Categoría: Personal
6 Mayo 2008
Como os comenté hace unos días, 'River' tuvo su primer público.
La proyección tuvo lugar durante un acto oficial de la Facultad de Comunicación y Documentación, con motivo de la celebración del día del patrón. Traducción: Se cortan las clases a partir de las doce. Por un santo. Porque sí. No hay clase y se dispone una barra en uno de los patios; dan un plato de paella y una cerveza gratis. Eso para los alumnos. Para la "gente importante" hay una sala VIP, aparte, oculta, con mejor comida y bebida. Las cosas del dinero público y las clases sociales...
Sigamos. Salón de actos de la facultad. Una mesa donde se sientan la decana, la vicedecana (esto me recuerda al Psoe), un conferenciante, un ¿secretario? y un tipo que no habla en todo el acto. Arriba de ellos, una pantalla. Delante de ellos, un montón de sillas. La mayoría desocupadas, claro. Son las 12 de la mañana y hay paella gratis en algún sitio. Y es un aburrido acto oficial de la facultad, por el amor de Kubrick.
Después de una pesada conferencia sobre el universo, la vida en otros planetas y salchichadas similares, se proyectó 'Hárraga', un cortometraje documental realizado por un ex-alumno de la Facultad (ésa era la excusa de su proyección). De factura profesional, con premios en varios certámenes y de temática social, hay que ser algo cabroncete (por no decir algo peor) para ponerlo justo antes de un corto realizado de forma amateur, por alumnos sin experiencia, y sobre una partida de póker sangriento. No sé yo, ¿cuál era la idea? ¿Dejarnos en evidencia? En fin... Ruidosos aplausos tras el corto documental. Lo esperado.
Y entonces le tocó el turno a 'River'. Subimos a presentarlo; Juanma y un servidor, principales responsables de la cosa en cuestión. Leí la presentación que os copié hace unos días. Hubo risas cuando tocaba. Buena señal. Nos sentamos.
Se proyecta 'River'. ¿Reacciones? Al margen de los aplausos, que iban a producirse de cualquier modo, creo que podríamos dejarlas en tres tipos: educadas (la mayoría), entusiastas (algunas hubo) e indiferentes ("no está TAN mal" o "bueno, esperaba otra cosa"). Personalmente, me quedo con las "enhorabuenas" de unos cuantos (ellos saben quienes son) y con la ausencia de reacciones claramente negativas/burlonas. Tampoco hubo tomatazos; quizá por pereza.
Lo repito y supongo que no será la última vez. 'River' no es un corto profesional. Ni de coña. Y se nota. Va de una partida de póker donde muere gente; los actores son amigos/compañeros/profesores. Fue una experiencia estudiantil muy enriquecedora, que ha quedado grabada y tiene forma de cortometraje. Punto. Quien lo vea y le parezca una mierda, perfecto, lo entiendo, mucho más que si alguien me dice que le encanta (sin previo pago en especie). No quiero dedicarme al cortometraje. Quiero hacer muchos, quiero practicar. Y luego, si Kubrick quiere, dar el siguiente paso. Cosa jodidamente complicada sin gente, sin un equipo, sin personas que crean en ti y en lo que se está haciendo. Lección aprendida. Se solucionará en el siguiente trabajo. Por mi sagrada colección de películas.
Nada más. Gracias mil a los que habéis animado desde el otro lado.
Un fuerte abrazo.
* Unas foticos del evento:




Posdata: Aún a riesgo de perder mi prestigio internacional, ganado con sudor y lágrimas durante todos estos años tecleando en la red, colgaré el corto después de que Juanma incorpore la banda sonora (original) definitiva. Prometido.
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27 Abril 2008

