Logo de La Coctelera

Tierra de Cinéfagos se trasladó...

...ahora en http://cinefagos.wordpress.com

Categoría: Reseñas de El Vaugan

25 Septiembre 2006

'Black Hawk Derribado': Al Encuentro de la Bala Americana

Suele ocurrir que las cosas no son ni blancas ni negras, más bien se acomodan en una escalada degradación del gris, por mucho que esta sociedad reduccionista de hoy se empeñe en lavarnos el cerebro con lo contrario, es decir, que no, que lo Bueno es lo Blanco y Malo lo Negro y si no estás en el forma parte del primero es porque formas indefectible parte del segundo. A los poderes fácticos las "gradaciones" les rompen por completo los esquemas de su pensamiento único, y por supuesto les descuadran por completo los estudios de mercado.

Por esta misma regla de tres, todo y las excepciones, ser un cinéfago de pro no tiene por qué implicar que te tragues cualquier película, por muy mierdosa que sea, sin rechistar, igual que ser cinéfilo no tiene por qué significar que te gusten todas las de Ingmar Bergman o que te hayas visto "Ordet" de Dreyer, 621 veces. Tal vez -sólo tal vez- sea cierto que mientras los cinéfagos tienen las tragaderas más anchas y leen el "Fotogramas", los cinéfilos en cambio se precian de tener un bouquet más distinguido y sólo leen el "Dirigido por", o el "Cahiers" en su defecto, si es que saben gavacho. Pero el capital pecado de unos y otros, como el de cualquiera, será siempre el mismo, es decir, caer en el reduccionismo a ultranza, tender al Blanco o al Negro y olvidarse del Gris: el problema no es ser cinéfilo o cinéfago -o trekkie-, sino ser corto de miras...

Así, por ejemplo, el corto de miras, ve películas como Rambo, Harry el Sucio, Cobra, la propia Black Hawk Derribado de la que en breve hablaré, y dice: "Yo estas mierdas no las veo porque son basura panfletaria y reaccionaria", y de ahí no lo sacas. No perdáis el tiempo en explicarle nada de lo que llevo dicho hasta ahora, es causa perdida, conque aprovechadlo en cosas más interesantes para vosotros mismos, como ir a ver una peli, leer un libro, escuchar buena música... o tirar de DVD casero y volver a videar "Black Hawk Derribado".

Porque un servidor, sin ir más lejos, no tiene problema alguno en disfrutar una y otra vez este gran film bélico sin al mismo tiempo tener al cuenta que algunos de sus discursos son altamente discutibles, lo que no es óbice para que sea una experiencia adrenalítica en toda regla.

Ridley Scott no es precisamente santo de mi devoción, pero sí pueden contársele dos grande hitos en la Historia del Cine: "Alien" y "Blade Runner", y todo y que su Black Hawk Down no llegue tan alto, es quizá la última gran diana de su filmografía. El resto de su trabajo, si quitamos del cesto el"medio pico" de "Los Duelistas" ha abundado siempre en lo mediocre.

Pero en "Black Hawk", como digo, la hincó, al menos en lo que respecta al espectáculo, que es , no lo olvidemos, una muy importante parte del concepto de cine. Cine bélico de primer orden, acción a raudales, ritmo sostenido y una factura técnica y visual, magnífica, "made in Scott", que es por otro lado, hay que reconocerlo, su mejor baza como cineasta, si es que no voy demasiado lejos utilizando con él este adjetivo.

