cine y tv
El cine, que yo sepa, es la única industria que no ha cambiado sustancialmente de formato: mientras las demás se especializan y reducen el número de personal, nosotros seguimos en un gremio de aprendices y maestros (o jefes de departamento y ayudantes) que ha cambiado las banderas (como en Ben Hur) por los walkie talkies, y las (decenas de) secretarias por ordenadores; la sensibilidad fotográfica de la película ha mejorado algorítmicamente y ahora las cámaras de vídeo (al pasar por procesos de post producción) nos permiten resultados en pantalla que antes solo imaginábamos... pero estamos en horas bajas.
La industria panhispánica audiovisual está en crisis, me parece de identidad: no somos yanquis, pero nos gustaría serlo; o por lo menos, tener sus recurso$. Tampoco hay que ser injustos: sus actores, aún las "estrellas", dedican su tiempo libre a seguir estudiando y/o preparar obras de teatro*, y se le tiene un respeto a los escritores que aquí solo soñamos. Mientras tanto, nos dedicamos a mal-copiar sus modelos de distribución, producción y promoción, menospreciando el más importante: la escritura.
Es exponencialmente más fácil criticar que proponer, pero es difícil hacer las preguntas correctas cuando parece que no tenemos referentes (éticos, poéticos, estéticos: artísticos) por ser estos subjetivos (supongo), cayendo en la praxis de los números (ratings y share, por decir algunos), resultando en productos que no son más que adormidera de risa fácil.
Hablo como Español nacido en México: no deberíamos olvidarnos de las colonias a la hora de pensar en público, y sin embargo lo hacemos.
¿Hacia dónde apuntamos? ¿Hacia dónde debemos apuntar?
