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Legends of Circonio

Antiguo Clan del World of Warcraft en el servidor Argent Dawn

Categoría: Tazar

19 Septiembre 2006

La tacañearía en los servidores españoles

Escrito por Tazar Inglorion

El recuperar a Runo, el cual se encuentra ahora en Sul´Jin, me ha servido para recordar o para darme cuenta de la enorme tacañería y avaricia de los jugadores españoles.

Recuerdo que con Bijlejlum, el troll rogue que me cree en Spinebreaker, estaba cansado de no lograr vender un solo objeto ya fuera verde o incluso azul en la AH, rebajaba el precio a cifras escandalosas y eso no servia a que nadie se animara a comprarlo, tal era mi frustración que cree un personaje desencantador(Jamblico) para desencantar aquellos objetos que eran imposible vender en la AH e intentar vender los trade goods que daban aquellos objetos desencantados y parece que la cosa dio resultado, ya me había dado cuenta de ello cuando solo conseguía vender las materias primas, en el caso Bijlejlum, la minería. Jamás conseguía vender ningún objeto manufacturado, solo un mísero trabuco que era necesario para completar una quest y gracias a ello con Bij hice a duras penas una pequeña fortuna,pero ni siquiera conseguía vender una maquina para refinar sal que era indispensable para los leatherworker en niveles altos.

Creía que el atascamiento comercial se repetiría en Argent Dawn y al mismo tiempo que cree a Tazar me creé a Punset (si, ya se, el nombre les suena de algo) para que desencantara aquello que su jefe se fuera encontrando y no pudiera vender en la AH. Pero las habilidades de desencantamiento de Punset apenas han subido porque en la AH se vende casi todo, tanto objetos manufacturados como los que me he ido encontrando por ahí, la economía fluye mucho mejor e incluso me he animado a comprar algún objeto azul en la AH, cosa que jamás se me habría ocurrido con el defenestrado Bijlejlum.

Ahora con Runo he vuelto a experimentar la tacañería, ya que ninguna de las cosas que encuentro o fabrico consigo venderlas.

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28 Junio 2006

Dark Age of Camelo...digo! Camelot

Escrito por Tazar Inglorion

En Legends of Circonio, estamos planteándonos “expandir” nuestras fronteras y no limitarnos solo al World of Warcraft, algunos gustosamente mandaríamos el juego al carajo si apareciera en el mercado el Galaxies Of Starcraft, pero como ese juego todavía no existe seguimos aventurándonos de forma pendenciera por el mundo de Azeroth.

Así que descargué una demo del juego Dark Age of Camelot, otro juego MMORPG, como el WoW.

Este es el relato de los hechos:

Instalo el juego, todo bien, versión de 14 días, así es, me pide el número de la tarjeta de crédito, lo doy un poco desconfiado, pero bueno.

Venga ya voy a empezar a jugar, me creo el personaje, joer, son 3 facciones y 4 por personaje, me decido por un humano mago (o supongo que es eso), los personajes son un poco birrias, gráficamente no llama la atención, solo se puede cambiar el aspecto de la cara del personaje y el color del pelo, la verdad es que la cosa no difiere mucho entre las opciones, con barba, sin barba, pelo corto, pero por los hombros... nada mas.

Termino de creármelo y lo primero que me encuentro es con una tía que no para de hablar, esta media hora contándome algo que me perdí a los 3 segundos..... "venga....¡venga!....¡vengaaa cállate ya y que esto empiece!" empezaba a ponerme un poco nervioso, cuando“¡por fin!” salgo por unos portones y los gráficos son una serie de polígonos un poco tristones y famélicos. Me encuentro con un tipo raro que me dice que tengo que empezar mi instrucción "¡Ya coooooñooooooo!" no hay nada que odie mas que me digan en un juego lo que tengo que hacer al detalle, por lo menos solo hay dos opciones, atacar y defender, en ese momento me pareció estupendo que hubiera esa escasa variedad. Termino la instrucción y salgo de allí corriendo, pantalla de carga, sigo por un camino, pantalla de carga, llego a un pueblo, no veo nada interesante, salgo del pueblo, pantalla de carga, un camino, pantalla de carga. A esas alturas ya me había dado cuenta de que todo estaba dividido en pequeñas zonas que al salir de ellas tenía que tragarme una pantalla de carga. Llego a la capital, el exterior recuerda sospechosamente a Stormwind, pero el interior no, sigue con la misma tónica general del juego de unos gráficos malísimos y una ambientación fría y lúgubre. En lo referente a interacción con otros jugadores, pues me fue difícil, porque solo me encontré con dos y no sabia como hablar con ellos.

