Desayuno

Esto es una mesa preparada para desayunar que no tiene nada que ver con la mesa donde desayuno yo, por la ventana de la cocina sĂłlo se ve un patio de luces sucio y oscuro. La mesa no tiene mantel, solo ponemos la cafetera y las galletas cuando las hay, la mayorĂa de las veces se han acabado el dĂa anterior, hace dos dĂas, hace tres o puede que la semana pasada.
Tengo mi cuarto hecho una mierda, todo tirado por medio, parece una leonera, pero Âżimporta? No, creo que sĂłlo me importa a mi, a nadie más, me siento incomoda yo. En la cocina está la pila llena de platos sucios, han estado comiendo unos y no han sido capaces de fregarlos. La lavadora está llena de ropa mojada, no es mĂa, saldrá oxidada. El baño esta lleno de pelos, los desagĂĽes están medio atascados, ¡jo, quĂ© vida más dura! Esto de tener que hacerte tu solo las cosas no me gusta.
Y lo peor y esto me afecta tengo los ojos muy irritados, y no me puedo quitar las lentillas por que no encuentro las gafas.
Me gustarĂa poder leer la mente de las personas, sobre todo de aquellas personas a las que quiero Âż y para que quiero leerle la mente a nadie? ¡Ummm secreto!, no lo digo, no debo. Eso, lo mejor es pensar cosas bonitas, me gusta saber la verdad, me gusta saberlo todo, pero si, hay cosas que es mejor no saberlas, mejor dejarlas para más tarde, no quiero estar llena de dudas, sĂ© que sĂłlo sufrirĂa y no quiero.
Está mañana hemos desayunado un montĂłn de gente junta, seguĂa lloviendo en la calle, el cafĂ© estaba oscuro, amargo, negro, estaba en su punto. Lo veĂa igual que ese colega que estaba sentado a mi lado y me restriega lo guapa que era la tĂa que estaba con Ă©l, ¡bueno! jeje, como si a mi me importase algo, creo que no me ponen las tĂas o quien sabe todavĂa no ha llegado ninguna que me ponga. No paraba de restregármelo con ella delante, que no paraba de reĂrse, hubo algĂşn momento que me entro vergĂĽenza ajena, a mi si me hace eso un tĂo, buff se entera.
Me despertĂ© temprano esta mañana, el olor acre del cafĂ© me suena a Ă©l, inseguro, áspero, oscuro, amistad y tirria, sangre saliendo de los poros y mientras tu me restregabas lo mucho que te llaman la atenciĂłn las curvas de ella, yo trataba de cogerme a la posibilidad de escaparme de esa historia que tuve ya hace mucho tiempo con Ă©l y que creo que Ă©l todavĂa no supera.
Y cada vez que la adulaba se daba la vuelta a mirar que cara ponĂa yo, mis compañeras me daban patadas por debajo de la mesa, alguna incluso me hizo algo de daño, mi hermano miraba y no entendĂa nada, pero cada vez me daba más cuenta de que sĂ, el teatro me viene muy bien, he aprendido a disimular, actĂşo cada vez mejor, me sirve de protecciĂłn.
DespuĂ©s de unos momentos de silencios incĂłmodos, silencios que contĂ© en mi cabeza, la cogiĂł del brazo y se la llevo otra vez a su habitaciĂłn y los demás mirábamos por la ventana, veĂamos como llovĂa.
Bueno y ahora me voy a poner a doblar la ropa, a recoger mi cuarto, a dejarlo todo ordenadito y a ver si encuentro las gafas. ¡Qué gentuza más asquerosa!

Heridas dijo
Me gusta tu pesimismo, ese que describes con tanta dureza que hasta lastimas. Coincido contigo hay gentuza, solo gentuza, pocas son la gente buena. Abrazos
25 Noviembre 2006 | 04:10 PM