Esto de cobrar el pan nunca lo he comprendido. Y si es en un lugar con una recién estrenada estrella Michelin, todavía menos. Y si a eso le sumamos que el único servicio de ese pan es un candeal y no muy bueno, todo ello en Tierra de Campos (curiosamente en un lugar donde estuvo una antigua fábrica de harinas), pues se completa el cuadro de la incomprensión.
Entre un cocinero frustrado y un cocinero frustrante, prefiero al primero. Sufrir a los segundos, con estrella michelín de nuevo cuño que sólo les luce sobre el papel y pagarlo, es una experiencia a años luz de la de leer a blogueros de los que al menos uno aprende cosas.
Lo dicho, ni caso.
Vamos a ver María, si tu slogan se usó en el pasado Madrid Fusión y este post es de 2004, ¿el Pingüe Gourmet tiene una máquina del tiempo para "copiar" tu idea?
¡Ay! qué ganas de ver ideas originales donde sólo hay lugares comunes.
Y sin nitrógeno ni nada...
Felicidades!!!!!
Espero que te leamos muchos, pero muchos más post.
Ya veo que te aprovechan las lecturas sugeridas. Me apunto a dejar mal testamento a costa de llenar ollas.
Por alusiones...
Gracias a mi valenciano amigo Juan Ramón hace tiempo que probé las espardeñas en un arroz, aunque así como nos las presentaron en Llagostera no las había comido jamás. Bocados de mar intensísimos.
Y la Gamba Roja de Palamós (así, con mayúsculas), también la conocía, pero ¡cómo las disfruté! Y pensar que Martí nos decía que las había comprado por medianas en el mercado. ¡Qué calibre y qué sabor!
Una comida de disfrute de principio a fin que María nos remató con unos postres de bandera (esos guisantes dulces con canela y limón que uno no quería que se acabaran), y de la que salí pensando en que volviera cuando volviera a Llagostera no sería demasiado pronto.
No sólo "clava" la idea y el ritmo de exposición, sino que la desarrolla con menos gracia. Veo algo más que intertextualidad ahí. ¡Ay Millás, Millás!
Hombre, decir que gesticula más la Genaux que la Bartoli es mucho decir, incluso ahora que la romana ya no tiene el gesto excesivo que se puede apreciar en aquel "Viva Vivaldi!" que grabo con Il Giardino Armonico.
Esa coloratura obtenida sin apoyo de gesto de boca y labios es simplemente portentosa. El disco que grabó para Harmonia Mundi de Arias para Farinelli, simplemente portentoso.
Me alegra que "Ópera, siempre" le dedique un espacio a esta cantante, a la que la crítica no siempre ha tratado con cariño.
Gracias Pepa, veo que además coincidimos en la devoción por Ópera Chic. Me encanta su estilo descarado e irreverente.
Por favor, cuéntanos cosas de ese concierto o cualquier otro acontecimiento en Barcelona.
Espero corresponder a tus palabras con más constancia para postear.
A mí Pepa lo que me ha llegado es lo primero, con escenita de Alagna agarrando por las solapas a Muti. Si a esto le sumas lo del intento de emparentar con Alagna de Muti (al menos según lo que sugiere el tenor) el cuadro que resulta es digno de la trama más enrevesada de un culebrón venezolano.