No creo que ningún aficionado al género bélico y al cine de acción se pueda sentir defraudado con el trabajo del inglés en este aspecto. Desde los preparativos de la misión hasta su desastroso desenlace, pasando por la incursión quirúrgica en busca de rehenes, los helicópteros derribados, así como los denodados esfuerzos de las tropas de tierra por rescatar a sus compañeros caídos, Scott nos mete justo en el ojo del huracán, retratando con pulso y audacia una feroz batalla "high tech" a las puertas del siglo 21. Y todo sin que las pequeñas pausas entre tiroteo y tiroteo se hagan pesadas y farragosas, como sí en cambio ocurría en el "Salvar al Soldado Ryan" de Spielberg. Mientras dura el combate Scott no la pifia; las notas de humor no desentonan, los momentos de dramatismo encajan, y, por supuesto, las secuencias de acción y enfrentamiento hacen ganar a la película muchísimos enteros. Resulta incluso todo un acierto el tiempo que se toma al inicio del film en retratar el día a día, la humanidad más allá del combate de estos chicos que a la postre, tantos de ellos, van a pasarlas tan putas; acabarán muertos o heridos y, sobre todo, maltrecho su orgullo corporativista: El Mejor Ejército del Mundo, una vez más, derrotado.

En este aspecto poco que añadir, "Black Hawk Derribado" es un envidiable despliegue de cine de acción y tensión, y no le pongo un 10 sobre 10 porque eso sería en sí tan reduccionista como poner un 0; nada de gris en todo ello.

Pero ahora bien, si al César lo que es del César, también al cubo de la basura todo lo que es mierda. El cine bélico es un género muy delicado, pues no en vano tratándose como se trata del enfrentamiento de dos bandos, sortear con habiliadad el muro que separa el claro posicionamiento de la neutralidad no es siempre fácil. En el caso de Scott, por ejemplo, dudo mucho que ni intentase no hacer otra cosa que un panfleto, o mejor, un papel de váter suave y blanquísimo, exclusivamente manufacturado para limpiar estadounidenseas nalgas.

No hay por qué llamarse a engaño, puesto que aunque en apariencia la película sea una patada en la entrepierna al orgullo yanki y a sus invencibles Fuerzas Armadas: la crónica de una nueva salida por patas de allí donde no te llamaron, una nueva derrota, y una vez más a manos de una fuerzas infinitamente peor preparadas y armadas, Scott, sabe muy bien que no ha de morder la mano que le da de comer. ¿Qué iba a retratar sino una derrota? Al fin y al cabo es lo que ocurrió, muchos lo vimos en los noticiarios, allá en el 93.

Esa secuencia casi final en la que los cansados y sudorosos soldados supervivientes, los que estuvieron en el fregado desde el inicio, deben emprender la huída a pie, corriendo a través de las calles del conflicto, heridos y humillados, mientras la turbamaulta de milicianos somalíes que queda atrás cacarea su victoria sobre el gigante mundial a un compás marcado a base de griterío y ametralladora, es el precio cinematográfico que Estados Unidos debió pagar por una derrota que no pudo obviarse porque estuvo en los de todo el mundo, casi retransmitida en directo -y fotografiada por Paul Watson.

Pero hay sutiles maneras de transformar una bochornosa derrota en pequeñas victorias...

Como decía al principio, lo real es gris, otra cosa bien distinta es que alguien, Scott por ejemplo, intente pintarte, dividirte de nuevo el mundo en en extremos, Blanco(s) y Negro(s), y te diga que los primeros son muy buenos y tienen muy buenas intenciones, van en helicóptero, sus armas sólo sirven para la defensa y sus vidas tienen tanto valor, que cuando una de ellos la pierde, hasta la galaxia llora un poquito; mientras que los negros son muchos, son malos, van armados hasta los dientes y matan por matar, buscan el genocidio, no les importa si mueren ciento o mil, porque hay más, por muchos que mates, sigue habiendo más, y además, no son muy listos, más bien un poco tontos, así como simiescos, involucionados... ¿Por qué si no a cuenta de qué iban a ir corriendo al encuentro de la bala americana de esa loca manera?, ni que tuvieran siete vidas como los gatos, los muy lerdos.

¿Hay algún personaje del bando somalí con el que el espectador pueda identificarse? Scott no nos deja. Sólo quiere turba ingente gritando, masacrando, golpenado, muriendo absurdamente, así no nos quedará más remedio que jugar del otro bando, el único que hay en realidad sobre el tablero.

