Los desguaces no son buenos
ANTÓN LUACES El portavoz socialista para asuntos de Pesca del Parlamento gallego, José Manuel Lage Tuñas, dio a conocer el pasado lunes en el programa Hai debate! de la TVG, una cifra que, a quien más, a quien menos, habrá puesto en pelea su casquería personal: los armadores de 300 barcos gallegos han propuesto al Gobierno y a la Xunta el desguace de 300 buques como medida para paliar la crisis que el sector pesquero padece.
La medida parece, a todas luces, una huida hacia adelante no exenta de futuro para algunos y, probablemente, la solución a los problemas actuales de parte de los armadores de una flota en su mayoría de reciente construcción y cuya financiación no ha sido asumida totalmente por el propietario del buque, por cuanto este todavía es propiedad, en muchos casos, de los bancos y cajas de ahorro. Además, el achatarramiento de 300 barcos de pesca no lograría que se rebajaran los precios del gasóleo, ni que las ayudas de mínimis superaran los 30.000 euros acordados por el Gobierno. Por contra, la desaparición de esos 300 barcos significaría la pérdida de empleo para un mínimo de 2.500 tripulantes, algo que Galicia no se puede permitir después de lo que ha llovido en el mundo de la pesca en los últimos 20 años.
Si la propuesta de los armadores se ha presentado como demostración palpable del problema social que está creando la situación actual, resulta evidente que el impacto es grande; pero en manos de la UE, del Gobierno y de la Xunta está el evitar que se convierta en hechos por la vía de la subvención del desguace. El armador es consciente de sus actos y de la situación de su empresa. Si esta no está en condiciones de afrontar la crisis que vive el sector ahora mismo, tiene derecho el propietario a deshacerse de ella; pero no para beneficiarse de unas ayudas que, en algún momento, se justificaron como medidas tendentes a reducir el esfuerzo pesquero y que ahora se convertirían en dulce colchón económico.
Con las ayudas al desguace, los derechos de pesca de los achatarrados pasaron a otros barcos, se incrementaron las potencias de estos y se sigue pescando prácticamente lo mismo con menos unidades. Por tanto, habría que preguntarse si esa propuesta de desguace de 300 barcos busca la sostenibilidad de la pesca y de los precios de esta o, simplemente, el traspase de los derechos de pesca de los desguazados a aquellos que permanezcan para que estos alcancen rentabilidades superiores que no repercutirían, obviamente, en la misma medida, en la parte social. Serían menos barcos, para repartirse más.
Esta no es la solución global del problema, como no lo es tampoco la compensación de mínimis habilitada por el Gobierno y que llega a sus destinatarios tarde y mal. Y así lo entienden también los sindicatos, que se oponen con firmeza a una "salida" de esas características.
Tal vez el planteamiento que realiza desde Italia Francesco Calderoni, cabeza visible del sector pesquero mediterráneo en la lucha contra la crisis que afecta al mismo, vaya por mejor camino. Se podrá conocer el día 25 de mayo, fecha en la que se entrevistará en Bruselas con el comisario de Pesca de la UE, Joe Borg. Calderoni se ha puesto en contacto con los armadores de los países comunitarios mediterráneos. Quiere un planteamiento conjunto -aquello que Carmen Fraga, siendo secretaria general de Pesca Marítima, había intentado con la creación de la Asociación de Países Amigos de la Pesca y que duró lo que permitió esa unión para una reivindicación concreta y, a partir de ahí, si te he visto no me acuerdo- y que sea la totalidad de la flota comunitaria, los armadores y tripulantes de esta, los que apoyen sus planteamientos ante Borg.
Es, en otra escala, lo que se pretende en la asamblea que la Plataforma en Defensa del Sector Pesquero va a celebrar en el salón de actos de Armadores de Burela, SA (ABSA) a las cuatro de la tarde del próximo sábado. En esta asamblea, además de los representantes de los armadores gallegos estarán los de los asturianos, cántabros, vascos, catalanes y del norte de Portugal. Una asamblea, por cierto, que designará, mediante votación, a un presidente de la Plataforma, cargo que, muy probablemente, recaerá en el burelense Paco Nieto -como se le conoce popularmente-, que es la persona que, en gran medida, ha venido promoviendo la aplicación de medidas que eviten que la pesca sea, en poco tiempo, un simple recuerdo para los gallegos. Otro de los asuntos a debatir es la concentración de todos los armadores y tripulantes de la flota pesquera nacional el día 30, en Madrid, así como la incorporación a la Plataforma de nuevos representantes de toda España.
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