“Los misterios de Madrid”, de Antonio Muñoz Molina
Paleto en la gran ciudad

Lorenzo Lorencito Quesada es una persona media con un trabajo medio que vive en Mágina, una ciudad media de la Andazulía profunda: o más bien un pueblo grande, que no cuesta imaginar como una representación de la Úbeda natal del autor. Por su labor de periodista de provincias, a Lorencito el cacique local le encarga que vaya a la Capital y recupere la imagen robada del Santo Cristo de la Greña, una escultura de la cofradía del pueblo tenida por muy valiosa. Entonces el protagonista viaja a Madrid y le pasan cosas. Sobre todo cosas divertidas, para el que las lee.
Madrid se describe aquí tal cual era en el año de gracia de 1992, cuando se publica esta historia por entregas en el El País (episodios de cuatro páginas exactas cada uno, lo justo para seis paradas de metro): era un poblachón asfaltado con aspiraciones de ciudad cosmopolita. Todavía lo es. Recordemos, en todo el país no se hablaba de otra cosa que del Quinto Centenario, la Expo, salvad a Curro, las Olimpiadas, ya semos europeos, ubicar España en el mapa del mundo y todo aquello... Así que ¿quién es más provinciano? ¿el beatillo pueblerino Lorencito Quesada, que investiga un misterio religioso cual casposo padre Brown que llevará el traje pringado con lamparones de aceite y tomate?; ¿o la recién estrenada Capital Cultural (el timo de fin del siglo) que rivaliza con Sevilla y Barcelona en gastar más dineros para aparentar modernidad mientras sigue sin desatornillarse la boina de la cabeza ni quitarse la manta burrera?
En esta novela hay mujeres misteriosas, engaños, magnates poderosos, asesinos exóticos, confesiones, descubrimientos y mucha ironía comedida de la que se gasta Muñoz Molina. Los esquemas de los subgéneros vienen bien para este tipo de historias, porque dan el camino a recorrer ya hecho. Y además lo divertido es reconocer el esquema: poco antes Eduardo Mendoza se había puesto a patear las calles de Barcelona en busca del alienígena Gurb, mientras describía disparates inmobiliarios y sociales parecidos. Mendoza y Molina son señores educados, ya vendría luego el relevo generacional con gamberros como Pablo Tusset y Rafael Reig para describir las dos urbes en el nuevo milenio.

superloyds dijo
ey comeclavos plebeyo, cómo andas ? bueno, ya llegado a madrid como te has enterado, en busca de algún sitio donde oir lecturas y hablar de literatura, ponte en contacto conmigo si sabes de algo, tienes mi mail en mi blog, un saludo
20 Febrero 2007 | 04:21 PM