MALEFICIO ~ reseña de Darkman

Lo peor que le puede pasar a una película (o una de las peores cosas que le pueden suceder) es que de entrada se encuentre con un notable sector del público esperando con los cuchillos afilados para destrozarla o, como mínimo, tomársela a pitorreo.
Este más o menos podría ser el caso de la cinta que nos ocupa, una peliculita sencilla y falta de pretensiones que muchos ya tildábamos de prematuro fracaso y de aburrimiento mortal. A nivel de taquilla la cosa no ha funcionado demasiado bien (costó unos 14 millones de dólares y ha recaudado algo más de 16 en los Estados Unidos), pero no podemos decir, al menos desde mi experiencia como espectador de la misma, que estemos ante una obra execrable por completo. Si bien es más o menos prescindible, también es verdad que dentro de lo que cabe ofrece noventa minutos muy entretenidos y algún sustillo bien colocado, lo cual no es poco si esto es precisamente lo que esperamos cuando pagamos una entrada para ver una peli de miedo. En honor a la verdad, todo parecía indicar que nos encontrábamos ante un bodrio producido a rebufo del éxito de El exorcismo de Emily Rose (cuya polémica aún colea en internet, sin ir más lejos, hagan click aquí y ya verán, ya...), es decir, utilizar una base real más o menos documentada (en este caso extraída del libro "The Bell Witch: An American Haunting" de Brent Monahan) para dar una pátina de verismo a lo que no deja de ser un cuento de horror sobrenatural. Y, de hecho, no me extrañaría que muchas de las críticas negativas que reciba la cinta centren parte de su actitud desacreditadora en este aspecto. Pero aún peor era pensar en la cinta precedente del director: la traslación al cine de Dragones y Mazmorras... primero un juego de ROL de culto, luego una serie de dibujos animados entrañable, y finalmente una película horrible, coronada por una sobreabundancia de (d)efectos especiales para echar a correr y no volver a ver la luz del sol en años.

Pero se ve que el treintañero Solomon aprendió más o menos la lección y se ha tomado cinco años de respiro hasta que por fin ha aprendido a hacer algo mínimamente coherente y elegante (mínimamente, repito, no vayan a confundir mis palabras y pensar que estoy comparando a Solomon con alguno de los grandes). No obstante, algunos de los recursos que utiliza están tan trillados que lastran la escasa creatividad que podría haber empleado en un largometraje de estas características (fenómenos poltergeist, alucionaciones colectivas, posesiones, agresiones de entes invisibles, etc., etc.). La cinta arranca con un prólogo ambientado en la actualidad que puede descolocar en un principio al espectador que espera ver trajes de época y escenarios anticuados. Está muy claro lo que pretende Solomon con esto: poder introducir nada más empezar una secuencia con ritmo y energía, un golpe de efecto terrorífico que se ve obligado a meter con calzador a sabiendas de que luego tendrá que tomarse un tiempo en explicar los orígenes del conflicto de los Bell y el público se podría aburrir hasta que llegaran las primeras manifestaciones del "más allá". Además, le sirve también para introducir un narrador (conocemos la historia a través de unos manuscritos encontrados en la casa donde vivieron los Bell) y para retomar la actualidad en un epílogo postizo en el que se vuelve a aplicar la moralina que nos ha soltado en el final del otro relato, el que nos interesa de verdad, el de la familia Bell.
Pero no adelantemos acontecimientos (y, sobre todo, no destripemos el final) y centrémonos en lo que nos ofrece la película en general. Para empezar, hay que destacar la eficacia del reparto, a pesar de tener que lidiar con personajes tópicos (desde el fanático religioso hasta el profesor que intenta racionalizarlo todo), así como la buena labor de ambientación y fotografía (a pesar, y ya van unos cuantos "peros", del manido recurso de cambiar a blanco y negro cuando estamos viendo la acción a través de los ojos del "ente"). Pero, sobre todo, lo que me ha agradado de la cinta es su intento por mantenernos en guardia todo el rato, a la defensiva, esperando que en cualquier momento pueden sucederse los acontecimientos más bizarros. Vamos, que no es la típica cinta de terror de nueva hornada en la que parece que les da corte meter escenas de miedo. Maleficio no intenta ser tan "seria" y disfruta de su condición de película menor de posesiones, introduciendo secuencias de terror a la mínima oportunidad y haciendo que éstas primen sobre el resto. También es verdad que esto mismo puede ser tomado como un punto negativo, como algo cansino, pero supongo que (como decimos tantas veces) todo depende de lo que uno espere encontrarse. Por mi parte, prefiero que se repitan un poco en elementos terroríficos que en interminables diálogos metafísicos, ya que para eso tienes que contar con un buen director y un buen guionista, y Solomon (al menos de momento) no es especialmente ninguna de las dos cosas.
Así, uno puede dejarse llevar y disfrutar con las pequeñas variaciones que se van produciendo en cada una de las set-pieces de la función, aunque también hay que reconocer que la variedad de momentos terroríficos no es tampoco desbordante. Haciendo memoria, destacaría los momentos de suspense que suceden a la luz del día y en campo abierto, ya que siempre me ha parecido terrorífica la idea de que el mal pueda ir a por ti en un momento en el que teóricamente estás protegido y a salvo. Por lo demás, tenemos las típicas noches oscuras con tormenta y velas, además de algunos agradecidos detalles sobre santería.

Podríamos seguir echando leña al fuego y atacar a Maleficio por otros de sus defectos, especialmente por el final a lo "quiero-ser-m-night-shyamalan" (como bien me advirtió mi compañero Snake) con un montaje en el que se nos vuelven a mostrar fragmentos que hemos visto antes y que contenían apuntes que (en teoría) hemos pasado por alto y nos avisaban de lo que ocurría realmente en la casa de los Bell. Una cagada monumental, si me permiten la expresión, porque a fuerza de intentar hacerse pasar por el más listo de la clase, Solomon lo único que consigue es quedarse en evidencia y tirar por tierra buena parte de lo que nos ha enseñado previamente, evidenciando agujeros de guión que sería mejor no detenerse a analizar en profundidad (aunque el compañero Stan está preparando una reseña sobre la peli en la que seguro que saca a relucir algunos de estos "agujeros negros", no sin razón). Pero, en definitiva, y es con lo que me quedo de Maleficio tras un único visionado, es una cinta entretenida y sencilla, de las que gusta ver con compañía asustadiza y que no pretenden ser más que eso: una serie B correctita, eficaz, que podríamos destrozar si quisiéramos pero que, qué quieren que les diga, a mí me ha caído simpática. Se que no es la manera más correcta y "profesional" de encarar una reseña, pero también soy consciente de que buena parte del público no esperará encontrar más en Maleficio que lo que les he contado. Depende de ustedes si piensan que merece la pena darle una oportunidad o no. Las hay mejores en la cartelera, pero seguro que también las hay muchísimo más aburridas.

Para aficionados al cine de terror poco exigentes. O para una tarde tonta en la que no te apetezca quebrarte demasiado la cabeza.
Lo mejor: Las escenas de miedo diurnas. Que se hace corta. Que no es tan mala como pensaba.
Lo peor: El final.
Calificación: 5 / 10
-Ver Ficha-
Fdo: Darkman
...ahora en http://cinefagos.wordpress.com















Snake dijo
Pues no hay mucho más que decir viendo tu reseña Darkman.
Realmente como destacas, las hay mucho mejores y mucho peores. A mí me gustó que no tuvo una duración exagerada (ni de lejos), y que los actores cumplieron. Por lo demás, una película fácil de digerir pero que al tiempo se olvida :P
2 Septiembre 2006 | 07:21 PM