Logo de La Coctelera

Chico Viejo [blog]

Buscando recetas...

Categoría: Oldeboi

26 Mayo 2006

A good reason, Mr. Oldeboi [13]

Es curioso.

A veces no sé ni lo que hago hasta que he terminado.

Esta vez ha sido una locura.

El tiempo vuela cuando lo pasas en grande. Es increíble lo tarde que es. Tengo que limpiar todo esto.

Dicen que matar es complicado. Y una mierda.

Supongo que confían en que vendrán las pesadillas, los remordimientos, los "que hubiera pasado si", los arrepentimientos. Pero es no tiene la más mínima importancia porque ahora sólo me siento en paz. Como si me hubiera colocado. Sí. Me siento jodidamente colocado.

Creo que...

Tengo ganas de reirme a carcajadas.

Sí, sí, creo que... ¿eh?...

-/#!!!!!!!!!!!!!!!!!!#/-

Creo que me he roto la mano.

Ha merecido la pena. Maldito hijo de perra...

Joder, esto duele de verdad.

Voy a tener que incorporar un forro de metal para el guante o me quedaré sin nudillos en un par de noches. Es como si me estuvieran taladrando el puño. La sangre comienza a traspasar la tela... afortunadamente es del mismo color y no se nota.

"El intocable". Así llaman a este hijo de la gran puta. Hasta hace unos segundos era un nombre justificado. Nunca más.

Desgraciadamente, he llegado tarde. "El intocable" ya ha terminado lo que estaba destinado a hacer. El muy hijo de perra. Eso sí, esto ha sido lo último. Lo último que hará con sus asquerosas manos.

Pobre chica. En el carnet dice que tiene 19 años. Nadie podría adivinarlo ahora. Ni siquiera sus padres. Está completamente destrozada. Una atrocidad que me provocaría arcadas si no fuera porque es la quinta chica que veo así en apenas un mes. Pero ya se acabó. Hoy acabará esta mierda.

Me planto delante del hijo de perra más asqueroso que he tenido el horrible gusto de conocer. "El intocable". Sigue inconsciente a causa del puñetazo. Dudo en el siguiente paso. No sé si ajustarle cuentas o despertarle antes.

Miro a la chica de nuevo... a lo que queda de ella.

Sí. Antes lo despertaré.

No tendría sentido cortarle las manos si no se va a enterar. Luego le apagaré cigarros en los ojos hasta quemarlos. Y, por último, un balazo entre las piernas. El azar decidirá el nivel de desastre en ese último punto.

No va a ser divertido pero hay que hacerlo.

Ellas no merecían su destino. Y no tuvieron mejor suerte.

Hay que hacerlo.

Tags: oldeboi, relato

servido por chicoviejo 8 comentarios compártelo favorito

18 Abril 2006

Running Wild [12]

Porque los jóvenes somos una especie complicada.

Aquella sonora frase de la enorme valla publicitaria se me había incrustado en la cabeza como un asqueroso piojo hambriento. Mientras pisaba a fondo el viejo pedal del destartalado y ruidoso cacharro que mi padre había llamado “coche”, no dejaba de pensar en esa estúpida frase.

Nuestra propia especie. Una especie complicada. ¿Complicados para quién? Para las demás generaciones, ¿no? Está claro que la juventud es la mejor parte de la vida del ser humano. Los que aún son niños nos miran con adoración. Los que ya la pasaron, con envidia. Son unos jodidos envidiosos. Pasar de la juventud significa pasar tus momentos de diversión, de locura... ya no puedes volver atrás. El paso ya está dado. Y eso tiene que doler. Están resentidos. Que les jodan. Que les den por el culo.

El vehículo surcó el asfalto como un rayo. Hubo suerte. Nadie se le cruzó.

No quiero ser como esos tíos de mierda cuya única ilusión es ganar unos euros en la quiniela o en una puta máquina tragaperras. No quiero acostarme a las diez porque al día siguiente tengo que madrugar e ir al curro. No quiero dar explicaciones a mi jodida piba. Ni casarme. Ni tener hijos. No quiero una familia. Se supone que mi padre debió ser mi ejemplo. Él sólo miraba por sus propios intereses. Era egoísta y superficial. Yo debía haber triunfado donde él fracasó. ¡Yo no soy tú! Cuando perdí dejó de tratarme como de costumbre para adoptar un nuevo tono de rancio desprecio. Todos los adultos me han decepcionado. Nadie estuvo ahí cuando lo necesitaba. Mi jefe me echó hace una semana. En realidad, ni siquiera se tomó la molestia de despedirme. Simplemente, no me llamó más y el contrato inexistente fue ya totalmente... inexistente.

