Categoría: Mis escrituras
25 Abril 2006
Dicen que hay dos clases de personas... las que clasifican a las personas en dos clases y las que no.
Una de mis clasificaciones favoritas es entre espectadores Activos y Pasivos.
¿Por qué hay películas que gustan tanto a un público (hasta el punto de considerarlas imprescindibles) y sin embargo son insoportables o ridículas para otro? Seguro que hay muchas teorías sobre esto. Y seguro que se puede decir que depende de qué película o qué público... Pero yo tengo mi propia teoría.
Dos personas van al cine, a ver la misma película, Espectador Activo y Espectador Pasivo. El Activo se ha sentado y espera con cierta impaciencia, intriga, curiosidad (o como se lo quiera llamar) el comienzo de la película mientras el Pasivo está relajado, seguramente no tiene ni idea de qué película va a ver ni le importa; de hecho, ya le produce un poco de sueño el que la pantalla aún siga “en blanco”...
Cuando empieza la película, el Activo no pierde detalle y se mantiene concentrado en lo que ve... se siente uno más dentro de esa ficción que proyecta la pantalla. El Pasivo no ha perdido el tiempo en leer los títulos de crédito (¿para qué?), se ha fijado en los primeros “fallos” de la película (hay un plano que no está bien enfocado... la protagonista no parece muy creíble cuando ha dicho
) y desde el principio no le ha gustado ese actor/actriz protagonista...

Durante el transcurso de la proyección, el Activo se ha estado planteando el fondo de la película, ha intentado adivinar la trama y se ha puesto en el lugar de los protagonistas mientras éstos “vivían” en la pantalla. El Pasivo está odiando la hora en que entró a ver esta “tomadura de pelo”... no quiere “comerse el coco” y está harto de que no le cuenten los giros de la trama que se van sucediendo y por qué ese personaje habla de cosas tan raras que no se explican ni... ¡¡No se entiende nada!!
Cuando se cuece el final y se asiste a los últimos minutos de la película... un fulgor plateado surge de la pantalla... y cada espectador es preguntado por una voz misteriosa, susurrante... "¿Quieres que te explique la película?"
El Activo responde: No, gracias.
El Pasivo dice: ¡¡Ya era hora!!
Cuando acaba la proyección, el Activo ha visto la película que le gusta, una en la que no le explican más de lo necesario, donde el espectador juega un papel fundamental, al tener que participar y “extraer” parte de la historia para poder comprenderla. Le han inquietado, sugerido, buscado... y le han encontrado. Ahora, en su mente, seguirá visionando la obra y buscará respuestas más allá de la sala de cine. El Pasivo ha salido un poco molesto, porque la explicación le ha llegado muy tarde... sin embargo, eso le da la posibilidad de entenderlo todo y poder opinar que la película era una mierda. No hay nada como: a) los clásicos (el maestro del suspense siempre lo explicaba todo constantemente...); b) las pelis de acción (donde lo único que importa es ver cómo el prota reparte hostias o dispara a los terroristas...); etc, etc (hay muchas subclases de Pasivos).
Esto no quiere decir que los Activos no sean Pasivos. Todos somos Pasivos en algún momento... y ahí esta la clave: en el momento. La diferencia es que los Pasivos viven siempre en "ese momento".
Ojalá esa voz me hubiese preguntado a mí... la he echado de menos en tantas ocasiones...
[La imagen: Leonardo DiCaprio en la magnífica "El Aviador" (Martin Scorsese)]
servido por chicoviejo
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21 Abril 2006
["El cannabis se legaliza en España: ¿qué pasaría?" Les dejo dos escenas que escribí para un proyecto de guión cómico que mandé a una productora catalana de TV. Por supuesto, nunca me contestaron.]
INTERIOR. HABITACIÓN DE ESTUDIO DE LUIS. NOCHE
LUIS, de 17 años, con los codos clavados en un folio y los ojos abiertos de par en par, intenta incrustar el texto en su memoria, sin éxito. La puerta estaba encajada, por lo que su PADRE, de unos 50 años, entra sin llamar.
PADRE DE LUIS
¿Qué pasa, LUIS?
LUIS
Joder, papá... Me has asustado... No pasa nada. Que no me aprendo esto. Llevo todo el día aquí metido y no me sé nada.
PADRE DE LUIS
Te dije que deberías haber salido un rato para despejarte.
LUIS
Sí, papá, pero el examen es mañana y me tengo que aprender todo...
(levanta un montón de folios)
... esto.
PADRE DE LUIS
Mmm... ya sé lo que necesitas.