Bueno, ya he sufrido bastante, aprieto esc, nada, vuelvo a apretar, nada, esc, esc, esc, esc…. nada. Desde el principio de los tiempos en el mundo de los videojuegos, siempre, siempre que se aprieta el botón escape ocurre algo, aparece una ventana de opciones o sales de alguna cosa, pero en este juego no. Le doy a todos los botones y no sale ninguna ventana de opciones "que coño pasa? esto parece una condena mas que un juego" busco alguna cosa en el interface de mierda y no aparece ninguna opción del juego, ni nada para salir de ese infierno. Finalmente consigo salir de una forma poco ortodoxa y lo primero que hago es desinstalar el juego, cuando me pregunta "¿Esta seguro de que desea desinstalarlo? ¿Si? ¿No?" me entraron ganas de decir "¡SI POR DIOS SIIII!".

Mi recomendación es que no se lo bajen, ni se lo instalen y menos aun, jueguen a este juego, porque no es un juego, es una trampa.

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21 Junio 2006

¡Necrópolis!

Escrito por Tazar Inglorion

Necrópolis ya está aquí. La ciudad flotante de los muertos ha llegado para hacer que nos vayamos todos por la pernera de pantalón.

¡Prepárense todos! Humanos, orcos, elfos y todas las razas de Azeroth, porque de esta amenaza no escapa nadie.

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9 Junio 2006

Gnomo traidorrr...

Escrito por Tazar Inglorion

Como ni poniéndose en medio de Stormwind ladrando salvajemente a todo el que por allí pasaba, cual chiguagua cabreado, conseguía llamar la atención (normal, no le veían). Al final se ha cansado de trollear en el juego y nos deja para deleitarse con las mieles de un mundo diferente.

Por lo que desde aquí propongo al resto de los miembros del clan, sobrevolar con un grifo la capital de los no-muertos y arrojar allí su reducida persona. Así, cuando veamos un pútrido y necrótico cuerpo corriendo, fíjense bien, puede que nos engañe a la vista y no esté tan lejos de como pensamos, puede que sea el cuerpo revivido de un gnomo.

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4 Junio 2006

Ataque a Gahz'rilla

Escrito por Zelog de Trend

Tazar y Zelog, ayudados por un grupo decente, doblegamos al celeste Gahz'rilla. (Lo que suelta: http://www.thottbot.com/?n=5867)

Igual Tazar, que tiene la manía de pulirse su maná atacando en vez de curar para luego huir cuando consigue ganar el aggro, quiere comentar algo.

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31 Mayo 2006

Caminando hacia las sombras

Escrito por Khondor Tharauman

y Tazar Inglorion

Darkshire era el lugar ideal para nuestro pequeño encuentro. La oscura posada estaba en el centro del pueblo, rodeada por los vigilantes que lucían sus antorchas para apartar el sempiterno velo de oscuridad que azotaba el bosque. Envuelto en las sombras en una mesa de El Cuervo Escarlata, nadie repararía en la conversación que íbamos a mantener.

Un joven sacerdote elfo nocturno, con el pelo blanco recogido en una pequeña coleta, se acercó a mí. Lo reconocí como Hetlak, un iniciado reciente que aspiraba a formar parte de Circonio. El joven elfo miró a su alrededor, comprobando el lugar. Descubrió en las proximidades a Yarei, la tortuga, y asintió en gesto de reconocimiento. Luego se dirigió a mí con un susurro:

- Mi maestro llegará en breves momentos.

Sin aguardar respuesta alguna, Hetlak se dio la vuelta y salió de la posada. Permanecí en la mesa durante unos minutos más, degustando una cerveza enana fermentada en Kharanos, cuando la pequeña joya que llevaba colgada al cuello se calentó ligeramente y empezó a brillar quedamente con una luz de un tono verdoso. Un miembro de Circonio estaba cerca. La espera había concluido por fin.

La alta figura de Tazar atravesó la puerta del recinto. Un par de parroquianos le dedicaron un rápido vistazo pero luego continuaron con lo sus asuntos. Justo como había previsto. La presencia del sacerdote elfo nocturno habría sido más notoria en Goldshire o Lakeshire, y no nos interesaba que nadie se acordara de nosotros.