El coche llegó a una rotonda. Con un giro del volante a una velocidad que dejó pasmado al propio protagonista, consiguió esquivar la ridícula fuente de cemento a medio construir... las ruedas llegaron a despegarse del suelo por un segundo. Parecía que había pasado otra vez con suerte pero... un autobús le alcanzó por el lado derecho, hundiendo su cuerpo contra un amasijo de hierro y plástico. El vehículo salió volando varios metros y el infortunio quiso que alcanzara a un joven que iba corriendo por la acera... El autobús tardó en detenerse y cuando lo hizo quedó totalmente desprotegido ante el camión de reparto que, inexplicablemente, no le había visto a tiempo y... su conductor reaccionó cuando ya no había remedio. La maniobra solo sirvió para que no matara a más pasajeros... el conductor, de unos 20 años, se había quedado dormido al volante. Dentro del autobús siniestrado, entre un caos de acero, plástico, ropas, carne y sangre, un cuarto joven moría mientras sostenía con su último esfuerzo la foto de su novia... y el móvil de una muchacha, de apenas 18 años, sonaba imitando la melodía de "El Padrino" mientras su cabeza descansaba a decenas de metros de distancia de su retorcido cuerpo inerte.

Un segundo antes... debí darme cuenta... ser joven no es más que la ilusión pasajera de quienes no quieren madurar, consumirse... y morir.

servido por chicoviejo 8 comentarios compártelo favorito

22 Marzo 2006

Being Oldeboi [11]

No puedo.

Lo intento. Pero ha sido un fracaso. Un puto fracaso. No estoy preparado para llegar tan lejos. ¿Por qué mierda no puedo saltar?

Es realmente jodido volverse atrás después de tanto tiempo, pero no hay salida. Ahora me doy cuenta. Un aterrador escalofrío se desarrolla en tu cuerpo y comienzas a ver lo imposible. Entre todo lo que piensas a velocidad de vértigo, una palabra se repite incansable: cobarde. Cobarde. Y quién quiera que me lo repite tiene razón. Soy un cobarde.

Quizá me olvidé de entrenar lo más importante. Mi propio miedo. ¿De qué sirve todo lo demás si no tengo el valor de actuar? Me di cuenta nada más poner el pie en el calle. Sentí frío. Y no es una noche para sentirlo. Me dije que sería el normal nerviosismo de un principiante. Que se pasaría. Sería cosa de entrar en acción.

Pero no. Esa sensación me acompañó todo el camino. Y cada vez fue a más. Llega el momento de saltar. Y no puedo. Me estoy echando atrás. Cobarde.

¿Qué dirán? ¿Acaso me importa? Sí. No estoy solo. Y estoy a prueba. Soy un instrumento en el destino de otros. ¡No puedo fallar!

¿Cuánto tiempo habré perdido por mi puta falta de confianza? No puedo perder más oportunidades, no así, no por miedo. Esta noche podría haber saldado cuentas. Lo necesito. Lo intenté y...

No pude.

¿Podré mañana?

servido por chicoviejo 21 comentarios compártelo favorito

23 Diciembre 2005

Talking with Oldeboi [10]

El café está frío. Siempre me pasa lo mismo.

-Por cierto...

El tema de conversación es evidente. No me molesta. Sólo es cansino. Y ella no tiene la culpa, por supuesto. Es obligado mencionarlo. Sólo cansa.

-¿Cenarás en tu casa?

Mi casa. Graciosa asignación.

-Sí. Supongo que hay que mantener las costumbres.

-Claro...

-¿Quieres venir?

-Te lo agradezco, me gustaría...

Pero no.

-... pero todos los años nos reunimos los compañeros del grupo de trabajo. No quedaría bien si no fuera. Por eso te pregunté. Quizá podrías venir tú.

-No puedo. Lázaro le da mucha importancia a estas cosas. Parece infantil, pero... en fin...