(se busca en el bolsillo del pijama y le acerca una cajetilla)
Toma, fúmate un porrito.
LUIS
¿¿Qué??
PADRE DE LUIS
Yo me fumo uno cuando estoy nervioso y va de maravilla... es más, me voy a fumar uno contigo, que ya se me ha pasado el efecto del último...
LUIS
Papá, ¿¿de dónde has sacado eso??
PADRE DE LUIS
(enciende el porro)
Los compro abajo, en el super. Son los mejores, los traen desde Ámsterdam...
(le da una calada)
Uff... bueno, bueno... toma.
LUIS
(coge el porro, dudando)
¿Y fumando voy a estudiar mejor?
PADRE DE LUIS
¡Claro que sí! ¿Tú no has escuchado eso?
LUIS
Sí, pero... no me lo creía...
PADRE DE LUIS
Yo tampoco... pero ahora sí. Mañana te sabes todos esos folios de memoria.
LUIS
(se da por convencido y le da una buena calada)
Uff... es... es muy bueno...
PADRE DE LUIS
Ya te lo dije. Es una marca holandesa. Venga, pásalo, espabilado.
LUIS
(le da una segunda calada y se lo pasa a su padre)
¿Por qué no enciendes otro?
PADRE DE LUIS
(soltando el humo)
Cuando nos fumemos éste, me voy y te dejo la cajetilla... pero tienes que estudiar, ¿eh?
LUIS
Claro... hasta que no me sepa esto, no paro...
LUIS
(voz en off)
Y eso hice, no paré... no paré de fumar. Cuando me desperté eran las cuatro de la mañana. Tenía la cabeza embotada, y los folios delante, como los dejé cuando entró mi padre... por un momento, me pareció que estaba soñando, que era una de esas pesadillas que siempre tenía en la víspera de un examen. Intenté reírme pero... entonces me di cuenta de que, vaya acojone, la pesadilla era real...
NATALIA
(voz en off)
¿Y qué pasó con el examen?
LUIS
(voz en off)
Saqué un 8. Y eso que sólo puse mi nombre. A pesar de eso, fui a revisión, porque un amigo había sacado un 9 poniendo lo mismo... y no era justo...
INT. DESPACHO PROFESORA. DÍA
LUIS está sentado frente a la PROFESORA, de unos 40 años, que está fumando, y le mira con indiferencia.
LUIS
(dudando)
Quiero ver mi examen...
PROFESORA
Imposible.
LUIS
¿Por qué?
PROFESORA
Porque me lo estoy fumando.
(da una calada a un porro gigantesco, expulsando una humareda que ciega a LUIS)
¿Qué nota... uff... quieres que te ponga?
servido por chicoviejo
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30 Enero 2006
El señor alto de ojos oscuros habló y la contundente frase resonó poderosa en la amplia habitación, formando ecos en varias direcciones:
"Uno de vosotros es el asesino y voy a demostrarlo"
Los 5 sospechosos se pusieron rígidos y sus rostros tornaron pálidos. La duda se había convertido en certeza. El asesinato era una realidad y, según acababa de proclamar el detective, ya había pruebas definitivas para inculpar a alguien... el culpable, el asesino había sido descubierto...
Pero, ¿quién sería?
Detengamos la acción y pongamos las cartas sobre la mesa. ¿Qué ha ocurrido? ¿Quiénes son esos 5 sospechosos?
Empecemos por lo último. Los 5 sospechosos son los siguientes:
* Catalina. Catalina es una joven gallina de ciudad. Adinerada, pija y culta. En realidad, lo de adinerada ya no es cierto desde que su fábrica de sombreros para comadrejas se hundió en bolsa, pero ella sigue manteniendo las apariencias. Suele llevar el culo pegado a las paredes para evitar malentendidos y siempre empieza las frases con un: "Dostoievski decía que". Musicalmente, prefiere a Bach que a los Backstreet Boys, aunque suele escuchar a ambos en su intimidad.
* Ramón. Ramón es un fornido ornitorrinco, casado y sin hijos. La razón no está relacionada con su capacidad sexual, según él mismo asegura. Su esposa ha preferido no hacer comentarios al respecto. Estudió ciencias del trabajo en Jerez de la Frontera pero no consiguió acabar el primer curso al no tener dinero para pagar los libros. Que tenga un rolex de oro en una de sus patas traseras es un misterio que él sólo aclara diciendo: "se le cayó a una paloma".