Por todo saludo cruzamos una mirada de reconocimiento. Tazar se sentó frente a mí y se dispuso a escucharme. El tema del que íbamos a hablar era muy delicado y no podíamos usar los canales habituales de comunicación. Cuanto antes termináramos, mucho mejor. Comencé a hablar con un susurro.

- A pesar de ser un conocido seguidor de los poderes sombríos has mantenido tu importante posición dentro de una sociedad eminentemente druídica y sacerdotal como Circonio. Incluso has iniciado a Hetlak, tu propio aprendiz, en las artes oscuras. Ahora que me estoy acercando a este camino de conocimiento necesito saber si estás de mi lado. También necesito que me aconsejes cómo debo tratar este tema con el sector más puritano de Circonio.

Tazar asintió ligeramente. Creo que había intuido perfectamente sobre qué tema iba a tratar nuestro encuentro. Se inclino sobre la mesa y me contestó.

- Humano, escucha atentamente lo que te voy a decir. Las artes oscuras proporcionan un vasto poder. Lo sé porque lo he visto y lo he sentido. Los elfos nocturnos, a pesar de nuestra serenidad y sabiduría, tenemos una comunión demasiado cercana con las sombras; la mayoría de nosotros se resiste a reconocerlo y lucha por desligarse de ellas, pero otros hemos aceptado nuestra naturaleza. Sé como sois los humanos, vuestro paso por el mundo es más corto que el del resto de las razas de La Alianza y eso os hace ser impacientes e imprudentes, mi consejo es que seas cauto y no te precipites. Si necesitas consejo aquí estaré para dártelo. En cuanto al clan, creo que va siendo hora de dar un golpe de timón a la nave y dejarnos de esas estupideces de la tierra y la naturaleza. No sé si soy lo suficientemente claro…

Rápidamente aclaré cualquier duda que pudiera tener mi interlocutor.

- Entiendo perfectamente lo que tratas de decirme y comparto tus motivaciones.

Mantuve el gesto adusto en mi cara, pero por dentro sonreía. No estaba sólo en mi búsqueda, Tazar me apoyaría y, por extensión, también Hetlak. Circonio podría convertirse en un excelente camino para alcanzar el poder que tanto anhelaba, pero quizá era el momento de tratar de inclinar la balanza más a nuestro favor. Continuando con el tono susurrante que había dominado la conversación, planteé una interesante sugerencia que había estado meditando durante los últimos días.

- Antes de arriesgarnos a mostrar todas las cartas sobre la mesa sería conveniente asegurarnos algo más de poder dentro de Circonio. Tengo un amigo, un gnomo, que podría ser un interesante refuerzo para nuestra causa. Si consiguiéramos que se incorporara a nuestras filas, nos ayudaría sin duda a desequilibrar la balanza a nuestro favor. Sin embargo, su adoración por las artes oscuras es quizá demasiado evidente. Te hablo de un brujo que practica las artes de la invocación demoníaca. ¿Qué tipo de estrategia podíamos seguir para conseguir su ingreso en Circonio?

Tazar me dedicó una sonrisa malévola.

- Los gnomos son una raza astuta, si tu amigo lo es, seguro que sabrá lo que le conviene. Su inclinación por las artes oscuras hace deducir que se trata de alguien ambicioso, en conclusión, es uno de los nuestros, y si se da cuenta de ello no será necesario convencerle. Imagínatelo amigo humano, podríamos convertirnos en uno de los clanes mas poderosos de La Alianza, seremos respetados y admirados por todos. La Horda temblará con solo oír nuestros nombres. Gracias a nosotros La Alianza se dará por fin cuenta de que necesitamos más contundencia.

Las palabras de Tazar reafirmaban todo aquello en lo que yo había empezado a creer. Pero me había malinterpretado en parte. No tenía dudas sobre Slish, sabía que aceptaría unirse a nosotros en su búsqueda de un mayor poder. En ese sentido, éramos almas gemelas. Sin embargo, mi mayor preocupación era otra y así lo manifesté.

- Pero ¿qué ocurre con los druidas? No creo que acepten con ligereza la admisión de un seguidor declarado de los poderes oscuros que practica abiertamente la demonología. Y no podemos permitir que sus sospechas recaigan sobre nuestras actividades por realizar una defensa demasiado vehemente. ¿Podrás convencerles? A fin de cuenta son los druidas quienes poseen ahora mismo el control del clan.

Tazar me sorprendió con su siguiente declaración. De repente vi claro por qué me habían invitado a formar parte de Circonio.