¿Pero cuánto de negra alma hay en las Blancas Huestes nos ahorran? En uno de los planos iniciales, la milicia somalí masacra a un grupo de civiles por intentar hacerse con algo de los alimentos enviados como ayuda internacional. Las fuerzas USA, desde el aire, son testigos de todo, pero no pueden intervenir: eso es cosa de los cascos azules, ellos no pueden emprender acciones si no han sido provocados con fuego enemigo, dicen los mandos... ¿Pero luego a la hora de intervenir en la capital con fuerzas de asalto y tomar rehenes a quién piden permiso? A nadie. Porque bien sabido es que cuando le interesa el Gobierno de los omnipotentes USA se pasa la ONU por el forro de los innombrables. Y encima, al final, Scott tiene la desfachatez de retratar a las fuerzas paquistaníes como impertinentes e indolentes para con la desgracia de los pobriños marines hechos polvo, ¡cuando en realidad están allí dando apoyo a un grupo militar que ha decidido provocar una situación de guerra de forma unilateral! Qué risa, qué risa...

Más cosas. Está muy bien, por ejemplo, el diálogo entre Eric Bana y Josh Hartnett, en el que Scott se autojustifica de forma bochornosa: "Cuando vuelva a casa y la gente me pregunte: 'Eh, Hood, ¿por qué lo haces, tío? ¿Eres un yonki de la guerra o qué?'... No pienso decir ni una puta palabra. ¿Sabes por qué?... Porque no me entenderían. No entienden por qué lo hacemos, no entenderían que es por el hombre que está a tu lado... Es por eso... No hay nada más" Sí, sí, la verdad es que es indiscutible, los vínculos que se crean bajo el fuego, esos "hermanos de sangre" que se hace uno cuando se ve envuelto en la mierda y el asco de la guerra; me lo hubiera tragado el discursito hace 50 años por ejemplo, con lo de la Segunda Guerra Mundial, o antes con lo de la Primera Gran Masacre, cuando tantos de los pobres desgraciados que estaban allí liados allí lo estaban contra su voluntad. Pero, amigos míos, las Fuerzas Armadas de los EUA son profesionales, y además cobran una pasta, y cuando no están por ahí dando tiros o en misión "humanitaria", se pegan la gran vida en su país, viviendo de la putísima madre. ¿Me estás diciendo con esto, Ridley, que no existen los "yonquis de la guerra"? Por favor... No sé si habréis visto Jarhead, de Sam Mendes, pero hay un momento en que en pleno desierto iraquí, ante unos pozos de petróleo ardiendo,levantando altísimas columnas de humo negro, un soldado le dice a otro algo así como "Sólo en este trabajo puedes ver cosas así". Creo que el contraste es significativo.

¿Y qué me decís de la secuencia posterior, con Hartnett rodeado de los cadáveres embolsados de los compañeros caídos, hablándole lapidariemente a un muerto mientras tipos en bata circulan a su alrededor haciendo pesquisas?: "Un amigo me preguntó una cosa antes de venir, fue cuando estábamos a punto de salir. Me dijo: '¿Por qué vas a una guerra que no es tuya? ¿Qué os creéis que sois, unos héroes?'... Entonces no supe qué decirle, pero... si me volviera a preguntar le diría que no, le diría que de ningún modo; nadie elige ser héroe... Pero a veces las cosas salen así". La verdad es que no está mal, la frasecita, te llega al alma y tal, si no fuese porque maldita la falta que le hace al muerto y la gracia que le haría a la familia y amigos que ha dejado atrás si se la escuchasen. Sinceramente, me la podrías haber ahorrado Ridley, y ser más inteligente, haber aprendido, ya a tu edad, que ninguna guerra fabrica héroes. Aunque ya se sabe, como folletín que tirar a la cara del yanki-espectador no queda del todo mal, ¿verdad?