Medio año ha pasado.
Yo diría que fue hace horas.
Nos besamos, de nuevo, como por primera vez.
Iba a escribir más, iba a poner más fotos...
Pero ahora requieren mi entregada y pervertida alma.
Y, sinceramente, creo que estoy perdiendo el tiempo con cada tecla que pulso...
Fantásticas noches a todos.
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22 Abril 2008
Apenas 9 minutos. En eso ha quedado el esfuerzo y la ilusión de un grupo de personas durante varios meses.
Todo comenzó durante el curso pasado, como una práctica de la asignatura de guión audiovisual; en un bar de tapas, Ibrahim, Juanma y un servidor ideamos y escribimos el primer borrador de ‘River’, una historia con aire de cine negro sobre un jugador de póker que se juega la vida en una partida clandestina organizada por un capo mafioso.
A través de las prácticas de Teoría de la Comunicación hicimos el guión técnico y el plan de rodaje. Uno de nuestros compañeros, Emilio Zurita, nos dejaba su casa para rodar. Víctor Herrero, coordinador de la carrera, nos animaba a seguir adelante y nos facilitaba los trámites para acceder al material con el que empezaba a contar la facultad. Sólo quedaba el casting y un pequeño detalle: rodar.
Si una lección he aprendido de todo esto es que, ante todo, hace falta un equipo. Se necesita gente, y gente comprometida. Que no se me entienda mal, todos los que participaron en este corto, que no fueron pocos, lo dieron todo a lo largo de las jornadas de trabajo que necesitó la pre-producción, la grabación y la post-producción de ‘River’. Pero lo cierto es que faltó personal. En más de una ocasión, nos vimos superados por las circunstancias y agobiados por el paso del tiempo. Quizá parezca algo menor, comparado con un largometraje, pero rodar un corto no es nada sencillo. Y luego, claro, está el tema de la profesionalidad. Ninguno de los que han prestado su trabajo para el corto que vais a ver tenían experiencia real en este terreno. Ya sabemos que una cosa es la teoría y otra la práctica. Para eso hicimos ‘River’, para practicar. Esperamos que el resultado, por lo menos, os resulte entretenido. Tranquilos, se pasa rápido.
Por último, y a riesgo de superar con esta introducción el tiempo que dura el corto, dar desde aquí las gracias a todos los que han hecho posible que estemos hoy aquí en la primera proyección de ‘River’, y por supuesto a vosotros, su primer público.
Muchas gracias.
__
Nota: 'River' se proyectará mañana, a las doce, en el salón de actos de la Facultad de Comunicación y Documentación de Granada. Deseadnos suerte y rezad lo que sepáis para que nadie se acuerde de llevar al acto armas muy punzantes ni tomates muy pasados.
servido por chicoviejo
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21 Marzo 2008

"Kitaning", by CV.


Merendando en Jerez, donde curra el señor Kitano. Laura nos hizo estas dos fotos.

Kitano y Anna, su querida cafetera. Un regalo de un servidor que aún no funciona como debería...

Rumbo a Granada. Cinco horas de autobús; menos mal que, esta vez, la compañía era inmejorable.

En una juguetería, Kitano descubre que su otro "nombre", Piko, es ya una marca registrada.

En una de las sesiones de cine; concretamente, aquí estábamos a punto de sufrir el petardazo de 'Jumper'.

Cenando en mi piso: pizza y sake, cortesía de Kitano. Ojo a su camiseta, por cierto, regalo de otro cinéfago gaditano, el querido señor Stan.

En un pub llamado 'El Rincón de Michael Landon'. Evidentemente, un lugar muy friki al que debíamos llevar a nuestro amigo.

En otro pub... cuyo nombre no recordamos ninguno de los tres.

servido por chicoviejo
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16 Marzo 2008










Posdata: Las tres últimas fueron tomadas en Chiclana, las primeras en Cádiz.
servido por chicoviejo
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28 Febrero 2008
Nueva entrada para contar algo personal.
El martes pasado ingresé en urgencias. Un cólico nefrítico. My first time.
Los que lo hayáis sufrido sabéis cómo duele. Es algo realmente jodido incluso de explicar. Comienza a darte punzadas en el costado y poco a poco te va retorciendo, haciendo que te hundas en el suelo, tratando de buscar una posición que alivie algo el dolor. Pero no hay manera. Y no puedes quedarte quieto. A pasar el mal trago y punto.
Pero lo peor, aunque pueda sonar raro, es la incertidumbre. No tenía ni idea de lo que me pasaba. Nunca había sufrido algo así y un montón de problemas gravísimos pasaron por mi cabeza. Ya sabéis lo que hice con la comida hace meses, así que pensé que eso quizá lo había causado. Pero bueno. Un cólico. Casi 8 horas en un hospital.
Me dio mientras iba a correos, a las 4 de la tarde. El voto por correo y recoger un paquete que me había enviado mi amigo Snake. A eso de las 4:30 ya estaba en un taxi camino del hospital, sin poder hablar y totalmente hundido en el asiento. Gracias a Kubrick, mi amada L estuvo conmigo desde el principio. Sin su compañía y ayuda, todo el asunto habría sido un verdadero tormento.
Pues eso, unas 8 horas. Rodeado de todo tipo de pacientes, la gran mayoría muchísimo más graves que un servidor, que tenía que ser paseado en silla de ruedas por un par de líquidos que me entraban por vena. La cosa es que entiendo que hay mucho trabajo y que hay muchos pacientes, pero es una completa putada esperar tanto. Y de nuevo por la incertidumbre. Joder, que informen. Que informen todo el tiempo. El paciente quiere saber cómo va su asunto y cuándo se le va a volver a atender. Que está la cosa en proceso, ok. Que se está atendiendo a otro paciente y luego voy yo, ok. Algo. No pasar de uno durante una hora. En fin, que lo entiendo. Que lo público es así. De todas formas, el médico era un profesional magnífico, de trato excelente y muy amable a la hora de dar pastillas.
Porque eso es lo que más ha cambiado, claro. Ahora tengo un montón de pastillas a mi lado. Tengo que tomar 3 variedades, 3 veces al día. Más otra diferente una vez al día. Más otra por si me viene un dolor muy fuerte. ¿dije que lo peor es la incertidumbre? Es que es así. Joder, es una putada no saber si hoy o mañana o dentro de unos días me volverá a dar ese ataque de punzadas dolorosas. No sé si esperarlo o no. En realidad, lo espero. Todo el tiempo. No dejo de notar imaginariamente que me viene. Me voy a parecer un poco más a mi querido genio neoyorkino...
Y bueno, aparte de las pastillas, muchísima agua (y de la cara, nada de agua del grifo), poco o nada de carne roja ni de marisco ni... ¡cerveza! Vaya, precisamente esta semana que iba a quedar con Kitano para emborracharnos. En fin, nada de alcohol con las pastillas, claro. Me han dicho, en plan ultrasecreto, que no pasa nada por fumar... quizá acuda a ese otro método de evasión mental.
En 7, 8 días acabo el tratamiento. Espero. A ver si la piedrecita de las narices se ha disuelto o se expulsa. Tranquilos, no os daré más detalles. Sólo quería contarlo aquí, así no tengo que volver a explicarlo a todo el que no lo sabía. No me gusta revivir el momento y lo que supone.
Un abrazo a todos y a todas.
servido por chicoviejo
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19 Febrero 2008








