pena verlo? Se admiten apuestas, pero no se puede negar que es una vergüenza.
Por cierto, por si no os habéis enterado, el teatro que sí se va a hacer finalmente es el de José Luis Moreno. El Ayuntamiento le cedió GRATIS un gran terreno en el distrito de Hortaleza, donde el empresario (por llamarlo de alguna forma) va a levantar el Coliseo de las Tres Culturas. Así que tenemos zarzuelas cutres y Matrimoniadas para rato, o sea, la cultura que le gusta al PP.



mercybcn dijo
un gran articulo, extenso y documentado, desde la periferia nos damos cuenta de lo pernicioso que es tener la capital en las manos desaprensivas de este PP retrogrado y depredador, felicidades
26 Octubre 2007 | 08:04 AM