
He llegado hace un rato a casa, umm, ñam, ñam, en el portal olía a una comida rica, ¡qué hambre traía! Joo llego a casa abro el frigo, vacío, abro el congelador vacío, todo esquilmado, es como si hubiese pasado por el una máquina de limpieza de esas del ayuntamiento que absorben todo lo que hay. ¡Umm, miento! quedaban unos restos de rhon, que eso es otra cosa que no entiendo de esta gente ¿por qué meten el rhon en el frigorífico? será para que haga bulto, nada más. Me gustaría estar en mi casita, recuerdo cuando llegaba de clases me encontraba la comida en el plato calentita, pero eso supongo que ya se acabo, ahora entiendo a mi madre cuando dice que es bueno salir de casa a estudiar fuera, que aprendemos a valernos por nosotros mismos, joee, si pero no me gusta esto de llegar a casa y que no haya nada. Y es que encima siempre soy la que primero llego este año, me toca cocinar más de la cuenta y lo odio. Así que he cogido dinero del bote, que por cierto había muy poco, a ver si no se me olvida pedir lo que me gastado de más, me he vuelto a poner el abrigo y me he ido al súper. Allí, me toco al lado en la cola de la frutería un individuo, que no tenía a simple vista mala pinta, pero joeeee ¡como olía!, apestaba estaba todo inundado de un olor nauseabundo, me daban arcadas, joee más de un año debía llevar sin oler el agua, debe ser que se ha tomado en serio lo de la sequía. Luego según pase de una sección a otra seguía oliendo la estela que había dejado. Se me han quitado las ganas de comprar nada, pero al final ha podido más mi estomago que rugía y rugía, lo malo es que creo que se me ha impregnado mi ropa de ese olor, he llegado me he desnudado he metido la ropa en la lavadora y me he metido en la ducha, así ya de paso he dado tiempo a que llegase un colega y me he escaqueado de hacer la comida.

zosimo dijo
Estos son dias olfativos, quizas porque se acerca el estreno de "El perfume"?. Creo que ha sido por el viento que ha puesto cada olor en su lugar, que hoy desde casa al trabajo he ido fijándome en los olores que me pillan de camino. El jazmín de un jardín nada más salir de casa me da ánimo. El horno de la pastelería, (¡que olor más dulce!. Siempre que llego allí, me dan ganas de quedarme allí de ayudante del pastelero). Luego el nauseabundo olor de los contenedores cercanos a varios restaurantes y de allí he pasado al etílico olor de los borrachines madrugadores que están de buena mañana con el aguardiente. Después le ha llegado el turno al mareante olor de la gasolinera, que me termina de despertar.
Un besso
23 Noviembre 2006 | 06:51 PM