Nos conocimos en el instituto, en tercero, si mi memoria no me vuelve a fallar. Parece que fue ayer, pero ya hace más de diez años; qué rápido pasa el tiempo. Gracias a los fines de semana, donde compartimos sesiones de cine y borracheras (nunca ambas cosas a la vez... salvo ocasiones excepcionales), y a esas mañanas donde los videojuegos sustituían a los profesores, Kitano de Tierra de Cinéfagos , Piko para casi todos, Pip para mí, con los años se convirtió en esa persona a la que suelo referirme como mi mejor amigo. Nos entendemos sin hablar y nos podemos hacer reír sólo con una mirada o un gesto. Éramos inseparables. Desde hace un tiempo, dos años más o menos, por diferentes motivos, nuestros caminos se han separado irremediablemente. Este artículo es sólo para recordarle lo mucho que le echo de menos. Un abrazo, Pip, nos vemos el próximo día 29.




servido por chicoviejo
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9 Febrero 2008
Ayer volví a casa, tras un mes en Granada, para pasar el fin de semana con mis padres. Nunca hago las maletas salvo una hora antes de salir. Soy incapaz de hacerlas antes; y eso provoca que siempre vaya con prisas. Sieeempre. Las prisas y yo. Soy incorregible. La mañana de ayer la tenía perfectamente planificada. Tras el desayuno (L tenía un examen pero le robé un poco de tiempo para tomar unas tostadas, cosa que luego me hizo sentir culpable), tenía tiempo de sobra para lo que "debía" hacer hasta llegar a la estación. Comprar unos regalos, mirar el correo, escribir algo en Blogdecine y preparar las dos maletas.
A las 14:00 debía estar esperando el bus (línea 10) para ir a la estación, almorzar algo a eso de las 14:20, y esperar con tiempo, leyendo, la llegada del otro bus, el que me llevaría a Cádiz, que salía a las 15:30. Pero no. Ése no soy yo. A las 14:37 salía apresuradamente de mi piso, con dos maletas más cargadas de lo que pensaba en un principio y con unos inesperados 20 grados que aportaban un calor idóneo para la ocasión. Tras recorrer unas calles, estaba sudando, acojonado. Realmente no era tan tarde, pero había roto mi plan y tenía que considerar las particularidades del bus nº10. Puede llegar a la hora que le dé la gana, tarda muchísimo en llegar a la estación y siempre está lleno de gente con maletas enormes, lo que a veces ha ocasionado que pase de largo en algunas paradas, dejando a gente con de gilipollas. Afortunadamente, el destino hizo que, en el tercer semáforo con el que me crucé, un taxi pasara por delante. ¡Que le den al bus!
Son curiosos los taxistas. El año pasado (el curso pasado, mejor dicho) tuve que subirme a muchos taxis; vivía en una zona muy alejada del centro y los autobuses dejan de circular a partir de las 11 de la noche, así que cuando salía o iba al cine a una sesión tardía, tenía que buscar esas lucecitas verdes entre el tráfico. Algo que no soporto es subirme al taxi y no hablar con el taxista. Me resulta tan violento... Y digo yo que el hombre (ahora que lo pienso, ¿no hay mujeres taxistas?) no estará cómodo subiendo a una persona a su coche y tenerle ahí en silencio durante todo el trayecto. Así que intentaba iniciar conversaciones con la primera tontería que se me ocurría o con algo que decían en la radio, si es que estaba encendida. Normalmente, te siguen la conversación, animados.
