Talking with Oldeboi [10]
El café está frío. Siempre me pasa lo mismo.
-Por cierto...
El tema de conversación es evidente. No me molesta. Sólo es cansino. Y ella no tiene la culpa, por supuesto. Es obligado mencionarlo. Sólo cansa.
-¿Cenarás en tu casa?
Mi casa. Graciosa asignación.
-Sí. Supongo que hay que mantener las costumbres.
-Claro...
-¿Quieres venir?
-Te lo agradezco, me gustaría...
Pero no.
-... pero todos los años nos reunimos los compañeros del grupo de trabajo. No quedaría bien si no fuera. Por eso te pregunté. Quizá podrías venir tú.
-No puedo. Lázaro le da mucha importancia a estas cosas. Parece infantil, pero... en fin...
-No, no, lo entiendo. Es normal que quiera que cenes con él. No tiene a nadie más.
No me ha gustado eso último pero lo dejo pasar.
-Nos vemos luego, entonces. Después de la cena.
-Sí, eso había pensado. ¿Dónde es vuestra cena?
-En un local que hemos alquilado. Bueno, medio alquilado porque el dueño es primo de... creo que de Sergio... y casi no hemos pagado nada, una suerte. El sitio se llama "Akeron", ¿sabes dónde es?
-Sí.
No tengo ni idea, pero ya preguntaré.
-Pues allí.
-Ok. Supongo que...
Pienso en voz alta.
-Supongo que cenaremos temprano. Lázaro querrá que esté allí en torno a las nueve... Después de cenar, me tomaré un par de copas con él y charlaremos hasta que le entre sueño. Luego le digo que he quedado contigo y saldré... Puedo ir a recogerte entre las doce... entre las doce y media y la una.
-Sí, perfecto. A esa hora habremos terminado de cenar también nosotros.
Parece que ha terminado pero me suelta una idea que no creo que sea improvisada...
-He pensado que en lugar de irnos, así de pronto, podrías quedarte un rato... si te apetece. Así te los presento. Me gustaría que los conocieras.
Asiento mientras pienso que será una noche más complicada de lo que parece. Es posible que llegue tarde a buscarla... tengo pendiente un "trabajo" para esa noche que espero no me dé problemas... pero nunca se sabe... y para empeorarlo, ella quiere presentarme a sus colegas y amigos de trabajo... genial. Como si necesitara conocer a más gente...
-¿Siempre lo llamas por su nombre? A Lázaro, digo.
Me ha sorprendido ese cambio de conversación. La miro.
-¿Cómo quieres que lo llame?
-No sé, suena... frío. Pero bueno, es cosa tuya y de él...
-¿Quieres decir que por qué no lo llamo padre o papá o algo así?
-Sí.
Sonrío y contesto:
-Pues muy simple. Porque no lo es.
-Ya, bueno, lo sé, no es tu padre biológico pero...
-No es mi padre. Simplemente.
Mantengo una sonrisa que se tambalea. No va a aguantar. Espero que cambiemos de tema, pero no voy a forzarlo, no quiero que parezca que me importa.
-Claro. Lo sé. No importa. Era una tontería.
-De acuerdo.
No era ninguna tontería. Siento que me estoy enfadando. La temperatura ha subido. Me cuesta borrar esta mueca que está lejos de parecer lo que quiero que parezca. Tomo aire y trato de reconducir la situación. La voz me brota veloz y ruidosa.
-¿¿Nos da tiempo de ir al cine??
Ella mira el reloj mientras yo carraspeo.
-¿A qué hora era la peli?
-A las ocho menos cuarto...
-Son las ocho y cinco, cielo.
Si me hundieran un cuchillo en el estómago no notaría la diferencia.
-Genial... eeeh... pero podemos ir a otra película...
-Como quieras. ¿Hay otra que merezca la pena ver?
-Bueno, la verdad es que no me fijé mucho en el resto. Podemos acercarnos y mirar la cartelera. Seguro que de 10 salas hay algo que podamos ver.
-A ver si hay suerte y no las has visto todas.
Me sonríe y dudo si lo ha dicho con segundas... la última vez fui sin ella. Trato de calmarme. Lo ha dicho por otra cosa. Porque voy mucho al cine. Es eso. Deja ya de asentir en silencio y dí algo...
-Si eso, entramos en una que haya visto, no me importa... ¿nos vamos?
-Sí.
Antes de que mire la cuenta, ella la coge. Esta vez no pienso discutir. Quiere pagar ella y la dejo. ¿Qué coño son cinco euros? Yo pagaré el cine. Eso serán diez euros, mínimo. Y las palomitas y refrescos, unos ocho más. En total, unos veinte euros. Los pagaré sin pestañear. Sin esa importancia que...
-¿Le dejo algo a la camarera?
-¿Por qué?
-No sé, una pequeña propina. Sabes que me da corte irme así, con lo poco que ganan y las horas que se llevan... no quiero ni acordarme de cuando...
Sigue hablando y pensando si dejar propina. Me pongo a pensar en que... me ha recordado al diálogo inicial de ese simpático timo que es "Reservoir Dogs". Las propinas y las camareras. "Si me la hubiera chupado por debajo de la mesa sería diferente". O algo así decía uno. Ella trabajó de camarera unos meses. Me pregunto si se la chuparía a alguien. Después de mirar tanto las monedas, deja cincuenta céntimos en el platito de plástico. Cojonudo. La camarera podrá dejar de trabajar en breve. Si es que es una santa esta mujer. Nos levantamos. Me mira. ¿Qué pasa?
-La chaqueta.
Mierda. Siempre olvido la chaqueta.

Chico Viejo es el alter ego de cierto 
Ram dijo
Me ha encantado. ¿Es real? ¿Y qué debías hacer con la chaqueta?
23 Diciembre 2005 | 08:32 PM