La oración del Santo Bebedor
Charles Bukowski: El capitán salió a comer y los marineros tomaron el barco. Editorial Quinteto

Un famoso artículo de Juan José Millás, Escribir, es a día de hoy el padrenuestro de todo machacateclas, al menos de una cierta clase. Para inaugurar está página entonamos una oración laica a favor de la creatividad en la Red. Tiene su origen en un hecho que vino a marcar los últimos años de la carrera literaria de Charles Bukowski: con más de setenta a cuestas, el viejo poeta y novelista se compra un Mac:
“No es más que una máquina de escribir glorificada”, me dijo una vez mi yerno.
Pero él no es escritor. No sabe lo que es que las palabras le hinquen el diente al espacio, y se enciendan; que los pensamientos que te pasan por la cabeza se puedan convertir inmediatamente en palabras, que a su vez desencadenan más pensamientos, seguidos de más palabras. Con una máquina de escribir es como andar atravesando fango. Con un ordenador, es como patinar sobre hielo. Es un estallido de fuego. Claro que si no tienes nada dentro, da igual. Y luego está el trabajo de limpieza, las correcciones. Qué demonios, yo antes tenía que escribirlo todo dos veces. La primera vez para ponerlo en el papel, y la segunda para corregir los errores y las meteduras de pata. Pero de esta manera se convierte en una sola carrera, llena de diversión, de gloria y de escapatoria.
Me pregunto cual será el siguiente paso después del ordenador. Probablemente nos limitaremos a ponernos los dedos en las sienes y saldrá una masa perfecta de palabras. Por supuesto habrá que llenar el depósito antes de arrancar, pero siempre habrá unos cuantos afortunados que lo puedan hacer. O eso esperamos.
Amén, que significa así sea.