-No, no, lo entiendo. Es normal que quiera que cenes con él. No tiene a nadie más.

No me ha gustado eso último pero lo dejo pasar.

-Nos vemos luego, entonces. Después de la cena.

-Sí, eso había pensado. ¿Dónde es vuestra cena?

-En un local que hemos alquilado. Bueno, medio alquilado porque el dueño es primo de... creo que de Sergio... y casi no hemos pagado nada, una suerte. El sitio se llama "Akeron", ¿sabes dónde es?

-Sí.

No tengo ni idea, pero ya preguntaré.

-Pues allí.

-Ok. Supongo que...

Pienso en voz alta.

-Supongo que cenaremos temprano. Lázaro querrá que esté allí en torno a las nueve... Después de cenar, me tomaré un par de copas con él y charlaremos hasta que le entre sueño. Luego le digo que he quedado contigo y saldré... Puedo ir a recogerte entre las doce... entre las doce y media y la una.

-Sí, perfecto. A esa hora habremos terminado de cenar también nosotros.

Parece que ha terminado pero me suelta una idea que no creo que sea improvisada...

-He pensado que en lugar de irnos, así de pronto, podrías quedarte un rato... si te apetece. Así te los presento. Me gustaría que los conocieras.

Asiento mientras pienso que será una noche más complicada de lo que parece. Es posible que llegue tarde a buscarla... tengo pendiente un "trabajo" para esa noche que espero no me dé problemas... pero nunca se sabe... y para empeorarlo, ella quiere presentarme a sus colegas y amigos de trabajo... genial. Como si necesitara conocer a más gente...

-¿Siempre lo llamas por su nombre? A Lázaro, digo.

Me ha sorprendido ese cambio de conversación. La miro.

-¿Cómo quieres que lo llame?

-No sé, suena... frío. Pero bueno, es cosa tuya y de él...

-¿Quieres decir que por qué no lo llamo padre o papá o algo así?

-Sí.

Sonrío y contesto:

-Pues muy simple. Porque no lo es.

-Ya, bueno, lo sé, no es tu padre biológico pero...

-No es mi padre. Simplemente.

Mantengo una sonrisa que se tambalea. No va a aguantar. Espero que cambiemos de tema, pero no voy a forzarlo, no quiero que parezca que me importa.

-Claro. Lo sé. No importa. Era una tontería.

-De acuerdo.

No era ninguna tontería. Siento que me estoy enfadando. La temperatura ha subido. Me cuesta borrar esta mueca que está lejos de parecer lo que quiero que parezca. Tomo aire y trato de reconducir la situación. La voz me brota veloz y ruidosa.

-¿¿Nos da tiempo de ir al cine??

Ella mira el reloj mientras yo carraspeo.

-¿A qué hora era la peli?

-A las ocho menos cuarto...

-Son las ocho y cinco, cielo.

Si me hundieran un cuchillo en el estómago no notaría la diferencia.

-Genial... eeeh... pero podemos ir a otra película...

-Como quieras. ¿Hay otra que merezca la pena ver?

-Bueno, la verdad es que no me fijé mucho en el resto. Podemos acercarnos y mirar la cartelera. Seguro que de 10 salas hay algo que podamos ver.

-A ver si hay suerte y no las has visto todas.

Me sonríe y dudo si lo ha dicho con segundas... la última vez fui sin ella. Trato de calmarme. Lo ha dicho por otra cosa. Porque voy mucho al cine. Es eso. Deja ya de asentir en silencio y dí algo...

-Si eso, entramos en una que haya visto, no me importa... ¿nos vamos?

-Sí.

Antes de que mire la cuenta, ella la coge. Esta vez no pienso discutir. Quiere pagar ella y la dejo. ¿Qué coño son cinco euros? Yo pagaré el cine. Eso serán diez euros, mínimo. Y las palomitas y refrescos, unos ocho más. En total, unos veinte euros. Los pagaré sin pestañear. Sin esa importancia que...

-¿Le dejo algo a la camarera?

-¿Por qué?

-No sé, una pequeña propina. Sabes que me da corte irme así, con lo poco que ganan y las horas que se llevan... no quiero ni acordarme de cuando...

