DOMINO ~ reseña de Darkman

Tras un puñado de días en los que el único tiempo libre (¡¡¡!!!) que he tenido lo he debido emplear en dormir (la lucha contra el crimen le deja a uno exhausto...), por fin ayer disfruté de una larga y merecida jornada de descanso. 24 horas para mí solito, para hacer lo que me viniera en gana. ¿Y qué debería hacer un cinéfago que no ha podido ir al cine desde la última de Superman para saciar su hambre? Pues ver, como mínimo, dos películas en un día. Las elegidas: Domino y Silent Hill. De la segunda ya hablaré en breve (cuando los mafiosos y maleantes me den otro descanso), porque ahora mismo prefiero hablar sobre DOMINO, que se estrenó antes y sigue sin reseña en Tierra (aunque con comentarios en la previa que valen tanto como una crítica extensa).
TONY SCOTT me
DEScoloca
. He visto películas suyas que me han fascinado (El fuego de la venganza, Marea roja, El Ansia, Amor a quemarropa), otras que me han gustado algo por encima de la media (Enemigo público, El último boy scout) y ciertas cintas que me han dejado indiferente (Top Gun, Superdetective en Hollywood 2, Días de trueno). Domino la colocaría dentro de este último grupo...
A pesar de cogerla con ganas, de sentir una curiosidad notable después del fracaso de la película en USA y de la diversidad de críticas leídas, los 120 minutos de Domino cayeron sobre mí como una losa de colorines, llamativa y deslumbrante, pero pesada y tosca al fin y al cabo. Si bien durante unos instantes pensé que estaba ante un divertimento puramente visual, en el que sudaría
y los ojos me darían vueltas de puro placer, a medida que avanzaba la historia (ejem) era más y más consciente del descalabro: más que una película alucinante, Domino es una cinta alucinada en el peor sentido del término; un mal viaje de Oliver Stone reinterpretado por Scott con muy poca gracia y unas ganas de resultar innovador que a un servidor le resultaron cargantes y agotadoras. ¿Os han cansado los cambios de tamaño y colores en las letras que habéis leído hasta ahora? (tranquilos, que no lo hago más). Pues eso es más o menos lo que hace Scott durante toda, absolutamente toda, la función: romper el montaje, alternar tiempos narrativos, mezclar elementos de diversos géneros (el thriller de acción, la comedia afroamericana, la crítica a los mass media...), jugar con las texturas, etc. Cosas que en determinadas ocasiones y en su justa medida pueden dar lugar a obras fascinantes (para mí, volviendo a citar a Stone, Asesinos Natos lo es), pero que en exceso pueden distraer demasiado al espectador y crearle una barrera virtual que le impide entrar en un juego en el que parece ser que quien más disfruta es el propio Scott.
Y es que, si el amigo Tony quería hacerse notar, lo ha conseguido con creces: más que sobre Domino Harvey, la película trata sobre él mismo y su cámara, sobre sus juegos en la mesa de montaje y su sincopado sentido del ritmo. Siendo malos (y delirando un poco también...), casi me atrevería a decir que el invento podría haberse titulado Tony, pero su imagen no vende tanto como la de Keira Knightley con nunchakus...

Hablando de la actriz, la película supone para ella (y, por extensión, para el resto del reparto) una oportunidad perdida para lucirse más allá de su físico. Y es que, como decía antes, Scott se hace notar tanto que anula el resto de elementos de la obra: los actores se limitan a estar en el set y dejarse acribillar por las 200 lentes que les apuntan. Y antes eso, poco pueden hacer para brillar con luz propia. Y con la espectacularidad de las escenas de acción ocurre más o menos lo mismo: imposible emocionarse con unas escenas en la que se intuye más de lo que somos capaces de ver. Y si hay algo que odie cuando veo cine de acción es precisamente esto. Estamos de acuerdo en que Domino no es una cinta de acción al uso, vale, pero es que en cualquiera de sus facetas me deja frío. Dicho de otro modo: Tony Scott dispara muchas balas pero no me roza con ninguna. No obstante, he de reconocer el valor de la película entendida como una obra de autor, ya que en ese sentido podemos tildarla de valiente y arriesgada. El problema es, simplemente, que a mí no me gusta.
No quiero finalizar esta breve reseña sin expresar un temor que me azotó viendo Domino: si este guión está firmado por Richard Kelly... ¿lo de Donnie Darko fue sólo casualidad?

PARA FANS DE TONY SCOTT Y ENAMORADOS DE KEIRA KNIGHTLEY CON AGUDEZA VISUAL
Lo mejor: Ver a dos de los protagonistas de Sensación de Vivir ridiculizándose a sí mismos.
Lo peor: Que haya que precalentar los nervios ópticos antes de verla.
Calificación: 4/10
-Ver Previa-
Fdo: Darkman
...ahora en http://cinefagos.wordpress.com















Snake dijo
Estimado compañero PJ. Por un momento he pensado que habías estado tomando algunas de esas pastillas que tantas alucinaciones provocan en el cortex neuronal.
Después he leído que estabas "probandonos" para que supiéramos lo que nos iba a deparar el visionado de "Domino", con lo que mi preocupación se ha desvanecido ante tal derroche de imaginación.
Coincido en lo que dices de que Tony Scott es capaz de lo mejor y lo peor (se parece a su hermano).
Ves el Ansia o Amor a Quemarropa y luego te tragas Domino y te preguntas si realmente lo ha hecho este tipo.
Tony es de los que todavía tiene esas "secuelas" de su andadura de director de videoclips (algo que tambien le pasó al director de "Los Inmortales" por decir uno muy conocido). Y cuando se pasa,,, se pasa.
8 Agosto 2006 | 07:48 PM