* Lolita. Lolita es una castora adolescente con ganas de marcha antes de tiempo. Y ya sabéis a qué me refiero con eso. A escuchar heavy metal. La madre de Lolita es profesora de inglés en el zoo de Madrid y tiene contactos con el alcalde Gallardón. Esto es algo que la castora adolescente siempre comenta cuando habla en público. Cuando habla sola no lo comenta pero piensa hacerlo. El grupo favorito de Lolita es Metallica y por eso tiene un poster de Brad Pitt en su cuarto.
* George. George es una trucha de agua dulce con patas. Algún desconsiderado lanzó residuos tóxicos en el hogar de George cuando sus padres le estaban concibiendo y su genética quedó alterada para siempre. Curiosamente, a sus hermanos no les pasó nada, son truchas de 9 metros normales y corrientes. George siempre fue el preferido de su madre pues era el único al que podía abrazar, pero esto es reprochado por sus hermanos, causando a George un gran sentimiento de culpa. Ah, como anécdota, le gustan las comedias románticas.
y
*Sergei. Sergei es armenio.
Y ahora vayamos por la historia. Esto es el origen de todo:
Un granjero turco nacionalizado español, de nombre Serafín, ganó la lotería del euromillón. Feliz y millonario, decidió matar a su señora y casarse de nuevo. Con una quinceañera, por supuesto. Eso podría tener repercusiones legales así que se marcharía a alguna isla remota donde la moralidad no tiene tantos límites sexuales. Luego recordó que matar a su señora tendría también repercusiones. Sobre todo por su suegra. Un poco de pomada anti-hemorroides en las tostadas y un suave aplastamiento con el tractor fueron la solución al problema.
La versión de los hechos fue la siguiente: ella tenía problemas de hemorroides (de ahí los restos en su estómago... que sí, que es lógico) y estaba desesperada, por lo que puso el tractor en marcha y se situó estratégicamente para que le pasara por encima. Para alisarle el culo, claro. Que sí, que es un plan lógico. El policía del lugar no dijo nada. Más que nada porque no hay. El pueblo es un conjunto de cuatro campos con cuatro casas, y sin nombre, ¿qué se esperaban?
Fallecida la señora, tocaba el tema de la quinceañera. ¿Dónde podría vivir en paz? ¿En qué lugar permitirían que un turco de 45 años se casara por amor con una niña de 15? Preguntó en varias capillas de la zona y no resultó. Los curas querían que se demostrara antes que la quinceañera era virgen. Algo inimaginable a estas alturas del siglo. La niña llevaría años manteniendo relaciones.
Un amigo filipino le contó que conocía un maravilloso archipiélago secreto donde los hombres rubios son considerados auténticos Dioses; en consecuencia, son devorados por el resto con el objeto de conseguir la inmortalidad. A Serafín le pareció buena idea eso de la inmortalidad pero no había contestado a su principal pregunta:
-¿Tienen paté de cerdo allí?
-Sí, por supuesto. Y de jilguero.
-Perfecto.
-¿Algo más?
-No... ¡ah! Sí, sí. ¿Hay algún problema legal si me llevo a una quinceañera? Quiero decir... si hay castigos para eso.
-No, no, al revés. Hay castigo si no la llevas.
-Perfecto, perfecto.
Serafín salió a un par de pueblos cercanos a su granja, lanzando billetes de 10 euros a su paso. Incluso deslizaba alguno de 12 euros pero dejó de hacerlo cuando un anciano, que descubrió la broma, comenzó a perseguirle para susurrarle al oído la palabra "tiramisú" constantemente.
Las chicas del lugar iban tras el granjero turco español, suplicando una alianza de boda y una noche de sexo ardiente (pero primero la alianza). Serafín se habría sentido muy orgulloso de no ser porque los chicos del lugar le pedían lo mismo. Incluso los obispos. Como el flautista del cuento, fue arrastrando tras de sí a una verdadera muchedumbre hambrienta de dinero... y de otras cosas, pero de dinero sobre todo.
Con un par de retrovisores, Serafín iba catando a sus seguidoras. Tras varios días de búsqueda, encontró a la que sería su esposa. Resultó ser una chica de Ubrique llamada Rosa Sonia Cabeza de Vaca. Su principal encanto era la conversación: era capaz de hablar durante horas sobre temas tan interesantes como el color de las hojas del roble o el nuevo peinado de su madre. A Serafín esto le parecía perfecto aunque aún más el tamaño de sus pechos.
El feliz millonario pensó que lo mejor sería casarse en el avión, camino a la isla, y no perder más tiempo. A Rosa Sonia le pareció bien siempre y cuando le comprara el tanga transparente que había visto en el escaparate de Zara. Dicho y hecho.