Sigue hablando y pensando si dejar propina. Me pongo a pensar en que... me ha recordado al diálogo inicial de ese simpático timo que es "Reservoir Dogs". Las propinas y las camareras. "Si me la hubiera chupado por debajo de la mesa sería diferente". O algo así decía uno. Ella trabajó de camarera unos meses. Me pregunto si se la chuparía a alguien. Después de mirar tanto las monedas, deja cincuenta céntimos en el platito de plástico. Cojonudo. La camarera podrá dejar de trabajar en breve. Si es que es una santa esta mujer. Nos levantamos. Me mira. ¿Qué pasa?

-La chaqueta.

Mierda. Siempre olvido la chaqueta.

servido por chicoviejo 12 comentarios compártelo favorito

29 Octubre 2005

Oldeboi Returns [9]

¡NOOO...!

Un relámpago de punzante dolor me impulsa a abrir los ojos...

No veo nada.

La luz me ciega.

El dolor es inhumano. Cierro los ojos y trato de mantenerme quieto, relajado... ¿¿Cómo coño se mantiene uno relajado en esta puta situación?? Duele demasiado...

No estoy muerto. Joder. Que suerte. Pero no puedo moverme. ¿Dónde estoy?

Trato de concentrarme.

Trato de oír algo.

Trato de... es casi imposible. Me duele todo el cuerpo y todavía noto demasiada sangre en la boca. No dejo de sangrar. ¿Cuánto tiempo llevo...? ¡Joder! Estas punzadas me desconcentran...

¿Dónde estoy?

Abro, de nuevo, ahora conscientemente, lentamente, los ojos... intento mover un brazo para apartar la sangre del ojo derecho. No puedo mover el puto brazo. Joder. Veo parcialmente rojo... cierro el ojo para que la sangre pase de largo y, con suerte, quizá... estoy en un apartamento.

¡¡Gssst!! El dolor se vuelve más intenso. No sé cómo cojones no estoy muerto. Debería estarlo. Vuelven a darme punzadas, cuchilladas en el hombro. Tengo medio cuerpo paralizado. Una pierna hecha pedazos. No puedo moverme... y la boca se me abre sola, destrozada...

Tengo que... Lo intento. Estoy en el salón de un apartamento. Hay un sofá amarillo... y una televisión de mierda está encendida. El ruido de la película me taladra los tímpanos... ¿o no tiene nada que ver? ¿Estaré sordo? Hay una manta azul tirada en el suelo.

¿De quién es esta mierda de apartamento? ¿Cómo he acabado aquí?... ¡Joder! ¿¿Habré caído aquí??

Noto una ligera brisa en la nuca y me doy cuenta de que estoy en el balcón... medio cuerpo está en el balcón del apartamento. Es como si me hubiera arrastrado al interior... estoy formando un río de sangre en el suelo... pero es imposible. Lo recordaría. No es eso lo último que tengo en mi jodida cabeza. Me caí. Estaba muerto. ¿Qué hago aquí?

Consigo mover el brazo que no tengo paralizado. Duele de cojones. Noto las astillas del hueso clavándose en el hombro. Hay algo que no está en su sitio. Nada está en su sitio. Me han destrozado esos hijos de puta. Apenas puedo articular la mano pero llego a donde quería. Mi máscara. Sigue en su sitio. Estará hecha una mierda. Pero sigue ahí.

La sangre ya no brota tan salvaje. Pero sigo respirando como un cerdo muerto. Noto que la luz está encendida. Alguien veía la televisión y... ¿habrá llamado a la policía? Espero que llegue antes que ellos. El localizador funcionaba...

Levanto la vista. El esfuerzo me ha costado otro desgarro. No veo bien pero... algo se ha movido ahí delante.

Alguien.

Es una chica. Está de pie, mirándome desde el marco de la puerta que da al salón, donde estoy tirado.

No parece asustada.

La sangre ha terminando bordeando el párpado derecho y ese rojo ya no me molesta... Está en pijama. Estaba viendo esa película y... he caído en su balcón. Debería estar acojonada. ¿Por qué no lo está? Me mira.

La miro a los ojos.

¿Por qué no parece asustada?

Tiene sus ojos clavados en los míos. Sus enormes iris, almendrados, oscuros y vivos, buscan algo en mi mirada ensangrentada, muerta.

