Verano, verano, verano... Este ha sido muy especial, por muchos motivos. Alguno de ellos tan íntimo y secreto que me permito omitir, pero he leído en alguna parte que, si hay algo que lo recuerde, nunca olvidarás un lugar, un momento... Así que, cuando estoy melancólica, o con falta de fuerzas, cierro los ojos y aspiro hondo y acaricio esa pied...
Me contaron que una vez, en un pequeño pueblo entre montañas, tapizado de verde y cruzado por un río bordado de flores, todos sus habitantes, una mañana, despertaron con azúcar en la boca. Pero, sólo aquellos que se besaron, lo supieron...
Te dejo ir...
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