En resmen, como ya mencioné, mientras se atiene al combate, Scott cumple con lo suyo, y con nota, pero cuando acaba la batalla se torna sensiblero y lameconciencias: me sobran los diálogos de Bana y de Harnnett como me sobran Sam Shephard agachado limpiando la sangre derramada en el suelo o la escena en que el soldado Ruiz, en las últimas, lavado el cerebro por la disciplina, llora: "No vuelvan sin mí, no vuelvan sin mí". Habrá quien la encuentre enternecedora, qué duda cabe, pero a mí me parece patética.

Crónica de una derrota militar, táctica y estratégica, Scott nos habla de la derrota política sólo lo justo y solapado, no sea que al Intervencionismo Yanki se le vea demasiado el plumero. ¿Pero y de la derrota humana qué nos cuenta? Soldados norteamericanos murieron menos de veinte mientras que somalíes cayeron cerca de mil, pero esta información sólo nos la da en los títulos de crédito y como el que no quiere la cosa, como si al fin y al cabo fuese algo que no hubeise de interesar más que a los estadísticos.

Scott sabe que moralmente su causa es insostenible, como lo es, sin ir más lejos -y nuevamente- la de las Fuerzas Armadas actualmente en Irak, y por eso se cuida mucho de no adentrarse en cenagoso sendero: va a lo seguro, que es el combate, la batalla, el tiroteo, la adrenalina, el espectáculo de la sangre, la matanza y el dolor, que tiene, no lo obviemos, su muy buen público. Pero una vez fuera de ahí naufraga por no poder mantener el pico cerrado, no saber sustraerse a la fácil tentación de darnos el discursito de los héroes y el valor, el desinteresado sacrificio por la noble causa y el honor de los caídos, pero eso sí, sesgadamente: sólo el de los del bando Blanco, aunque sea esta vez el de los derrotados, porque el otro, el Negro -y el de los negros-, ya lo sabemos, no lo forman sino infrahombres con tan poco respeto por la vida ajena como para someter a su propio pueblo a genocidio, y tan poco aprecio por la propia vida que buscan a pecho descubierto, voz en grito, el cañón enemigo, y encima de uno en uno, en fila india, ordenaditos, para que así los "cowboys blancos de Arkansas" no sólo tengan tiempo de apuntar, sino hasta de recargar munición, como si su fin último en la existencia no fuese otro que dejarse acribillar.

De modo que "Black Hawk Derribado" es un más que logrado espectáculo de largo alcance cuya lectura entre líneas, empero, como suele pasar cuando nos movemos en el género bélico, ofrece no pocas zonas de discutible sombra.

_________

Calificación: 7/10

Lo Mejor: Que son más de dos horas de acción, sin respiro.

Lo Peor: Que si quitas las acción, lo que queda es harto discutible.

(Ver Ficha)

Fdo: El Vaugan

_________

OTRAS PERSPECTIVAS:

- "Black Hawk Derribado", por Pedro A. García Bilbao en El Sitio de la Ciencia Ficción

- "Black Hawk Rijostiado", por Digesivo Rennie en VideoArenA

- "Náusea, vergüenza, miedo, impotencia", por Sergio Vargas en Miradas de Cine

- "Gangs of Mogadiscio" por Emilio Martínez-Borso en Miradas de Cine

servido por cinefagos 40 comentarios compártelo favorito

11 Septiembre 2006

'CORRUPCIÓN EN MIAMI': De todo menos Miami...