- Eso si es todo un problema. Conozco a la Elfa que dirige el clan, hemos luchado juntos alguna vez y por lo que sé no es de las que ceden fácilmente. Habrá que buscar algo para convencerla. Podemos exigir un referéndum interno para que no haya un único jefe, sino que todos tengamos el mismo poder, una vez hecho esto, la balanza se inclinará a nuestro favor. En cualquier caso, ella podría esgrimir el hecho de que se encargó de tramitar las gestiones para crear nuestro clan…. ¡Ya lo se! ¿Sabes qué es el símbolo de nuestro tabardo? ¿Sabías que ese símbolo está estrechamente ligado con tu linaje? Se trata de la ancestral garra del pollo. Un antepasado tuyo, Vladimir Tharauman, consiguió vencer él solo a toda una facción de trolls. Según cuenta la leyenda, Vladimir aseguraba seguir las indicaciones que le daba un pollo. Y los reyes de Azeroth reconocieron su bravura concediéndole el título de caballero y un escudo de armas en el que figuraba esa misma garra. ¡Podemos presentarte como el legítimo heredero del clan!

¿Un antepasado mío fundó Circonio? Esa declaración me impactó profundamente. Y ese rumor de que hablaba con un pollo podría parecer ridículo a cualquiera que no estuviera familiarizado con los demonios familiares, como aquel que me acompañaba ahora a mí. Yarei observaba todo desde debajo de una mesa. Pero ahora no era el momento de pensar más en mi demoníaco acompañante. Traté de ahondar más en la cuestión del linaje de Circonio. Estaba sumamente interesado en ese antepasado mío.

- ¿Insinúas que la familia Tharauman ha sido el brazo armado de Circonio desde tiempos inmemoriales? Pero si dices que yo podría ser un heredero… ¿acaso fueron en realidad guerreros humanos los que fundaron el clan mientras que los elfos sólo apoyaban con sus poderes curativos? ¿Y qué es lo que ha llevado al clan a que la situación actual sea completamente al contrario?

Tazar no parecía dar muestras de conocer lo importante que esta información era para mí. Todo lo contrario me contestó con frialdad y naturalidad, como quien habla del tiempo que hace hoy.

- Como bien sabrás, el nombre de tu familia cayó en desgracia y fueron expulsados del clan, entonces los druidas tomaron el poder. Tú eres el primer Tharauman que vuelve a formar parte del clan desde entonces, seguramente porque eres también el primero que intenta limpiar el nombre de su estirpe y devolverle la gloria que antaño tuvo. Eso te sitúa en una posición excelente para reclamar lo que te pertenece.

De repente me percaté de que Yarei movía bruscamente la cabeza hacia un lado. En ese momento me di cuenta de que había otro elfo nocturno en el local. Un elfo que parecía mostrar más interés de la cuenta en lo que estábamos hablando. Quizá era hora de ir concluyendo la conversación. Debía llegar a un acuerdo con Tazar y luego me ocuparía del elfo.

- Debo meditar sobre esto que me has contado, pero mi primera impresión es que es un arma demasiado potente, demasiado importante. Quizá lo más conveniente sea, por ahora, mantenerla oculta y usarla como as en la manga cuando tengamos garantías de éxito. Por ahora te propongo lo siguiente: falseemos las credenciales del gnomo. Hagamos pensar a los druidas que es, por ejemplo, un comerciante que nos ayudará a mejorar nuestra base económica. De hecho conozco a otro gnomo que es realmente comerciante, por lo que podré falsificar las credenciales sin dificultad. Dado que esos altivos druidas no suelen mezclarse con nosotros, la clase obrera, no descubrirán el engaño hasta que sea tarde.

Tazar mostraba signos de inquietud. También se había percatado del elfo que nos observaba. Dirigí un rápido vistazo en dirección al espía y luego volví a mirar a Tazar al tiempo que le dedicaba un leve asentimiento. Tazar comprendió que yo me encargaría del elfo en cuanto concluyera nuestra reunión y una casi imperceptible sonrisa asomó por la comisura de sus labios. Inmediatamente contestó a mi propuesta.

- Muy bien humano, lo dejo en tus manos. Te recuerdo que cuentas con mi apoyo en ambos asuntos que hemos tratado. Me despido ya, que Elune te acompañe en tu camino, hermano humano.

Tazar se levantó y se dirigió a la puerta del local. Cuando pasó cerca del elfo que nos espiaba le miró directamente a los ojos y le dedicó una sonrisa para luego pasar de largo. La cara del elfo mostró un terror sin precedentes y se dirigió a toda prisa a la parte trasera de la posada. Sin duda trataría de salir por una ventana. Así sería más divertido. Acaricié los pomos de mis espadas. Tenía trabajo que hacer.

