TE ADMIRO, BALTASAR.
Todo tiene un comienzo y este libro también. En cualquier momento y lugar puede surgir una idea. Algo te estimula. Te impulsa a emprender un proyecto que no te habías planteado. Esto puede ocurrir en cualquier parcela de la vida: en el trabajo, el amor y la amistad. A veces, después de haber tomado una decisión y a pesar de haberla meditado mucho, te preguntas - al menos yo lo hago - por qué no elegiste otra. Qué fue lo que te impulsó en un sentido y no en otro.
Muchas veces me han preguntado por qué decidí ser juez y ejercer en Madrid. Una ciudad que no me gustaba y a la que sólo había ido en contadas ocasiones. Sin embargo, ahora me es tan vital como el aire, más o menos contaminado, que respiramos los que aquí vivimos.
Quien no conozca Madrid no ha completado su ciclo vital. Madrid debes vivirla, sufrirla, disfrutarla, amarla y no olvidarla. ¡Cuántas veces he echado de menos la vida de sus calles y la alegría de sus gentes en las decenas de hermosas capitales de todo el mundo en las que he estado a lo largo de los años (...)!
Si busco los recuerdos en esos lugares recónditos de la memoria (...) quizá pueda aventurar las razones que me llevaron a estudiar la carrera de derecho y luego a ser juez. Yo, hijo de un campesino andaluz de Jaén (...) me atreví, como tantos otros jóvenes de mi generación, a iniciar la aventura universitaria. Fui el primero en mi familia. (...)
Afortunadamente, miles de familias lo hicimos y así comenzó a producirse un cambio generacional que revolucionó las estructuras sociales, culturales y políticas de España. Éramos los que sin haber vivido la Guerra Civil española la aprendimos en la manipulada historia de la dictadura franquista, o bien a golpe de la historia macabra de sus protagonistas.
Éste fue mi caso, al disponer de los relatos (...) de boca de uno de sus protagonistas: mi tío Gabriel, hermano mayor de mi madre. Son tantas las historias y las injusticias relatadas que, de alguna forma, quedaron grabadas en mi memoria infantil y decidí hacer algo para que esa etapa no volviera a repetirse.
"Un mundo sin miedo"
Baltasar Garzón
Admiro a este hombre. Un niño que nació en una familia humilde y que poco a poco fue forjando en su interior esa idea de justicia y lucha contra la opresión. Estoy convencida de que todo lo que hace viene precedido de su sentido de la honestidad y la justicia, se equivoque o no.
Para mi es un símbolo ya que, como tantos otros de su generación, puso su esfuerzo en la lucha de las clases más humildes con aquéllos que negaban el derecho de todos a la formación universitaria, asegurándose así las posiciones de poder y decisión en este país, que sentían como derecho propio.
Me gusta pensar que personas nacidas en el seno de familias humildes, de clase baja y media, mediante su trabajo, tesón y esfuerzo personal puedan llegar a ocupar posiciones importantes. Merecen todo mi respeto, y no aquéllos que ostentan títulos y poder por cuestión de cuna y apellido, y no por cuestión de inteligencia ni ningún otro mérito propio.
Esperanza.








encontrada dijo
Vaya. A mí las iniciativas de este hombre, casi todas, me gustan. No obstante hay algo en él que no me acaba de convencer, como no me acabo de creer que sus actos sean impulsados por ese afán de justicia social. Será de lo poco acostumbrada que estoy, y estamos, a que alguien tenga buenas intenciones.
Pero sin duda, un ejemplo a seguir en muchos aspectos.
Un abrazo
11 Junio 2008 | 01:38 AM