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Charlitox Blox

Mi mirada crítica sobre el mundo actual

8 Mayo 2008

Nueva tragedia en Myanmar

Mis amigos me dicen que soy como Atila: por donde yo paso no vuelve a crecer la hierba. Supongo que es una broma, humor negro o pura casualidad... El caso es que cuando yo visité el país antes llamado Birmania, hace dos años, poca gente había oído hablar de él. El año pasado saltó a la primera plana mundial por la llamada revolución azafrán, que fue liderada por los monjes budistas y brutalmente aplastada por las autoridades militares. Nunca conoceremos con certeza el número de muertos resultante de aquellos disturbios...

Hace unos días el pueblo birmano ha sufrido una nueva masacre, aunque esta vez no ha sido provocada por la Junta Militar que lo gobierna, sino por un desastre natural. Medio país ha quedado inundado de agua y de miles de muertos (será difícil también saber el número exacto) tras el paso del ciclón Nargis. Nunca he entendido por qué se pone nombre a los ciclones, huracanes, tornados y tifones; supongo que se pretende humanizar de alguna forma a estos monstruos. Se me cae el alma a los pies cuando veo las imágenes en televisión y pienso en la pesadilla que está viviendo la gente maravillosa que conocí en Myanmar. Gente que vivía con muy poco y que ahora se ha quedado sin nada.

Como hacen habitualmente, al principio los militares silenciaron las consecuencias del desastre y cerraron las fronteras a cal y canto. Finalmente, no han tenido más remedio que abrirlas para recibir la ayuda internacional. Si bien todos sospechamos que esta ayuda difícilmente llega a quien de verdad la necesita, quienes conocemos la realidad de este país sabemos que en este caso es casi imposible. Curiosamente, un pueblo que vive en permanente contacto y perfecta integración con el agua y la naturaleza ha sido atacado de esta forma traicionera. Puedo sentir en mis propias carnes su desamparo y desesperación.

No voy a mostraros las mismas imágenes de la situación actual de Birmania tras el ciclón que podéis ver en otros medios. Como he hecho en otras ocasiones, aprovecho para compartir con vosotros algunas fotos de mi viaje a aquel país. Empiezo por algunas del gigantesco delta del río Ayeyerwaddy (antes llamado Irrawaddy) que ocupa todo el Sur de Myanmar. En el centro de este delta se encuentra Yangón (antes Rangún), principal ciudad del país y su capital cuando yo la visité (ahora ya no lo es oficialmente). Tuvimos ocasión de recorrer en tren esta inmensa llanura de arrozales en nuestro viaje a Mandalay. Entonces había agua, pero ahora todo este delta ha quedado inundado y toda la cosecha de arroz perdida para siempre.

Termino con algunas fotos de niños birmanos, de aquellos que nos rodeaban cuando visitábamos los lugares turísticos. No puedo evitar acordarme de ellos, porque creo que son precisamente los niños quienes sufren con más dureza las consecuencias de esta tragedia dantesca. Sólo me queda esperar que la vuelta de este maravilloso país a las portadas, a causa de esta terrible noticia, sirva para que el mundo actúe y ponga fin al régimen que explota, maltrata y martiriza a su pueblo. Un primer signo de cambio y apertura sería la liberación de la Premio Nobel de la Paz Aung Sang Suu Kyi, que lleva una década en arresto domiciliario. Va siendo hora de hacer algo por el pueblo birmano, para que estos niños tengan un futuro.

servido por charlitox 1 comentario compártelo favorito

1 comentario · Escribe aquí tu comentario

mukaro

mukaro dijo

Me parecen muy bonitas las fotos, sobre todo las de los niños, y muy acertados tus comentarios. ¿Qué se puede esperar de esa chusma militar que tiene aterrorizada a la población, si ni siquiera permiten la entrada a la ayuda humanitaria y, según cuentan testigos de la zona, saquean las casas abandonadas por las familias evacuadas y roban a los cadáveres que flotan en los arrozales, alegando que los están identificando? Parece que por fin la comunidad internacional se va a reunir en Tailandia para estudiar cómo meterle mano al asunto.
Me contaba mi amigo Jean-Dominique, que vivió un año en Yangon, que los birmanos eran la gente más amable y limpia de espíritu que había conocido. Me contaba también cómo, en la estación de los monzones, la gente se amontonaba alrededor de las pagodas con rudimentarias herramientas intentando encontrar en medio del lodazal alguna partícula de oro que las lluvias pudiesen arrancar de la rica ornamentación que recubre las pagodas...
Desafortunadamente no pude ir a verle allí. En agosto quiero ir a Tailandia, que no es lo mismo pero me apetece mucho.

12 Mayo 2008 | 06:51 PM

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¿Qué os voy a contar sobre mí? Difícil tesitura... A nadie le gusta describirse, o al menos a mí no. Los que me conocéis ya sabéis cómo soy, y los que no, ya me iréis conociendo por mis opiniones y experiencias. Espero gustaros (yo me encanto).

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