Yo también busco. Lo intento... Pero me voy a desplomar de nuevo. Busco respuestas cuando apenas puedo soportar el dolor. Estoy bien jodido. No creo que pueda hablar. Tengo miedo de abrir la boca y vomitar la poca sangre que aún me queda en el cuerpo. Con suerte, tendré una posibilidad de...

¿Habrá llamado a la policía?

¿Llegará él antes que ellos?

¿Por qué me mira ella de esa forma?

¿Por qué no puedo dejar de mirarla?

servido por chicoviejo 12 comentarios compártelo favorito

15 Octubre 2005

Oldeboi... Zero [8]

No hay sueño.

Cumpliendo el horario.

Este trabajo está siendo un verdadero reto para mí.

En primer lugar, porque jamás, hasta ahora, había conducido un vehículo durante más de cuatro horas. Nunca. Supongo que cuando me preguntaron, debí decirlo, ¿eh? Claro, desde fuera las cosas se ven mucho mejor. Si necesitas el dinero, dices cualquier cosa. Si hay que hacerlo, se hace. Y si te equivocas... pues nada, te equivocaste. No sirve de nada arrepentirse, las oportunidades no vuelven.

Cuando vi el anuncio me dije que tenía que conseguirlo. Pagan bien. Y sólo hay que conducir. Bueno, se supone que transportas algo. Pero de eso no te encargas. Te dicen ve allí. A tal hora. Y tú lo haces. Cuando llegas, alguien te pide los papeles. Recoge lo que tiene que recoger y se acabó. De vuelta a casa.

Hasta que te llamen otra vez. A veces, tienes que salir por la noche, de madrugada. Hoy ha sido así. Sin embargo... es extraño, no estoy cansado. Y apenas he dormido un rato. Estas pastillas son cojonudas. Veo perfectamente.

El primer día me lo dijeron todo. Quedó muy claro. Si cumplo, me pagan; y me llamarán otra vez. Si no cumplo, que me den. No se hacen cargo de nada. Es más, eso implica que corro con los gastos del retraso. Puede parecer injusto, pero... trabajar para ellos no es obligatorio. Como no hay contrato, te puedes ir cuando quieras. De todas formas, hay que tener en cuenta que el dinero que te puedes llevar es mucho. Al principio, no, pero cuando llevas más tiempo, ganas bastante.

La cuestión es la confianza. En dos semanas he hecho más dinero que tres meses currando de camarero. Es el mejor trabajo que he tenido. Pero claro, tienes que estar disponible a todas horas. Y no es seguro que te llamen. No puedes hacer muchos planes. No todo el mundo lo entiende. Y las horas que se echan en la carretera tampoco es nada agradable. Uno tiene que buscarse distracciones conduciendo para no volverse loco. Hablar con uno mismo es ya algo habitual. Es como si yo fuera dos personas a la vez. Puede parecer raro, pero... cada vez me siento más cómodo con mi propia compañía y menos con la de los demás.

Me siento un náufrago. Y cada vez me gusta más la isla. Otra distracción es, por supuesto, llegar a tiempo. Si conduces a velocidad normal, no llegas a la hora señalada. Hay que correr. Hay que saltarse semáforos. Y las señales. Todo por llegar a la hora. Si no, no pagan.

Uno de mis jefes me dijo: “ser feliz no es hacer lo que se quiere, sino querer lo que se hace”. Me entraron ganas de romperle las gafas contra su estúpida sonrisa. Es de los que van de listos por la vida porque tienen más dinero que tú. Es el empresario, así que puede decir tonterías, que todo el mundo las aplaude. Me gustaría verle en mi lugar. Lo mejor es no pensarlo mucho. Estoy cumpliendo el horario...

Eh... ¿qué...? Me parece que ya he pasado por aquí antes. Joder. Creo que ya he cruzado por esta calle. Es imposible. No he... ¿qué hace ése ahí en medio? ¿Qué pasa? ¿Qué hace? Dios, espero no estar dormido. No veo. Tengo la sensación de haber estado aquí antes. ¿Eso es rojo? Creo que he girado el volante. ¿Qué ha pasado? Estoy parado, ¿no? Creo que estoy soñando. Eso significa que... Dios, espero que no...

Tags: oldeboi

servido por chicoviejo 13 comentarios compártelo favorito

28 Septiembre 2005

Oldeboi... One [7]

Mierda.

