Archivo y vergüenza
Hay quien se olvida de que, en España, un general traidor a su país dio un golpe de estado que provoco una guerra civil sangrienta y una dictadura miserable que duró cuarenta años. No hablaré ahora de los millares de asesinatos, del terror del estado franquista, de sus prisiones, de sus fosas comunes, hablaré de un archivo, el de Salamanca y, especialmente, de un partido político de extrema derecha.
Salamanca se convirtió en depositaria de documentos que a poca gente importan hoy, pero que son un símbolo. Entre esos documentos están los de la Generalitat de Catalunya, sirvieron para la represión en Cataluña, como sucedió también en el resto del país.
Hoy empezaban a volver a Cataluña, y eso no es más que un símbolo de paz y de justicia.
Pero en España, nación de naciones con derechos históricos y, lo que es más importante, con sentimientos colectivos que deben ser reconocidos y que no tienen por qué ser excluyentes, hay un partido que se nutre de protagonistas de la dictadura, como Manuel Fraga, o de descendientes de otros franquistas y fascistas de triste memoria. Ese partido, que parecía democrático y, que tiene militantes que son demócratas y que deben estar indignados, ha sido conducido por José María Aznar, tristemente famoso por alinearse con Bush y con Blair en una guerra injusta y evitable que ha causado y sigue causando la muerte de inocentes. Y por otras muchas situaciones siempre envueltas de mentiras y desprecio por la población.
Entre los indeseables que acompañan a José María Aznar en la imposición de una ideología neofranquista están personajes como Zaplana y Acebes, y este último ha vuelto a ensuciarse la boca esta tarde y a ensuciar nuestra dignidad denunciando lo que considera un expolio: devolver lo que fue robado y sirvió para ejercer represalias y fusilamientos.
Acebes legitima así la guerra civil y la dictadura, se alinea con franquismo y nos da asco. Basta ya de miseria, que dejen al Gobierno de España gobernar y que tengan un poco de vergüenza, no son oposición, son un frente del peor nacionalismo, el que no reconoce las libertades de los individuos porque no reconoce las libertades de los pueblos.
En defensa de la democracia española es preciso alertar a la población ante estos políticos nostálgicos que defienden la imposición, el poder del dinero y el desprecio a la voluntad de los votantes.
Perdieron unas elecciones libres y democráticas, no lo han aceptado, que nadie se engañe, son peligrosos. Tergiversando la información y apoyándose en las mentiras, el Partido Popular amenaza nuestra convivencia y nuestra democracia, cuando ésta aún no ha alcanzado las cotas que serían deseables y por las que debemos seguir trabajando hasta alcanzar una España federal y unida por la voluntad de los ciudadanos y de las naciones que integran el Estado.

Este el diario
Flanagan dijo
El perro rabioso acaba falleciendo, el problema es que consiga morder a alguien.
20 Enero 2006 | 01:55