UNA HISTORIA DE VIOLENCIA ~ reseña de Intelectualgore

En las cuatro primeras páginas de Una historia violenta una pareja de autoestopistas es brutalmente asesinada por dos hombres. El motivo principal del crimen es conseguir dinero, pero la mezcla de frialdad y sadismo (uno de los asesinos se ensaña con el cadáver del chico, disparándole varias veces por no llevar dinero encima) con la que los dos asesinos ejecutan a la joven pareja delatan tanto una profesionalidad cono un modo de vida en el acto de matar. El comienzo de la adaptación cinematográfica de la novela gráfica escrita por John Wagner e ilustrada por Vince Locke nos presenta también a los dos asesinos que, impremeditadamente, ponen en marcha los acontecimientos narrados en Una historia de violencia, pero el tono es distinto. Si en las páginas del cómic se hacía hincapié en la nocturnidad y alevosía que rodeaba un asesinato, los fotogramas planificados por Cronenbreg nos presentan a dos asesinos cansados, para quienes el matar es un acto natural que se ha vuelto monótono: el apretar el gatillo de una pistola requiere la misma meditación que el colocar una silla en su posición correcta. Es decir, se ha vuelto un acto intrínsicamente humano, inseparable, como el respirar o el beber agua.
El último plano de ese comienzo nos muestra una pistola. El estruendo de su detonación da paso al siguiente plano: una niña que se despierta de una pesadilla. Sus gritos alertará al resto de la familia (sus padres y su hermano mayor) que acudirán a calmarle. La niña ha soñado con monstruos que se escondían en las sombras. Jack (Ashton Holmes), el hermano, le aconseja que encienda la luz, pues su brillo espantará a los monstruos. Sobre esa idílica estampa familiar parece planear, todavía, el rugido del cañonazo, impregnando a las imágenes, como si el destino de estas ya estuviera decidido. En Una historia de violencia los monstruos (esto es, el instinto asesino) se esconde bajo la luz (es decir, se enmascara bajo el semblante de ciudadanos pacíficos). Así, no es extraño que cuando el pasado vuelve a la vida del protagonista (trayendo consigo recuerdos teñidos de rabia y sangre) éste lo haga llevando puestas gafas de sol ni que el baño de sangre con el que concluye el film suceda de noche.
En el film de Cronenberg la violencia es un asunto generacional que se transmite de padres a hijos, se comparte entre hermanos y se propaga a través de la familia. Para Tom Stall (Vigo Mortensen) lo peor de las consecuencias de su acto "heróico" no es el regreso de ese oscuro pasado para llevárselo consigo, tampoco el que al mirarse al espejo reconozca un rostro del que creía que se había deshecho. Lo peor es que ese pasado (y que es una parte de sí mismo que mantiene oculta pero que no ha desaparecido) contagie a aquellos a quienes ama. Desde ese punto de no retorno que es el enfrentamiento en el pequeño establecimiento de Tom, éste verá como, por primera vez, su hijo se enfrenta a los chicos que le pegan en el colegio. Ese sentimiento, casi un virus, de ira, de venganza, esa sed de sangre que él ha conseguido mitigar (y que a su hijo ha heredado genéticamente) se ha incubado en Jack y, ahora, florece. El miedo de Tom no proviene del hecho de enfrentarse a un lado de sí mismo que creía aniquilado, sino de ver ese lado en el rostro de su hijo.
Si en Terciopelo azul David Lynch tenía que internarse en lo más profundo de la tierra para destapar el caos y la oscuridad que sostenían la ídilica y luminoa Lumbertos, David Cronenberg sólo tiene que seguir con su cámara el día a día de su protagonista. No es necesario un hecho extraordinario como que éste se tope con una oreja cortada, sino un hecho tan cotidiano de nuestros tiempos como un fortuito atraco puede hacer añicos la máscaras que nos hemos creado y que, casi, se había convertido ya en nuestra propia piel. En cada movimiento, en cada gesto del protagonista se adivina un volcánico interior, dispuesto a entrar en erupción en cualquier instante. La puesta en escena de Cronenberg sigue ese mismo patrón. Así, cada movimiento de cámara, cada elección del encuadre, nos dice algo de los protagonistas, añade información y destapa secretos que el guión mantiene ocultos. Los arrebatos violentos del protagonistas son retratados con la misma frontalidad con la que planifica una escena de sexo o una charla entre padre e hijo. Y es que, en Una historia de violencia, Cronenberg no está tan interesado en las acciones físicas de sus personajes como en su espíritu, en su interior. El retratar ese cúmulo de contrariedades que forman el ser humano, la atracción del lado oscuro y el temor a no poder salir de él, de quedar engullidos para siempre.
Calificación: 9 /10
Fdo: Intelectualgore (artista invitado)
...ahora en http://cinefagos.wordpress.com















Darkman dijo
Un honor compartir la primera crítica doble del blog con usted, Mr. Intelectualgore. Además, añades datos que yo desconocía, porque jamás leí el original literario en que se basaba la cinta.
Muy buena reseña.
22 Marzo 2006 | 10:49 AM