ÚLTIMA ESTACIÓN
"Can Gazà" es una finca con una gran masía que se encuentra a las afueras de Mallorca, regentada por Jaume Santandreu, un sacerdote que se autodefine como marginado y que ha desempeñado una lucha de titanes por los derechos de los pobres y marginados. Esta casona acoge a muchos hombres que durante años han vivido entre dogras, alcohol y marginación y que se ha convertido en el único refugio seguro donde poder morar.
La mayoría de ellos tiene más de 50 años y casi todos están enfermos, algunos en fase terminal de "bicho", como ellos suelen llamar al virus del Sida. Sus adicciones les han llevado a perder todo: familia, trabajo, dinero, amigos, autoestima...
Estos hombres llevan una vida austera y alejada del mundo, ya que la masía es el único lugar donde se sienten seguros, porque nadie les señala con el dedo, nadie cruza de acera cuando se acerca y tampoco son mirados con lástima o misericordia.
Aquí pueden disfrutar de una vida digna. Es una opción vital desde hace 30 años y durante este tiempo ha transformado esta finca en una especie de comuna en la que conviven como una gran familia y donde pueden morir con dignidad.
En Can Gaza no hay trabajadores sociales, ni médicos, ni monitores, ni siquiera cocineros o cuidadores y comen los animales que crían y lo que produce el pequeño huerto, lo que les permite autogestionarse sin apenas recibir ayudas de instituciones. Se ayudan entre ellos. Uno de los habitantes, de unos 43 años, está postrado en su cama, después de sufrir varias sobredosis y una embolia que le paraliza medio cuerpo; los compañeros se turnan para ayudarle a vestirse, asearse, y todo lo que necesite.
Los habitantes de Can Gaza hablan de cómo llegaron al mundo de las drogas y el alcohol, su lucha personal para alejarse de la drogodependencia, aunque a muchos aún les queda un largo camino que recorrer y todo esto, con los ojos muy abiertos, muy transparentes, a pesar de la enfermedad o la muerte acuciante.
Varios han superado sobredosis o episodios de 'delirium tremens' y recuerdan que no es muy difícil llegara a esa situación, que muchas veces una serie de circunstancias pueden conducir al abismo de la marginación.
Estos hombres tienen un pasado que quieren olvidar y un futuro del que no esperan nada porque saben que ya no hay vuelta atrás. La vida allí es muy tranquila, no se habla de futuro, muy poco de presente y casi nada del pasado. Las noches son más silenciosas si cabe y todos saben que han llegado a su última estación.





off dijo
VÍ AYER EL DOCUMENTAL Y ME DEJÓ "TOCAO". UN LUGAR DONDE ESPERAR LA MUERTE CON TRANQUILIDAD Y SOSIEGO. TORRENTES QUE NUNCA HAN ENCONTRADO UN CAUCE SE JUNTAN EN UN PEQUEÑO LAGO, ALEJADO Y TRANQUILO, PARA SECARSE POCO A POCO, A MERCED DEL SOL.
3 Marzo 2008 | 01:16 PM