´Assalama´, hundido: Gobierno, tocado
ANTÓN LUACES El accidente del ferry Assalama, arrastrado por una gran ola que se abatió sobre su costado hasta la escollera del muelle de Tarfaya (Marruecos) ha causado alarma en el colectivo de oficiales-radio de la Marina Mercante española por cuanto de omisión y desconocimiento pudiera rodear este suceso que pudo haber costado la vida a muchos de los 114 pasajeros del buque propiedad de la naviera canaria Armas.
Como ya es conocido, el ferry cubría la línea Tarfaya-Fuerteventura y quedó totalmente desvalido tras el descomunal golpe de la ola. Esta abrió una vía de agua de "considerable envergadura" y ocasionó heridas de distinta consideración a tres personas. Cuando saltó el protocolo de evacuación del buque, el capitán de este ya había hablado, al parecer, con la sede central de la naviera. Optó por seguir, pero finalmente la tripulación se vio en la necesidad de pedir socorro a Tarfaya, una población de 7.000 habitantes, en su inmensa mayoría pescadores que sólo malviven de la mar. Una docena de falúas (las conocidas pateras) se pusieron en marcha para colaborar en las tareas de evacuación de tripulantes y pasajeros. No hubo otro tipo de ayudas hasta el momento de intervenir los pescadores que, finalmente, lograron salvar a todos los que se hallaban en el Assalama.
Marruecos hizo poco o nada. Y España -con muchos pasajeros nacionales a bordo del ferry accidentado- pareció ignorar lo que acontecía en un buque propiedad de un naviero canario, abanderado en Panamá y con tripulación cubana. Y, sin embargo, España tiene responsabilidades en el salvamento porque, entre otras cosas, la posición en la que se produjo el accidente del buque se encuentra en zona SAR española. Y España, además, como signataria del sistema mundial SAR, debiera implicarse en el rescate de tripulantes y pasajeros porque este sistema SAR proclama la colaboración entre los Estados vecinos.
No fue así. Y de no ser por los pobres pescadores de Tarfaya, es muy probable que hoy tuviéramos que lamentar víctimas mortales en un accidente registrado a las 10.00 horas del día 30 de abril.
La zona SAR (de búsqueda y salvamento) canaria cubre una superficie marina de un millón de metros cuadrados, con distancias de hasta 500 millas desde la costa.
Oficiales radio-electrónicos de la Marina Mercante llaman la atención sobre este accidente y se preguntan qué tipo de ayuda solicitó el capitán del buque. Afirman que, en base al Master Plan del Sistema Mundial de Socorro de 2007, Marruecos no tiene implementado este sistema, y desconocen si el capitán utilizó algún subsistema o método para emitir un socorro y si éste fue recibido por buques en la mar o algún Centro de Coordinación de Salvamento, si utilizó el Código IGS, etc. Solicitan al capitán marítimo de Tenerife que investigue los hechos y si ha habido irregularidades, además de exigir responsabilidades -de haberlas-.
El Código IGS obliga al capitán del buque a informar a la empresa de cualquier incidente o accidente, de forma que la propia armadora se ponga en comunicación con la estación costera competente y quedar a su disposición en la medida necesaria. Este código tiene como objetivo fundamental establecer, en las compañías marítimas, un sistema de gestión de la seguridad operacional del buque y la prevención de la contaminación (a bordo del Assalama hay muchas toneladas de combustible). Como tal código fue aprobado por la OMI y figura en el capítulo IX del Convenio Internacional para la Seguridad de la Vida Humana en la Mar (SOLAS). La aplicación del Código IGS es obligatoria para todos los Estados miembros (y España lo es). Se aplica a los buques de carga abanderados en un Estado miembro, los de pasaje abanderados en Estado miembro que realicen viajes nacionales e internacionales, etc., algo que no parece haber sido evaluado adecuadamente tanto por España como por Marruecos.
Pero es que, además, se da la circunstancia de que Canarias ha visto reforzada su cobertura aérea y marítima en materia de salvamento de forma notable: un helicóptero Helimer 202, operativo desde el 15 de enero pasado, con capacidad para 15 pasajeros, y un avión -el Josefina de la Torre- operativo asimismo desde junio del año pasado, además de 10 embarcaciones rápidas tipo Salvamar, un buque polivalente y tres remolcadores.
No fue por falta de medios, no.
Link: www.laopinioncoruna.es


