TRES SEGUNDOS
En aquel momento, tenía que someterme a una cirugía mayor. El ginecólogo, en una de las últimas consultas antes de la intervención me dejó a mí la elección. Esta iba a decidir algo muy radical en mi vida: podía extirpar el mal y dejar el órgano (mi útero), o coger el camino que me recomendaron varios médicos, por mi especial historial médico, practicar una histerectomía, que es la extirpación del útero y solucionar dos problemas de una sola vez: no volver a embarazarme y sacar de mi cuerpo esos dos… “alieníge nas”.
Pensaba en una opción y me auto-convencía de que era la mejor, pero al punto me invadía la incertidumbre y cambiaba de opinión… Casi un mes de noches sin dormir, de lágrimas furtivas, que nadie me veía derramar para no mostrar mi tristeza, de decantarme por una solución y al siguiente día por la otra, sin estar jamás segura de la decisión tomada… Finalmente y tras valorar todo, decidí “lo mejor para mi”…
Y entonces sentencié mi condena: no podría tener más hijos…
La tarde que ingresé, poco rato antes de ir al hospital vino a casa un matrimonio amigo, a desearme suerte… Me quedaban pocos cigarrillos en el paquete, y tras ofrecerle uno de ellos a mi amigo Jamfri, nos fumamos las existencias.

Yo disimulaba muy bien, pero estaba muy nerviosa y en un momento dado, me arrepentí de haberle ofrecido ese pitillo. Ahora, minutos antes de subir al coche camino del hospital, necesitaba fumar más que respirar, y no me quedaba tabaco. Echaba de menos el oloroso humo, penetrando en mis pulmones, llegando a lo más profundo y serenando con ello mis nervios.
He logrado superar mi barrera psicológica: en una ocasión ya dejé de fumar, y logre estar sin contaminar mis pulmones, mi casa y a mi familia, durante año y medio, pero, por circunstancias, volví a caer
Dos años después, me siento bien por haber dejado el tabaco. Muy bien… y aunque la tentación a veces me provoca ataviada con su mejor vestido, es débil y en pocos instantes, consigo olvidar esa especie de… añoranza hacia el tabaco. Me siento bien sin fumar, por varios motivos. La idea, más que manida, de que fumar es perjudicial para la salud no es la que más me convence de no volver a quedar subyugada a esa adicción; la principal alegría, de lo que me siento más contenta, es de sentirme más libre en otro aspecto más de mi vida, pues siempre he sido muy celosa de mi independencia. ¡¡Ayer olvidé algo muy importante y significativo para mí; ayer no recordé que hizo dos años que dejé de fumar!! No me lo podía creer… Además, ayer precisamente tenía dos motivos más para recordarlo. Uno:-”Qué casualidad, el día que dejé de fumar tengo que llevar al peque al otorrino”-Pensé… y Dos: hummmm, lo olvidé…,
¡¡¡Ay que ver!!! Tengo memoria de pez…,







lascosasdepepe dijo
un abrazo y buen fin de semana.
9 Mayo 2008 | 09:26 PM