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clasiqueces

Aficionado despistado, con poco conocimiento y menos vergüenza. Coleccionista discográfico impenitente y vi... más
Aficionado despistado, con poco conocimiento y menos vergüenza. Coleccionista discográfico impenitente y vinilófilo confeso. Contador gratuito </!--></!--></!-->
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Actividad donde clasiqueces ha comentado | Últimos comentarios escritos por clasiqueces

Vamos a ver María, si tu slogan se usó en el pasado Madrid Fusión y este post es de 2004, ¿el Pingüe Gourmet tiene una máquina del tiempo para "copiar" tu idea?

¡Ay! qué ganas de ver ideas originales donde sólo hay lugares comunes.

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Me uno a ti en la alabanza de un proyecto de integración como el de la fundación Said-Barenboim que ojalá sea capaz de llevar reconciliación a los lugares de origen de sus músicos.

Ahora, que lo que no le podemos negar a Barenboim es que también es más listo que el hambre en la recolección de apoyos políticos. En fin los tiempos de los grandes mecenas han pasado y hay que adaptarse, supongo.

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Pues no Feeer, pollo asado liofilizado que apareciera por sorpresa con una gotita de agua no hubo. Tampoco es El Bulli un lugar para quien busque reverencias del servicio, ni su ambiente es el de los lugares que olvidan la funcionalidad en favor de un mal entendido "diseny". Ni tampoco es un escaparate de técnicas donde un "mago" Adriá saque de su chistera elaboraciones imposibles para que nos asombremos de su imaginación y la capacidad técnica de su equipo.

El Bulli no me pareció ninguna de esas cosas.

Sí es un lugar donde sentarte a la mesa para disfrutar relajado y sin prisas del placer de comer. Nada más y nada menos. A todo ello contribuyen el exquisito trato de todo el personal de sala (que nada tiene que ver con el estirado y relamido servicio que a veces sufrimos en sitios "buenos"), el lugar donde se ubica, y la disposición que uno lleve a dejarse sorprender.

Yo disfruté esa comida que compartí con el pingüe gourmet como un niño, aunque hubiera cosas que me dejaran frío; pero ¡ay! cuando lo que llegaba a la mesa no era bueno sino soberbio... y eso en más de 30 servicios ocurrió muuuchas veces. Dar ritmo a una comida así no está al alcance de cualquiera.

¿Y el precio? Mucho más caro me pareció ir hace unas semanas a una de las "tascas ilustradas" y de lustre en Madrid donde me soplaron más de 60€ por comer unas raciones de excelente producto pero escaso y un postre compartido para dos, todo ello acompañado con un vino modesto. Pagar en el Bulli 4 veces más por comer 15 veces más y mejor no parece tan caro, ¿no crees?

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Y sin nitrógeno ni nada...

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No sólo "clava" la idea y el ritmo de exposición, sino que la desarrolla con menos gracia. Veo algo más que intertextualidad ahí. ¡Ay Millás, Millás!

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Por alusiones...

Gracias a mi valenciano amigo Juan Ramón hace tiempo que probé las espardeñas en un arroz, aunque así como nos las presentaron en Llagostera no las había comido jamás. Bocados de mar intensísimos.

Y la Gamba Roja de Palamós (así, con mayúsculas), también la conocía, pero ¡cómo las disfruté! Y pensar que Martí nos decía que las había comprado por medianas en el mercado. ¡Qué calibre y qué sabor!

Una comida de disfrute de principio a fin que María nos remató con unos postres de bandera (esos guisantes dulces con canela y limón que uno no quería que se acabaran), y de la que salí pensando en que volviera cuando volviera a Llagostera no sería demasiado pronto.

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Felicidades!!!!!

Espero que te leamos muchos, pero muchos más post.
Ya veo que te aprovechan las lecturas sugeridas. Me apunto a dejar mal testamento a costa de llenar ollas.

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Bienvenida Susana, interesante blog. Te visitaremos con frecuencia. Saludos.

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Moisés, estoy completamente de acuerdo contigo. Garrido es un abanderado de la recuperación del valioso barroco americano. Él lleva decenas de discos grabados con ese repertorio, mientras que recién llegados como Ex Cathedra de Skidmore, Florilegium o L'Arpeggiata de Pluhar se las dan de descubridores.

Sólo he pretendido reseñar un concierto que no fue bueno y en el que se dio una circunstancia que va más allá de un hecho aislado, la del músico que se equivoca al elegir repertorio. Garrido se mostró tan fuera de estilo en Händel como acertado es afrontando Monteverdi. Es un error común. Ahora tenemos a un director español que está afrontando repertorio haendeliano con dudoso acierto (por las referencias que hasta ahora tenemos), y que sin embargo es imbatible en su repertorio habitual.

Atesoro el Monteverdi de Garrido, especialmente su "Il Ritorno D'Ulisse In Patria" y busco sus discos de barroco americano con avidez (en la última semana he adquirido uno grabado en 1991 y su recentísimo "Corpus Christi à Cusco"), pero su Händel no me convenció.

Puestos a refranear diría con cariño: "zapatero a tus zapatos".

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Hombre, decir que gesticula más la Genaux que la Bartoli es mucho decir, incluso ahora que la romana ya no tiene el gesto excesivo que se puede apreciar en aquel "Viva Vivaldi!" que grabo con Il Giardino Armonico.

Esa coloratura obtenida sin apoyo de gesto de boca y labios es simplemente portentosa. El disco que grabó para Harmonia Mundi de Arias para Farinelli, simplemente portentoso.

Me alegra que "Ópera, siempre" le dedique un espacio a esta cantante, a la que la crítica no siempre ha tratado con cariño.

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