Su puta madre. Justo ahora. Estoy destrozado. Pero necesito la pasta. Mierda. He colgado tan fuerte que se ha despertado.

-¿Qui-quién era...?

Pienso la respuesta. No respondo. Cojo el paquete de tabaco y me llevo un cigarro a la boca. Lo enciendo. La calada me sabe a gloria. Sé que va a volver a hablar. Tengo que irme. El cigarro me va a durar dos segundos. Me levanto como si llevara un montón de mierda en el estómago. Y la espalda no está mucho mejor. La boca me apesta. Necesito un trago.

-¿Quién era... cielo?

Tú sigue hablando. Tú quédate ahí. Con tu cuerpo de goma y tu cara de zorra. Ya me pedirás pasta mañana. ¿Dónde está mi reloj? Cojo el pantalón que tiré al suelo. Me está un poco apretado. Bastante. Tengo que comer menos y follar más. ¿Y mi reloj? ¿Estará en la chaqueta? La camisa está arrugada. Mierda. Al carajo. ¿Y la corbata?

-¿Cielo? ¿Qué pasa? ¿Te vas?

Es muy inteligente la jodia guarra. Si es que no sólo tiene dos enormes tetas. Mi chaqueta. Huele un poco mal. Huele a alcohol, a tabaco y a zorra. No huele tan mal. Y no hay otra. Mi reloj. ¿Dónde cojones está? Echo un vistazo mientras me pongo los zapatos y no... la zorra me está mirando con sus achinados y enrojecidos ojos.

-¿Cielo? ¿Qué pasa? ¿Qué... buscas?

Encima bosteza la muy guarra... Un momento. Ella.

-Mi reloj.

-Me lo metiste en el...

¡Coño! Es cierto. No me acordaba. Estaba dentro de la china guarra.

-Aquí lo tienes.

Cojo el reloj. Está mojado. Lo seco un poco con las sábanas y me lo pongo. Funciona. Y no hay tiempo para chorradas. Me juego una buena pasta. Cojo el móvil. Cojo la cartera. Las llaves. El localizador está en el coche. Las gafas de sol, también. ¿Está todo? No. Falta lo más importante. La placa y la pistola. ¿Balas? Todas. De puta madre. Vamos a ver qué cojones pasa. Tengo que llamar a...

-¿Vas a volver esta noche?

Pienso la respuesta. Me doy cuenta de que tengo la pistola en la mano. Sin silenciador. A la mierda. Me doy la vuelta. Respondo.

Ha sonado como un trueno. Mierda. Esta habitación tiene un eco de cojones. Lo habrá oído todo el motel. Una bala menos. Tiene gracia. Le he reventado la cara. Tarantino se correría de gusto al ver esto. Menudo charco de sangre. Le he disparado desde muy cerca. No tiene mérito. Le quito el dinero del bolso y me lo guardo en la chaqueta. Mi dinero. Adios, chinita. Lástima no haberlo dicho antes. Como habrás imaginado, no voy a volver.

Dejo la puerta abierta al salir. Alguien tendrá que venir a limpiar. Enciendo otro cigarro.

Subo al coche. Mi precioso y reluciente Audi negro descapotable. Arranco. Suena a gloria. A puta gloria. Hijo de puta, ¡esto es música! Salgo a la carretera armando un poco de ruido. Si alguien me ha visto puede apuntar la matrícula. La que no llevo. El pantalón aprieta de cojones. Apesto a todo. Necesito un trago.

Enciendo el localizador. Oldeboi no está lejos. Conozco esa zona. Antes era un solar. He enterrado a muchos desgraciados ahí. A saber las excusas que habrán cagado por la boca. Lo dejo en el salpicadero. Cojo el móvil.

-¿Qué pasa?

-¿Sabes dónde está el Paradiso?

-Sí. En...

-Manda a alguien.

-Eh... ¿a limpiar?

-Sí, a limpiar. Me he cargado a una china de mierda. Le he volado la cabeza. Sí, a limpiar la puta sangre.

-Eres un jodido inconsciente. Mandaré...

Cuelgo. Vuelvo a marcar.

-Dime.

-Voy en camino.

-Bien. Tenemos que registrar el puto edificio. Medio puto edificio, en realidad.