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29 Mayo 2006

¿Por qué estoy en el bando de los idiotas?

Escrito por Tazar Inglorion

Este artículo lo estoy escribiendo desde la frustración y el cabreo. El motivo es que en el servidor de Argent Dawn los jugadores de la Alianza no son capaces de ganar un Battelground ni superando por el doble en su número a los de La Horda.

Mientras que los de La Horda tienen tácticas, los de la alianza hacen cada uno lo que les da la gana.

Mientras que los de La Horda atacan siempre en grupo, los de la alianza se dispersan, asi siempre sea cual sea los jugadores de uno u otro bando que esten en ese momento en el Battelground los de la Horda siempre atacan teniendo superioridad numérica. El divide y venceras no sirve cuando nadie sabe lo que está haciendo.

Mientras que los de La Horda son mas inteligentes, se apoyan y nunca atacan solos, los de la alianza son todo lo contrario.

Y así Battelground tras Battelground, siempre la misma historia.

Me han pasado cosas como que hayan tres tíos defendiendo la bandera en la base y un rogue de La Horda, se infiltre, consiga robarla y salga corriendo con ella sin que los que tenían que defenderla no hagan nada. O, que siempre los de la alianza piquen en la táctica de que un warrior entre corriendo en la base y salga por la otra puerta arrastrando tras él a todos los de La Alianza dejando la bandera desprotegida para que otro jugador de La Horda que se quedó esperado la coja sin ningún impedimento. O, la vez que Tazar escapaba de la base de La Horda con la bandera enemiga, mientras 2 tíos de La Horda lo estaban machacando, cuando ve llegar a un Druida de su facción y en lugar de curarlo instantáneamente, lo que hace es ponerle un hechizo que lo va sanando lentamente, es normal que cuando estas apunto de morir ese hechizo no sirva para absolutamente nada, tanto como el cerebro del jugador que controlaba al druida, no le sirve para absolutamente nada.

Que envidia me dá la Horda. Seguramente, esto lo aprovechará el amigo Condor para decir: “Ves, ya dije yo que nos hicieramos de la horda”. Y le tengo que dar la razón.

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28 Mayo 2006

La invasión silenciosa.

Escrito por Tazar Inglorion

Tras rescatar a Raschal, Tazar decidió continuar con la investigación de los insectos de Silithus, por lo que viajó a Tanaris, uno de los lugares que colinda con el que se supone que es el cenit de la infestación insectívora. Tazar quería investigar si en ese lugar habían surgido también ramificaciones.

Tanaris era un desolador desierto, más árido y seco que el interior del cráneo de un pro del servidor Spinebreaker. Las tormentas de arena eran casi constantes, algo que molestaba en los ojos de colmillitos, la montura felina de Tazar.

La fauna de ese desierto estaba compuesta por hienas, lagartos gigantes, buitres, escorpiones, junto con ladrones y contrabandistas que usaban las arenas de Tanaris para esconderse de la justicia. Gadgetzan es además de un pueblo neutral bajo el control de los goblins, es la puerta de este desierto. En Gadgetzan se pueden encontrar miembros de la horda con los de la alianza en ese mismo lugar ya que los goblins mantienen la paz de forma tremendamente estricta, cualquiera que ose perturbar el orden en Gadgetzan se verá rodeado de un puñado de goblins arremetiendo contra él maza en ristre, y con seguridad que eso será la último que vea en su vida.

Tras indagar un poco en el pueblo, Tazar se dirigió al sur del desierto, a la zona mas peligrosa de todas y allí los volvió a encontrar, los insectos de Silithus. Resultaba evidente que habían surgido de las profundidades de la tierra irrumpiendo a miles en un basto terreno que ya tenían dominado por completo, lo que sugirió a Tazar que aquella invasión se habría producido hace ya algún tiempo.

- Se extienden cada ver mas y de forma silenciosa. ¿Cuando atacarán?.- Se preguntó el elfo.

Subió a su montura y cabalgó en dirección a Gadgetzan. Mientras, Tazar seguía dándole vueltas en su cabeza al asunto que tría entre manos. Debía de investigar mas, le causaba curiosidad conocer el nombre de ese dios que controlaba a los insectos. Pero debía de posponer sus investigaciones, había otros asuntos que reclamaban su atención.

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