Un convenio aplazado
Los sindicatos y la Xunta abogan por la regulación laboral del sector pesquero . Pesca condiciona la concesión de ayudas a una negociación colectiva olvidada desde hace años
REDACCIÓN. A CORUÑA. Los convenios colectivos son una figura "excepcional", por "casi inexistentes" en la pesca gallega, que da empleo a 25.000 personas, según la afiliación a la Seguridad Social.
Los sindicatos urgen su negociación y esperan que se cumpla la pretensión de la Consellería de Pesca -cuya titular, Carmen Gallego, se propuso al inicio de su mandato, en 2005, incentivar la negociación colectiva en el sector- de condicionar la concesión de ayudas a determinados segmentos de la flota a la existencia de convenios, tal como aseguró recientemente ante la comisión de estudio de la situación de la juventud gallega el secretario xeral de la Consellería de Pesca, Miguel López Sieiro.
"Valoramos muy bien esa iniciativa porque de algún modo tienen que regularse las condiciones laborales del sector y garantizar el cumplimiento de la legislación en materia de seguridad", señala Ramiro Otero, secretario de Transportes, Comunicaciones y Mar de CCOO.
Mientras, desde CIG Mar, Xabier Aboi señala que "esta conselleira lleva tres años y no hay nada nuevo; los armadores no quieren -negociar convenios- y desde la Consellería, antes con el PP y ahora con el PSOE, pasan". Además, recuerda que "los armadores ponen el ejemplo francés para pedir ayudas al Gobierno por la crisis del sector, pero olvidan decir que en Francia también se aprobó un salario mínimo para la pesca de más de 1.000 euros".
Por su parte, FNTCM y UGT, ante la reciente movilización de los armadores en demanda de ayudas, afirmaron que "es hora de que la patronal del sector garantice, antes de pedir ayudas públicas pagadas por toda la ciudadanía, derechos laborales dignos de sus trabajadores, que comienzan por la articulación de la negociación colectiva".
Mientras, desde la patronal se declaran "abiertos" a la negociación y se exculpan del fracaso de las últimas negociaciones, como la de la flota congeladora, que tras varios años concluyó en Madrid sin acuerdo.
Precedentes
Según explica Ramiro Otero, las únicas experiencias en convenio colectivo en la pesca gallega se reducen al laudo que afectaba a la flota gransolera de Marín, de 1997, ya caducado aunque en ocasiones se toma como referencia.
Otros precedentes son el convenio del puerto de A Coruña para el arrastre en 1994, lo mismo que el de Lugo. Posteriormente hubo intentos ante el Consello Galego de Relacións Laborais que no llegaron a fructificar.
Los últimos intentos de negociación fueron en septiembre del año pasado, que afectaban a 1.500 trabajadores del arrastre. En esta década hubo negociación para la flota de altura de Vigo, que también fracasó.
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