¿Quién nos iba a decir que el responsable de "El Torreón" (The Keep, 1983), aquel film de terror bélico tan irregular y feísta -aunque nada desestimable- acabaría con los años firmando productos como "Heat", "Collateral" o su actual estreno en pantallas, "Corrupción en Miami". Como fiel reflejo del único a la par que nada sutil mensaje-moralina de este su último trabajo, que reza algo así como que "el tiempo es un regalo" -así que no lo despilfarres en miramientos, escrúpulos ni planes de futuro- el propio Michael Mann ha dispuesto del tiempo suficiente como para desarrollar un sentido estético de la narración cinematográfica envidiable, para el que, claro está, es necesario tener de tu lado un buen respaldo económico dispuesto a pagarte los cochazos, aviones, helicópteros y lanchas motoras del más alto cubicaje. Qué pena que en lo que a pura y simple narración y profundización de personajes respecta la experiencia y los años de oficio no le hayan sido tan provechosos, siendo así que aún hoy "Heat", tal como yo lo veo, sigue presentándose como su mejor obra, muy lejos de ser superada.

Quiero decir que si el otro dia Stan explicaba que nuestro "Alatriste" le había resultado "una preciosa caja de regalo vacía", esta "Corrupción en Miami" no ha resultado ser menos preciosa, o si me apuráis preciosista, ni está, por supuesto, menos vacía, aunque eso sí, el pulso de la narración esté algo más conseguido, que no en vano el film de Díaz Yanes bien podría haberse titulado "Alatriste: Postales desde el Filo -de la toledana-", y tal vez los adeptos al personaje literario de Reverte no nos habríamos levantado de la butaca tan circunspectos.

"Corrupción en Miami" es, pues, un tenso thriller -no todo lo intenso que hubiese sido deseable- de un estiticismo visual indiscutible, pero a la vez carente de sustancial chica, bastante cojo de fachada para adentro, entre otras cosas, porque los personajes no están conseguidos; la progresión de la trama no se para en ningún momento a convencer al espectador de cuáles son los dejes y usos, motivaciones, interrelaciones y sentimientos de ninguno de ellos: las escasas pausas en que la trama se detiene apenas nos cuentan nada esencial sobre quiénes son -incluso para sí mismos- Sonny y Tupps: sabemos del primero le gustan los mojitos y que es un ligón, y del segundo que hace el amor todos los días con su novia y que no sufre de eyaculación precoz... ¿Algo más? ¿Vicios?, ¿hobbys?, ¿anécdotas en común?... ¿Cómo narices este par han llegado a ser tan inseparables amigotes?... Nadie sabe ni contesta.

Como ya intentase -y consiguiese- en "Heat", Mann nos vuelve con el cuento de que los polis buenos y los hampones malos son también personas, con su vida interior y todo, su corazoncillo, sus problemas, sus defectos, se rigen por sentimeintos, en suma, aunque al final a los primeros sólo les importe el trabajo y a los segundos el dinero. A diferencia de que ahora, en este nuevo enfrentamiento entre hampones y fuerzas de orden high-tech, el invento no le ha acabado de cuajar. Para tratarse de hombres que corrompen, o se dejan corromper, y hombres que combaten dicha corrupción, a esta película le falta bastante humanidad, que es, ya se sabe, toda fuente de maldad.

De hecho, si uno se para a pensar, el título mismo de "Corrupción en Miami" parece ser simplemente un gancho publicitario para ampliar taquilla, puesto que la Miami tan corrupta como lujosa que recordábamos de la serie de TV de los 80 no aparece en el nuevo film de Mann ni por asomo -ni mucho menos se os ocurra albergar la esperanza de escuchar en la peli el archifamoso "main title" de la serie compuesto por Jan Hammer-; sólo los nombres de "Sonny Crocket" y "Rico Tupps" recuerdan la fuente de la cual se supone bebe esta nueva historia que, sin embargo, más bien parece un remake, no, mejor, una reactualización -del todo fallida, eso sí- del gran éxito de Mann: "Heat". Sólo que mientras en aquélla sus personajes desbordaban credibilidad, en esta nueva "crónica ultramoderna del hampa", todos sus actantes son de cartón piedra; en lugar de seres humanos caracterizan a superpolis postgraduados en un Master de G.I.JOE's: privilegiados y audaces cerebros insertos en verdaderas máquinas de matar a las que, de vez en cuando, se les escribe un atisbo de vida más allá del deber para así justificar que en realidad seguimos hablando de seres huemanos como ustedes o yo mismo. Pero no, no lo son, ni parecen personas ni tampoco policías; parecen más bien superhombres salidos de un hipotético éxito del experimento aquel llamado "Soldado Universal", ustedes lo recordarán a buen seguro.