-¿Por qué?

-Hay que encontrar a Oldeboi.

-¿Qué?

-El jefe cree que ha podido caer en alguna terraza.

-¿Una huida?

-No. Bueno... el jefe dice que no. Al parecer, está medio muerto. Ha caído en alguna parte.

Cuelgo. Mierda. Levantarme para esto. Cargarme a una zorra para esto. Necesito el dinero. Necesito un puto trago.

Alguien más a pagar mis horas de sueño.

Alguien.

Y tengo que buscarme otra zorra.

servido por chicoviejo 20 comentarios compártelo favorito

16 Septiembre 2005

Oldeboi... Two [6]

No es lo mismo.

No se disfruta lo mismo. Ni mucho menos. ¿Con quién hablas?

No me extraña que te llamen neurótica. En vez de ver la película no paras de hablar contigo misma. Es que no es lo mismo. Por muy cómoda que estés. No es eso.

Compartir. Vernos la cara. Reir. Comentar. Si no puedo decir lo que pienso o comentar... es que... ¡eso! ¡Qué maravilla! ¡Qué escena! ¡Puff! Ya no se hacen estas películas. Una pena. Dios mío, qué bonito...

Deberías haberle llamado. ¿Debería? ¿Por qué no llama él? No eres tú la que está desesperada. Bueno... no sabes si él lo está. Supongo que sí. Eso parece. Desde luego, tú no. ¿Por qué no ha llamado? Siempre igual.

Joder. No, no... has hecho bien. Por una película no merece la pena... no para que crea que estás pensando en él. No piensas en él. Es que no... Puff. Menos mal que no has llamado.

Tengo hambre. Creo que todavía queda un poco de ensaladilla... ¿queda? Hmmm... a ver.

No. Te la comiste esta mañana, tonta. No hay nada. Típico de ti. ¿Galletas? ¿Un café? Que remedio. No vas a dormir de todas formas. A ver si así, al menos, escribes algo. Seguro...

Tienes que apuntar galletas. Y café. Como se te acabe, estás perdida. Y azúcar.

Joder. ¿Qué te pasa? Ya no vales ni para escribir un estúpido relato. Es horrible. La nueva...

¡¡¡JODERRR!!!

¿¿¿¿QUÉ HA SIDO ESO?????

Tranquilízate, ¿vale? Es la película... ha venido del salón, te has dejado el volúmen alto... no, no puede ser la película... ha sido como un golpe... ¿¿has cerrado el balcón??

¿¿Qué ha...?? Mierda... mierda...

Eh...

¿¿¿QUÉ ES ESO??? ¿¿¿ES UN HOMBRE???

Mierda... ¡¿¿Por qué no tienes un novio cuando te hace falta??!... joder... vas a tener que llamarle.

Perfecto. Desesperada perdida. Como él esperaba. Perfecto. Eres única. Esto no puede estar pasando... ¿¿estará muerto?? Joder...

¡Déjate de tonterias y llámale ya!

Definitivamente, no vas a dormir esta noche.

servido por chicoviejo 12 comentarios compártelo favorito


Sobre mí

Avatar de chicoviejo

Chico Viejo [blog]

ver perfil »
contacto »
Chico Viejo es el alter ego de cierto individuo cinéfago nacido en Cádiz. Tras estudiar Derecho tres años me pasé a Relaciones Laborales y, luego, a Ciencias del Trabajo. Con los dos titulillos bajo el brazo, me fui a Granada a estudiar el segundo ciclo de Comunicación Audiovisual, con la esperanza de acercarme un poco al mundo de la realización y el cine (desgraciadamente, mucha teoría, algo de periodismo y casi nada de séptimo arte). Actualmente, estoy a la mitad del segundo (y último) curso, con un cortometraje en la sala de montaje y otro en preparación. Este blog ha sido muchas cosas pero últimamente ha mutado a algo más personal, para diferenciarlo del otro sitio donde escribo: Blogdecine.

Mi penúltima crítica en BLOGDECINE

Para navegar más rápido y mejor

Licencia

Creative Commons License

Pulsa para que CV pueda ir al cine

Visitas a Chico Viejo

Para ganar pasta

Organiza tus fotos de manera inteligente

Adquisiciones recientes de CV

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera