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Cuaderno de Notas

Comentarios sobre el mundo discográfico de la música clásica, los conciertos, los intérpretes y directores...

Categoría: Conciertos

19 Marzo 2007

Simón Boccanegra ossia "Buscando la boca del escenario desesperadamente"


El viernes pasado me escapé a Valencia para asisitir a la última función del drama verdiano Simon Boccanegra. Ocasión para ver a Maazel por primera vez, que no es cosa que le pase a uno todos los días.

Ya iba avisado por las críticas sobre las feroces dinámicas en fortísimo que como un torbellino asolaban la escena desde el foso. Y así fue. La Orquesta del Palau, sonando como los ángeles, hacía inaudibles los finales de frase de los cantantes o los obligaba a salir a la boca del escenario para buscar una mejor proyección de su voz. En el final del cuadro primero Maazel (batuta vibrante en ristre pidiendo más y más en el fortísimo final) giró levemente su cabeza hacia el patio de butacas en lo que pareció un "¡ahí queda eso!"

Es cierto que de los cantantes de hoy se suele lamentar lo pequeño de su voz con el recuerdo de supuestos tiempos pasados mejores (diciendo por ejemplo que a Cappuccilli no hubiera habido foso que lo "derrotara"). Pero si equivocado puede resultar el diseño del Palau que parece enmudecer las voces en la caja escénica no debe estarlo el criterio de quien dirige desde el foso.

Disfrutamos no obstante de un Carlos Álvarez en forma, con su habitual buen hacer escénico y de una Cristina Gallardo-Domas acertada y segura (lejos de lo que nos contaron fue su intervención inicialmente titubeante en la función de estreno) que fue quien cosechó los primeros aplausos de la noche.

El drama en lo escénico estaba servido por Lluis Pasqual con un decorado minimalista que jugaba con un mar al fondo y los movimientos de paneles y celosías para crear espacios sin que uno supiera por el ambiente si estaba en unos jardines, en el Palacio Ducal, en las calles de Génova o en el salón de la casa de don Lluis. Estatismo en la puesta sólo roto por las apariciones del coro o los movimientos de la figuración. Al menos respetó la acción y no estorbó al canto, que no es poco.

Fue una hermosa noche de canto, especialmente gracias a los dos protagonistas acompañados por un reparto restante discreto.

Sólo una cosa doña Helga. Por favor, pongan subtítulos en las pantallas de proyección. Ayudará a los que como un servidor se ven obligados a elegir entre ver el escenario o ver la pantallita de mi localidad. Con una trama como la de Simon Boccanegra, sin conocer al hilo el argumento a veces es difícil saber qué ocurre en escena.

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23 Febrero 2007

Barbara Frittoli en el Teatro Real - Debut discreto

Aún no he conseguido leer ninguna crítica de prensa, pero ganas tengo, por ver si es más interesante lo que lea que lo que ocurrió en el Teatro Real el pasado lunes.
Resulta difícil entender por qué en un recital de un ciclo de Grandes Voces la artista sólo parece mínimamente entregada en la propina de“Adriana Lecouvreur”, después de castigarnos con un Mozart anodino, hacernos concebir esperanzas con Beethoven ("Ah!, perfido") y devolvernos a la cruda realidad con "La canzone dei ricordi" de Martucci. Música hermosa la de estas canciones, pero aburrida sin remedio cuando se interpreta sin el menor atisbo de variedad aunque cada una represente distintos affetti.

La soprano tiene gusto cantando, una voz hermosa, emisión correcta y con un volumen respetable, pero eso no basta. El cariño que el público le brindó mereció más.

Mal balance para lo que llevamos de Ciclo.

Se anunció quese va a devolver el importe de las localidades del recital interrumpido de Heppner. Menos mal que al menos la solución ha sido decente y no ha primado el hecho de que una vez comenzado el recital el organizador no tenga obligación de devolución.

Aquí tienes otras opiniones:
Crítica de Beckmesser

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24 Diciembre 2006

Don Giovanni en el Palau de les Arts sin Maazel (22/12/2006)

Esto ya es una racha de mala suerte que empieza a ser "preocupante". Mi amiga Blanca dice que no piensa acompañarme a un concierto hasta que esto no escampe.
Me explico. El mismo sábado que iba a estrenar mi abono para el Palau de les Arts se hunde la plataforma escénica (menos mal que a última hora cancelé mi viaje). En mi siguiente cita musical Ben Heppner nos dice que tiene el corazón roto ("My heart's broken" decía él) cuando lo que se le rompió fue la voz con cancelación post-descanso incluida. Le sigue un Mesías con Furio Zanasi cantando su parte para el cuello de la camisa, más ronco que el teniente Colombo después de una noche loca. Y en la última, mi estreno en el Palau de les Arts, el que se indispone es Maazel con una lesión de espalda, que es sustituido en las funciones de don Giovanni por Kynan Johns hasta el próximo 26. Esta joven batuta pasó por el concurso de dirección que organizaba Maazel y patrocinaba Alberto Vilar (ex-mecenas y millonario encarcelado por el uso fraudulento de 5 millones de dólares de uno de sus socios).
Si esto no es una mala racha, ustedes dirán.

Tenía una curiosidad enorme por conocer el Palau y su sala de ópera, y la verdad impresionan el edificio y sus espacios. La sala tiene buena acústica y una gran capacidad, aunque hay decisiones de diseño que no puedo entender.
¿Cómo es posible que no se subtitule sobre el escenario, sino en el respaldo de la localidad que tengas delante? Eso puede estar bien en un patio de butacas, pero cuando desde tu localidad sólo se ve bien el escenario si te vuelcas sobre la barandilla de la platea lateral y la pantallita dichosa está debajo de ella... pues o sigues la escena o sigues el texto.
Tampoco entiendo que en una teatro de ópera de nueva construcción haya localidades sin visibilidad. Así, las segundas filas de platea están a más de medio metro de la primera, y sin ninguna posibilidad de adivinar lo que ocurre en escena salvo poniéndose de pie. Y todo esto sin "solución alternativa" como la videoproyección que por ejemplo ofrece el Teatro Real de Madrid.
En fin, el disseny por el disseny...

Dicen las crónicas que el Director de Escena Jonathan Miller se pasó el ensayo general jurando en hebreo y que lo abandonó indignado; también que se pasó el estreno con la cabeza entre las manos. Tenía motivos de preocupación por la pérdida del escenario ideado para la función en el foso hundido. En su lugar se ha habilitado un fondo negro en un espacio ganado al foso, donde se recortan puertas y ventanas que permiten las entradas y salidas de los personajes. Pocos elementos más; apenas unos bancos, unos candelabros para situarnos en el salón de baile de la casa de don Giovanni y unas mesas para la cena de la escena final. Nada que objetar al resultado, teniendo en cuenta los escasos medios. No entendí ni me gustó es que el viaje de don Giovanni al inframundo fuera de la mano de unas doncellas fantasmales que lo arrastran fuera del escenario. Supongo que el ateismo militante de Miller le impedía usar imágenes demoniacas o referencias a la condenación del alma del "dissoluto punito". Tampoco se entiende la manía de no respetar el texto como cuando estando don Giovanni con doña Elvira el libreto dice que entran los campesinos y en escena no aparece nadie, y sin más compañía en escena el libertino dice:


"Zitto, zitto, che la gente
Si raduna a noi d'intorno;"
(¡Callad, callad, que la gente
ya empieza a reunirse en torno!)

En lo musical fue una velada para disfrutar. Mozart es un bálsamo para la voz, lo dicen los cantantes, y lo es también para quien lo escucha.
Da gusto escuchar a la Orquestra de la Comunitat Valenciana, un lujo que cuenta entre sus filas a músicos de carrera solista como el clarinetista Joan Enric Lluna.

El público empezó un poco frío, hasta que el tenor Francesco Meli (don Ottavio) arrancó la primera ovación. Estuvo especialmente bien su "Dalla sua Pace" que fue de lo más ovacionado de la noche, aunque su voz acusó cierto cansancio hacia el final de la representación.
Bien Barbara Frittoli en su Donna Elvira, nos abrió el apetito para el recital de Madrid en febrero. Donna Anna fue una revelación para aquellos que no la conocíamos, y cosechó una fuerte ovación al final. Muy bien el uruguayo Erwin Schrott al que puestos a poner pegas quizá se le podría haber exigido menor histrionismo y mayor variedad drámática. El Leporello de Alexander Vinogradov quizá se vio perjudicado por la visión seria de Miller, sin ningún guiño al lado giocoso del libreto de Da Ponte.

La noche se pasó sin que decayera la tensión musical y dramática, con momentos sobresalientes y disfrutando a más no poder. A Maazel ya le veremos en otra ocasión.

Otras opiniones:

El Pais
La Razón
Blog: La Zerlinetta

En CD:
La versión de Giulini sigue siendo una referencia y uno de esos discos que no puede faltar en tu discoteca.

En DVD:
El sonido es mono, la grabación antigua, pero no deje que eso le eche atrás para acercarse a la que para muchos es una de las mejores óperas filmadas.

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19 Diciembre 2006

Gabriel Garrido. Un Mesías fallido.

Es Garrido un gran director, sólido en Monteverdi y pionero en la divulgación del barroco americano. Otros se han subido más tarde al carro dándoselas de pioneros, cuando es él quien ya en el 91 estaba en Chiquitos (Bolivia) desempolvando repertorio olvidado. Gracias a K617 el barroco colonial empezó a tener grabaciones dignas. La contribución de Gabriel Garrido a ese repertorio ha sido numerosa para ese sello en la colección les Chemins du Baroque.

Me acerqué con curiosidad esta noche al Auditorio Nacional de Madrid para ver qué era capaz de hacer Garrido con la Orquesta y Coro de la Comunidad de Madrid, con un grupo de solistas que incluía a Roberta Invernizzi y Furio Zanassi y con el Mesías de Händel en el atril.

Mal empezamos, cuando se anunció por megafonía una indisposición del barítono que resultó en una absoluta incapacidad para cantar sus partes y un sufrimiento para los que pretendíamos disfrutar. No es de recibo que, para no dejar de cobrar, el solista cante susurrando y sin da capos. No es que tuviera poca voz, sino que no se oía ni él (se cubría el oído con la mano para poder escucharse y no perder afinación, cosa que no consiguió). ¿Hay algo más triste que un "Why do the nations?" con la orquesta intentando no tapar al bajo y el solista incapaz de destilar una mínima esencia de bravura?

Garrido dirigió un Mesías pesado, con tempi tan personales como difíciles de entender, finales bruscos y buscando unos contrastes dinámicos que no respetaban el espíritu del texto cantado.

Sólo podemos destacar al Coro de la Comunidad de Madrid, que siempre demuestra que es un gran coro, aunque incluso ellos se contagiaron en algún momento de la monotonía que transmitía el director. Y también estuvo bien Roberta Invernizzi, a la que no vamos a descubrir ahora, Correcto el tenor Joseph Cornwell y monótona línea de canto la del contratenor Fabián Schoffrin.
De la mezzo no podemos dar su nombre (¿Gloria Banditelli?), pues no se incluyó en el programa, pero su "He was despised" desató uno de los mayores aluviones de toses que he presenciado en el Auditorio Nacional (y son unos cuantos). No lo provocó la falta de salud del respetable sino su profundo aburrimiento.

Salí del Auditorio despidiéndome de unos espectadores desconocidos y quejumbrosos con un "otra vez será", y recordando aquel Concierto de Navidad organizado por Caja Madrid en la Iglesia de Los Jerónimos en 1997 con Trevor Pinnock aún al frente del The English Concert. ¡Qué coro! ¡Qué noche aquella!

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15 Diciembre 2006

Ben Heppner - ¿Hay corrientes polares en los camerinos del Teatro Real?

Nada, que no hay manera. 4 años y medio de espera y nos hemos vuelto a quedar con las ganas de escuchar al tenor wagneriano por excelencia en el Teatro Real de Madrid.
Ben Heppner suspendió anoche su recital tras el descanso, solicitando las excusas del público. "No me encontraba muy bien pero creí que podría dar el recital", dijo dirigiéndose a los espectadores. A pesar de haber interpretado la primera parte, el Teatro y Heppner manifestaron su intención de buscar una nueva fecha para un nuevo recital.

Algunas (muy pocas) voces increparon al tenor o al Teatro, y la mayoría guardó respetuoso silencio o aplaudió la decisión.

Mi humilde opinión es que el concierto nunca debió comenzar. ¿O es que se indispuso en el descanso? Claro que no, Heppner comenzó "tocado" su recital y abriéndolo nada menos que con Sigfrido ("Notung! Notung! Neidliches Schwert!...). La poca voz que sacó a escena se la dejó en una lucha desaforada con una orquesta que no estaba en el foso, intentando vencer a 8 trompas y 6 contrabajos. No pudo disimular alguna tos ni que su voz se estrechara en el agudo.

Un vecino de localidad me afeó mi conducta por haber protestado pero si correcta fue la decisión de no finalizar el recital, mucho más lo hubiera sido aplazarlo antes de su inicio. Hay que respetar al artista, pero el artista debe respeto también al público que espera verle. Eso sí hubiera sido una auténtica demostración de respeto al público: cancelar si no estás en disposición de ofrecer lo que se espera de ti.

Espero que su afección no tenga nada que ver con las misteriosas corrientes de aire que parece que enferman a los artistas en el Real. ¿Recuerdan las cuatro cancelaciones de recitales líricos en 2002? ¡Bendita hemeroteca! Ese año el propio Heppner canceló su debut previsto en el Teatro Real.

Al final de la primera parte se escucharon abucheos. Y el pobre Heppner, que no dio la espantada de Alagna, sí se vio forzado a poner punto final. Eso le pasa por declarar estos días "Nunca actuaría como Alagna"

Por cierto, ¿dónde estaba Moral? ¿No debería haber velado por que la función se celebrara, o no, en las mejores condiciones artísticas? Extraña que no acompañara al tenor en las explicaciones y despedida. Sí lo hizo Miguel Muñiz.

En fin, que busquen al gafe o pongan ventanas de climalit contra las corrientes en los camerinos.

Si el Alagna affaire os interesa, yo que vosotros no dejaría de consultar Opera Chic. ¡Simplemente delirante!

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6 Agosto 2006

Tarde de Mozart en El Escorial

Voy tarde para comentar este acontecimiento. Ya ha pasado un tiempo desde las representaciones de la Flauta de sir Colin Davis en El Escorial.
Pude asistir al ensayo general, y por lo que he leído en las críticas posteriores, y los comentarios de los que conozco que por allí pasaron, la conclusión es que hasta los más grandes a veces hacen "bolos" veraniegos.

Lo mejor. La música de Mozart se disfrutó con transparencia pese a que se echara de menos una batuta que guiara con más matices desde el foso. En un elenco vocal discreto el Papageno de Incola Uliveri destacó. Que Madrid tenga una programación musical atractiva en verano ya es una buena noticia, aunque la entrada este año no haya sido especialmente buena. La ocasión de ver a Colin Davis al frente de la LSO antes de que abandone su dirección musical no se podía perder.
Lo peor. Creo que ya lo he dicho, ¿no? Ay!!! Qué decepción sir Colin...

Bueno, el mejor escribano echa un borrón. Yo seguiré teniendo a este gran director en un "altarcito" y lo disfrutaré escuchando sus "Troyanos" de Berlioz hasta el aburrimiento (imposible).

Críticas.
El Pais
Gonzalo Alonso
El Norte de Castilla

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26 Abril 2006

Fuegos Artificiales de Händel con Niquet al aire libre

Esta mañana he intentado conseguir una localidad para ver el próximo "Rapto en el Serrallo" dirigido por el solvente director Christoph König. Ha sido un reto imposible conseguirlo sin pagar un precio exorbitante para poder ver la puesta en escena de Miquel Barceló.
Por ello es gratificante encontrarse con una ocasión gratuita de escuchar interpretaciones de calidad.

En Madrid, tendremos oportunidad de escuchar la "Música para los Fuegos Artificiales" de Händel en interpretación de Hervé Niquet y su Concert Spirituel. Ocurrirá el próximo día 15 de mayo en el madrileño Parque del Retiro a las 21:30h.

De su grabación discográfica de la obra las opiniones fueron dispares, pero no dejó indiferente a nadie. Para ella reunió a un número de músicos que superaba el centenar (para reunir la cantidad de ellos que empleó Händel en su primera interpretación), y aplicó decisiones musicales que resultan en una atmósfera que consigue transmitir un autentico sentido de celebración. No es una interpretación para los que no gusten de las cuerdas de tripa o las trompas naturales, pero que deleitará a los que las disfruten. Quizá King es más refinado y sus tempi algo más contenidos, pero la de Niquet es una gran versión.

Aunque el espectáculo se celebre al aire libre y las condiciones de escucha no sean las mejores, estaremos allí para disfrutar.

Más información.

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28 Marzo 2006

Rolando Villazón en el Teatro Real. Una voz irregular

Parece que necesitamos mitos, divos o estrellas, que nos sirvan de referencia para saber lo que es bueno, o para distinguir lo excelso de lo corriente. Pero lo mejor se distingue de lo bueno por sus cualidades y no porque nos digan que lo es.
En esas están las discográficas, en convencernos de que sus estrellas lo son, sin importar la trayectoria o las cualidades objetivas. Eso tiene un precio, no sólo para el público (que sufre esta situación), sino sobre todo para los artistas que se convierten en objetos de usar y tirar, obligados a seguir una carrera que no vaya al ritmo que permite la longevidad artística.

Todo esto, que son lugares comunes y verdades de perogrullo, me venía a la mente viendo a Rolando Villazón anoche.

No fue un mal recital, pero tampoco lo que se espera de una figura de primera línea en un ciclo llamado de "Grandes Voces".

Villazón cambió el programa sobre la marcha; le habían dicho que el público esperaba oír ópera y él estaba ahí para "darle gusto". Decir eso y que cantaría hasta que el público se cansase o su voz no diera más es un órdago demasiado grande si no eres capaz de cubrir la apuesta.

Derrochó simpatía y ganas de agradar.

Problemas de emisión (voz engolada, emisión brusca), de afinación (qué final el de Ouvre tes yeux bleus, de Massenet!!) y de fiato no parecen confirmar que estemos ante alguien en la cumbre (como nos pretenden hacer creer), sino ante alguien joven y que con permiso de representantes, teatros y discográficas, aún debe terminar de hacerse.
Es indudable su capacidad dramática y su pasión en escena, pero eso se debe acompañar de matización en el canto que anoche echamos de menos, al menos algunos de los que allí estuvimos.

Esperemos que con el cambio de EMI por Universal no pierda el paso y siga corrigiendo y estudiando.

P.S. Si no fuera porque lo vi en animada conversación con Antonio Moral riéndose a mandíbula batiente cuando abandonaba el patio de butacas, diría que mi crítico "preferido" no estuvo allí.

Nos dice en su crítica:

La recepción no fue cálida, pero para sorpresa o desconcierto de todos, Villazón y su simpático pianista cubano comenzaron con un aria de I Lombardi alla prima crocciata, de Verdi. Algo les debió llegar a los artistas del descontento previo, que Villazón, con su singular acento mexicano, se dirigió al público, dijo que estaba encantado con estar allí y que había oído que lo que más les gustaba era la ópera. "Pues, para eso estamos. Voy a hacer la primera parte del programa tal como está y la segunda les canto ópera hasta que las fuerzas me den". En unas frases había dado la vuelta a la situación. Y, en efecto, se escuchó cantar Richard Strauss a lo Giuseppe Verdi, y se alcanzó el clímax de la primera parte en, imagínense, Del cabello más sutil, de Fernando Obradors. Ver para creer.

Vamos a ver Vela, ¿qué Strauss escuchaste si no hubo ninguno? Los ladridos del perro lazarillo al principio de la función confundieron tus sentidos.

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Sobre mí

Aficionado despistado, con poco conocimiento y menos vergüenza. Coleccionista discográfico impenitente y vinilófilo confeso.


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