La Guerra de Vietnam
He recogido a Juan R. esta mañana en la estación y nos hemos ido directamente al batzoqui. Hammed (al que algunas veces llamo Hassan, como habrán podido comprobar; él no se enfada porqué sabe que no tiene ninguna connotación no amistosa) nos iba a preparar unos mariscos y pescaitos de nuestro mar, Juan R. tiene saudade de boquerones. Teníamos que despachar sobre mis gestiones y Juan R. sin mi concierto, tiene que hacer algunas otras por la tarde.
De camino a Torremolinos me ha descubierto a The Cash Brothers y me ha insistido en que escuche más a Lucinda Williams. Está muy contento con su nueva novia y se le nota. Ah, también me ha contado que van a volver Las Ruedas y me he alegrado. Melancolícamente he recordado mis dos últimos años en Madrid; los rolletes de la época, la post-movida rockera de The Nativos, Enémigos, Pantano Boas, Los Ronaldos..., el Agapo, La Fábrica de Pan..., la heroina cargándose todo lo que me gustaba...
Hemos hablado durante el aperitivo y la comida de la guerra de Vietnam (yo tengo la tesis de que fue un error el abandono americano de Vietnam y Camboya; los hechos de la reciente historia saltan a la vista) a raiz de lo cual hemos discutido de política. Juan R. me encuadra dentro de un grupo (donde se encuentran personajes tan distintos como Jiménez Losantos, Carlos Semprum, Pio Moa, Albert Boadella... joder, ya podría incluir también al presidente de Iberia o a alguno del consejo de administración de La Caixa) de izquierdistas que de repente nos transformamos en derechistas (como por interdicción divina; sin proceso intelectual alguno).
La iglesia progresista patria nos tiene categorizados y Juan R., aunque crítico con la prensa correcta (todo hay que decirlo) comparte esa simplificación categórica. Él curiosamente lee El Mundo (excepto si está con sus amigos marginales de la farándula nacional-madrileña; entonces lee El Periódico de Catalunya). Le gusta mucho Javier Ortiz y putea un montón a Carlos Boyero por sus malas amistades (en el mundo artístico y de la comunicación, oigan) y su discutible gusto cinematográfico.
Estamos de acuerdo en lo malo que es el cine del régimen que parece diseñado para progres canónicos: Ésos que creen que Haro Tecglen es el culmen del pensamiento intelectual comprometido¿? o que Manuel Rivas es un excelente novelista. Ésos que han convertido en millonarios a Joaquín Sabina o Joan Manuel Serrat. Ésos que "reflexivamente" siempre apostillan con un "yo jamás votaré a la derecha". Juan R. si comparte esa máxima con los denostados progres canónicos y también ese "meditado" antiamericanismo y odio a Aznar.
Coincido con él que es un error estratégico del P.P. su alienamiento con la iglesia católica oficial (la del Opus, Legionarios de Cristo, etc.) y él coincide conmigo en que la reforma de la educación debe reforzar el principio de autoridad.
Hemos regresado a Málaga (escuchando a The White Stripes; si, nos gustan), me he tomado un gin-tonic en lo que antes era La Chancla (no me acuerdo como se llama ahora) para repasar con Juan R. nuestras posiciones en sus negociaciones. Hablamos para relajarnos de Julian Muñoz y de la transición que experimenta Belen Esteban -de Galdós a Eduardo Mendoza-. También de Michael Chabon y de Truman Capote.
Lo he dejado en su lugar de citación, y yo me he venido a casa para prepararme para la noche.
No voy a ver el Madrid-Barelona, pues no está uno en condiciones de perder un buen plan como el que me ha salido en Granada. En el trayecto pienso escuchar el primero de los B-52´s y el Brigitte Bardot Show (ay que viva la sangria!).
Ya les contaré

el hombre de dijo
yo nunca leo el mundo si no es para leer a vicente salaner y no se quien es javier ortiz, pensaba que era un torero, y ademas elvis tu tambien echas de menos las cronicas de joaquin vidal, me voy a comer un cocido quew es domingo
20 Noviembre 2005 | 02:18