¿Más cosas? Bueno, trilladuras las que queráis: la relación erótico-festiva entre Crocket (Farrell) e Isabella (Gong Li), que, ay, snif, tras transformarse en amor verdadero, del todo imposible por ambas partes dado lo opuesto de sus mundos, culmina en triste separación; la tópica y feliz salida del coma de la novia de Tupps (Foxx), y que trama atrás sirvió para justificar un más que vago afán de revancha por su parte; por no hablar del sopor al que conducen las apariciones de los narcos José Yero (John Ortiz) y Montoya (nuestro Luis Tosar, quien esperemos que al menos se acordara de sacarse la anquilosante percha del traje una vez acabado el rodaje)

A pesar de todo, y ya pasando a un plano más que subjetivo de opinión, no salí en execeso decepcionado de esta última de Mann, quizá porque como él soy un perdido enamorado de la noche y las buenas ensaladas de tiros. Me encanta cómo este director filma las noches de las grandes metrópolis, así que un poco sí me da igual que la historia que me cuenta esté siendo buena o no, porque ando como extasiado en esa atmósfera nocturna que tanto me acomoda. Por este motivo "Heat", "Collateral" y "Corrupción en Miami" son films que, peores o mejores, me gusta "mirar". Y con los tiroteos sucede más o menos igual: Michael Mann sigue siendo hoy día el hombre que ha filmado la mejor y más intensa escena de tiroteo urbano del cine, fue en "Heat", como supondréis, y un servidor ayer, mientras avanzaba la película pensaba: "Bueno, espero que al menos la ensalada de tiros sí valga la pena", y a fe que al fin la valió, pienso, aunque no llegue ni de lejos a la altura de los intercambios de plomo del trío Pacino-De Niro-Kilmer, el colofón de acción y adrenalina servido por Mann a última hora, todo y no disculpar el naufragio general de su película, sí dejó un mínimo buen sabor de gota.

Valoración: 6/10

Lo mejor: "Mientras la ciudad duerme" a la manera de Mann, es decir, la noche, sin dudas. Y también la selección musical de temas, que como ya ocurriera en "Heat" y "Collateral", le dan al conjunto un buen toque.

Lo peor: Colin Farrell, como suele ser costumbre... y es que no lo aguanto al caballero, amigos.

(Ver Ficha)

Fdo: El Vaugan

servido por cinefagos 11 comentarios compártelo favorito


Sobre mí

Avatar de cinefagos

Tierra de Cinéfagos se trasladó...

ver perfil »
contacto »
TIERRA DE CINÉFAGOS es un blog sobre CINE protagonizado por Chico Viejo, Kitano, Snake, Darkman y Stan.

RECUERDA QUE AHORA ESTAMOS EN ESTA OTRA TIERRA.

Noticias

Las últimas noticias en el mundo del cine.

Patrocinadores cinéfagos


Estrenos

Información sobre los estrenos de la semana.

Calificaciones de los estrenos

Lista de películas

Accede a la lista de películas reseñadas.

Reseñas de los cinéfagos

Reseñas de invitados

Encuestas y resultados

Accede a los artículos de las encuestas y a los resultados.

Desnudos Retinales

Aprendiendo cine

Artículos relacionados con la enseñanza en el cine.

Más patrocinadores amantes del cine

Suscripciones

Visitas a esta Tierra


Estadisticas web

Colabora

Pulsa en la imagen para colaborar con nosotros.

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera