Malta, el país de los templarios
La república de Malta, isla del sur de Europa con una gran población. Debido a su posición estratégica en el Mediterráneo (al sur de Italia y Norte del Líbano), ha sufrido a lo alrgo de su historia numerosas invasiones y guerras.
Para nosotros, sus habitantes más conocidos y que más interés nos despiertan son los templarios.
En 1530, las islas fueron cedidas por el Imperio Español (la Corona de Aragón poseía el archipiélago como parte de su imperio en el Mediterráneo durante algún tiempo antes), a la Orden de los Caballeros del Hospital de San Juan de Jerusalén (antigua orden del temple), que habían sido expulsados de Rodas por el Imperio Otomano en 1522. Esta orden militar, hoy conocida como Orden de Malta, fue sitiada por los turcos otomanos en 1565, después de que acrecentaran las fortificaciones, especialmente en la nueva ciudad de Valetta, nombrada por Jean Parisot de la Valette, su constructor, que hoy en día es la capital del archipiélago.
Más tarde sería conquistada por Francia, y posteriormente por Gran Bretaña, aumentando el misticismo de las Órdenes de Caballerias.
La Orden del Temple, orden rmedieval, de carácter religioso y militar. Su nombre oficial era la Orden de los Pobres Caballeros de Cristo, (Pauperes Conmilitones Christi); más tarde fueron conocidos comúnmente como Caballeros templarios o Caballeros del Templo de Salomón (Milites Templi Salomonis) También se las concoe como Caballeros de San Juan, nombre al que le deben su catedral.
Se crearon a razón de la época de las cruzadas, para defender los Santos Lugares. Fue el Patriarca de Jerusalén, nada más constituido Jerusalén como reino, la primera autoridad de la Iglesia que aprobó canónicamente la Orden. Sucesivamente fueron aprobando la orden distintos Reyes de Europa.
Llegaron a participar en los Concilios de Roma, debido a que se les concedió desde un principio gran autoridad y privilegios. Solo debían obediencia al Papa, no a ningún estado. Los privilegios de la Orden fueron confirmados por las bulas Omne datum optimum (1139), Milites Templi (1144) y Militia Dei (1145). En ellas, se daba a los Caballeros del Temple una autonomía formal y real respecto a los Obispos, dejándolos sujetos tan solo a la autoridad papal; se les excluía de la jurisdicción civil y eclesiástica. Ésto tuvo como consecuencia inmediata el dotarles de gran poder en las cuestiones europeas.
Su estancia inicial fue en Jerusalén, epro rapdiamente se estendieron por Alemania, Reino Unido, Portugal y España.

Con respecto a este tema, en Malta nos vamos a centrar en su capital La Vallette.
Situada en la costa oriental, entre el Grand Harbour, al sur, y el puerto de Marsamxett, al norte. Se bautizó así a la ciudad en honor de Jean Parísot de la Vallette, Gran Maestro de la Orden de los Caballeros de San Juan, quien dirigió genialmente la reconstrucción de la ciudad después de expulsar a los turcos en el Gran Sitio de 1565. La Valetta sigue siendo una hermosa ciudad barroca, aunque a veces poco apreciada. Son imponentes sus fortificaciones, con gigantescas murallas de piedra que convergen en el castillo de Saint Elmo. Su traza es rectangular pese a lo accidentado del relieve y muchas de sus calles terminan en empinadas escalinatas que descienden a la zona de muelles. Su calle principal es Kingsway, trazada paralelamente a la Strait Street (la calle angosta o el callejón), conocida con el nombre, poco halagador de «Gut» (la tripa). Antiguamente, la Strait Street eran las únicas calles donde los caballeros podían batirse en duelo; posteriormente, fue la «zona roja» de bares, restaurantes baratos y casas de mala nota, visitadas por marineros. La Valetta posee muchas bellas iglesias y palacios, entre los que destaca la catedral de San Juan y los «auberges» o alojamientos de los caballeros. El Auberge de Castille, reestructurado en el siglo XVIII, es en la actualidad la oficina del primer ministro.
La Concatedral de San Juan, por fuera sencilla, pero por dentro una de las más bellas del mundo. Todo el suelo está formado por la tumbas, en vivos colores, de los grandes maestres de la Orden de Malta, y expone con orgullo como joya 'La decapitación de San Juan', de Caravaggio y "el San Juan Bautista con el carnero". Además de la magnífica nave principal, el mármol y las paredes de alabastro, tan frágiles que con el simple roce de un dedo se desprenden, acaparan la mirada embobada de cualquier viajero sensible.
Para los amantes de la pintura, y del arte en general, el museo de la catedral , en el oratorio, alberga La Decapitación de San Juan, de Caravaggio y una colección de artículos religiosos que van desde tapices gobelinos basados en dibujos de Rubens hasta vestimentas. "El San Juan Bautista con el carnero" muestra a un jovenzuelo de mirada provocativa y en posición lasciva.
También hay que destacar el suelo de la catedral, que corresponde con las lápidas de los antiguos caballeros de la orden. Realmente es espeluznante pensar por donde camina uno. Si ustedes visitan la catedral, hay que tener en cuenta que está prohibido la entrada inadecuadamente.