Como decía, son curiosos los taxistas. El que me tocó ayer, definitivamente. Tras unos minutos de intentos fallidos para iniciar una conversación, me pregunta a dónde voy (ya sabía que iba a la estación, así que supuse que se refería a mi destino posterior). Le dije que a Chiclana, a pasar el fin de semana y tal. Como habíamos comentado el calor que hacía (primer intento, hablar del tiempo), y como hay playa en esta localidad desde escribo ahora, le dije, bromeando, que había considerado llevarme un bañador e ir playa, estando aún a primeros de febrero. Esto, que le hizo gracia, me lo respondió primero con un "no soporto el agua fría" (yo tampoco, estaba de coña) y luego, aprovechando otro semáforo, tras pensar unos segundos, con un "no sé si lo sabrás, pero hay un dicho popular que me acaba de venir a la cabeza". Me estaba sonriendo, pensaba que me iba a decir una frase, pero no, su "dicho" era una especie de chiste... o eso parecía. Os lo cuento, más o menos como me lo contó a mí:
Están un grupos de amigos, viejos, en un parque. Entonces uno de ellos se acuerda de cuando era joven y dice "yo podía cargar 80 kilos a la espalda". Otro asiente y responde "yo podía correr y saltar como un caballo". Así van diciendo todos, ya sabes, van recordando "machotadas". Al rato, se van levantando y se marchan, sólo queda uno. Mira a su alrededor y ve que no hay nadie, que está solo. Y entonces dice: "yo era una mierda... y sigo siéndolo". Eso es lo que somos todos. Una mierda.
No supe qué decirle. El tío me miraba como antes, sonriendo. Obviamente, nos quedamos en silencio algo así como unos segundos, que me parecieron siglos. La estación estaba ya cerca, menos mal. Varias frases sueltas, aparca, pago, saco las maletas y despedida cordial. Mientras camino hacia las puertas de la estación, una frase se repite en mi cabeza... ¡¡¡Joer, qué tío más raro!!!
Pero es que curiosos somos todos. El ser humano es la hostia. Os cuento. Tras almorzar (un bocadillo de tortilla y un zumo de naranja, para los que controlan mi dieta), y tranquilizar a mi madre vía telefónica, convenciéndola de la imposibilidad de perder el autobús, me dirijo a la zona de los andenes, llena de gente nerviosa, por supuesto. Las caras que ponemos en esa situación da para otro post, ni que fuéramos a Irak transportando una bomba nuclear... En fin, a lo que iba.
Tenía sed y quería comprar un botellín de agua. Voy a la máquina más cercana y resulta que hay dos personas justo delante, pero de espaldas al cacharro, es decir, simplemente impidiendo la posibilidad de insertar la moneda y retirar el botellín. Me quedo unos segundos mirando, pero no se apartan. Están esperando su autobús, delante de la máquina, en lugar de justo al lado, donde no hay nadie. ¿Qué hacen ahí parados, mirando los andenes, si no van a comprar? Será que trabajan para otra marca de agua y están haciendo un boicot, bloqueando la venta, pensé.
Así que me voy a la siguiente máquina, a unos metros. Y otra vez igual. Varias personas justo delante, incluso apoyadas en ella. Por fin, la tercera máquina estaba libre. Un euro. Mi botellita de agua de medio litro. Doy un trago. Miro los autobuses. Miro la gente. Otro trago. Guardo la botella. Miro a la gente. Mi andén, vacío aún. Miro el móvil. Pienso en escribir a L para darle ánimos y decirle que coma algo antes del examen. Miro los autobuses. Miro a la gente. Y entonces me doy cuenta de algo... ¡¡¡estoy parado justo delante de la máquina!!! Increíble. Como hormigas.
Lo que lleva a preguntarme lo de siempre... ¿habrá algo que nos controla inconscientemente? Una conexión invisible que nos une a todos. Tengo pendiente un post sobre algo así, el camino que recorremos y las decisiones y los hechos que nos van condicionando a lo largo de los años. ¿Somos productos del azar, del destino? ¿Existe el destino? Y lo más importante, ¿podremos demandarle algún día? En fin, creo que necesito un colacao bien calentito...
servido por chicoviejo
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