Quedaba pendiente la cuestión de la granja. ¿Quién se haría cargo de ella? Serafín lo tenía claro. Su hermano Roberto era el indicado. Que llevase en coma 7 años no parecía ser un inconveniente. De hecho, según el propio Serafín, esa era una de las razones de que a partir del accidente cayera tan bien a todo el mundo (con todo el mundo se refiere a él y a sus 10 vecinos).
Tras abandonar la notaría, Serafín acudió a ver a su hermano para despedirse y darle las llaves del tractor. Sin embargo, la sorpresa se instaló en su rostro al ver que la cama donde Roberto había estado tumbado todo este tiempo estaba sin hacer y su hermano estaba colgado del techo. Por un momento, la alegría llenó el rostro de Serafín, imaginando que su hermano, finalmente, se habría despertado del coma. Como narrador omnipotente de esta "historia", me siento obligado a desvelar la cruda realidad a Serafín:
-Serafín, tu hermano ha fallecido.
-¿En serio? No jodas. Pero si me está sonriendo.
-Eso es la nuca.
-¿¿Cómo es posible??
-Hay mil formas de abrir un agujero en una nuca. Si quieres te paso a mi jefe, que se las conoce todas.
-No, no, digo que... ¿¿cómo es posible que se colgara teniendo la cabeza así??
-Pues muy fácil. No es posible. Alguien tuvo que colgarlo para simular un suicidio.
-¿Después de abrirle la cabeza? ¿Quién haría semejante estupidez?
Y es en este momento cuando volvemos al presente...
El detective respondía a esa pregunta, varias horas más tarde. ¿Quién? ¿Quien cometió ese asesinato a sangre fría y simuló un suicidio? ¿Quién fue tan gilipollas para hacerlo tan mal? ¿Quién?
El detective, contratado a través de un anuncio en las páginas amarillas, a instancias de Rosa Sonia (su prometido había sugerido acusar al primero que pasara por allí), había dicho que jamás aceptaría viajar hasta el pueblo (sin nombre) de Serafín para resolver un caso tan estúpido. Tras ofrecerle unos honorarios que harían que un rey sorbiera el café por la nariz, el detective aceptó el trabajo y en unos minutos estaba en la puerta de la granja. Cómo lo había logrado, viviendo en Móstoles, era algo que sólo sabía él y su chofer.
¿Las razones para contratarle? Por un lado, resolver el crimen contra su hermano; por otro, usar las páginas amarillas.
Detective: "Todos tenía un motivo para acabar con la vida de Roberto. La granja. La granja es un móvil magnífico".
Serafín: "¿Un móvil? ¿Cómo coño va a ser un móvil? Es una granja. GRAN-JA. ¿Tú dónde has estudiado?"
Rosa Sonia: "Cari, deha astuá ar detective. Er sabe lo que jase".
El detective agradeció la intervención de la prometida de Serafín y volvió a dirigirse a su público.
Detective: "Todos tenían un motivo. Todos pudieron hacerlo, la víctima no tenía posibilidad de defenderse. Una gallina que ha perdido todos sus ahorros, un ornitorrinco frustrado y violento, un joven castor hembra en constante estado de calentura, una trucha mutante y un armenio. La cuestión es...
¿QUIÉN LO HIZO?"
El detective pone su sagaz mirada en cada uno de ellos y los va nombrando, calibrando el efecto dramático de esta acción en el lector...
¿CATALINA?

"Dostoievski decía que una gallina jamás podría agarrar a un hombre y colgarlo. Más aún si es una gallina ponedora. ¡Es algo ridículo!"
¿RAMÓN?

"Mi señora me tiene harto con el sexo, no para de decir que quiere poner huevos. ¿Un mamífero poniendo huevos? Que vergüenza. Bastante tengo con discutir con ella como para dedicarme a pensar en matar a alguien que, además, me caía estupendamente"
¿LOLITA?

"¿Yo culpable? Bufff, pero si no tengo edad para matar. Lo dice la constitución castoril del 79. Y yo jamás iría en contra de las leyes. ¿Te apetece una chupadita?"
¿GEORGE?

"Sí, soy una trucha de agua dulce con patas. Soy mutante. ¿Pasa algo con eso? ¿Eh? ¿Pasa algo? ¿Qué pasa? ¿Quieres pelear por esa tontería? No me mires así. Tengo patas pero no he matado a nadie"
o
¿SERGEI?

"Hmmm..."
El detective ha tenido suficiente. Ya sabe la solución. ¡Era tan sencillo! Parece que incluso los aldeanos (que no pertenecen a esta zona pero estaban de paso) la saben...

¿Y tú? ¿La sabes? Resuelve el misterio...
servido por chicoviejo
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28 Diciembre 2005
Nunca supiste que te miraba.
Nunca supiste quién era yo. Y sin embargo, ya nos habíamos visto antes. Hubo un momento en que preguntaste si tenía fuego. Creo que otro te dio lo que buscabas. Siempre he pensado que he nacido para estar en el lugar equivocado en el momento equivocado.
Las tres canciones suenan a la vez y me duele la cabeza. Nunca creíste que podría marcharme. Yo tampoco. Me tiemblan las piernas. Esto no se mueve.
Recuerdo ver mi nombre salir de tus labios. O quizá hablabas para otro. He imaginado que, por un instante, me mirabas. En tus dulces ojos se reflejaba cariño, amor. Sin duda, era el reflejo del sol a través de la cristalina ventana. ¿Te echaré de menos? Fueron tres fotogramas de una mala película. Estoy corriendo en círculos a través del tiempo y no consigo escapar. Tú sonríes como sabes, dejando que esa ceja me desvíe la mirada. Conoces mi punto débil. El mundo se derrumba y no salgo de allí. Retrocedo por el metraje buscando un principio mejor pero sólo encuentro sucias pisadas en la arena.
El humo negro me hace toser. Sigo aquí dentro. Pero no me ves. Desearía que hubiesen sido tres segundos. Tienes suerte, hay muchos trienios en tu vida. En la mía ya no hay más.
Me acomodo en el trayecto que me llevará a ninguna parte... no quiero volver a mirarte. ¿Lloraré tus ojos? Recuerdo cuando me dijiste que era divertido. Lo creí. No he dejado de oír tus carcajadas en mi cabeza. El sofocante recuerdo me impide respirar... creo que esto se mueve.
Sí, ya se acabó. Ya no me atormentan esas melodías. Tu rostro es como una foto mal enfocada. No hay más. Mis labios no saben a nada. Noto un punzante dolor. Debe ser el reloj, que muerde mi mano al quedarse sin horas.
No me despido, porque ni siquiera nos hemos saludado. Nunca estuvimos juntos.
Nunca sabrás que he escrito sobre ti porque nunca supiste que te miraba.
servido por chicoviejo
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22 Noviembre 2005
Siento que ya no soy yo. Se está acabando.
Me envuelve la noche. El vacío. Me cuesta seguir luchando. No alcanzo esa puerta de luz. A corta distancia pero nunca más lejana. Cada día me siento más enfermo, más acabado. Mi mente no puede más.
Se acaba. Respirar nunca fue tan difícil. Creo que me derrumbaré si doy otro paso más. No puedo pensar. Cinco notas me lo impiden. La insondable oscuridad me atrapa. ¿Cómo he llegado hasta aquí?
No. No soy yo. Suenan tambores en mi cabeza. No ocurrirá. Tambores de guerra. Redoble de furia. Me animan. No es posible. ¿Cómo he podido sentirme así? ¿Qué me estaba pasando? No era yo. Yo soy fuerte. Soy de acero. Puedo con todo.
Los tambores me animan a levantarme. Reaniman mi cuerpo. Mi alma. Los huesos se recomponen, reforzados, irrompibles. Traigo de la muerte a mis fieles ojos, abatidos en océanos de amargura. Consigo levantar las raíces que me mantenían atado al negro fango. Ya está. No era tan difícil. Estoy en pie. ¿Dónde está esa maldita luz?
Un pensamiento ronda mi cabeza. ¡No era yo! Camina. Avanza. Deja todo atrás.
Paso a través de tormentas y huracanes. Vuelo por encima de las nubes de humo. El mar está cerca. Mis ideas son firmes. Mi pensamiento es sólido. Mis ojos, ahora vivos, apenas dejan espacio para las dudas. Soy yo. Voy a pasar por ahí. Llegaré a mi destino. Dejaré a mi espalda todo esta niebla, helada y sombría.
Entonces me doy cuenta.
No debí mirar atrás. He cometido un grave error. El mayor de todos. No debí girarme...
Tiemblo. Las tímidas notas de piano resuenan en mi cabeza y, como gotas de un poderoso elixir, comienzan a actuar sobre la muralla. Los bloques de acero se derriten. El gigante se desmorona. Las alas pierden sus elegantes plumas y me hacen caer, poco a poco, sin remedio. No sé cuándo empezó, pero empiezo a notar las raíces, de nuevo, agarrándome, tirando de mí. Se clavan en mí y me llaman. Me quieren en el suelo. En el barro.
No ocurrirá. Intento soltarme. No hay tambores ya pero aún me queda fuerza en la garganta. Trato de romper mis sombrías ataduras. Son frías. Me congelan. Me quitan la vida. Mi voz suena débil y carente de toda emoción. Es inútil. Soy una marioneta en manos del destino. Debí haberlo sabido. No controlo mi vida. No controlo lo que siento o lo que hago. Soy un esclavo. Y así pienso yacer.
Las heladas cadenas de la indiferencia se amontonan sobre mí. No opondré resistencia. Es inútil. Son más poderosas y antiguas que yo. Contemplo el proceso de mi destrucción con la mirada inerte de quien conoce su futuro, su última visión. Humo y lodo. Mi piel se muere, arrugada en instantes, sin motivo, sin pausa. Mis huesos se contraen con gran facilidad, como las ramas de un árbol viejo, embestidas por un fuerte viento. Los oigo crujir. Los oigo romperse.
Finalmente, convertido en un amasijo de esperanza moribunda, siento el dolor. Un punzante dolor que recorre cada centímetro de mi retorcida y nauseabunda existencia. Los extremos afilados se clavan en mi cabeza. Se acaba. Un viento helado penetra en mi pecho. Tiemblo por inercia. Dejé de oír. Me ahogo. Ya se acaba.
Noto que, durante un instante, mi corazón late con fuerza. Se acerca el momento. El motor está a punto de apagarse. El fuego alcanza su cenit. Dice sus últimas palabras. Se apaga. Lo sabe. Dejo de sentir. De luchar.
Mis ojos están tan débiles que comienzan a cerrarse, reforzados por el involuntario desánimo que me acompaña. La nada es lo único que espera.
Un único pensamiento me ronda entonces. Quiero que esto acabe. Que termine ya. No soy nada. ¿Por qué seguir fingiendo? Estoy harto de esta tortura. Quiero cerrar los ojos. No quiero un instante más de esta vida, por muy poco que me quede. Termina con mi sufrimiento. Con mi enfermedad. Lo haces muy bien...
Cinco notas. Una melodía. Una mirada. Una esperanza. Me agarré a ella. Me lancé al vacío por ella. Mantenido con vida gracias a ella. Resultó ser mi perdición. Ahora no puedo olvidar esas cinco notas.
Prefiero terminar envuelto en la débil y preciosa luz que me acaricia al recordar su borrosa imagen... a tambalearme arrodillado, congelado, ciego, olvidado, solo, viviendo por inercia.
Un pensamiento vuela en todas direcciones, jugando, pero siempre vuelve a mí, descansando en su confortable nido. No soy yo. Pero ya me cansé. Quiero tumbarme y descansar. Hace tiempo que dejé de ser yo. Esclavo de mi destino. Encadenado a mis sueños. Esto no es lo que deseaba. El camino está inundado de sombras. No es vida. No hay más motivos ni arena que traspasar. Se acabó. Malviviendo por las cinco notas. Sufriendo por esa esperanza. Destruido por esa luz. Muriendo por ella.
Cinco notas han sido mi perdición.
servido por chicoviejo
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17 Noviembre 2005
FONDO NEGRO
VOZ
(en OFF)
¿Se siente agotado? ¿Cansado de su ritmo de vida? ¿Necesita un descanso?
ABRIMOS a:
INT. FÁBRICA. NOCHE
El interior de una fábrica de juguetes. Una serie de cadenas de montaje se suceden a lo largo de la extensa nave. La decoración es mínima y los colores azulados priman sobre el resto. No hay humo pero sí sudor. El cansancio se refleja en los rostros de los pocos obreros que cohabitan con las grúas mecanizadas. El trabajo es monótono y repetitivo. Básicamente, hay que montar las piezas que van llegando. Nos fijamos en un hombre que examina a los obreros, las máquinas, los contadores, las piezas que se van montando, los informes que le entregan... lo supervisa todo.
VOZ
(en OFF)
Luis J. Rodríguez. Empleado supervisor de una fábrica de juguetes. Coordina todo el proceso de esta unidad. Trabaja diez horas al día. De lunes a sábado. En total, 60 horas semanales. Eso dice el contrato. Pero otra cosa es la realidad. Hace horas extras a diario. La mayoría sin remunerar. Así, en realidad, su trabajo le ocupa más de 70 horas a la semana. Según Luis, tiene un trabajo agotador. Desde luego, no parece pasarlo muy bien.
INT. ENTRADA CASA. NOCHE
Al abrirse la puerta, la claridad del exterior ilumina la habitación. Todo está a oscuras. En silencio. Luis enciende la luz y cierra la puerta. Se quita el abrigo y lo cuelga.
INT. COCINA CASA. NOCHE
Luis entra en la cocina. Hay una nota de su mujer encima de la mesa. Tuerce el gesto y suspira.
VOZ
(en OFF)
Cuando llega a casa, ya es muy tarde. Su mujer no le espera, está durmiendo. Y ahí tenemos a Luis, cansado, agotado, solo. Antes solía despertar a su mujer. Aunque eso era cuando no estaban casados. Realmente hace bastante tiempo. Por cierto, su hijo llegará más tarde. No se dirigen la palabra.
Luis abre la despensa y coge una cerveza.
VOZ
(en OFF)
Aunque nunca lo diría en voz alta, Luis ha pensado en cosas desesperadas. Está harto de su situación. No lo aguanta más. Debe hacer algo.
FONDO NEGRO
VOZ
(en OFF)
¿Qué haría usted en su lugar? Quizá esté pasando por una situación similar o la haya pasado... ¿qué se hace en este caso?
INT. ESTUDIO CASA. NOCHE
Luis está en su estudio. Coloca una caja encima del escritorio. Se deja caer en su sillón. Abre la caja y extrae lo que parece ser un casco.
VOZ
(en OFF)
¡Efectivamente! ¡FINAL! ¡Luis es un hombre inteligente!
Luis agarra el casco y se recuesta en el sillón. Se lo pone en la cabeza.
VOZ
(en OFF)
Eso es, Luis, coloca FINAL en tu cabeza.
FONDO NEGRO
VOZ
(en OFF)
Ahora pulsa al botón de encendido. ¡Estás a punto de experimentar FINAL! ¡Estás dentro!
APARECE EL TÍTULO:
“FINAL”
servido por chicoviejo
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2 Noviembre 2005
(Dormitorio de Chico Viejo. En la oscuridad, nuestro bloguero duerme. Una diminuta luz surge desde el poster de Pulp Fiction, concretamente desde los labios de Uma Thurman. Poco a poco, la luz se vuelve más intensa. Chico Viejo se revuelve, sin despertar, incómodo...)
-¡Jjjrrhmrgggrrrjj! (o algo parecido)
(Tras soltar ese improperio, cuyo significado sólo su subconsciente conoce, Chico Viejo adopta una posición más varonil (tumbado boca arriba) y sigue durmiendo. La luz se desvanece y deja paso a una bella criatura. Un ángel hembra (a falta de otra definición mejor). Su cuerpo desnudo es idéntico al de una mujer, con la salvedad de unas enormes alas en la espalda. El (¿la?) ángel hembra es de una belleza incomparable. Si pudiera explicarse de alguna forma, sería como una mezcla perfecta de lo mejor de Jennifer Connelly, Jessica Alba, Halle Berry, Laetitia Casta, Uma Thurman y Monica Bellucci. Si pudiera explicarse, claro. La (¿el?) ángel se acercó, lentamente, con movimientos suaves, al oído izquierdo de Chico Viejo y le susurró...)
-Soy tu musa.
-¡¡AAAAAAAAAAARRRRGGGGGGGGGHHHHHHH!! (o algo parecido)
-Tranquilo.
-Arf... q-q... aff... qqq... (o algo parecido)
-Toma aire. Respira.
-E-eso i... intento... eh... esto es... ¿¿QUÉ PASA AQUÍ??
-Tranquilo. He venido a ayudarte.
-¡¡Estás desnuda!!
-Sí.
-Eres una puta, ¿no? ¿Quién te ha mandado?
-¡¡OYE!!
-Bueno, es verdad, perdona... quise decir "prostituta".
-¡¡NO!! ¿¿Quieres callarte?? No soy una prostituta. Soy tu musa.
-¿Mi musa?
-Sí. He venido a ayudarte.
-Ah. Pues venga, empieza. (dice mientras levanta las sábanas y le indica "el camino")
-¡¡POR DIOS!! ¡¡Eres un SALIDO!!
-¿Qué? Vamos a ver... ¿de qué va esto? Estás en mi dormitorio. Desnuda. Son las... (mira el reloj) ¡¡las 3 de la mañana!! ¡¡las 3!! También eres un poco perra de venir a estas horas, ¿eh? Pero bueno... venga, que tengo sueño, dale brillo y acabemos con esto.
(La musa, harta de la situación, despliega sus enormes alas blancas y una luz cegadora inunda la habitación. Chico Viejo se tapa los ojos a la vez que lanza un aullido de dolor...)
-¡¡AAAAAAAHHHHHHUUUUUUUUUUUUUU!! (o algo parecido)
(La luz vuelve a desaparecer)
-¡Ahora cállate! ¿¿De acuerdo, pervertido??
-Eh... (frotándose los ojos, aún doloridos) sí, sí... me callo...
-Bien. Seré clara y concisa. Me estás haciendo perder el tiempo.
-Yo debería estar durmiendo pero, claro, eso no...
-¡¡¡CALLA!!!
-Ok. Sigue.
-Ejem, ejem... ¡Punto 1! Soy tu musa. He venido a ayudarte. ¡Punto 2! Tengo ideas para que triunfes en el mundo del arte. ¡Punto 3! Vengo de visitar a tu amigo Copete y ya me despreció por darle ideas, según él, de segunda mano. Así que, antes de proponerte ideas triunfadoras, te pregunto: ¿estás dispuesto a ser ayudado?
-¡Ah! ¡Coño! Tú eres la que...
-¿Qué le pasa a mi coño?
-No, no, nada, eh... es muy bonito, no le pasa nada. Muy peludo pero... ehm... ejem... joer, se me ha ido lo que te iba a decir... eh...
-Bueno, contesta, ¿quiéres que te ayude?
-Eh... Claro, claro. ¿Qué ideas tienes?
-Pues mira... (sonríe, después de llevarse un rato con cara de beber vinagre) a ti te gusta el cine, ¿no?
-¡Vaya musa si me tienes preguntar eso!
-¡Soy MUSA, no adivina!
-Ah, ok, ok... yo pensaba que estas cosas eran todas iguales... eh, sigue, sigue. Sí, me gusta el cine.
-¡Bien! Pues tengo una idea perfecta para ti. Verás. Te llevas una cámara a un instituto. A cualquiera. Están todos iguales. Y, con cámara en mano, te pones a seguir a los estudiantes. Vas detrás de ellos, mientras caminan... me estás mirando los pechos, ¿verdad?
-¿Eh? Oh... sí, sí, pero... sigue hablando, te escucho.
-Pues eso. Grabas mientras caminan. Grabas sus conversaciones. Sus compras de porros. Sus trapicheos. Los sigues a todas partes. Serán planos larguísimos, de 10 minutos o más. La crítica te pondrá por las nubes y ganarás premios. ¿La Palma de Oro de Cannes? Tuya. El público no te apoyará mucho. Salvo os frikis cinéfilos como tú y los gafapastas. Pero de ahí al estrellato. ¿Qué te parece? Soy una musa cojonuda, ¿eh?
-Ehm... una pregunta. ¿Has visto "Elephant"?
-Sí, claro. Pero... sé lo que estás pensando...
-Claro que lo sabes, llevo empalmado desde que llegaste.
-No me refiero a eso... me refiero a la idea. No es Elephant. En esta no habría tiros ni muertes. Ni escena gay entre dos chavales en una ducha.
-¿Me tomas por un Gus Van Sant cualquiera?
-No... ya te he dicho que...
-Oye, mira. Yo te he escuchado a ti. Ahora escúchame tú, ¿vale?
-Sí...
-Son más de las 3 de la mañana. Si no vas a hacerme un lavado de sable o algo así que implique sexo... mejor que te vayas, la verdad. No necesito musa. Y menos una tan remilgada como tú. No quiero ser el mariconazo de Van Sant. Tengo mi propio estilo. Me lo han asegurado mis amigos de la coctelera. Y mis propias ideas. ¿Lo pillas? O sexo o te vas. Que tengo sueño.
-¡¡¡VETE A TOMAR POR...!!!!
(La musa, incapaz de terminar la frase por la ira, se envolvió en sus alas y despareció, en medio de un fogonazo, por el mismo poster por el que había llegado. Chico Viejo se quedó de nuevo ciego por unos instantes, a causa de la potente luz. Cuando pudo abrir los ojos, sólo pronunció dos frases...)
-¡Hija de su putísima madre! ¡La muy guarra me ha jodido el poster de Pulp Fiction!
(... y se fue al cuarto de baño. Pero ésa es otra historia. ¿A quién visitará la musa ahora? Particularmente, como narrador experto, con título académico, pienso que tienen probabilidades Aguilar y Flanagan. No me pregunten. Los narradores tenemos prohibido escuchar a los lectores y, menos aún, contestarles. Bueno, esta historia se ha acabado. Lo que hay que hacer para ganarse unos euros... eh, ¿esto sigue encendido? Cago en...)
servido por chicoviejo
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